Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La Izquierda no celebra ni reconoce al padre

Ayer hablaba de Arte y de Cultura, de padres e hijos. El Rey Lear, el clan Ichimonji, Los Borbones, son clanes o dinastías reales o de ficción en las que las relaciones entre padres e hijos eran lamentables, incluso manchadas de sangre. Y es que algunos tienen padres (y madres) de los que no cabría sentirse muy orgullosos.

No deja de ser motivo de reflexión que se promocionen hasta la vergüenza ajena y poniendo en peligro de muerte a la gente las orgías pro víricas de machorras psicópatas pero se olvide la esencial figura del padre excepto para denigrarle. Una figura de protección, de orden, que es fundamental en la formación psicológica tanto de unos como de otras. El animus que diría Jung destinado a unirse con el ánima en el proceso de evolución espiritual o de individuación psicológica. De maduración como ser libre y adulto. En cierto modo algo similar a lo que sostenía Platón en El Banquete. Un arquetipo odiado por los agentes malvados o inconscientes que combaten lo que llaman sociedad heteropatriarcal, sin olvidar la introducción y financiación de todas esas matracas posmodernas del neomarxismo cultural que hace estragos por estos pagos gracias a la promoción y la ayuda de las repugnantes mercenarias zurdas españolas.

Pero ¿es que nuestros zurdos acaso no tienen padre? Tenerlo, seguro que habrán de tenerlo por razones biológicas, pero ¿no lo conocen?

Y es que uno de los objetivos de la repugnante mercenaria zurda actual es la destrucción de la familia, lo que no empece el ejercicio del más descarado nepotismo entre sus adictos. Una contradicción. Sin ir más lejos y no aburrir, los mascarones de proa del actual proceso revolucionario, tanto Sánchez como Iglesias, colocan a sus mujeres en puestos de lo más alto de la cucaña más allá de sus propios méritos, en una muestra clarificadora de lo que significa el feminismo para estas gentes.

Pero la zurda existente en España, mal llamada española, tiene varios padres ideológicos. Los clásicos. No ya tanto los tradicionales antiautoritarios Bakunin o Proudhon sino la rama totalitaria marxista en sus diferentes variantes sionistas. Los bolqueviques y mencheviques seguidores de déspotas asesinos como Lenin, Stalin, Trotsky o nuestros Largo Caballero, Prieto, Negrín, Líster, La Pasionaria o Carrillo. Ahora reforzada por los Gramsci, Escuela de Frankfurt, Alinsky u otros neomarxistas, sin olvidar a las feroces hembristas posmodernas, nuevas ménades devoradoras de Orfeo. Apolo, la Cultura, es enemigo a destruir. Gentes mercenarias o desavisadas que ponen su énfasis no ya tanto en la clásica lucha de clases sino en la creación de grupos sociales a enfrentar entre sí en el afán de destruir la sociedad tradicional y sus pilares básicos como la familia.

Pero no deja de ser curioso como en el actual proceso revolucionario la izquierda española esconde sus crímenes históricos mediante la censura gracias a leyes inicuas y ya ni siquiera revindica a sus verdaderos padres. El proceso revolucionario hoy se produce mediante mecanismos diferentes del golpe de Estado convencional. Sin presentar su verdadera cara, del mismo modo que un virus infecta y destruye a una célula o a una bacteria. En efecto, el virus se infiltra, trastoca el ADN del huésped y éste engañado fabrica así las proteínas del virus no las suyas, hasta su total destrucción.  En esas estamos, y estaremos, hasta que no logremos reconocer al padre.

 

 

 

El nuevo Rey Lear

Lear

Silencio Kent, no te interpongas entre el dragón y su furia

Kent

¿Piensas que el deber tendrá miedo de hablar, cuando el poder se doblega a la adulación?

El honor debe rendirse a la sinceridad cuando la majestad se humilla a la locura.

Gonerila

Te ruego nos pongamos de acuerdo. Si nuestro padre ejerce autoridad alguna en la disposición en la que se halla, la resignación que acaba de hacernos de su poder no servirá sino para perjudicarnos…

¡Viejo inútil que todavía quisiera hacer alarde de aquellas preeminencias de que abdicó!

Gloster

El amor se enfría, la amistad se disuelve, los hermanos se dividen. En las ciudades, rebeliones; en los campos, discordias; en los palacios, la traición; y los lazos entre los hijos y los padres, rotos.

¡Y el noble y franco Kent desterrado! ¡Su delito fue la honradez!

Bufón

Deja tu bebida y tu puta y estate dentro de casa.

Si no sabes sonreír según el viento que sopla, pronto te aterirás de frío.

(Shakespeare, El Rey Lear, Acto I; Escenas I, II, III y IV)

 

Pocas escenas más desoladoras y al punto reveladoras de la condición humana que la del decrépito emérito después de empinar el codo dando tumbos, solo, por las no menos empinadas calles de Vigo. Acaso huyendo de su conciencia, que se niega a ser ahogada en alcohol, a merced de ser humillado por el populacho, los volubles y cobardes súbditos que otrora, cuando era poderoso, ditirambo alabanciosos le aplaudirían.

El espectáculo no llega a la grandiosa, terrible y hermosa tragedia de un Rey Lear o un Ran, pero nos ofrece sugerencias inacabables para la reflexión. Sobre el Poder, la Justicia, el Honor, la Lealtad, la Dignidad moral y la misma naturaleza del hombre.

La traición está en los palacios como decía Gloster. Es consustancial a la dinastía que el padre traicione al hijo y que el hijo traicione al padre. Tanto el padre de sangre como el padre adoptivo o benefactor al que se deben la posición y fortuna. Así ha sido, es y, probablemente, será. Resulta fatal cuando la soberbia, la ambición, la codicia, la hipocresía, la lujuria, el apetito desordenado de poder carece de barreras, ni siquiera se subordina ante lazos apenas existentes de amor filial o conyugal, salvo el del miedo común a la perdición final de todos. A que les sean arrebatados los inmerecidos privilegios de la tribu.

Como aprenderían con gran dolor en sus propias carnes el Rey Lear o el señor Hidetora Ichimonji  es muy peligroso abdicar cuando se tienen tantas fechorías perpetradas en el pasado. O cuando la autoridad constituye imposición legal o externa y no se basa en el propio mérito y la limpieza de ejercicio, en la auctoritas. Si hubiese sido un hombre culto el emérito debiera haberlo sabido cuando fue obligado a abdicar. La absoluta impunidad se acababa. Era cuestión de tiempo. Y no mucho.

¡Qué arda la casa, pero que no salga el humo!” Acostumbraba a decir mi sabia abuela que por méritos profesionales propios y no por injusta cuota feminista alguna fuera directora general de Instrucción pública. Pero la naturaleza nos indica que pese a las barreras artificiales es raro que el humo no termine saliendo, denunciando la situación real a vista del más topo.

Hoy, el heredero, en plena crisis del Corinavirus que se puede llevar por delante a la Dinastía, o al menos el poco honor y dignidad que le quedaba, ha perdido otra oportunidad de hacer frente a la situación. Ha salido en la tele a leer malamente cuatro obviedades, demostrando una vez más que es un pésimo actor, que el reino le viene muy grande o que está sometido a chantaje. O todo junto. Una soflama huera, tópica, tan inútil y prescindible como él mismo. Pese a sus contrastados vicios históricos al final los Borbones lo que dejan es una sensación de esperpento grotesco y de falta de grandeza incluso para el mal.

Ran, la tremenda adaptación de El Rey Lear realizada por Kurosawa es una gran obra maestra. En ella se muestra como las intrigas vengativas de una mujer envilecida, Kaede, esposa sucesiva de los dos herederos mayores del señor Hidetora, Taro y Jiro, trasuntos japoneses de las malas hijas de Lear, Gonerila y Regania, termina destruyendo el clan Ichimonji. El hermano bueno, Saburo, el equivalente a Cordelia, también resultará asesinado.

Al final de Ran, que en japonés significa caos o miseria, el gran artista, el sabio humanista, Akira Kurosawa nos da una última e inolvidable lección. Huyendo de la violencia y el espanto desatados, Tsurumaru, el pobre joven cruelmente cegado por orden de Hidetora, se encuentra peligrosamente al borde del abismo de su antiguo castillo destruido. Y, para colmo, ha perdido la imagen de protección de Buda que le había dado su bondadosa hermana Sue, el contra arquetipo de la maléfica Kaede, poco antes de ser vilmente asesinada. ¿Caerá?

 

La humanidad está cegada, al borde del desastre y ha perdido el sentido espiritual, la concepción metafísica del Ser, de la vida y de la muerte. Es decir, de la Cultura.

Urge recuperarlos.

 

 

El botín rehusado

Llenos de orgullo y satisfacción dicen los alabanciosos borbonólogos en nómina o aficionados por masoquismo o por seguir la linde que Felipe está en apuros y que él es bueno, buenísimo, vamos que no es un ladrón ni un degenerado putero como sus ascendientes dinásticos.

Y es que están empezando a sacar, y ahora sin posibilidad de ocultamiento como en otras ocasiones, las muchas vergüenzas de la Monarquía.  Tanto es así que, en plena crisis del virus de la corona, la Casa Real ha tenido que reconocer la existencia del botín producto del pillaje u operaciones non sanctas ejemplarmente oculto en paraísos fiscales, aunque luego ha hecho una declaración estupefaciente y no muy acorde con la legislación vigente: la pretendida renuncia a parte de la herencia, pero no a toda. Ello, naturalmente, cuando el Emérito se muera. Pero, entonces a saber dónde están unos y otros. También ha acordado retirar la discreta paguilla de supervivencia que disfrutaba el Emérito para tabaco y otros pequeños vicios.

El momento es oportuno, o inoportuno, según se mire. El detonante: parece ser que una de las últimas amantes del Emérito, acaso en régimen económico de gananciales, se ha llevado la mitad de los fondos de una cuenta común que ambos disponían con unos previsores ahorrillos para la vejez. Solo sesenta y cinco millones de euros, mera calderilla en relación con la fortuna oculta total que la revista Forbes valoraba en unos dos mil millones de dólares. También ha denunciado que el jefe de los espías españoles habría sido enviado a Londres, donde premian con jarreteras a los benefactores del Reino Unido, para amenazar a la susodicha si no devolvía la pasta o vulneraba la omertá.

Con el Reino (español) amenazado, manga por hombro, y sin que Su Majestad se atreva a decir esta boca es mía por los muchos desastres que sus propias instituciones provocan a la agredida y humillada Nación, chirría que sólo se digne dirigirse a sus sufridos súbditos para aclarar que no es un ladrón, mérito extraordinario por el que sin duda merece seguir siendo Jefe del Estado. Podemos estar de acuerdo en lo primero pero no en el corolario.

Pero no nos engañemos: Es el Estado, con sus diversas instituciones, (Gobierno, Generalidad, Fiscalía, Hacienda…) contra la Nación española. Sus defensores sostienen que pese a ser un Borbón y a las notorias malas compañías el chico es honrado, casto y virtuoso.  Y que si ésto es un desastre, en verdad el pobre, pese a ser el Jefe de ese Estado convertido en agresor de la Nación, no puede hacer nada para evitarlo aunque quisiera. En realidad, lo que viene a suponer la paladina confesión de que la monarquía resulta inútil sino cómplice por omisión en esta hora aciaga para nuestra Patria.

En este desorden de cosas el Gobierno del falsario aplaude la “contundente” reacción del Rey.

Indudablemente, aunque en la cima o piedra angular del Régimen corrupto, es evidencia de razón que los Borbones no son los únicos de conducta ejemplar.

Ahí están los Pujolone sin devolver nada de lo trincado. Tampoco los socialistas y sindicalistas valerosos que robaban a los parados para irse de putas o de polvos blancos. Sin olvidar a gurtélidos y sobrecogedores. Ni a los píos sabinianos vascos de pura raza vasca. Ni a los próceres monopolistas abusones y saqueadores en la banca y gran empresa que forman la nueva corte posmoderna globalizadora marca España (Spain) en vez de los anticuados, arruinados y aburridos aristócratas de otrora.

Sí. No son los únicos responsables del actual desastre, pero la percepción creciente es que los Borbones son parte fundamental del problema de España, no de su solución.

Otro sí digo

Leo en Periodista Digital una información de David Lozano en la que se expone la reacción del Emérito una vez que su hijo le ha echado de Palacio. Según esta información, el Emérito medita sacar material sensible sobre su nuera Letizia tanto gráfico como documental: encuentros extra matrimoniales, el contrato en caso de divorcio… “Un explosivo cóctel que podría dinamitar la Casa Real e incluso provocar el divorcio”

 

La hora de la verdad

El retraso en  instrumentar medidas urgentes de protección de la actividad económica, de empresas y trabajadores, tiene una explicación simple en la notoria incapacidad demostrada por el doctor falsario y sus bandas ministeriales. Pero puede que haya más, si, como se malician algunos, tamaña incompetencia que resulta extraña incluso entre estos artistas fuese un sabotaje que sirviese a intereses ocultos de carácter revolucionario añadido a los ya conocidos de los golpistas catalanes y vascos.

Para el falsario ha llegado la hora de la verdad. Mañana martes en el Consejo de ministros tendrá que decidir si se baja del golpe de Estado en marcha del Frente Popular junto a nazis catalanes y vascos o continúa con él. Un golpe de Estado que amenaza con destruir el entramado de la economía real de bienes y servicios que sostiene la sociedad y satisface las necesidades reales de la gente. El caldo de cultivo para la revolución comunista y la fragmentación territorial definitiva.

Un desastre que no va estar en condiciones de liderar porque sus amos oportunamente también prescindirán de él cuando inicien la siguiente etapa revolucionaria.

Escribo desde el arresto domiciliario decretado por esta caterva de sectarios e inútiles, aplaudido por lo que llaman “oposición”, que, salvo contadas excepciones, parece seguir pasmada o en cuarentena y lo que se dice oponerse, la verdad es que no se opone a nada.

Para colmo, el Jefe del Estado si dice algo en estos tiempos de incertidumbre y tribulación es para limitarse a aclarar a sus sufridos súbditos que él no es un ladrón ni piensa hacer de perista receptor de lo distraído y puesto a buen recaudo por su emérito papá. Ya nos quedamos mucho más tranquilos.

Aunque lo importante es la economía real, la financiera nos ofrece indicios medibles de lo que pasa. En este momento, la bolsa está cayendo en torno a un 10 % y la indignación popular por las funestas consecuencias de la incompetencia gubernamental va subiendo en términos que aún no podemos valorar. Con los ahorros de mucha gente volatilizados, con cientos de miles de empresas y autónomos en riesgo de desaparecer, millones de empleos en el alero, con gran parte de la población española arrestada en sus casas, las condiciones para la desestabilización social y futura revolución aumentan.

Al ministro de Sanidad, esa lumbrera catalana, íntimo de Iceta, ambos miembros de un partido golpista anti español como es el PSC, le han puesto de payaso de las bofetadas para decir cosas y demostrar su ignorancia culposa. Ayer hubo una comparecencia conjunta en la cumbre de nuestros ministros creados ex nihilo “autoridades competentes” en la que hicieron gala de su ignorancia o cobardía. Margarita, Salvador, Fernando, José Luis: un tremendo póker de ases colocados en el altar de los próximos a sacrificar en aras del avance del proceso revolucionario.

Un simple ejemplo: No sé a qué majadero ¿o criminal? se le habrá ocurrido lo de disminuir a la mitad el transporte público para así lograr aglomerar más a los usuarios a la fuerza y favorecer los contagios.

Otro: El heroico ministro complaciente con la narco terrorista bolivariana y sus maletas de contrabando confiesa que no tienen ni p. idea de hasta cuándo durará el arresto y que mejor nos vayamos preparando para sucesivas prórrogas.

Es posible que el engreído falsario, el inepto marido de la frívola irresponsable contagiada durante la manifestación hembrista, aún no se haya dado cuenta de que él también es otra pieza sacrificable del siniestro juego. Otro colaboracionista más, un ensoberbecido menchevique desorientado colocado allí por su osadía, inmoralidad radical y manifiesta incompetencia aún mayor que su petulancia de petimetre posmoderno. Un Kerensky de medio pelo. Útil para despanzurrar cosas pero incapaz de construir nada ni menos liderar el nuevo Régimen con que nos amenazan.

Pero mañana martes, si acaso le viniese un rapto de repentina lucidez, tiene la oportunidad de rectificar a fondo e intentar abortar el golpe de Estado, que ahora progresa adecuadamente.

Otro sí digo (14 horas).

El diputado  Hermann  Terstch anuncia que la Robles ha firmado un convenio por el que parte del ejército queda bajo el mando del comunista Iglesias.

Aparte de las cuantiosas multas amenazan con retirar la licencia de armas a los que se salten el confinamiento a juicio discrecional de las autoridades.

 

 

Estado de amenaza

Hace una semana, Gobierno a palos, oposición pasmada, publicaba:

“La feliz gobernación del doctor falsario está resultando más agitada, bronca y problemática de lo que se esperaba.  En pocas semanas todos, todas y todes se encuentran a la greña. Una cosa asaz impropia de todos unos señores, señoras y señoritas excelentísimos ministros de la Corona y más parecida a riña tabernaria entre hampones, pícaros, tahúres y gente del bronce.

Incluso se ha tenido que desmentir que Moncloa fuese a instalar un detector de metales a la entrada de la nave de la mega mesa con supletorio para la conseja de ministras. Con tan drástica medida de seguridad se trataría de evitar la introducción de pinchos, puñales, navajas cabriteras u otros objetos punzantes de ese jaez que pudieran poner en peligro la integridad física de algún miembro o miembra de las bandas gubernamentales o sus preciosas vidas.

Aprovechando el desastre gubernamental, golpistas, filoterroristas y demás enemigos de la Humanidad en general y de los españoles en particular, incluido el famoso traicionero virus, campan a sus anchas, mostrando la verdadera faz de un gobierno inepto y encanallado que genera más problemas en vez de intentar resolverlos. Ahora bien, por lo menos vamos a sacar algo nuevo en limpio: la Gramática es fascista y heteropatriarcal.”

 

Hoy hemos sabido que tal aventurada sarcástica premonición desgraciadamente se ha cumplido con ocasión de la sabatina conseja extraordinaria para la declaración del estado de alarma. Allí no llegó la sangre al río aunque se han chivado que hubo gritos y susurros. Participaron en la misma, saltándose cínicamente sus propias recomendaciones, al menos dos tipos en presunta cuarentena por contaminación de sus respectivas parejas, frívolas participantes en la manifestación hembrista criminal del 8 M: El Presidente único y el vicepresidente enésimo más uno.

Con un falsario desbordado y asustado por su propia incapacidad culposa, dicen que la Calvo se las tuvo tiesas con el insolidario jaque marqués bolchevique que, al parecer si es verdad lo que se ha denunciado, dispondría de dos respiradores para su uso particular, cuando escasean en los hospitales para pacientes en situación grave. Un personaje cada vez más odioso y endiosado que se burla de todo el mundo y que en plena incertidumbre y desolación trató de dar un golpe venezolano intentando apropiarse de apetecibles empresas y monopolios.

Mientras tanto, obscenamente insolidarios, los golpistas a lo suyo. Los ventajistas nazis racistas chantajeando al falsario para que no ose tocar nada el «odiado» gobierno central en sus encanalladas ínsulas baratarias respectivas.

Pese a su notaria incompetencia para lo bueno el falsario se ha autodeclarado única autoridad competente, al menos para figurar como gran líder salvador, porque a continuación delega o larga el mochuelo a algunos de sus ministros, ministras y ministres. Pero lo peor parece va a ser para el heroico ministro de Sanidad a quien se le confían los más altos y severos designios. Un ministro de doble cuota, un licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona sin formación sanitaria cuyo mayor mérito para estas aventuras, vista su formación específica pero sobre todo su lamentable trayectoria hasta ahora, acaso resultaría ser el de la asaz extraordinaria categoría de ejercer de íntimo del colega Iceta. Sin embargo, la Calvo, mascarón de proa clásico de la banda ministerial, ha sido marginada o relegada como autoridad competente.

En la aparición blindada posterior varias veces relegada por la rebatiña, el cínico prócer, compungido y acicalado ante la cámara, presumió de lo que en verdad carece: de liderazgo y de empatía con los que sufren. Sí, mucho autobombo y sensiblería kitsch, pero en lo concreto tampoco ofreció ningún consuelo ni siquiera paliativo a las miles de empresas que está condenando a una eutanasia no consentida. La bronca interna de las banderías ministeriales y el chantaje de los socios enemigos de fuera no se lo habrán permitido.

Sin embargo, débil con el fuerte, fuerte con el débil, se amenaza con multas de al menos tres mil euros al que sea sorprendido en la calle sin justificación suficiente a juicio más o menos arbitrario de quienes le detengan. Donde no hay autoridad (autorictas) hay coacción o discrecionalidad arbitraria (despotismo).  Como si, además, el españolito medio dispusiese así como así de tres mil euros, tal si fuese un político o afortunado prócer de la Monarquía.

Ese mismo día 7 de marzo pronosticaba: “Bronca tras bronca, desastre tras desastre, la cosa está tremenda. El doctor falsario se plantea pedir cuartel a su apocado y temeroso colega de la banda de la falsa derecha a fin de salvar los deseados presupuestos y poder dar merecida puerta a la fastidiosa banda de ocupas que tan impertinentes le mueven la codiciada poltrona.”

Puede que esa sea la clave. Vamos a ver qué pasa el martes, si continúan las hostilidades abiertas entre los ministros en cuarentena. O bien si la cosa se agrava de modo insoportable en los próximos días. Entonces no hay que descartar que el falsario haga crisis, eche a los podemitas, derribe la mesa de trileros con Torra, y pida ayuda a la amable y complaciente oposición para mantener el tinglado que nunca antes ha estado tan amenazado.

Y es que el problema que nos viene encima no es ya solo el sanitario, incluso puede que ni siquiera sea el más importante que amenaza nuestra civilización tal como las conocemos. Enredados en el corto plazo y en las escaramuzas particulares, lo cierto es que habitualmente carecemos de una visión geoestratégica de planes y acontecimientos.

Es de temer que en España la gestión de la crisis sanitaria vaya a arrasar la economía real, la que sirve para satisfacer necesidades reales o vitales de la población. Abandonadas a su suerte, sin ninguna media paliativa, por este gobierno de fanáticos ineptos, muchas miles de empresas fatalmente perecerán y el paro se va a desbordar a límites insoportables. La destrucción económica y de entramado social también pone en peligro muchas vidas y hará caer el PIB de modo significativo.

A nivel global pudiera ser que nos encontrásemos ante un colapso controlado de la economía mundial. Distraídos con lo del coronavirus no estamos atendiendo a eventos de extraordinaria importancia geoestratégica. Así un hipotético colapso del petrodólar. El intento de golpe de estado en Arabia Saudita, alineada tradicionalmente con EEUU,  Israel y principal base del sistema petrodólar. Hace unas días, fuerzas partidarias del sistema actual intentaron derrocar sin éxito a Salman, para que todo siga igual.

Pero, ¿se acaba la alianza de la casa real saudita con EEUU e Israel? ¿Estamos a las puertas de una posible alianza de Rusia con Arabia saudita? ¿Qué pasará si los máximos productores de petróleo mundial ofertan petróleo barato y para colmo dejan de comercializarlo en dólares?

Todo esto parece enmarcarse en la guerra entre Trump y el Deep State: una desestabilización en pleno año electoral USA. El Fracking de esquisto norteamericano no puede mantenerse por debajo de cuarenta dólares el barril, lo que puede provocar importantes problemas. El Partido Demócrata parece va a colocar a un candidato, antiguo vicepresidente del siniestro Obama, que sea aceptable para los grandes magnates americanos más o menos vinculados al status quo y asustados con la del filocomunista Bernie Sanders. Una alternativa al odiado y calumniado Trump.

Pero todo esto, fracasadas anteriores provocaciones como el asesinato del general persa, ¿a dónde nos lleva? ¿incluso a un posible escenario de guerra? Para algunos observadores el coronavirus es una cortina de humo para tapar tremendos eventos geopolíticos que vienen. No lo sé. Creo que al menos es el «oportuno» catalizador de grandes y profundos cambios que se avecinan.

La Providencia divina nos proteja.

 

Más pasmaos en el Reino borbónico de España (Spain)

Si hasta ahora hemos glosado varias veces el famoso pasmo de Su Católica Majestad que sin mover un músculo observa impasible como otro don Tancredo la fatal devastación de Su Reino, es de justicia añadir más y más pasmaos a este encantamiento que padecemos, acaso provocado por el malvado gigante Soros Malambruno o sus más enconados bellacos secuaces. Como explicaba González de Cellorigo:No parece sino que se han convertido reducir estos reinos a una república de hombres encantados que vivan fuera del orden natural.” 

Sí. Estamos fuera del orden natural. Su Gobierno está pasmao, infectado o en cuarentena.  Su leal oposición infectada, en cuarentena o en la inopia. Las taifas cada una a lo suyo sin olvidar la arbitrariedad más imaginativa, poniendo en evidencia la descomposición final del Régimen. Incluso el descomunal intento de ensayar la ínsula independiente de los lemosines del sur envuelta en lazo amarillo lazareto por parte del supuesto inhabilitado. Un lazi racista que ahí sigue dando por saco impunemente, para escarnio de los españoles y radical vergüenza de las instituciones borbónicas. Un Reino absurdo, poblado de próceres aún más absurdos, encanallados e ineptos.

El pasmo gubernamental viene de su evidente empacho de fanatismo, incompetencia criminal, cobardía, hipocresía, canallería oportunista. El doctor falsario, un psicópata, víctima de sus ensoñaciones virtuales, de su falaz propaganda para cretinos y cómplices, sale en la tele idiota tarde, mal y nunca. Y ello para mostrar otra vez su incompetencia criminal de pasmarote engreído, “eres bello pero sin seso”.  Para colmo, ahora ni Soros ni sus esbirros se le ponen al teléfono ni le dan órdenes. ¿Qué hacer?

La oposición sigue fláccida. Colaborando por inacción con el doctor muerte. Entre los escombros Arrimadas quiere abrazarse al falsario para salvar los restos y se ofrece para apuntalarle. VOX, con el mayor número de infectados en términos relativos, es víctima de su estulta irresponsabilidad al no desconvocar inoportunos mítines. Una muestra de que el gran problema de España significa demasiado arroz para tan poco pollo. Y Casado, supuesto líder de la supuesta oposición, sigue en su conocida línea colaboracionista, blandita, marianista y no exige crisis gubernamental. No tira a degüello para intentar derribar a la perniciosa peste ministerial, más peligrosa y letal que el propio virus.

En efecto, con este gobierno el desastre es seguro y tarea ineludible de higiene imprescindible es derribarlo.  Un primer paso en orden a la salvación. Pero no hay que engañarse: no es solo el Gobierno de Su Majestad, es todo este Régimen corrompido e inepto, con Felipe VI, El Jarretero a la cabeza, el que demuestra una vez más su incompetencia radical, su agresión al bienestar y dignidad de la Patria y de los españoles.

¡Qué la Providencia divina nos proteja, ya que no lo hacen quienes despilfarran nuestros impuestos!

 

 

 

 

 

Abismo bursátil, más preguntas inquietantes

El IBEX 35 ha bajado hoy un 14, 06 %, la mayor caída de la historia. Se ha perdido más de una tercera parte del valor desde el principio de la crisis. En valor absoluto expresado en miles de millones de euros, una sangría terrible en comparación con el PIB español. No sólo en España. Otras bolsas también han sufrido enormes pérdidas.

Cabe hacerse muchas preguntas inquietantes, por ejemplo:

¿Estamos ante un desastre programado para debilitar los Estados nacionales, acabar con su soberanía y trasladarla a organizaciones controladas por las élites?

¿Es una forma de debilitar e intentar destruir las clases medias que soportan a los estados nacionales?

¿Vamos a la militarización de la sociedad?

¿Lo del coronavirus fue una casualidad, un capricho natural explotado por élites y organizaciones económicas sin escrúpulos?

¿El virus tiene origen artificial y está patentado? En tal caso, ¿los mismos que lo han creado disponen de su vacuna o antidoto? Israel dice disponer de uno muy avanzado.

¿Forma parte de las maniobras para evitar la reelección de Trump, enemigo número uno del Deep State y las élites globalistas?

¿Se trata de tapar o enmascarar otras quiebras fraudulentas?

¿Va a producirse un cambio radical en el sistema monetario internacional?

¿Tiene esto algo que ver con cuestiones programadas ya pasadas tales como el Event 201, Davos o futuras como las maniobras militares USA y OTAN en Europa, Defender Europe 20 o las que se vayan a arbitrar en el ámbito financiero?

Se como sea a los españoles nos pilla en las peores condiciones. Con dos plagas. A la particular del gobierno de mencheviques, bolcheviques y golpistas se añade esta otra. Estamos en manos de un gobierno más que de coalición de demolición formado por canallas, necios, sectarios e ineptos integrales, para terminar de añadir más incertidumbres e ineficacias al desastre autonómico que habitualmente disfrutamos.

Para hacer frente a la adversidad es momento de aumentar los valores cívicos y extremar la responsabilidad personal ante estos acontecimientos.

Aniversario del crimen

La violencia es la partera de la Historia” (Carlos Marx)

El maldito 11 M no solo fue un terrible atentado criminal causante de la muerte de dos centenares de personas y de miles de heridos o afectados sino el comienzo del golpe de Estado por etapas que disfrutamos y un día no solo de dolor sino también de infamia nacional, que puso en evidencia la estulticia y el grado de envilecimiento moral de buena parte del pueblo español.

Una fecha que supuso el pistoletazo de salida de la hegemonía del presente encanallado PSOE golpista, el principal beneficiario del crimen, sin olvidar a los demás enemigos de España. Sí, la pobre España que fue arrojada fuera de la pista y desde entonces no levanta cabeza, va dando tumbos de borracha noctámbula que no acierta la mano con la herida. Las cloacas cómplices de entonces, siguen hoy encaramadas a las más altas instituciones borbónicas. Una monarquía escondida, volcada en sus “negocios” e incapaz de defender a la Nación ni a sus súbditos. Un sistema disipativo, desguarnecido, arruinado, a merced del enemigo.

La memoria histórica nos dice que aún con todos sus defectos, bajo el mandato de Aznar España había osado levantar cabeza y liberarse parcialmente de su sometimiento a los intereses de Francia y Alemania o a los chantajes de Marruecos. ETA estaba siendo irreversiblemente vencida, los golpistas catalanes en decadencia. Algo que nuestros enemigos no podían consentir.

De modo que vino el golpe de Estado del 11 M, el encubrimiento con éxito de su autoría, y con él el desastre permanente y progresivo en el que nos hallamos desde entonces. La traición pública del PSOE, manipulando el atentado, compinchándose con el entorno de ETA y con los golpistas catalanes gracias, en especial, a las tenebrosas actuaciones de su franquicia catalana del PSC. La desgraciada política del siniestro ZP iniciando además las políticas neomarxistas de destrucción de la clase media y creación de colectivos subversivos financiados con dinero público, con cargo a impuestos y deuda… Un mercenario a sueldo de la narcodictadura criminal de Maduro, acusado de narcotráfico por las autoridades bolivianas, e investigado por la DEA, la agencia norteamericana anti drogas.

Continúa la deriva hacia el despeñadero de España como Nación y como mediana potencia internacional que ni el impostor Mariano el de los sobres ni su ambiciosa ayudante felona quisieron revertir incluso con mayoría absoluta. Un fracaso histórico con ribetes de traición de la “derecha” impostora que deja al régimen en posición casi desesperada. Porque el golpe sigue y sigue con nuevas leyes inicuas y negociaciones de igual a igual de las autoridades borbónicas con delincuentes.

Pero, pidamos porque las víctimas directas del crimen, en cierto modo por extensión lo somos todos los españoles, obtengan consuelo espiritual para sobrellevar con la mayor dignidad sus pérdidas y su desgracia.

En solidaridad con ellas ruego una oración por su memoria. E invito a escuchar esta versión de la Lacrimosa, del Requiém de Mozart.

 

Jiménez Lozano y la nostalgia de un mundo deshabitado

Conocí personalmente a José Jiménez Lozano hace muchos años durante un breve encuentro en la librería anticuaria de mi amigo Rafael Molina, junto a la iglesia de San Sebastián. Me lo presentó, estuvo comentando algunas cosas en relación con el Siglo de Oro. Creo recordar que buscaba un libro sobre o de Teresa, Molinos o algún otro protagonista de la  Mística española. No sé.

Cuando Jiménez Lozano se fue, Rafael y yo seguimos charlando sobre literatura. Era un auténtico privilegio hablar con Rafael, que no era un mercader sino un librero de vocación, una de las personas más cultas, acogedoras y amables que he conocido. Tengo la impresión de que cuando vendía un libro se llevaba un disgusto solo mitigado por el consuelo de que el comprador iba a saber apreciarlo. Por amistad o fraternidad bibliófila cómplice que no por negocio, me recomendaba o me buscaba ediciones raras o descatalogadas de libros curiosos. Una vez me proporcionó una ejemplar de Los Borbones en pelota, la irreverente pero lúcida obra de los hermanos Bécquer, que presté al hoy director de ABC y no sé si aún la conserva dadas las obligaciones de su empinado cargo.

Rafael abominaba de los “discípulos aventajados de Robespierre”, como llamaba a los insensibles encuadernadores demasiado dados a guillotinar sin respetar márgenes. Pensaba que uno de los mayores crímenes del socialismo patrio había sido cerrar la antigua Editora Nacional y destruir sus publicaciones so pretexto de que el malvado dictador procuraba mantener la Cultura y Tradición españolas, crimen por lo visto imperdonable para los herederos del sectario Iglesias. Un tipo maniqueo bronco. Un paleomarxista poco amigo de matices y distingos culteranos o de posmodernismos neomarxistas que sostenía que “sólo quedan dos clases sociales. La burguesa y la obrera.”  Y “que el odio entre una y otra tienen forzosamente que existir”.

Era la época de Estudio Uno y luego de La Clave, terribles y peligrosos programas afortunadamente sustituidos gracias al pertinaz socialismo por los exquisitos y filantrópicos Sálvame o Gran Hermano.

Por desgracia, mi amigo Rafael murió muy joven cuando trasladaba sus queridos libros a otro local cercano de la calle Santa Isabel.

No es casualidad, por tanto, que Jiménez Lozano frecuentase su librería. Un centro de pensamiento y de amor a la literatura española en el barrio madrileño de Las Letras. Lugar que guardo con especial cariño pues fue donde yo viví de niño y de joven, en la vecina calle de Amor de Dios protegido por el de mi familia.

Decía Cernuda que no es el amor quien muere sino nosotros mismos. Ojalá. Vamos desapareciendo poco a poco las gentes de las más veteranas generaciones españolas y no me parece que vaya habiendo suficiente recambio.  Como lamentable signo de los tiempos cierran librerías de nuevo y de viejo. Cada vez se lee menos y se ignora más. La prodigiosa Cultura española se ve hoy amenazada por una instrucción pública y una educación cada vez más deficientes y degradadas. Si los arbitristas barrocos soltaban latinajos viniesen o no a cuento para demostrar su erudito estar al loro, ahora lo moderno es colocar alguna bárbara palabreja gringa. Como si el español no tuviese cientos de miles de palabras en su Diccionario y hubiera que usar el comparativamente paupérrimo inglés, lengua de piratas y boxeadores.

El desprecio al español y nuestra Cultura se ha convertido en prenda de honor entre nuestras ágrafas autoridades encaramadas a la cucaña o los infames personajillos de la subcultura de masas vilmente promocionados por los prostituidos media que, como bien sostiene cierta valiente y hoy denostada personalidad política, se enriquecen arruinando a la Nación. Y dando coces a la Gramática.

Jiménez Lozano es una de las últimas personalidades desaparecidas de ese mundo que poco a poco va quedando deshabitado.  Como homenaje a su memoria y como recreo del alma sugiero la relectura de una de sus obras Guía espiritual de Castilla en la que nos invita a un viaje por la Castilla inmensa y eterna. Ese islote de hombres libres que además de por un paisaje, también lo es por el tiempo, por nuestra historia.

Una guía que comienza con la semblanza de una de las joyas del arte español. Nada más y nada menos que la ermita de San Baudelio de Berlanga.  Con su mítico tronco de palmera pétrea de copa iniciática, trasunto del Árbol de la Vida.

Árbol cuyos frutos ojalá permitan un nuevo renacer espiritual, intelectual y cultural de España.  Lo anuncia el salmo hilozoísta: «El Justo florecerá como la palmera»

Descansen en paz.

 

 

 

 

 

De La Peste a La Misión anglosajona

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Hace dos meses, el 13 de enero pasado, rendía un homenaje a Albert Camus y a su gran obra La Peste. Hoy, con motivo de la manifestación de otra peste moderna convertida en pandemia, conviene volver sobre el asunto.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parece que vuelven muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de desestabilización y destrucción de la clase media, víctima de leyes inicuas y de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo inexpugnable y desligado de lo real. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas. Sin que se hayan despejado las sospechas sobre cuestiones tan graves como las razones de la falta del preceptivo escrutinio general en las pasadas elecciones, el contenido de los acuerdos del falsario con los golpìstas, o sobre la verosimilitud del Expediente Royuela, la credibilidad institucional entre la gente informada se encuentra bajo mínimos.

Pero la peste se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Entre ellos, me quedo con el heroico y lúcido doctor Rieux, quien «decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio

En La Peste Camus, más que como alguien que predice, es decir: pasará esto, hablaba como un profeta: esto va a pasar si no cambiamos tal cosa. En efecto, ciertos profetas nos explican que el futuro de la Humanidad nos amenaza con un modelo mundial global, habitualmente conocido como NOM, parecido al actual chino: capitalista oligárquico, sin libertades, con una pequeña clase dominante con todos los privilegios y el resto de dominados cerca de o en la esclavitud. Una esclavitud terrible e irremisible porque como los prisioneros de la caverna platónica ni siquiera sabrían que existe otra realidad más allá de las sombras que tienen por mundo real. La clase media, base de la sociedad y de la civilización como ahora se entiende, habrá desaparecido. Pero para llegar a esta situación se precisan una serie de pasos. Y desde luego premeditados porque si bien nos advierte Camus: «el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás», habría que matizar que dicho bacilo puede ser creado, guardado y manipulado y al final soltado para agredir y acabar con la ciudad dichosa, alegre y confiada. Es decir, para obtener objetivos estratégicos inconfesables con métodos criminales.

La Peste fue escrita en 1947, tras los horrores de la Segunda Guerra mundial. Entonces la principal amenaza de la humanidad era el comunismo clásico. Hoy la amenaza es otra forma de despotismo, encubierto o enmascarado en sus primeras etapas,  llamado globlalismo o NOM, uno de cuyos paradójicos instrumentos es el neomarxismo cultural, peligrosa peste que pretende acabar con la civilización occidental.

Desde principios de este siglo algunos autores marginados ya nos advertían de la nueva Peste en ciernes. Una peste no natural sino premeditada, creada e inducida por y desde ciertos poderes ocultos. Sus profecías pueden tomarse como simples especulaciones sin fundamento, desahogo de gentes atormentadas, ensoñaciones de psicópatas, o de intoxicadores mercenarios. Pero que, sin embargo, presentan mayor verosimilitud a la luz de lo que hoy sucede. En febrero de 2010, dentro del Proyecto Camelot, Hill Ryan editaba un curioso vídeo titulado La Misión anglosajona en el que se hacían afirmaciones de gran gravedad, resumen de supuestas filtraciones confidenciales y, como él mismo reconocía, aparentemente fantasiosas e inverosímiles.

En efecto, Ryan se hacía eco en La Misión anglosajona de un supuesto plan de ciertas élites e instituciones para reducir drásticamente la población mundial, a fin de instaurar un nuevo orden, más manejable o controlable, a través de una serie de fases. Estas fases serían:

Un ataque nuclear de Israel contra Irán a la que se le acusaría de poseer armas atómicas, como ya se hizo con Irak.

El consiguiente control militar en Occidente para evitar el pánico inducido.

El empleo de armas biológicas como un virus de gripe genéticamente dirigido contra la población china a la que habría que diezmar. Aunque también tendría graves consecuencias en Occidente.

El comienzo de una guerra mundial generalizada.

Todo ello con el objetivo ya indicado de reducir la población mundial, muy especialmente las razas no blancas anglosajonas.

Según el vídeo de Ryan, los instigadores creen que necesitarían hacerlo pronto. No solo para poder mantener el control de la población mundial de acuerdo con sus intereses sino porque creen que en un futuro no muy lejano se producirá un evento geofísico o astronómico de carácter catastrófico.  Con la radical reducción de la población mundial se prepararía un estado totalitario militarizado controlado por la raza blanca, no por los chinos, que permitiría recuperarse de las terribles consecuencias de estos acontecimientos.

 

Pero, ¿Qué sucede ahora?

Hoy, diez años después, podríamos pensar que ahora también se trataría de impedir la reelección de Trump por lo que su política pretendidamente significa de protección de los Estados nacionales frente a las amenazas globalistas.

Los intentos de los últimos meses de que Israel atacase a Irán so pretexto de sus supuestas armas nucleares han fracasado, de momento. Tampoco provocaciones como las escaramuzas en el Estrecho de Ormuz con ataques de dudosa bandera a petroleros, o el reciente asesinato de un importante general persa han derivado en guerra abierta como pudiera haberse temido.

Sin embargo, lo de la pandemia actual de coronavirus vinculado con China sí que parecería encajar en esta pesadilla anunciada. Veremos pronto la gravedad real de pandemia que hoy ya afecta a países occidentales incluida España, si bien por fortuna con tasas de mortalidad muy reducidas excepto en grupos de riesgo. Aquí se dan circunstancias especialmente favorecedoras para la difusión del mal pese a la existencia de un buen, aunque venido a menos, servicio sanitario. Un gobierno central inepto, chantajeado, fanático y sectario, junto a unas instituciones lamentables como las Autonomías que dificultan el siquiera el conocimiento del avance del proceso y generan barreras para combatirlo, hacen la situación española imprevisible y especialmente peligrosa para la población. En Galicia, donde escribo, me dicen que muchos médicos no disponen de mascarillas, ni menos de protocolos de actuación o información relevante fidedigna, y hasta ahora se encuentran a merced de una burocracia inepta y servil al poder, además del propio virus. Son consecuencia indeseable de la indebida politización de cuestiones eminentemente técnicas que debieran ser tratadas por profesionales y expertos. Aparte de la cuestión sanitaria la economía se ve amenazada. Y las Finanzas están sufriendo una varapalo de escándalo. Hoy, mientras escribo estas líneas, el IBEX 35 cae ¡más de un siete por ciento! Y la Bolsa llevaría perdida desde el principio de la crisis el equivalente a un décimo del PIB. El barril de petróleo baja a los ¡treinta dólares!

En otro desorden de cosas se ha sabido que EEUU va a desplegar unos 20.000 soldados en Europa para participar en el ejercicio militar Defender Europe 20. Una operación en la que participarán decenas de miles de militares y civiles de países de la OTAN con el objetivo de “proteger Europa de cualquier amenaza potencial” pero que puede contribuir a la difusión de la pandemia. O en dar lugar a indeseables situaciones de riesgo de enfrentamiento o escaramuzas militares. En casos anteriores algunos de los simulacros han sido seguidos de atentados reales.

Sea como sea, la crisis del oportuno virus puede blanquear, encubrir o enmascarar otras crisis como la gravísima monetaria financiera internacional y la problemática de lo que se conoce como reseteo. Las economías reales y las Bolsas están sufriendo mucho con la pandemia. Amenaza y Oportunidad. Muchos males estructurales anteriores se podrán achacar al virus. Aquí, en España, los derivados de las actuaciones erradas o inacciones presentes o futuras del actual gobierno comunista golpista. No obstante, a cuenta de la crisis del virus se abren otras posibilidades políticas alternativas de reajustes con nuevas parejas de baile dentro de la casta.

Albert Camus fallecía en un trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960.

Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora española María Zambrano: «la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.»  También Camus, al cabo un humanista, deja al final de su obra un mensaje de esperanza en las posibilidades del hombre.

Es fundamental que ese mensaje sea hoy crítica y comprometidamente renovado. La peste puede y debe servir para agrandar nuestra conciencia.  En la certeza espiritual de que, en la medida que el Hombre sea conciencia y amor, ninguna insidia prevalecerá contra la Humanidad.

Amén.

 

 

 

 

 

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