Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ritos estivales compostelanos

Al regreso su esforzada amén de heroica aventura ferroviaria extremeña, don Felipe acompañado de la Leti y sus dos retoñas en edad de merecer ha inaugurado una versión políticamente correcta al gusto globalista bergogliano de la batalla de Clavijo.

En efecto, ahora en cumplimiento de las directrices de la Comisión europea perpetradas por mercenarios y de la nueva ley de memoria filoetarra perpetrada por el gobierno de Su Majestad, Santiago Matamoros renegaba de su glorioso pasado y se reciclaba para agradar a los amos, de modo que hacia como de amoroso responsable de ONG filantrópica de mimosa atención filantrópica del feroz enemigo moruno invasor.

Así que, ya puestos a inventar, don Felipe aprovechó tan alta ocasión para endiñar al sufrido respetable uno de sus sermones estupefacientes ante el pasmo o hastío de su víctimario.

Para nota del cotilleo y prensa del higadillo es preciso resaltar que a juego con el desastre de estos días el personal femenino borbónico, salvo una de azul grisáceo, iba de varios colores fuego a juego con la actual moda española en homenaje al cambio del clima climático climatizable. O algo así, dicen los más eruditos, como disfrazadas de flamígero túmulo de la doncella Altisidora.

Con la mosca de detrás de la borbónica oreja, hoy tocaba lisonjear al respetable público que tanto quiere y sobre todo al que tanto debe, que no está el horno para bollos y los Borbones serán malos y felones pero no tontos para lo que les conviene.

Tampoco podía faltar su tópica habitual parrafada demagógica en pseudo indígena transgénico de laboratorio autonómico.

Don Felipe afirmó muy convencido y puesto en razón, como si acabase de descubrir la pólvora o la penicilina, que el proyecto europeo conserva intacto su significado. Una trola y gorda.  Por favor, no nos engañemos ni mintamos más a la gente.

En realidad el “proyecto” europeo actual es de permanecer como colonia degenerada del imperialismo anglosajón. Nada que ver ya con su glorioso pasado tradicional.

Desde la perspectiva del mundo unipolar a la que don Felipe se arrima sin mayor disgusto, o incluso vendiéndonos una burra ciega, Europa es considerada como un satélite de América del Norte, la cabeza de puente del mundo anglosajón en el espacio euroasiático. A Europa no le está sin embargo permitido asumir ningún tipo de liderazgo. Es concebida como una herramienta al servicio de América, una entidad geopolítica privada de identidad específica y de una auténtica soberanía. Gran parte de las peculiaridades culturales, religiosas, etno-históricas de Europa, incluso su patrimonio greco-latino y sus raíces cristianas, se consideran hoy obsoletos. Tan obsoletos como el rito compostelano de hoy.

Se considera que la parte de la herencia del pasado utilizable por el proyecto globalista de dominación atea eugenésica anglosajona ya ha sido integrada en ello; todo lo demás se deja de lado sin demasiados escrúpulos. Y así, diga lo que diga don Felipe, Europa está condenada a la insignificancia geopolítica, vaciada de su propia esencia y privada de verdadera independencia.

Ahora bien, tras este desvarío, sin embargo muy revelador para comprender la estrategia o falta de ella de su calamitoso reinado, hubo un rasgo de humildad o raro rapto de lucidez: don Felipe pidió ayuda a Santiago Matamoros para que protegiese y ayudase a España ya que ellos por lo que se ve resultan incapaces, y con tantas calamidades producidas por la Infeliz Gobernación globalista pro NOM y agenda 2030 ya sólo queda pedir la intervención de la providencia divina.

Pasado el día, se acabó la romería. Así, uno se pregunta si este antiguo contubernio entre el Trono y el Altar, con tan pintorescas ceremonias como las del emperador de la China en el templo pequinés del Cielo para impetrar dones celestiales a su pobre reino, es como lo de esos edificios medio en ruinas que se sujetan unos a otros á punto de venirse abajo.

Lao Tsé ya nos advertía que cuando se vacía el corazón quedan los ritos.

Por si acaso habría que andarse con más cuidado no sea que con tanta sesión de espiritismo institucional el fantasma de Santiago Matamoros, asqueado por tanta hipócrita pantomima y harto de escuchar sandeces, en verdadera defensa de España y de Europa aparezca en su caballo blanco y los saque a todos a lanzadas del profanado recinto sagrado.

 

Ritos

Su Majestad, Hijo del Cielo, ha presidido la tradicional Ofrenda al Apóstol, Hijo del Trueno. Un rito muy curioso que me recuerda los que el Emperador de la dinastía Ching celebraba en el famoso Templo pequinés del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Pero los tiempos cambian que es una barbaridad. Sí, una barbaridad como decían en La Verbena de la Paloma y podemos constatar en esta otra verbena compostelana, celebrada poco después del acto pagano ministerial de homenaje a los caídos no por Dios y por España sino para granjería de la plutocracia globalista, el partido comunista chino y su agente OMS. Sí. Debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos y sobre todo este último año de devastación generalizada para construir el satánico NOM sobre los escombros de nuestra civilización los cambios se vienen acelerando vertiginosamente.

Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era una fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Santiago matamoros puede ser denunciado por incitación al odio por la bárbara horda invasora trinca subvenciones. Sí. Como otro Santiago, Abascal, proscrito nada menos que en la muy amenazada sino ya perdida Ceuta. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Incluso era festivo en toda España antes de que fuese troceada para así ser mejor tragada y digerida por el enemigo.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, sobre todo los más nocivos y peligrosos de la PP, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los fanáticos catequistas LGTBi, no binarios, trans y demás géneros, los nacionalistas de todos los partidos y el oneroso pilla pilla orzamentario taifal.

Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado tras el telón del grelo, como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social o de despotismo sin ilustrar que Feijóo no adopte para sus fines particulares.

En este peculiar contexto, don Felipe, muy serio y puesto en razón con la singular agudeza de descubridor de la pólvora y el tono estupefaciente que le caracterizan nos ha venido a iluminar con la peregrina idea que “la Monarquía simboliza la continuidad de la Nación”. O de que siente “orgullo y respeto por nuestro pueblo”. Menos mal que nos lo ha aclarado para dejarnos más tranquilos porque la verdad es que no lo demuestra con su conducta colaboracionista.

También reconoció que: “En momentos como este son imprescindibles faros que alumbren y que marquen la dirección en la oscuridad”. Obviamente no será el suyo, más apagado que un candil bajo el agua.

Pero mientras con toda pompa, boato y parafernalia oficial esto sucedía en la catedral compostelana, yo visitaba un lugar sagrado más modesto, un santuario muy interesante: El Corpiño, en el término municipal de Lalín (Pontevedra) en la Galicia rural del interior. Se trata de un lugar muy singular donde tradicionalmente se hacían exorcismos.

Práctica tradicional católica hoy en decadencia con Bergoglio cuando más falta haría celebrarlos urbi et orbi gracias a sus propias actuaciones entre otras causas.

En mi humilde opinión es aquí, al santuario del Corpiño, donde mejor debieran haber traído a Su Majestad.

Acaso un buen exorcismo consiguiese expulsar sus demonios como a don Carlos II, El Hechizado, último rey también, pero de la precedente dinastía de los Austrias. Y si es verdad lo de que “simboliza a la Nación” pues mejor o más justificado aún porque nuestra querida España está hoy en manos de malignos encantadores, villanos, vendepatrias, malandrines, felones diabólicos.

Otra vez la perdición de España como en la época de don Rodrigo.

¿Con ánimo y voluntad de reconquista como entonces?

No sé. No lo parece.

Habrá que preguntar a Su Majestad pero sobre todo ver qué hace.

 

Anexo

Aquí se pueden ver otras garitas anteriores sobre este tema.

 

 

 

 

 

 

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¡Santiago y cierra el Espíritu!

De buen grado o a la fuerza debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos los cambios se vienen acelerando vertiginosamente. Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era un fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Sí. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social que las mesnadas de Feijóo no adopten para sus fines particulares.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el Mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original. El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema militar ¡Santiago y cierra España!

Frente a la del Santiago peregrino, la promoción de la iconología de Santiago Matamoros también en la artesanía compostelana del azabache vendría de Felipe II cuando trataba de combatir los abusos y granjerías contra los peregrinos sufridas durante el camino de Santiago para lo que arbitró las disposiciones adecuadas.

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles, o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época. Lo que no se contradice con que sea un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Entre nosotros, el recurso a la protección de Santiago era necesario por la amenaza del Islam. Una forma de aglutinar el ideal común de resistencia de los distintos reinos medievales cristianos frecuentemente enfrentados entre sí. Constituía una tradición de una inspiración civilizadora con un doble camino terrestre manifestación de realizaciones artísticas para los peregrinos. Y celeste, el camino de las Estrellas, hacía el Oeste, donde se pone el Sol, y el Uno se ve fragmentado en la Dualidad de infinitas pequeñas luces.

Con una imagen sobre esa misma Vía Láctea comenzaba Julián Cantera Orive su controvertido libro La Batalla de Clavijo: “Cuando yo era niño recuerdo que nuestras madres nos sacaban la noche del 24 de julio a contemplar el cielo estrellado, y señalando esa cinta blanquecina, llamada Camino de Santiago, que recorre en toda su extensión el firmamento, nos decían: Por ahí pasa a caballo el Apóstol Santiago, Patrón de España. Espoleada con esto nuestra infantil curiosidad, preguntábamos: Y ¿de dónde viene y a adónde va? Pues viene de Clavijo, lugar de su triunfo y va a Compostela, ciudad de su descanso, contestaban…

El libro La Batalla de Clavijo disponía de nihil obstat del censor Doctor Josephus Grau e imprimatur el 27 de setiembre de 1943 en la ciudad de Vitoria. Hoy sería imposible publicarlo. Bergoglio lo impediría por su inaudita e inoportuna glosa de la Cristiandad amenazada y las autoridades civiles del falsario y su abigarrada tropilla lo considerarían políticamente incorrecto, sembrador de odio e inadmisible. Los inquisidores de twitter o Facebook se apresurarían a cerrar toda clase de cuentas relacionadas con el autor, editor y demás partícipes. Sin embargo, Cantera desarrollaba toda una profusión de argumentos y documentación tomada de la más vetusta arqueología de tradiciones y cronicones. Y con numerosos mapas y fotografías realizadas por él mismo.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta, entendemos ahora que abusiva, cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto pretexto eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, este privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, luego restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de Ofrenda al Apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Este año el propio rey Felipe tras su visita a Mérida para ver Antígona, otra heroína de resistencia.

Algunos no podrán por menos de resaltar cierto anacrónico componente teocrático de renovación de la legitimidad del Poder que cabe encontrar en ritos como el de la anual Ofrenda al Apóstol que se lleva a cabo en la catedral compostelana.  Existen similitudes con otros ejemplos de pretéritas y arrumbadas civilizaciones históricas. Así las reminiscencias faraónicas egipcias del dios Amón Min, el de portentoso falo erecto. O las imperiales chinas de la dinastía Ching en el pequinés Templo del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Otra variante actual, de cuyo contexto actual ya hemos referencia al principio, es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio.

Pero, llegamos al punto crucial, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Es por eso, que muchas personas sensibles en todo el mundo sienten una especie de orfandad ante el fracaso de las instituciones para protegerles. Y sienten la urgente necesidad de un auxilio espiritual exterior en su propia batalla personal semejante al de Santiago en Clavijo.

Es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

Un tañido lejano

Los más impacientes se asoman intrépidos en el monte del Gozo.  Suenan lejanas campanas. ¿Será su tañer el anuncio de nuevas lides electorales? De la renovación de un oneroso rito macabro de magia negra normalizadora.

En esta Galicia prodigiosa, de barcos destripados, sortilegios, narcos filántropos, nécoras de alguaciles alguacilados, y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde, euro arriba o abajo, se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía antes de ir a san Andrés de Teixido.

Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras de Castelao. El fonendoescopio apenas sin uso de ese desertor, tabaquista y celebrado obtuso mártir de las letras y los números galleguistas. Los zapatos ofrendados por el ganador de la última carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos.

Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas, pero vivificados con nuevos y flamantes impuestos… se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado. No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, a falta de jurisprudencia, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando se está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y, además, permite vestir a los vivos sus vergüenzas.  El funcionarial traje de registrador ausente, no ejerciente pero cobrante y exquisito sobrecogedor puede ser rescatado para ejemplar escarmiento de inoportunos pipiolos modernizadores y métome en todo que ignoran las oscuras servidumbres del centrismo redentor.

Mucho mejor aún cuando lo realizan autoridades que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas. Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua no beberé, ni tal presupuesto no rescataré, ni tales impuestos no subiré, en estos azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad, el centrismo líquido, la delincuencia enmucetada con nuevas tecnologías o el acoso criminal del comunismo gobernante nos puede condenar a la voluptuosidad del ayuno en el momento más inconveniente.

 

De entierros y desmemorias

Mientras asistimos a las exequias corpore insepulto del Régimen del 78, tal parece que las neuronas recalentadas de algunos personajes no les permiten comprender cual es su verdadero papel en el entierro, que no es precisamente el de presidirlo sino el de exquisito finado con corona de hojalata sobredorada, vistoso terno marcial y florido morrión con plumero a juego.  No caben más pintorescas condecoraciones en el pecho del majestuoso y heroico difunto. Como tantas otras veces en el pasado, fracasadas las instituciones, traicionados los súbditos, quedamos en manos de la Providencia divina, hoy oscurecida por los Soros o Bergoglios de turno y sus amos usureros.

Sin embargo, en esta Galicia de eterna lluvia prodigiosa, barcos destripados a la deriva, sortilegios, elecciones de alquitara y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde euro arriba o abajo se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía. Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras del obtuso Castelao, fumador y mártir. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. Los zapatos donados por el ganador de la última típica carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en sendas ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos. Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas.

Se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado.

No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, avalado por el Supremo, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y además permite vestir a los vivos sus vergüenzas. Mucho más aún cuando lo realizan autoridades rendidas que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas.  Gentes, tan querenciosas de aduladores y ditirambos que no se resignan a no colocar su propia tesela en el gran mosaico de la ignominia española. Tal las memorias desmemoriadas de un beodo galleguista invertido.

Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua, con güisqui, no beberé, ni tal presupuesto no ordeñaré, en los presentes y azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad líquida nos puede condenar, como decía el hoy proscrito en su tierra Valle, a la práctica de la voluptuosidad del ayuno, en el momento más inesperado o inoportuno.

 

Sobre la actualidad del Mito de Santiago

La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. Luego lo veremos.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original.

El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema ¡Santiago y cierra España!

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época.

O de un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta abusiva cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su escandalosa riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto disfraz eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, como los llamaría cierto bizarro prócer galleguista, este abusivo privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

El mito de Santiago celebrado cada 25 de julio como vemos puede entenderse como una porfidización de antiguos mitos diferentes.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de ofrenda al apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Otrora, el reverenciado invicto caudillo gallego entraba bajo palio ante los perplejos ojos de piedra de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, para hacer su particular ofrenda y recibir el incienso turiferario. Ahora, los políticos requieren el favor de Santiago para luchar no ya contra la fanática y violenta morisma invaora, asunto hoy incorrecto por la cosa esa de la alianza de civilizaciones y que tendría la decisiva oposición de Soros, sus ONGs y gobiernos mercenarios y el sionismo plutocrático acreedor, sino contra el paro, la inflación, la prima de riesgo, el bandidaje económico, los baches en la red de autovías o el techo de gasto para engordar la gusanera de la deuda.

Extraña representación, pues, ajena al universo de la Ilustración y el pensamiento occidental moderno que separa Iglesia y Estado, lo que constituye un anacrónico remedo de viejos ritos teocráticos, como cuando el emperador de la China renunciaba por unos días a fiestas y favores de concubinas para solicitar en el Templo pequinés del Cielo la lluvia fertilizadora de los campos y la paz y felicidad de sus sufridos súbditos.

Otra variante actual es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio, cosa desmentida sola cuando se apropian de un mito ajeno para hacerlo pasar por propio.

Pero, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición iniciática, e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Pero es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

 

 

Otra petición a Santiago

Dentro del eterno retorno del calendario anual de festejos y efemérides hoy se celebra en Galicia, coincidiendo con la fiesta de Santiago Apóstol, el Día de la Patria galleguista.

Cuando el inmigrante exiliado Santiago llegó a estas procelosas costas tras un azaroso viaje en peligrosa patera de piedra conducida por ángeles navegantes, estaba muy lejos de pensar que existiese cosa tal como una Patria gallega. Ni acaso que fuese transformado luego junto a su pareja asociada San Millán en patrono de la Caballería cristiana en su lucha secular contra el Islam. En realidad, nada muy original, pues representa una oportuna actualización mitológica de otras leyendas similares como la de los Advines vedas, transmitidas por el mitraísmo a través de Persia, o las de Cástor y Pollux del mundo helénico.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Gracias a la destrucción por parte del Imperio, y sus comparsas bélico financieras, de los países laicos mediterráneo ribereños empleando terroristas mercenarios y luego a la acción mediante la tapadera de Fundaciones y ONG mercenarias de famosos genocidas filántropos, se está produciendo una invasión de musulmanes en la antigua Europa. Todo un programa de desestabilización que es de temer habrá de tener graves consecuencias para la identidad europea y para el régimen de derechos civiles y separación de la Iglesia y del Estado derivados de la Ilustración.  Una separación, por cierto, no del todo vigente en Compostela cuando se celebra el pintoresco espectáculo de la Ofrenda al Apóstol por parte de autoridades civiles. Pero Santiago es ahora un personaje políticamente incorrecto, tan malvado o casi como Le Pen o cualquier otro denostado partidario de mantener la naturaleza secular de Europa controlando la actualmente imparable invasión musulmana.

Inmersos en un proceso acelerado y al parecer imparable de devastación, disolución o desmembramiento de los Estados Nación europeos tradicionales, cuando casi un siglo después de su redacción se relee el Plan del barón Kalergi no puede uno por menos que pensar que estamos ante una auténtica profecía.  Parece que se va cumpliendo fatalmente.  Kalergi, años antes que Hitler, promovía un proceso de dominación a través de criterios racistas, aunque opuestos a los del jefe del nacionalsocialismo. Se trataría de promover una nueva esclavitud a través de un proceso de mestizaje forzado de la población europea con inmigrantes de su periferia que traería la degradación de la raza haciéndola más susceptible de ser avasallada por el Poder.

Desde luego, algo parecido insinuaba también nuestro Vicente Risco cuando pontificaba sobre la “superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas da Iberia, e pol o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles.”

Los sectores más inteligentes del galleguismo enmucetado oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos, de meapilas o del pijerío de niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural decimonónica, por otra más propia de la problemática del aquí y ahora. Y desde luego, menos risible.

Lo es, por ejemplo, la apropiación galleguista de ciertos personajes históricos. En Illo tempore había un liberal en La Coruña que era el general Díaz Porlier, que hoy aún mantiene pese a la Ley de Memoria histórica una estatua en la ciudad. Un mártir gallego pero nacido en Cartagena de Indias descendiente de un canario de La Laguna de familia relacionada con Flandes y con vinculaciones en el Perú.

Luego los malvados castellanos inventaron las cuatro provincias gallegas sólo por fastidiar: O antigo Reino de Galicia desapareceu como unha tarta cortada en cachos. A esto se opondría el gran intelectual Faraldo que no resultó “mártir de Carral” por los pelos ya que huyó a tiempo.  Claro que el jefe de esta sublevación típicamente nacionalista gallega era el comandante Solís, un liberal andaluz, destinado en La Coruña que se pronunció contra el régimen despótico del general Narváez, valido de la reina ninfómana.

Para qué seguir con más ejemplos. Algún galleguista de pro pudiera hacer un ejercicio de humildad clarividente y ver lo que los más ilustres próceres gallegos han aportado a la Política española. Han sido muchos y durante mucho tiempo los que han gobernado o influido en España.  Así, Pablo Iglesias o el general Franco. Sin olvidar al también ferrolano Canalejas. A Eduardo Dato o a Portela Valladares y Casares Quiroga. O el bizarro Mariano el de los sobres, heroico martillo de supremacistas catalanes. Aunque no presidentes del Gobierno, cabe recordar a Fraga o al simpático general Martínez Anido, promotor del pistolerismo patronal y la guerra sucia. De todos ellos, destaca Canalejas como un gran político que pudiera haber hecho mucho y bueno por España de no haber sido vil y oportunamente asesinado.

Las cosas están cambiando, mucho y rápido.  Pero las hordas podemitas con su clarividencia de topo no parece que se aclaren mucho sobre lo que está sucediendo en el mundo, de la importancia y servidumbres que impone la geoestrategia internacional. O algunos, los mercenarios sin escrúpulos, quizás sí.

El galleguismo de la Junta y sus instituciones satélites parásitas cada vez se muestra más obsoleto. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos, mentiras y cintas de vídeo. Quizás sea en la educación, hoy en manos de fanáticos y sectarios, donde se manifiesta de modo más feroz el presente proceso de devastación que sufre España.

Se practica toda una especie de típica y anacrónica franquista Formación del espíritu nacional al galleguista modo que sigue envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Para el ignorante niño “formado” con estos mimbres no existen ni Cela, ni Valle Inclán, ni la Pardo Bazán, ni Fernández Flórez, ni Torrente Ballester, ni Camba, ni…¡España como ámbito histórico común!

Todo está tergiversado descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Y menos mal para esclarecimiento intelectual del admirable y querido público que, como ha declarado un eximio prócer de la cosa galleguista enmucetada: “Rosalía es noso Cervantes”.  Nada más y nada menos.

Más allá del oportunismo histórico de la utilización de personajes legendarios para arrimar el ascua a nuestra sardina, conviene rescatar cierto espíritu tradicional, en el verdadero sentido de la palabra, hoy desacreditado por la propaganda. El de que es preciso potenciar nuestra conciencia y la voluntad para salir adelante porque nuestra propia evolución material, intelectual y espiritual, así como la existencia misma de España y de la Europa de la Ilustración y los derechos civiles se encuentran amenazadas.

Remienda virgos

Don Felipe de Borbón, El Preparao, parece ser que trata de remendar el ajetreado virgo de la Borbonería. Contra la experiencia de que Monarquía y transparencia son incompatibles de facto, se ha sacado de la real manga un oportuno comodín para prohibir las actividades lucrativas, o comisionistas, de la Real Casa.  Pero ¿será eficaz? O mejor, ¿Acaso puede serlo?

felipe con apostolLa monarquía, al menos en este infausto y devastado Reino, se caracteriza por la dicotomía real entre la situación de iure y la de facto.  Una cosa es el vistoso edificio constitucional y legislativo adaptado a las conveniencias más o menos democráticas que exigen los tiempos modernos y otra, no solo diferente sino opuesta, la práctica de un tinglado o régimen personal de relaciones caciquiles y mafiosas dedicado a la burla de las instituciones y al saqueo de la ciudadanía.

Sin embargo, por prudencia y un optimismo voluntarista y benevolente, desmentido una y otra vez por los hechos de esta lamentable dinastía, convendrá esperar un cierto tiempo para comprobar de qué pata cojea el nuevo invento.

Y para ello habrá que comprobar los nuevos signos de los tiempos. Tras la espantada de El Campechano, el régimen ha procedido a la renovación de su jayán de popa visible casi como «de tapadillo». Como si no quisiera llamar demasiado la atención sobre el final de toda una era. Cuando la dictadura anterior se acababa se decía: “Y después de Franco, las instituciones”. Ahora los corifeos del tinglado repiten cosa parecida. Por si acaso, el demócrata Mariano no dimite ni siquiera de mentirijillas como hiciera el tan criticado presidente Arias Navarro a la muerte del anterior Jefe del Estado.

Pero en España no hay instituciones salvo como ropaje para encubrir la voluntad personal del dictador de turno. La huida de El Campechano supone, en consecuencia, que el sistema debe ser “reseteado” para lo que hay que ir sacrificando hardware y algún software. Sin olvidar oportunos ajustes de cuentas entre bandas mafiosas, van desapareciendo algunas piezas de la parte visible del tablero de juego. Pero el software parece poco remendado ante las tradicionales querencias. Así, la primera visita exterior de Don Felipe, El Preparao y su laica esposa ha sido para rendir reverencial pleitesía al poderoso Jefe del Estado Vaticano. Un poder fáctico y económico financiero mundial de carácter reaccionario y generalmente liberticida.

ofrenda franco apostol otraHay más. El otro día se mantuvo la teocrática y lamentable costumbre de la llamada ofrenda al Apóstol en Santiago de Compostela. Un acto con reminiscencias de la tenebrosa secular Alianza entre el Trono y el Altar, de tan funestos resultados para España.  Pero siempre útil como representación, como ritual absurdo y supersticioso para pedir al supuesto santo que nunca existió que se digne arreglar nuestras cosas: corrupción, paro, fracaso institucional y social… sin tener en cuenta que lo que de verdad nos hace falta es decencia, dignidad, moral pública, Justicia y sentido de la ciudadanía, virtudes que debiera informar tanto nuestro sistema político institucional como nuestra propia conducta personal, pero que la mencionada Alianza históricamente se ha encargado de erradicar de estos católicos reinos.

La fenología nos muestra la llegada o no de la primavera real más allá de lo que marca el calendario de papel. Hay signos fenológicos que nos van a mostrar la sinceridad de las nuevas intenciones declaradas. Así, entre otros: la renuncia a ampararse en la impunidad borbónica, la resolución del caso de la infanta Federica Cristina y su espabilado marido. Lo de Bárcenas y el PP. Lo de los EREs y el timo sindical y socialista a los parados. La banda Pujol, esa heroica familia ejemplar opusina padre y madre de la patria catalana. Los múltiples escándalos financieros y las infinitas mohatras de los más preclaros próceres del Reino… ¡Demasiado virgo a remendar para tan poca aguja e hilo!

Agudeza visual: ¿Dónde está Leticia?

A las orillas del Ser

A las orillas del Ser es una especie de panfleto liberal en su sentido tradional español contra el nacionalismo galleguista oficial, que ha sido editado por el  Centro de Estudios Poder Limitado, miembro de la red de think tanks “Stocholm Network”.  ( info@poderlimitado.org)

Se trata de un juego literario desenfadado pero también de una crítica sin complejos, políticamente incorrecta, del abuso a que está siendo sometido el ciudadano hispano hablante por una casta política y pseudo cultural que ha adoptado el galleguismo en sus formas más agudas y nocivas, las despóticas, como pretexto de su actual forma de dominación.

Este galleguismo político burocrático se caracteriza por:

El desprecio a la Libertad y la verdadera Cultura

La preferencia de lo propio a lo bueno.

La exaltación del indigenismo y el enmucetamiento de la mediocridad

El ninguneo oficial de la lengua española.

El texto utiliza una trama inspirada vagamente en la (divina) Comedia y en la obra de Valle Inclán y es un continuo viaje iniciático, por las tierras y el alma gallegas, de la mano de la eximia poeta gallega Rosalía de Castro y de una serie de personajes que entran y salen del discurso con sus propias peripecias históricas o legendarias, textos y argumentos. El título hace referencia a un poema de Rosalía que viene a ser en este juego el colega de Virgilio para Dante.

Entre los personajes que entran y salen del discurso se encuentran literatos, políticos, científicos, o filósofos:

Rosalía de Castro

Valle Inclán

Aurelio Aguirre

Manuel Murguía

Vicente Risco

Eduardo Pondal

El maestro Mateo

Arturo Schopenhauer

C. G. Jung

James Joyce (Stephan Dedalus)

Dante

Claudio Sánchez Albornoz

Castelao

C J Cela

Santiago Ramón y Cajal

Wenceslao Fernández Flórez

Ramón Otero Pedrayo

Alfredo Brañas

Los hermanos De la Iglesia

John Chamberlain

Fernando León y Castillo

Que se desenvuelven  en diversos paisajes emblemáticos Gallegos:

La Garita de Herbeira

San Andrés de Teixido

Compostela

La Coruña

Lugo

Santa Eulalia de Bóveda

El pazo Trasalba

Padrón

El santuario del Corpiño

Santa Marta de Ribateme.

Se critican algunos de los tópicos habituales de la cultura gallega tales como el victimismo respecto a Castilla o el celtismo. También el galleguismo político y su ahora aliado el socialismo posmoderno que actúa como excipiente de sus venenosos principios activos. Además de luchar a través del humor, la literatura y el esoterismo, contra los abusos del actual galleguismo tratando de ridiculizar a sus principales causantes, el texto pretende reivindicar el Arte como experiencia de liberación humana, como actividad del Espíritu, y su carácter universal, cosmopolita. Pues también en Galicia, como no podía ser distinto, por mucho carácter diferencial que se invente, las mejores manifestaciones artísticas y culturales son las que se inspiran en ese carácter espiritual y, por ende, universal.

Y también una defensa de la Libertad y de España, donde debería encuadrarse también la actual cultura gallega pero que, por las razones que se explican, desgraciadamente no sucede así.

Quizás la obrita, escrita durante la longa noite da pedra del bipartito, y publicada por la sociedad cívica liberal, Poder Limitado, pudiera considerarse como un texto irónico y desenfadado para la verdadera educación para la ciudadanía. En todo caso, su autor espera que el amigo lector pase un rato divertido.

En los siguientes enlaces se ofrece el Programa así como una grabación de su presentación por el autor durante las III Jornadas Liberales en el pazo de Bañobre, (La Coruña).

Parte I

Parte II

Con el texto se adjunta una especie de mini glosario titulado Guía de lectores extraviados que se expone a continuación:

Guía de lectores extraviados

 Después de leer el panfleto de Sarastro, en algunos momentos algo enrevesado y con exceso de sobrentendidos, me ha parecido conveniente intentar una especie de escueto glosario para ofrecer alguna información adicional al desocupado lector que quizás le ayude a entender mejor ciertas cosas que se dicen en el mismo.

Así, por orden de aparición, cabe señalar:

 La garita de Herbeira es un puesto de vigía en la cumbre de un magnífico acantilado, considerado el más alto del continente europeo situado en la sierra de la Capelada, cerca de cabo Ortegal, en el término municipal de la bonita Cedeira, desde el que los raros días claros se puede contemplar un horizonte majestuoso. También es el nombre de una antigua columna de opinión liberal en el periódico regional La Voz de Galicia, luego censurada por el nacionalismo imperante.

La referencia a las musas y a las raras botas “azules” se debe a la novela de Rosalía de Castro, El caballero de las botas azules. Subtitulada Un cuento extraño. Cuya introducción se llama Un hombre y una musa. Al final del libro Rosalía afirma:

“Todo lo malo ha sido confundido en Las Tinieblas, y el espíritu del duque de la Gloria en compañía de la varita mágica y de las botas azules, acaba de remontarse en alas de su cobarta a las elevadas regiones donde habita el Moravo, para decirle que la necia vanidad ha sido burlada por sí misma, que los malos libros se hallan sepultados en el abismo y que su obra prevalecerá en la Tierra.

¡Oh musa incomparable! El librito de tres pulgadas y con broches de oro ha obtenido una fama universal, causando la desesperación de los editores avaros, curando a los brutos y a algunos listos del mal escribir, y haciendo la felicidad del Universo”.

 San Andrés de Teixido, ligado a la Orden de San Juan, es un antiquísimo centro de peregrinación de origen precristiano ligado al misterio del amor y de la muerte. Allí se puede adquirir la famosa herba namoradeira o hierba de enamorar, recuerdo de filtros amorosos que acaso no tengan que envidiar al que tomó Isolda antes de enamorarse de Tristán. Dentro del folclore tradicional gallego se dice que allí van las almas de los muertos que no han podido peregrinar de vivos. Dicen que bajo la forma de reptiles ú otros seres vivos. Ciertos clarividentes afirman que es un centro o punto singular de la Tierra, una especie de vórtice astral donde las almas esperan antes de proseguir su trayecto espiritual.  Aquí es donde el narrador encuentra a Rosalía de Castro, quien como remedo irónico del poeta psicopompo Virgilio acompañante del divino Dante por el mundo espiritual, le va acompañar en su viaje iniciático por el paisaje de la cultura y la sociedad gallega actual.

Las musas se consideran símbolos poéticos de las potencias del alma.  A la musa Clío se la suele asociar con la voluntad. Con el querer que asociado al saber permite el progreso de la evolución de la conciencia.

Azenaia es el nombre de la dulcinea del combatidor de mandarines y su Feliz Gobernación. Personaje de la genial obra de Miguel Espinosa Escuela de mandarines, una de las obras maestras de la literatura española del siglo XX.  Todo un poema emblemático de la lucha entre la Libertad y la tiranía escrito en profunda clave de humor e ironía que recuerda en ocasiones a nuestro gran Cervantes. 

Una narración de la frustrada relación amorosa entre Rosalía y Aurelio Aguirre puede encontrarse en el famoso ensayo de Salvador de Madariaga sobre la ilustre dama recogido en su libro Mujeres españolas. 

Pondal, llamado ditirámbicamente el bardo de Ponteceso entre sus paisanos, era un señorito antiliberal de la pequeña nobleza rural gallega, muy amigo de los pinos y de las mozas.  El poema seleccionado interesa quizás para evitar hagiografías. 

El término “dialecto” para referirse a la lengua regional es usado de forma natural y sin complejos por las dos más grandes autoras clásicas gallegas Rosalía y la condesa de Pardo Bazán.

Los orígenes del mito de Santiago como defensor de creyentes pueden encontrarse en los Vedas y en la mitología clásica en las hazañas de los azvines védicos y de Cástor y Pólux, que cabe considerar antecedentes simbólicos de la versión hispánica de los Santiago y San Millán. Santiago (Jacques) era patrono de los compañeros medievales, ligados a la construcción de catedrales. Es un mito cosmopolita y no autóctono. Como tampoco era oriundo de Galicia el misterioso maestro Mateo, ilustre masón creador del Pórtico de la Gloria o del desaparecido coro de piedra.

El fenómeno de las vibraciones o manifestaciones telúricas empleadas con diversos fines terapéuticos o místicos, que cabe percibir con el alma atenta en algunos templos o lugares singulares parece asociado a la existencia de aguas subterráneas y de elementos de concentración, como los focos de las lentes, derivadas de la arquitectura sagrada tradicional. Una de las formas, quizás, de la misteriosa Palabra perdida de la Masonería operativa.

El gran Valle, probablemente el escritor gallego más genial de todos los tiempos, ha de ser homenajeado tal como se merece. Místico y revolucionario practicante de la voluptuosidad del ayuno según él mismo confesaba, expresa alguno de sus ideales estéticos en La Lámpara maravillosa, de donde se toma el magistral texto en cursiva sobre la meditación y la contemplación. Experiencia magnífica del templo como máquina o artefacto espiritual como la que se evoca en el panfleto constituye la sublime revelación del raro silencio de lo sagrado entre un océano de sensaciones dentro de la catedral compostelana. En especial junto a la tumba, en la corticela, la mitad de la nave junto a la hucha de la Soledad o en Poniente, cuando la multitud de visitantes no lo impide.  

La Santa Compaña es la forma gallega de un fenómeno metapsíquico como es el cortejo astral, a veces visible, que rodea al alma del fallecido en su primer contacto de ultratumba. En Asturias se conoce como Huestía. Otros mitos semejantes adaptados al gusto de cada pueblo son el de las huríes coránicas o las walquirias germánicas. O el del fantasma del Comendador o de doña Inés, que intentan acompañar a don Juan, cada uno con su propio destino.

Stephan Dedalus, personaje principal del Retrato de El artista adolescente es un trasunto del propio James Joyce en su etapa adolescente y juvenil. En cierto modo puede considerarse un heterónimo temporal. Vicente Risco, el más culto y racista de los nacionalistas gallegos antes de convertirse al falangismo escribió una sugestiva página en la que describe un paseo con la criatura joycena por las húmedas calles compostelanas.

Sarastro no es original al comparar la Ofrenda al Apóstol con los ritos de fertilidad y de afianzamiento del Poder de las antiguas teocracias orientales. Esta pintoresca representación pública del consorcio entre el Trono y el Altar celebrada en la catedral compostelana  cada 25 de julio constituye una rara anomalía en la Europa laica, democrática y civilizada.

Los datos de las diligencias son reales de acuerdo con los registros de la época. Galicia siempre ha estado mal comunicada con el resto de España. Y ahora que está mejor, e incluso espera la construcción del AVE antes de que se acabe el petróleo o termine el siglo XXI, se crean otras  barreras entre españoles como es el intento de expulsar el español de la Cultura oficialista y subvencionada, Administración o enseñanza. Intento destinado al fracaso pero que puede originar importantes daños sociales, culturales y económicos en varias generaciones de galleguitos.

Existe en verdad un auténtico intercambio epistolar entre don Claudio Sánchez Albornoz el ilustre historiador y ministro republicano y el nacionalista gallego Daniel Rodríguez Castelao del que está tomado ese significativo episodio del panfleto.

No obstante el notorio sectarismo de Castelao (que significa “Castellano”) acaso no estaría de más que sus correligionarios le hicieran caso en su deseo ¿sincero? que en Galicia se hable tan bien el gallego como el castellano y el castellano tan bien como el gallego. Objetivo opuesto a los de la Junta gallega de todos los gobiernos regionales conocidos.

El Santuario del Corpiño existe no lejos de Lalín, en Pontevedra. Se considera un importante centro de prácticas exorcistas, aunque no consta que a Castelao se le practicase ninguna para expulsar su fanatismo galleguista. Que se sepa sólo consta que estuvo desterrado en Badajoz por el gobierno republicano de la época.

Las referencias a los rituales están inspiradas en el ya clásico Práctica de Exorcistas y ministros de la Iglesia del P. Benito Remigio Noydens según la versión de 1688.

Pero no hay que olvidar que el ya citado Risco tiene escrito un sugestivo libro sobre el diablo, que no tiene nada que envidiar a los de Papini o Urbano.

Otra fiesta o romería típica gallega es la famosa procesión de ataúdes con gente viva dentro que acontece a finales de julio en Santa Marta de Ribateme, localidad pontevedresa cercana al Miño en su frontera con Portugal. Cada año se ofrecen los muertos vivos para ocupar su macabro puesto de mentirijillas como satisfacción de promesas tales como curar enfermedades rebeldes, aprobar el ejercicio de gallego normalizado en una oposición para funcionario de la Junta o ligar acaso con una rapaza de buen ver. Lo de conservar el audi oficial o la dirección general de algún asunto particular no consta, en verdad, entre las peticiones conocidas. Como tampoco consta que el plumerito citado que limpia, fija y da esplendor, tenga los colores oficiales de la Comunidad.  

Los hermosos templos de la llamada Ciudad vieja de La Coruña no son muy conocidos fuera de Galicia.  Y merecen la pena. Tanto la Colegiata como el anterior templo, dedicado a Santiago, resultan muy sugestivos y de visita obligada para toda persona sensible. El naipe con el cinco de oros citado en la jamba derecha de la puerta de poniente de esta última iglesia citada existe realmente. Como el carnero, símbolo del fuego, hijo del sol, de la primitiva religión solar, de la fachada norte, también presente en el Pórtico compostelano del maestro Mateo.

Lugo es centro de varias importantes tradiciones. La bella ciudad interior presenta varios tesoros algunos de ellos no muy bien conocidos como el extraño templo o centro pagano, llamado de Santa Eulalia de Bóveda, situado a unos kilómetros.  O la catedral. La exquisita figura femenina juvenil del capitel exento de la puerta Norte de la catedral lucense existe realmente y no es invención del panfletario. Su relación con la figura de la Magdalena o con el propio mito del grial asociado al Cebrero y al escudo gallego acaso sea ya discutible.

Hay lugares que tienen una gran capacidad de evocación para el viajero capaz de visitas demoradas y conscientes. Pero en Santa Eulalia no figura ningún texto socrático o platónico. Se trata de uno de los lugares más sugestivos en su modestia de toda España y sin embargo permanece aún casi escondida a la espera de descubrir su encanto misterioso.

Ninguneada por los nacionalistas del pretendido hecho diferencial céltico la influencia romana de Lugo es patente y sus murallas son de las más importantes del mundo.

Probablemente para muchos la mayor aportación singular y original gallega a la cultura sea el pazo o palacio rural. Y en especial sus jardines. Producto del clima y de la sensibilidad del alma gallega, el jardín gallego privado y público posee un gran poder de fascinación estética. Es una llamada a la serenidad, una forma del lenguaje universal dirigido a un mejor conocimiento espiritual. Aunque es lástima que en toda Galicia no exista un Botánico digno de tal nombre son numerosos los jardines o espacios ajardinados de visita inolvidable. En el panfleto se hace referencia a uno público como el de Padrón, donde la gran Rosalía, llamada irreverentemente a tola (la loca) por los chiquillos que jugaban cerca, se sentaba junto a una excelente sequoia llevada desde América.

Entre los privados cabe resaltar el de Oca, el de Rivadulla, propiedad del general Armada, o el del emblemático Ramón Otero Pedrayo. La anécdota del irmaciño arbóreo es cierta y está bien documentada por Dacal.

En Galicia se hizo fuerte el bando del paisano Franco desde el mismo comienzo de la terrible guerra civil. Muchos autores entre ellos el ya citado Castelao, han contado los abusos y atropellos cometidos en la región por los vencedores contra los vencidos. No obstante, en su panfleto Sarastro cuenta los horrores vividos por un ilustre escritor coruñés, Wenceslao Fernández Flórez en el Madrid republicano o mejor dicho rojo. Las peripecias del protagonista de su Una isla en el mar rojo tienen carácter autobiográfico. Se trata de un testimonio desolador sobre la condición humana libre de las ataduras y cautelas que suponen las leyes. Si la cultura vale para algo práctico acaso sea para prevenir desgracias, catástrofes como la guerra civil incubada en el odio, la insolidaridad ente personas y regiones de España. Desde ese punto de vista de la prevención de nuevos riesgos y de la superación de los errores históricos que han asolado nuestra Patria y que es obligación de todo ciudadano de bien no repetir.   

La visión del firmamento estrellado es un hermoso espectáculo nocturno, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten. Más fácil en la Galicia del interior, libre de las brumas costeras que dificultan la observación de los objetos estelares más delicados. Metafísicamente detrás de los logros de la Astronomía se encuentra la idea innata en el hombre de que existe orden, de que la realidad es un cosmos, un universo ordenado y no caótico. El Universo, es decir, lo uno en lo vario, nos habla con palabras de luz. De fuego. Acaso la gravitación universal sea una forma de la ley del Amor. Acaso la contemplación del cielo estrellado sea siempre sugerente, un hilo para interpretar nuestra propia naturaleza como ser cultural. Los cuásares nos hablan desde un pasado lejano en el tiempo y en el espacio. También lo hacen las grandes figuras del la Cultura universal que brillan más cuanto mayor es la oscuridad ambiente. A ellas conviene recurrir especialmente en los momentos difíciles, cuando es preciso reorientarse.  

La opinión del escritor Juan Granados

La opinión de Magdalena del Amo:

«Faltaba algo más de una semana para el Día de Galicia cuando llegó a mis manos un libro ameno, irónico, divertido, original y profundo, aunque en la solapa se alude a él como panfleto, es decir, “opúsculo de carácter agresivo”, según una de las definiciones del DRAE. A las orillas del Ser es el título de esta obra del escritor y columnista político, Alfonso de la Vega, publicada por el Centro de Estudios Poder Limitado, un think tank de Galicia, miembro de la red Stockholm Network, que preside el abogado Francisco Fernández Tarrío.

El libro se gesta durante la última etapa del bipartito nacionalsocialista gallego y surge como una necesidad, una obligación moral, una defensa contra el ataque del galleguismo burocratizado que prima lo propio a lo bueno, que ningunea la lengua española y entroniza la mediocridad. Es “un esfuerzo por defender y reivindicar el sentido de la cultura como manifestación del espíritu, la defensa del individuo ante la imposición de la tribu, la sensatez ante las fanfarronadas ideológicas de nuestra clase política y la libre elección personal ante quienes quieren petrificar la historia en clave monolítica”. En definitiva, un homenaje a Galicia. Me cuento entre los que aman esta tierra y entre los que sufrieron el totalitarismo del bipartito laicista PSOE-BNG.

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Todo esto ocurría con la anuencia del PSOE, ocupado en otros menesteres y chantajeado continuamente por el partido del “Espartaco somos todos”. ¡Qué premonición! ¡Cómo funcionó la onda de forma! Mira que le dijimos que Espartaco había muerto amarrado al poste, al sol y comido por las avispas.

Fue en esa etapa cuando se creó el think tank Centro de Estudios Poder Limitado. Y fue también cuando Alfonso de la Vega plasmó en papel los magníficos pensamientos de A orillas del Ser, citado al comienzo del artículo.

Siguiendo la estructura de La divina comedia, el autor nos ofrece un recorrido iniciático por el alma gallega y algunos lugares emblemáticos, de la mano de Rosalía que es en este juego el Virgilio de Dante, a la que el protagonista de la obra, Sarastro, encuentra en San Andrés de Teixido. Los dos mantienen interesantes conversaciones, algunas muy esotéricas, cargadas de simbolismo precristiano, cerne de la idiosincrasia gallega.

Personajes de la talla de Schopenhauer, Murguía, Castelao, Otero Pedrayo o Risco entran en el escenario y hacen sus agudos comentarios. Y como colofón, una “guía para lectores extraviados”, que nunca viene mal.»

En este enlace puede verse la presentación en el programa La Bitácora de Popular TV

 

 

 

 

Mitos y supersticiones del 25 de julio

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos como una caricatura de lo que fueron.

Tal es la leyenda de Santiago. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una patera y cruzando el mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original.

El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, es tema ya existente en la religión egipcia antigua.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Su corolario militar es el Santiago matamoros del famoso lema ¡Santiago y cierra España!

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux. Puede tratarse, como en tantos otros casos, de una porfidización mitológica o de una simple adaptación de leyendas anteriores, en este caso de la mitología griega, a las necesidades del Cristianismo de la época. O de un arquetipo colectivo que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de peligro o aflicción.

Pero aún cabe rastrear este asunto más lejos: la antigua India de los Vedas.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los menesterosos que imploraron su favor. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

El mito de Santiago celebrado cada 25 de julio como vemos es una porfidización de antiguos mitos diferentes:

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de ofrenda al apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para luchar no ya contra la morisma, asunto hoy incorrecto por la cosa esa de la alianza de civilizaciones, sino contra el paro, la inflación, la prima de riesgo, el bandidaje económico, o la dureza de corazón de la Merkel que ya parece se ha hartado de pagar nuestras facturas.

Extraña representación, pues, ajena al universo de la Ilustración y el pensamiento occidental moderno que separa Iglesia y Estado, lo que constituye un anacrónico remedo de viejos ritos teocráticos, como cuando el emperador de la China renunciaba por unos días a fiestas y favores de concubinas para solicitar en el Templo pequinés del Cielo la lluvia fertilizadora de los campos y la paz y felicidad de sus sufridos súbditos.

Otra variante actual es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio, cosa desmentida sola cuando se apropian de un mito ajeno para hacerlo pasar por propio.

Por último, la Xunta ha intentado diversificar estratégicamente el negocio inventándose otro mito, adaptación del de la montaña sagrada que es el de la ciudad de la cultura galleguista, remedo del Valle de los Caídos o del Valle de los reyes. Tumba donde los faraones puedan ser «enterrados» con sus servidores y tesoros a la espera del Carter o lord Carnavon que interprete los misteriosos logros de tal cultura con o sin ciudad con o sin jeroglíficos.

Pero si el mito de Santiago tiene que ver con el mito del Oeste, del sol poniente, el del nuevo centro mítico simbólico de la ciudad de la Cultura se relaciona con otro poderoso mito, el de la Montaña sagrada.

Mircea Eliade nos recuerda algunos conceptos básicos sobre el simbolismo arquitectónico del Centro que son de aplicación a nuestro caso.

«La Montaña sagrada se halla en el centro del mundo. El infierno, el centro de la tierra y la puerta del cielo se encuentran en el mismo eje. Todo templo o palacio o ciudad sagrada es una montaña sagrada. Lugar de encuentro en su cima la creación comenzó. El rito de la construcción recrea la cosmogonía, tiempo y espacio se hacen sagrados.»

La memoria popular es ahistórica. Personajes y sucesos son trasformados en arquetipos. El tiempo se recrea en el centro sagrado…

¿Por qué el caciquismo gallego deja de lado el tradicional centro teocrático compostelano de la catedral y sus rúas anejas para embarcarse en la creación de otro centro sagrado entre los tojales del monte Gaias?

¿Es una manifestación de apostasía de la Xunta?

¿Por qué estos cambios de ritos?

Hay una razón material evidente, lo que unos pagamos, otros lo cobran. Pero hay otras de mayor calado simbólico y cultural.

El Cristianismo o la Tradición iniciática, son fuerzas declinantes en Occidente como lo es todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. Entre los propios guiris que visitan el parque temático compostelano cada vez resulta más difícil identificar y comprender la constelación de símbolos sagrados que el maestro Mateo introdujo en su obra para un mayor conocimiento del Ser. Para muchos acaso resultan más indescifrables que los jeroglíficos egipcios.

Tras la creciente apostasía de las masas, la vieja alianza entre el Trono y el Altar se ha sustituido con ventaja por otra, más temporal y pragmática, con el socialismo arrebatacapas. En vez de sermones desde el púlpito, resultan más rentables para el Poder las doctrinas del Sálvame o la Noria donde el embrutecido y uncido pueblo español da vueltas con la mente tapada para crear valor para el accionista y comisiones para la podrida casta política.

Acaso en vez de la tradicional ofrenda a Santiago puede que se institucionalice el culto al Mandarín dador de subvenciones, hacedor de la lluvia de nombramientos y adjudicaciones. Criador de orzamentos debe recrear otro espacio sagrado para mejor obrar los ritos dedicados a su gloria.

La Ciudad de la Cultura es el nuevo logro arquitectónico del caciquismo gallego. Tumba del Pensamiento liberal. Monumento a la insolidaridad, la megalomanía provinciana y el despilfarro impune demuestra la grandeza y majestad de un poder absoluto capaz de hacerlo y la pequeñez de la gente pagadora de impuestos que se lo consiente.

Pero la Ciudad de la Cultura también puede considerarse un arquetipo polar que nos enseña que la Historia está congelada. Todo gira alrededor del poder. El Poder caciquil es irremediable, se construye y reconstruye, mientras oficia en neolingua gallega y reparte entre alabanciosos o menesterosos afines la sopa boba de Bruselas o la colecta de nuestros impuestos. IGAPE mediante.

Publicado en Periodista Digital y en versión extendida en Poder Limitado

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