Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

$ociali$mo, sobre memoria histórica reciente y recuperada

Antes de que se apruebe la nueva y totalitaria Ley de Memoria histórica socialista que intenta suprimir los derechos a la libre investigación, cátedra, opinión, expresión o libertad religiosa, y representa un ataque contra la Monarquía, conviene ir recuperando algunos textos críticos contra el corrupto socialismo a la española. El que reproducimos a continuación se publicó hace un lustro en este mismo medio. Creo que es oportuno recordarlo cuando los hechos recientes indicarían que el socialismo de Pedro Sánchez ha decidido romper su alianza con los Borbones e ir, como ya hiciera en el 34 y en el 36,  hacía la destrucción del sistema constitucional español vigente. Para colmo, estas maniobras se producen cuando el fantasma de una nueva recesión internacional se materializa cada vez de modo más claro.

UNO

“Socialismo es lo que hacemos los socialistas”. O bien, “somos socialistas porque hacemos socialismo”.

El debate, más de características meramente personales que ideológicas o programáticas, entre los tres candidatos a dirigir el llamado PSOE, no ha dado para mucho más que para el arabesco demagógico, mohatrero o tautológico, no exento de algún que otro golpe bajo cuando el árbitro se hacía el distraído. Bien es verdad que el PSOE se comporta como marca de una conocida fábrica de empleos y comisionistas, hoy muy desacreditada por su escasa calidad y publicidad engañosa y por el “me lo llevo” indistinguible de los colegas de la escuadra de Bárcenas.

Sin embargo, hay que reconocer que en el aspecto de los métodos de elección de su secretario general, el PSOE ha ofrecido un ejemplo que no parece vaya a ser seguido por los súbditos de Mariano al menos hasta que se lleven su merecido revolcón electoral. La elección del candidato más agraciado y mejor visto por la derecha sociológica frente al candidato del aparato, que también parecía ser el de una facción importante de la oligarquía más reaccionaria, tradicional apoyo de la Monarquía, tampoco ofrece grandes pistas de por dónde van a ir las cosas. Un candidato sin apenas pasado, lo que en el Partido Socialista después de todo quizás no sea demasiado malo, pero del que sería difícil saber qué opina sobre nada, acaso porque él tampoco lo sabe.

Pero hubo un tiempo ¡tan lejano! en que el Partido Socialista tenía militantes incluso como don Miguel de Unamuno. Gentes con la cabeza bien puesta, con cultura y  con las ideas muy claras sobre muchos aspectos de la realidad de España: así, el socialismo como ideología y concepción del mundo opuesta a la carcundia clerical de los bizcaitarras, antiguo nombre de peneuvistas y su criminal escisión etarra. Unamuno era una de esas gentes que, junto a los liberales, antes preferían reunirse bajo las cosmopolitas ramas del majestuoso tilo del Arenal bilbaíno que las del rústico roble indígena bizcaitarra.  Y que no estaban por promover ningún hecho diferencial, ni federalismos asimétricos, ni menos compincharse con las reaccionarias oligarquías regionales contra los intereses generales de España y de los españoles. Entre ellos los del progreso y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Sí. Hubo un tiempo en que el PSOE no era monárquico, no estaba reducido a comportarse como un partido dinástico al servicio de la oligarquía, apenas pastaba en las descomunales praderas presupuestarias, ni sus más encumbrados gerifaltes pillaban consejos de Administración monopolísticos, paraísos prometidos para agradecer los servicios prestados por sus temporeros a nuestros próceres permanentes.

Y en tal lejano momento histórico y psicológico sí era un partido socialista e incluso quería hacer la revolución. Eran tiempos, esos de los años treinta, con aspectos muy parecidos a los actuales porque tanto entonces, como ahora, el sistema financiero internacional había desestabilizado en profundidad los sistemas políticos liberales, de modo que buena parte de la población europea, en sus ambiciosos deseos de comer caliente todos los días, desesperadamente buscaba otras alternativas. Fascismo, nazismo, comunismo estalinista eran soluciones desesperadas para una sociedad de mercado que se negaba a funcionar. En el caso español, también la originalidad del anarcosindicalismo y el comunismo libertario. La CNT, el hegemónico sindicato libertario, llegó a tener tres millones de militantes y eso que entonces, a diferencia de los de los subvencionados sindicatos oficiales de ahora, eran de verdad.

Luego, tras el desastre  de la guerra civil, el PSOE desapareció hasta su refundación como partido dinástico al servicio del poder económico tradicional, por el gran capital alemán y la protección de los servicios secretos norteamericanos. Disfrutar de un poder concedido para sus funcionarios con sus prebendas oportunas por la oligarquía tradicional española a la que legitima. Una versión no clerical actualizada de la vieja y obsoleta Alianza entre el Trono y el Altar.

Buena parte de su éxito electoral se debió a su comportamiento mohatrero apuntalando al rey impuesto por el caudillo con su sistema oligárquico factual recubierto de ropaje democrático, y a las reconocidas habilidades de cierto vendedor andaluz de alfombras falsas, con tanta labia como desvergüenza. Ambos conectaron con los anhelos de libertades democráticas y progreso en paz de buena parte de la clase media española, hoy arruinada por el régimen monárquico y su famoso comité de competitividad monopolística.

Una cosa que llama la atención de los actuales socialistas es su abandono de caracteres de identidad clásicos: La reivindicación de la españolidad como base de la solidaridad e igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos españoles. Su oposición al caciquismo y la oligarquía financiera. Y un cierto sentido internacionalista, filantrópico y cosmopolita del ideal político.

El actual PSOE dinástico va a rebufo de los nacionalistas periféricos, la carcundia más caciquil, clerical e insolidaria. Mantiene relaciones de comensalismo parasitario con lo más granado de la plutocracia abusona tradicional. Y, al parecer, carece de análisis sobre los condicionantes del N.O.M. con sus nuevas amenazas, el pangermanismo político y financiero que está empleando las instituciones de la UE a su servicio, o el Tratado comercial con EEUU que se pretende perpetrar.

DOS

Cuando se va a cumplir un cuarto de siglo desde la caída del muro de Berlín, cabe preguntarse qué está pasando con el socialismo europeo y en concreto con el español. Aquí en España, salvo que se pretenda que lo único vigente es la tautología ya citada del “socialismo es lo que hacen los socialistas”, sería muy difícil definir qué cosa sea eso del socialismo a la española. Bien porque según parece carece de discurso o bien porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí ni muchos de ellos con las diferentes tradiciones históricas. Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes e incluso opuestas pues también lo son los intereses que sirven.

Explicaba Juan Eduardo Cirlot en uno de sus más conocidos libros que el manierismo es el estilo resultante de la petrificación de una manera, más allá de sus límites significativos. En el manierismo la fuerza de los moldes exteriores ha quedado endurecida y ya no sirve para contener el torrente vital de la evolución artística. Sería resultado de una incertidumbre derivada de la duda y la indecisión provocadas por la conciencia de que el presente se haya preso de un pasado no utilizable. Desde ese punto de vista la cacareada Transición española y los partidos políticos dinásticos que la han venido sosteniendo, y de modo fundamental el PSOE se encuentran en plena fase manierista.

Pero, visto desde otra perspectiva, las cosas en teoría no debieran ir tan mal para el socialismo cuando la economía de mercado no funciona bien hasta el punto que un mercado que se regula a sí mismo parezca una visión utópica y aumentan así sus oportunidades estratégicas. En un escenario en que el presente y el futuro muestran el apogeo del chantaje económico y la deuda descontrolada que usan a la sociedad como rehén. En el momento presente Europa cuenta con decenas de millones de parados, aumentan la inseguridad social o las desigualdades entre clases y regiones. Las transnacionales imponen su ley a los gobiernos que cada vez se muestran más impotentes para encarar el dilema: conceder más privilegios al gran capital a costa de la devaluación interna, la precarización en el empleo e incluso la depauperación de los más desfavorecidos, es decir, la “tercermundialización” de sus países, o, por el contrario, mantener los derechos sociales y dejar de ser así un aliciente para el capital que busca trabajo barato y domesticado.  El Tratado de libre comercio con EEUU que se pretende perpetrar ahora, negociado en secreto burlando las ya de por sí escasas garantías democráticas europeas, puede terminar siendo el remate para los saqueados países del Sur de Europa, entre ellos España.

Resulta necesario reconstruir la soberanía del Estado y la racionalidad y competencia técnica de su aparato o instituciones nacionales para hacer frente a las amenazas del gran capital internacional y los crecientes desajustes del sistema financiero con sus indeseables consecuencias ya vividas durante los pasados años treinta para los sistemas liberales. Esto parece imposible con el actual desastre autonómico. Ni puede abordarse con un sistema federal monárquico sin poder ejecutivo directamente elegido. Otro engendro en ciernes.

En ausencia o ante la dificultad causada por el desastroso liberticida sistema autonómico para promover e instrumentar políticas redistributivas clásicas en Educación o Sanidad, con carácter sucedáneo hoy se intentan vender mercancías alternativas. Así se adoptan como genuinas políticas socialistas la promoción de ciertos aspectos sociales marginales por su propia razón de ser. Así, por ejemplo, el fomento del movimiento gay o un feminismo mal entendido de carácter sectario.  Una desvirtuación del concepto común de progreso.

Aunque ya a mediados de los años treinta Juan de Mairena, heterónimo prosista de Antonio Machado, pensaba que el concepto de progreso estaba en entredicho: “Contra los progresistas y su ingenua fe en un mañana mejor descubrió Carnot el segundo principio de la termodinámica. O acaso fueron los progresistas quienes para consolarnos de ella decidieron hacernos creer que todo será para bien, como si el universo entero caminase hacia una inevitable edad de oro”

Y es que la opción socialdemócrata pilar de la construcción europea está ya en retirada en la nueva Europa del BCE y la Merkel. Parece incompatible con el nuevo pangermanismo financiero, hoy instrumentado mejor con deuda más o menos odiosa que con panzers, que está arrasando Europa, desnaturalizando el viejo ideal de reconstrucción e integración europeas. No sabemos cómo sobrevivir dentro del euro, ni tampoco parece viable hacerlo fuera. Para colmo, se cierne la amenaza del nuevo Tratado Comercial con EEUU que puede enterrar definitivamente el antiguo ideal europeo, reconvertir la UE en un coto privado de caza de las multinacionales que incluso podrán demandar a los Estados que legislasen contra sus intereses.

Un escenario de creciente desestabilización parecido al de los años treinta.

Si es preciso recuperar la soberanía nacional amenazada en España desde fuera por el nuevo colonialismo financiero y desde dentro por la carcundia separatista subvencionada por el actual tinglado borbónico, también lo es recuperar la economía real, la que satisface verdaderas necesidades humanas, de modo que el sistema financiero esté al servicio de la economía y de la sociedad y no al revés como hasta ahora. Hay un aspecto ideológico a tener en cuenta: El fin principal de la actividad económica en general y de modo especial los grandes monopolios es satisfacer necesidades reales de la gente y no tanto “crear valor para el accionista” como dice la falaz propaganda ideológica hoy comúnmente asumida y que, como consecuencia, los consejos de administración “se lo lleven”, como el escándalo reciente de los ochenta millones de Iberdrola, mientras saquean al consumidor indefenso.

Pero para eso es necesario que el dinero vuelva a recuperar sus antiguas funciones y, muy en especial, volver a ser la contrapartida del mundo de la producción real. Restablecer instrumentos como la famosa Ley Glass Stegall o Banking Act de Roosevelt para tratar de frenar la especulación financiera mediante la separación entre la banca de depósitos y la especulativa de inversión.

TRES

El vendaval de las últimas elecciones europeas con la inesperada aparición de Podemos ha puesto en evidencia la tramoya del viejo régimen Juancarlista. Un tinglado devenido en liberticida, de corrupción impune, amenaza y humillación de la Nación que está arruinando a la sociedad española. El gran varapalo experimentado por los partidos dinásticos junto con otras consideraciones nacionales e internacionales no confesadas, y acaso no confesables, han hecho tomar las de Villadiego al deteriorado jayán de popa del Monipodio español.

Su edecán para la mohatra socialista también ha decidido acompañar a su Señor en la espantada.

De las viejas caras visibles del Régimen sólo queda la tan ajada del déspota compostelano criado en Pontevedra. Un tipo experimentado en las mañas caciquiles y oscurantistas tan habituales en su Galicia natal. Un reaccionario, cobarde, al que de mayor le hubiera gustado más disfrutar del permanente Palacio del Pardo que del provisional y algo más azaroso de la Moncloa.

De modo que, salvo en el hegemónico partido de Bárcenas, se está produciendo un relevo generacional. Que no se sabe aún si es de carácter lampedusiano, rejuvenecer las caras para salvar los intereses del viejo y caduco tinglado borbónico, o por el contrario ha de tener un mayor alcance. En principio parece que es lo primero. El amo de la finca buscaría un nuevo manijero. Se ha sabido que Su Católica Majestad antes de irse habría pedido a la nueva gerifalte de la taifa andaluza que se hiciera cargo de la PSOE nacional a fin de seguir manteniendo su apoyo al Régimen como partido dinástico, mohatrero y corrupto. Botín, verdadero capo intocable de la oligarquía que “controla policías, jueces y periodistas”, también habría dado su bendición a la lozana andaluza. La escenificación del vasallaje que el nuevo secretario general electo del PSOE ha rendido a su oronda y redonda lideresa podría ser un indicio de tal relación de subordinación a los intereses oligárquico-monárquicos que darían al traste con cualquier intento de reforma en profundidad desde dentro.  O quizás no.

Pero ¿qué reformas? Dependen de varios factores, entre ellos el de disponer de alguna idea de lo que se quiere sea la España futura.  De constatar si la emergente Podemos, convertida en la tercera potencia política es una verdadera fuerza extramuros del Régimen o un mero señuelo de distracción oportunamente engordado por los servicios secretos y los media adictos. Un tenderete de falsa bandera organizado desde el poder para que Mariano pueda amenazar con un “nosotros o el caos”, que han demostrado ser también el caos. O, aunque de momento fuese una fuerza descontrolada, se podrá sembrar la discordia entre sus principales líderes, sobornarlos o neutralizarlos de algún modo.

Pero la actual crisis de funcionamiento y legitimidad de la economía de mercado con sus indeseables secuelas para la juventud española de incapacidad de integración social, paro o subempleo humillante, obliga a hacer algo al Régimen antes que la situación le desborde hasta un punto de no retorno.  Cada vez hay más jóvenes y no tan jóvenes desclasados, desubicados, incapaces de instalarse y consumir, emigrantes forzosos o con una existencia precaria que les impide formar una familia o llevar una vida razonablemente digna. Y todo ello mientras los monopolios y la inmoral casta política que los sirven se mantienen incapaces de poner remedio al problema, ni siquiera intentarlo y continúan con su habitual orgía de codicia y estulticia suicida.

Hasta ahora, acaso para tratar de disimular sus propias responsabilidades tripartitas con el desenvolvimiento subvencionado del golpismo separatista catalán, el PSOE propugna un vaporoso federalismo sin definir. Que más que un sistema moderno de organización del Estado en su territorio, dirigido a unir lo que antes estaba separado para reforzar el ejercicio equitativo de los derechos civiles y el desarrollo político y económico del conjunto de la nación, parece inspirarse en lacras reaccionarias históricas del pasado como el carlismo o la estulticia cantonal.  Y que tampoco define cuál sería el último átomo de indivisible soberanía.  ¿La comunidad autónoma? ¿la provincia? ¿el municipio? ¿el barrio?…

Sin embargo, en todo caso, un sistema federal digno de tal nombre debería ir unido a instituciones republicanas presidencialistas, de iure y de facto incompatibles con el régimen borbónico actual.

CUATRO

(O Corrupsoe sin propósito de enmienda)

Dentro de la nutrida saga de bandoleros españoles no podemos olvidar otra tierra clásica, además de Cataluña, donde se crían en abundancia. Sin tenerse que recurrir a los más toscos y majos bandoleros de Sierra Morena, gente del bronce, de calabrés y trabuco en ristre, ya nuestro gran Cervantes explicaba magistralmente las mañas del Monipodio sevillano. Y la tradición sigue: Sevilla, la tierra de María Santísima, bajo cuya advocación y amoroso manto se acoge la pía cleptocracia es ciudad irredenta de pícaros y golfos, donde el robo y la mohatra son un arte. Un Monipodio perfecto donde corchetes, escribanos, plumillas y golillas impunemente intercambian mañas, cohechos y botines con los más bragados jaques del hampa.

Mas en estos católicos reinos siempre puede haber un escribano o puñetero no avisado ni cohechado que pretenda hacer Justicia, olvidando que se administra en nombre del rey, y estropear a todos el negocio. Porque, aunque parezca mentira, aún quedan jueces y policías insobornables en el reino que no se prostituyen y se juegan un permanente dolor de cabeza cuando no la cabeza misma por hacer bien lo que exige su noble oficio.

Así tal, cierta juez valiente desafía la cleptocracia hecha régimen e, inasequible a las asechanzas oficiales ni a las amenazas, ha dado por concluido el de suyo casi infinito inventario de la delincuencia socialista, ugetera autonómica andaluza.

Si “socialismo es lo que hacen los socialistas”, la PSOE debiera ser erradicada cuanto antes por carecer del más mínimo propósito de enmienda. Es cierto que conocidos poderes fácticos internacionales han obligado a irse a algunos de nuestros próceres más corruptos o desgastados y existe una cierta renovación en los jayanes de popa de las diferentes bandas que constituyen el monipodio real, en un intento de salvarlo de la debacle total.

Pero los sucesores, más allá de los discursos regeneracionistas impostados para burla o distracción del sufrido público, hasta ahora no parecen dar la talla. La entronizada joven esperanza del socialismo patrio made in USA, una manola de nombre Susana pero sin baño, ha sido alabanciosamente recibida y jaleada con todos los honores por Su Abdicada Majestad y sobre todo por Botín, el gran jayán de popa de la oligarquía financiera. ¡Qué harían ambos sin la PSOE para mantener la pertinaz mohatra y santiguar los bolsillos de los trabajadores!

Y un tal Sánchez, galán de gran éxito femenino, poco después de prometer el oro y el moro en lo que a renovación y respeto al bolsillo ajeno se refiere, parece que se comporta como pipiolo o gorgolino incapaz de hacer otra cosa que la vista gorda ante los evidentes desmanes de sus antiguos jefes y jaques compañeros. Y compañeras. Una duda, ¿se creerá sus propios discursos? Si se los cree, malo porque demuestra pipiolez o inocencia para mandar en una banda de ese jaez. Y si no se los cree, casi peor, porque muestra su cinismo.

Pero el tiempo se acaba, aprieta Podemos tal como huestes bárbaras extramuros de la cleptocracia patria y los muros pueden caer a poco se les empujen porque se ha descubierto que algún patriótico prócer había robado el cemento.

Al cabo, nada nuevo en nuestra sufrida historia. Otro de nuestros grandes, Miguel Espinosa, explicaba en su famosa doctrina de los mandarines, que nunca me canso de recordar: “la idea sueña con el talante, deseosa de venir a la Tierra pero el talante es la corrupción de la idealidad. Ni la doncella ni el concepto producen descendencia, la primera debe ser desflorada, y el segundo corrompido”. Bien porque según parece el socialismo a la andaluza carece de verdadero discurso o bien porque sea tautológico, o porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí, ni menos aún con los hechos observables.

Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes según lo son los intereses de menudeo que sirven. Pero queda intacta la vocación por la poltrona y el famoso pilla pilla.

“Los colaboracionistas habitan la tierra como servidores de la casta dominante.

Cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación.

Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia. La memez aislada y abandonada nada genera sino sandeces, pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas.

La más alta forma de Corrupción es pudrir el Entendimiento”.

Esto seguramente es lo peor. El régimen ha podrido el entendimiento de los españoles. Las palabras ahora tienen significado equívoco, falaz, engañoso, variable a mayor conveniencia de oligarcas y sus colaboracionistas.

Así la tal doña Susana había demostrado con ocasión de la adjudicación prevaricadora de viviendas a sus correligionarios por parte de su banda asociada en la Junta, maneras de grácil jaca jerezana en el brioso arranque, pero luego de tosco rucio manchego en la inmediata parada. Regeneracionista de boquilla y bizarra lideresa contra corrupción, en pleno escándalo por el ordeño y saqueo de los parados andaluces, arriba parias de la tierra, ha declarado solemnemente que defiende la decencia y honestidad de sus puros antecesores. Puede que sean honestos y no le pongan los cuernos a sus respectivas, pero eso no significa que sean honrados, cosa muy diferente en lengua española. No sabemos quién, aparte de Su Abdicada Majestad o Botín que tanto deben a su banda, puede responder también por ella.

Y es que si se ha perdido la identidad se debería hacer un esfuerzo por no perder también la vergüenza.

Amén.

 

RIP

Hace pocos días comentaba la detención del millonario sionista y presunto pederasta y alcahueto de pederastas y satanistas estrechamente vinculado al Partido Demócrata Jeffrey Epstein acusado de crímenes terribles. Como decía Goya, “no hubo remedio”. Se había ofrecido una suma cuantiosa a quien lo asesinara y, en efecto, ha aparecido muerto en su celda, lo que constituye otro escándalo mayúsculo. Pues, o bien han sido capaces de sorprender a Trump, o bien ha habido alguna suerte de complicidad oficial en la desaparición del acusado. Un suceso que nos recuerda los sucesivos asesinatos de Oswald o Ruby para tapar ciertas bocas incomodas o que sabían demasiado, y una muestra del poder de las mafias americanas o de la autonomía de cierto Deep State.

Pero estaba cantado lo sucedido. Jeffrey Epstein ya había tenido otro intento anterior de supuesto suicidio en su celda, sin que la autoridad tomara ninguna medida preventiva. Pero desde luego, lo sabía todo de casi todos. Porque por su burdel pederasta y acaso templo satanista conocido como isla de las Lolitas situado para mayor paradoja en las Islas Vírgenes, zona caribeña de piratas y pichilinguis, había pasado de lo más granado y encumbrado de nuestros próceres globalistas en todas las ramas del Arte Total mafioso criminal. Un centro de solaz y sana diversión para muchos de los poderosos degenerados que dominan y explotan el planeta. Pero también de extorsión, “lo sé todo de todos”, como decía aquí por estos pagos el finado Rubalcaba.

Más de uno habría respirado con alivio por la oportuna muerte del prócer sionista. Empresarios, banqueros, miembros de Casas reales europeas, primeros ministros, personajes de Hollywood y del “Progreso y la Cultura” por utilizar la peculiar jerga extendida por nuestra ignara progresía arrebatacapas.  Cierto conocido diario mohatrero promotor de consignas progres incluso le califica insidiosamente de “amigo de Trump”, acaso para disimular su probada relación con los Clinton, los Obama y el resto del Partido amigo y patrocinador de Pedro Sánchez. Una víctima, Virginia Giuffre, que colaboraba con la Justicia, ha acusado de estar implicado cierto presidente español cuyo nombre no ha trascendido.  Si tal testimonio fuese cierto, ¿de quién se puede tratar?

Nos están explicando, o al menos lo intentan, las malignas relaciones de la flamante candidata Ayuso a la poltrona madrileña con las «diabólicas» Aguirre o la Cifuentes.  Sin embargo, aunque dicen que colaborara de modo estrecho en su campaña electoral, no conocemos la verdadera naturaleza de la relación de Pedro Sánchez con los Clinton y su degenerado partido, pero puede que ya no se sepa nunca, establecido para siempre tan radical cortafuegos. Sin olvidar el ridículo papel de nuestras pintorescas mercenarias hembristas cuya solidaridad, no ya con los niños sino tampoco con las niñas prostituidas o abusadas por el tinglado del prócer sionista colaborador del Partido Demócrata, ni está ni se les espera.

Probablemente se termine tapando el asunto con la complicidad de los media. Habrá que estar atentos a otra fuente similar: NXIVM, otra organización ligada a multimillonarios sionistas de actividades poco sanctas que puede ofrecer muchas futuras jornadas de gloria pro NOM para mayor y mejor edificación del progretariado globalista español e internacional.

 

 

 

 

Una curiosidad rescatada

Voy a rescatar y reproducir a continuación una entrada del 30 de marzo de 2014 titulada En Busca de Estacio. Decía así:

Hoy que la libertad de pensamiento y de expresión se refugia en internet huyendo de la censura de los “media” controlados por la oligarquía borbonera resulta muy conveniente rescatar textos de nuestra picaresca.  Literatura costumbrista que constituye una de nuestras grandes aportaciones a la Cultura universal.

Y es que si hay algo permanente en estos católicos reinos a lo largo de los siglos y diversas circunstancias históricas es la corrupción, el puterío, la hipocresía, la idiocia e irresponsabilidad de los reyes. La venalidad y estulticia de nuestros más encumbrados próceres, la ignorancia de nuestros enmucetados. La doble moral. La religión como tapadera ideológica del crimen, la dominación y el saqueo de los súbditos.  La escandalosa corrupción de costumbres, en las que el pueblo llano, si podía, imitaba las fechorías y desenfreno de sus píos próceres.

Durante el reinado de Sus Católicas Majestades Felipe III y Felipe IV era común buscar cornudos consentidores que avalasen con su presencia las actividades non sanctas de sus esposas nominales.

Según Pyñeiro, citado por Deleito y Piñuela que es la fuente principal de esta entrada, se hacían escrituras públicas ante notario de venta de la honra de las doncellas. Quizás remedo de las cartas de mancebía tan comunes en la Edad Media, en Valladolid se celebraban escrituras públicas ante notario o escribano de mujeres que vendían su honor, real o hipotético, por sí o por medio de su madre, a un caballero acaudalado. “Una desposada por poder, tenía prometida a tres la segunda visita, que a todos traía engañados. En la ausencia del novio, fingió irle a ver, y escribió una de estas escrituras para ayuda de la dote, y como a la vuelta había de ver al contratante, hizo tres tratos, y, por ser amigos, los cumplió en la misma tarde y noche con los tres, para no descubrir el engaño antes de cobrar el salario”.

Pero se guardaban ciertas formas como corresponde a gente católica y piadosa. Así, fue muy comentado el caso un tal Joseph del Castillo que vivía a expensas de su devota consorte a la que dio de puñaladas por negarse a prostituirse durante el tiempo de Cuaresma.

Quevedo propugna que igual que hay judería haya también cornudería, aunque intuye que no va a poder habilitarse sitio para todos. Y razona en su Carta de un cornudo a otro: dicho usted que es cornudo sólo en ese lugar, donde es fuerza que todos acudan, y no aquí que nos quitamos la ganancia los unos a los otros. ¿Cómo piensa que está recibido esto de cornudar? Pues ya se hace inquisición para casarse uno, que después de darle el dote se obliga a hacelle cornudo dentro de tanto tiempo, y el marido escoge el género de gente con quien mejor le está, extranjeros, seglares o eclesiásticos…antes cuando en una provincia había dos cornudos se hundía el mundo. Y ahora, señor, no hay hombre bajo que no se meta a cornudo.

Pero es Salas y Barbadillo quien explica mejor el asunto en su novela dialogada o comedia en prosa titulada El sagaz Estacio, marido examinado.

Para poder ejercer su oficio sin zozobra las damas cortesanas buscaban un marido que no lo fuera sino de apariencia. Pero el matrimonio, si necesario, no dejaba de ser un remedio peligroso si al marido le daba el capricho de ejercer verdaderamente como tal.

De ahí que se hiciera un examen de aptitud y actitud al aspirante a marido cornudo antes de desposarse. No parece que el proceso fuera tan erudito como el indicado por don Juan Huarte de San Juan en su famoso Examen de ingenios, primer tratado de selección de personal conocido en Occidente, pero se miraba bien por el futuro formalmente en común.

En la obra de Salas, su protagonista una tal Marcella consulta con su amante el noble don Pedro y con sus criados de mayor confianza qué candidato debe ser elegido entre los muchos presentados para obtener el ambicionado puesto de marido cornudo consentidor. Un tal Estacio resulta seleccionado una vez que consigue demostrar sus conocimientos y experiencia afín para el mejor desempeño del cargo.

Luego, el tal Estacio le saldría un poco rana a Marcella y su amante don Pedro al ir por libre.

También fue célebre por entonces una celestina de nombre Margaritona, vieja trotaconventos que fuera detenida, ya octogenaria, por la Santa Inquisición con dos mil ducados escondidos y una pequeña joya de la contabilidad cuya exactitud y meticulosidad quisieran los esbirros de Montoro, los fabuladores de cifras del INE o la cotilla tropa perdicera: Un libro de pliego entero, hecho de retratos de su abecedario, número, calle y plaza de las mujeres que querían ser gozadas, donde iban los señores, y los que no lo eran también, a escoger, ojeando, la que más gusto les daba, donde se dice había gente de muy buen porte de todos los estados, y zurcidoras de honras tan bien como de paños desgarrados.

De vez en cuando Su Majestad Católica don Felipe IV, que llegaría a engendrar varias docenas de bastardos, todos sanos salvo su heredero legítimo, el tarado de Carlos II, se preocupaba administrativamente a veces y un poco tartufamente por la salud espiritual de sus súbditos: las mancebías sólo sirven de profanación, de abominaciones, escándalos e inquietudes y de traer divertida mucha gente infamemente: y porque no es justo dar lugar a esto en una república tan cristiana…Su Divina Majestad se irrita y ofende con ellos. Sin embargo, los clérigos más sensatos, sinceros y bien informados se oponían al cierre de las mancebías por considerarlas con prácticas y atinadas razones un mal menor.

Todas estas nobles aventuras de nuestra sin par picaresca no se limitan al ejercicio de tan pías y católicas costumbres eróticas sino que también tienen su trasfondo, su ser político. Desde este punto de vista, la beatificada Transición, tan de actualidad durante estos últimos días tras la muerte de uno de sus principales actores, al cabo vendría a representar la búsqueda del Estacio correspondiente que haga de buen tono y consienta la prostitución libre de riesgos y sobresaltos de nuestras piadosas oligarquías coronadas.

Un Estacio que ponga la respetabilidad, la legitimidad democrática, la cara y los cuernos para que la oligarquía nos siga explotando mientras se divierte.

De modo que con menor o mayor fortuna y capacidad de disimulo han ido desempeñando este bizarro cargo, nuestros validos sucesivos. Pero la astuta Marcella no le consintió a ninguno que fuera honrado y no se prestara al conchabamiento eliminando rápidamente a quien tal decencia pretendiera.

Otro sí digo de hoy, 9 de agosto 2019.

Dudo que en la ignorancia oceánica del doctor falsario exista algún hueco para saber de los Estacios de nuestro siglo de oro. Pero entender de Estacios seguro que entiende, bien por la escuela de su suegro, bien por las enseñanzas del pertinaz monipodio socialista, bien por sus propias querencias y habilidades.  En todo caso, de sus actos se deduce que parece querer reservar el poco lucido papel de Estacio político simbólico a Su Majestad don Felipe, el sufriente. Sin embargo confiamos en que, pese a todo, Su Majestad tenga la inteligencia y voluntad de poner al falsario y sus maquinaciones en el lugar que les corresponden.

 

El retraso del membrillo

La maduración del membrillo es tardía. Hay membrillos humanos. Todos conocemos a gentes que tienen por costumbre llegar siempre tarde a sus citas. No por inconvenientes o imprevistos de última hora más o menos justificados sino por sistema. Son maleducados, gentes muy pagadas de sí mismas, que quieren hacerse notar, jugar a ser importantes, aunque probablemente con su actitud esconden complejos de inseguridad o la conciencia de su propia insignificancia.

Con ocasión de su visita de ayer a Mallorca el membrillo doctor falsario se ha permitido dar plantón de casi una hora al Jefe del Estado. Que Felipe de Borbón y Grecia a título personal lo aguante, como también está acostumbrado a hacer con los desplantes y desaires de su próxima o de los golpistas, socialistas y comunistas que quieren echarle, es cosa suya. Ahora bien, que se deje ningunear y humillar como Jefe del Estado nos afecta a todos los españoles si hacemos caso a la mitología oficial según la cual su figura representa la soberanía nacional.

El Jefe del Estado probablemente sea otro insignificante a título personal pero no debiera tolerar ser tratado como el pito del sereno. Y mucho ganaríamos los españoles si tratara de hacerse respetar por sus enemigos. Y de poner al membrillo falsario en su sitio. En el lugar que le corresponde.

Debiera haber dejado recado con el ujier de guardia en palacio que volviera en otro momento, cuando pudiera hacerle algún hueco en su agenda.  Y mientras tanto buscar una alternativa constitucional eficaz para librar a España de este felón sin escrúpulos.

 

 

 

 

 

 

Memoria histórica. Aniversario de un genocidio

El 6 y el 9 de agosto de 1945 el presidente Truman mandó arrojar sendas bombas atómicas sobre la población civil indefensa de dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki causando cientos de miles de muertos entre ancianos, mujeres y niños. Uno de los mayores y cobardes genocidios de la Historia.  Era una nueva dimensión del terror, del espanto desatado, que superaba la destrucción mediante bombardeos convencionales de Tokio u otras grandes ciudades del Japón. O los también practicados contra las poblaciones civiles de Dresde o Hamburgo entre otras ciudades alemanas no objetivos militares por parte de Churchill.

Contra lo que luego sostendría la propaganda norteamericana a fin de tapar el verdadero alcance y naturaleza de su crimen, los ataques atómicos eran innecesarios porque Japón, completamente desarbolado, estaba sometido a un bloqueo naval que le hubiera obligado a rendirse pronto por hambre. No hubiera podido resistir mucho tiempo.

El genocidio de Hiroshima y Nagasaki supone un caso de crueldad gratuita. No exento del indisimulado racismo y supremacismo inherentes a la sociedad norteamericana. Una sociedad poco culta, prepotente, fanatizada por una oligarquía hipócrita, corrupta y criminal que le ha hecho creer que Dios les ha dado una misión que cumplir e imponer sobre la Humanidad sin importar los medios. Que siempre tienen razón para sus agresiones. Y que tantas veces ha demostrado carecer de filantropía y sentido de la compasión.

También un ejemplo tremendo de lo que puede dar de sí la naturaleza humana cuando caen las leyes y el hombre se convierte en un lobo para el hombre. Entre los huérfanos causados por la masacre mientras casi todos los niños murieron de hambre, penalidades o por la radiación, sin embargo las niñas fueron captadas por la criminal mafia japonesa para su explotación sexual. Tampoco los mandos superiores del ejército imperial japonés con el fanatismo de preferir al emperador a su propio pueblo se encuentran libres de responsabilidades en el trato que inflingieron a la población civil que se supone debieran defender.

Hay otros aspectos relativamente secundarios que completan la infamia o que ilustran su naturaleza. La censura para evitar que se supiera la magnitud del desastre lo que contribuiría a que aumentase el número de víctimas.  La consigna orwelliana de llamar artefactos a las bombas. El papel de la Ciencia y de los científicos. La premeditación organizada en la base de Los Álamos, Nuevo Méjico, no tan lejana en lo moral de las aventuras armamentísticas nazis. Claro que en este caso ellos eran «los buenos».

Después del bombardeo, EEUU creó un instituto de investigación (Atomic Bomb Casualty Commission) en Hiroshima y luego otro en Nagasaki pero no para tratar de curar a los enfermos con atención hospitalaria sino para investigar sobre las consecuencias de la radiación sobre el cuerpo humano. Algo parecido, en cierto modo, a lo de los siniestros médicos nazis. Usando a las víctimas y supervivientes como cobayas humanas.

Es de suponer que muchos norteamericanos aún siguen orgullosos del crimen o lo siguen justificando. Aunque el genocidio atómico en Japón desde luego supone un antes y un después.

 

La diosa de la Misericordia o de la Compasión conocida en Japón como Kwan-on es una forma femenina del buda de la compasión. En la talla medieval que ilustra el texto Kwan- on derrama hacia la Humanidad doliente el bálsamo celestial que sostiene en la vasija de su mano izquierda y recoge con el mudra de su mano derecha.

La divinidad Kwan-on  es auxiliadora de las gentes en peligro o devastadas espiritualmente. Invito al anónimo lector a una oración al Dios de su corazón en memoria de las víctimas y en auxilio espiritual de sus allegados y compatriotas en general.

Y a escuchar este homenaje en forma musical: Kohachiro Miyata toca Honshirabe al shakuhachi o flauta japonesa. (Pinchando aquí)

El Tao que puede ser expresado con palabras no es el verdadero Tao.

 

Otro sí digo

Sobre el ataque japonés a Pearl Harbour y el papel de los servicios secretos norteamericanos puede consultarse el esclarecedor documento del contralmirante norteamericano Robert A. Theobald donde explicaba sus investigaciones (Aquí).

 

 

Calores y palabras al viento

Están siendo muy comentadas sendas recientes declaraciones, una del presidente de la llamada Sociedad Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa, desde la zona cero del golpismo catalán y otra del Rey en funciones desde su plácido retiro veraniego en Palma entre regata y regata.

El primero abogaba por un nuevo diálogo para la reconciliación con los golpistas. Por tirar la toalla, expresado en términos más vulgares. Se comprende esa posición de hastío y desesperanza porque si hay algo claro a estas alturas y visto lo visto es que la Monarquía ha abandonado a los ciudadanos españoles tanto en Cataluña como en País Vasco, Navarra o con algún retardo o menor virulencia en Galicia, Baleares, Valencia…

Bien es verdad que incluso en la SCC la opinión de su presidente dista de ser unánime. Su vicepresidente, Xavier Marín, mantiene la defensa numantina y sostiene por el contrario que es preciso ilegalizar a los partidos golpistas.  El caso es que a los españoles en Cataluña les han abandonado. Les han dejado solos. Incluso Ciudadanos, el partido franco catalán supuestamente nacido para combatir los desmanes nacionalistas, ha huido en busca de valles más amenos y apacibles. La cobardía y la falta de solidaridad con las víctimas del nacionalismo corrupto y sus cómplices socialistas siguen siendo las notas dominantes de gran parte de las instituciones y sus ocupantes.

En efecto, parte considerable de la gravedad actual del problema catalán es que utiliza las instituciones de la Monarquía contra la Nación y los derechos civiles de los españoles allí residentes sin que hasta ahora haya habido un intento serio de hacer propósito de enmienda para corregir la situación. La Monarquía no debiera consentir que en ciertas regiones del territorio nacional no se cumplan las leyes. Sus leyes. Sus instituciones hostiguen la idea de España, persigan a la lengua oficial común y a sus hablantes… Todos los elementos, en suma, de la traición y el crimen.

Si hemos llegado a esta situación es por los tremendos defectos técnicos de la Constitución, en especial del Título VIII, agravados por la corrupción del entendimiento y de las costumbres. Otros factores históricos e histéricos aparte, entendemos que no se puede obviar la responsabilidad en este desorden de cosas de la alianza de civilizaciones entre dos dinastías, los Borbones y los Pujolones, para repartirse el botín. Dos de las mayores fortunas emergentes españolas obtenidas gracias a la Política.

Por su parte, el actual rey parece no resignarse a ser una figura meramente decorativa, al que poner impunemente cabeza abajo, para mayor befa y jolgorio de golpistas, traidores y ladrones de todos los monipodios y ganaderías. De vez en cuando dice algo, aunque demasiado poco dada la gravedad de lo que sucede. Sus palabras pueden interpretarse de modo muy diferente e incluso opuesto. Si su antecesor en el cargo jugó la baza de la UTE con los corrompidos socialistas por la que ambas partes se ofrecían legitimidad mohatrera mientras medraban e iban al negocio y al descuido, ahora tal complicidad no parece que pueda mantenerse con un socialismo asilvestrado, cómplice de la plutocracia financiera globalista a la que parece que ya no interesa mantener la España nación.

El socialismo ya no es un socio de fiar para los Borbones. Tampoco lo es ya la mafia catalana que ha decidido tirar su lucrativo tenderete de trileros para pasar al asalto a mano armada. Ya no vale lo que venía sirviendo hasta ahora. No es de extrañar que se le vea muy desmejorado, avejentado. No lo tiene fácil. Con unas instituciones en fallo multiorgánico. Un presidente en funciones cómplice del enemigo, con el peligro en retaguardia del fuego familiar amigo, va creciendo, ahora también la Navarra socioetarra, la superficie del Reino en permanente impune vacatio legis. Para colmo, tampoco se puede fiar de algunos de los pretendidos constitucionalistas que aguardan instrucciones desde el extranjero para promover una nueva Constitución confederal que enterraría definitivamente a la Nación. Y que de decidir mantener a a la Monarquía sería en el repugnante papel de Celestina o tratoconventos para legitimar el crimen cara a la galería.

De modo que la negra sombra amenazante de una nueva huida real a Cartagena cada vez se va haciendo más clara. Ironías de la Historia, la Dinastía de los Austrias empezó y terminó con un Carlos y con tres Felipes por medio. Capicúa. Ahora pudiera ser que la de los Borbones con varios Carlos por medio empiece y termine con un Felipe. Una Dinastía extranjera cuya entronización primero y mantenimiento guerras carlistas mediante, ha provocado cientos de miles de muertos y la pérdida de nuestra integridad territorial.  Pérdida que ahora pudiera terminar siendo definitiva como fin de fiestas de la Dinastía.

 

 

 

 

 

Comedia popular y (poco) divina

 

 

Nel mezzo dil camin di nostra vita

Mi ritrovai per una selva oscura,

Che la diritta via era smarrita.

Ahí quanto a dir qual era é cosa dura

Questa selva selvaggia ed aspra e forte,

Chel nel pensier rinnova la paura!

 Tanto é amara, che poco é piú morte:

Ma per trattar del ben ch´ i´ vi trovai,

Diró dell´ altre cose, ch´io v´ho scorte.

 

 

 

En la mitad del camino de la vida Pablo Casado comprendió, otros muchos ya lo habían hecho antes, que la derecha supuestamente española había abandonado el camino recto. El que representa la fidelidad a la nación, la promoción y realización del universo de los valores metafísicos y el amor a la Cultura y los valores de la civilización española.  Eso tan cobarde, tan falaz, tan marianesco de la economía es lo único importante no deja de ser una consigna falaz tomada del paleo marxismo, mientras el neo marxismo cultural a lo Frankfurt, Gramsci o Alinski promueve impunemente y casi sin oposición alguna su actual agenda de destrucción cultural y de las instituciones básicas que posibilitan e impulsan la prosperidad en paz. Entre ellas y de modo radical, la familia, objeto de destrucción por la inicua criatura sorosiana zetaperina Ley de Violencia de Género, hoy con tantos dímes y diretes por los tenderetes trinca subvenciones pillados con las manos en la masa cuando el calumiado VOX ha salido en defensa de principios constitucionales o valores básicos de la Civilización tales como la Igualdad ante la Ley o la presunción de inocencia.

A Casado, extraviado en la selva selvática de su Partido, se le aparece la pantera pintada, el león hambriento, o la loba demacrada aunque henchida de deseos insaciables y es empujado hasta donde el sol ya no resplandece. Acabamos de conocer que algunos tartufos prostituidos que buscan su pronta perdición le animan a que baje a los más recónditos y degradados círculos infernales donde vivaquea el doctor falsario y su degenerada tropilla de filogolpistas, cómplices de terroristas en excedencia,  LGTBI, pseudo ecologistas transicionales financiados por las grandes petroleras, lurpias hembristas, banqueros chupasangres, promotores de desfalcos, chulos de burdeles para chantajeables próceres sorosianos… Dicen que lo hacen por su bien: la amistad o al menos complicidad con gente tan soez, encanallada y descomunal habría de permitirle escalar en lo alto de la cucaña a mayor gloria del globalismo plutocrático internacional.

Pero Casado no lo ve claro, o al menos una palabra iluminadora de la Razón poética aún le susurra a su conciencia adormecida. Desde luego, el Arte, y la Poesía mantienen un cierto componente psicopompo.

No solo el Dante nos pone sobre aviso de abandonar el camino recto. También el Libro tibetano de los muertos o Bardo Thödol trata de evitar con sus consejos que nos reencarnemos en algo de naturaleza indeseable. Acaso en rata, cucaracha, podemita sin duchar, periodista ignorante o mercenario, presidente de banco mohatrero o ministra objeto de Sánchez.

Es el valor de la Cultura, ignorada, olvidada o ninguneada por su Partido, y no el de la llamada Economía, bonito nombre encubridor de negocios más o menos sucios, el que permite encontrar el mundo metafísico de Beatriz. El mundo del Alma y de la Dama.

Y donde no llega la Poesía y el Arte, que rescata del Infierno y acompaña en el Purgatorio, es el mundo metafísico, el mundo de los valores, el propio de Beatriz, el que ha de inspirar la conducta el caballero.

Hace ya más de siete siglos el Dante dibujó una hermosa cartografía de las peripecias y contingencias del alma. Hoy con tantos adelantos, con los GPS y demás artilugios acaso inventados o puestos al servicio del Maligno, cada vez nos mostramos más ignorantes, débiles y dependientes.

Se ha perdido la diritta via, la vía derecha, acaso más que por ignorancia culposa porque no hay voluntad de seguirla.

 

 

Sobre Liberalismo español y NeOliberalismo anglosajón

Hace unos días, paseando por la ciudad monumental de Cáceres en la grata compañía de unos queridos amigos, surgió la cuestión del liberalismo clásico o español y la interesada confusión actual con el neoliberalismo de origen anglosajón. Sostenía yo que pese a lo parecido del nombre liberalismo y neoliberalismo obedecían a planteamientos morales y filosóficos diferentes e incluso opuestos en muchos aspectos.

Creo que la importancia del asunto merece unas notas resumen sin ánimo ni mucho menos de agotar un tema tan sustancioso y capital para la Cultura, la historia del Pensamiento y con tantas implicaciones prácticas para la sociedad y la civilización.

Espero que puedan contribuir a aclarar, al menos un poco, el caos en que parece moverse nuestra Política actual.

 

El liberalismo español

El liberalismo español tiene una base metafísica y constituye un instrumento para la promoción de la dignidad humana. Nace de una visión humanista de su realidad. De la idea que el hombre tiene una misión espiritual que cumplir en la tierra. En palabras de María Zambrano: si el hombre naciera en el Amor y en él permaneciera siempre no habría lugar de la conciencia. Amor y Conciencia son los dos polos en los que se ha de mover la conducta humana. Para el desenvolvimiento de la conciencia el ejercicio de la Libertad, como virtud metafísica pero sujeta a las contingencias históricas, resulta insoslayable. Por eso el liberalismo español defiende la libertad de conciencia, de cátedra, de imprenta, de enseñanza, religiosa.  Como se pregunta Segismundo en La Vida es sueño, ¿Teniendo yo más alma, tengo menos libertad?

Tal ejercicio de la Libertad es el que defiende Cervantes y explica con la aventura del morisco Ricote. Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

La tolerancia en su sentido genuino, no en el hoy degradado de consentimiento, es necesaria para el ejercicio de la Libertad.

En estas ideas, junto con los planteamientos platónicos del gobierno de los sabios se basan también los consejos de Don Quijote a Sancho Gobernador.

Los dos primeros principios para el buen gobierno, básicos o abstractos, responden a una referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.

Son palabras de la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también de El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

También en El Zohar, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

Pero, tampoco es ajena la idea a la Antigüedad clásica. Así en la rebelión de Antígona. O en palabras de Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional. Esta referencia externa ha de estar por encima del capricho del gobernante para que no degenere en déspota.

Es decir, estamos hablando de Poder limitado.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

El buen gobernante no sólo debe conocer su propia capacidad sino también la tradición y cultura del pueblo que pretende gobernar. Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”. La mayoría de los déspotas son psicópatas, incapaces de comprenderse ni dominar sus pasiones.

Sancho, aunque iletrado, resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen útiles criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen de la autoridad y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica.

Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas con las que nos esclaviza y agobia la degenerada socialdemocracia globalista? Sí, en efecto. Sería el colapso total. Un desastre quizás irreversible.

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Otra lúcida recomendación de extraordinaria actualidad. Es de suponer, visto lo visto, que muchos de los altos dirigentes mundiales actuales se encuentran en el nutrido colectivo de los chantajeables.  Corrupción, pederastia, satanismo, mafias traficantes… Solo así, se explicarían algunas de sus extrañas decisiones ajenas al bien común.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

Don Quijote ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que aún carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”. Es el ejercicio legítimo de la violencia que guarda la convivencia y el estado de derecho.

Existe una llamada a la responsabilidad individual más allá de la omnipresente pretendida protección del “papá estado”. En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Aquí se encuentra la responsabilidad de cada persona en la buena marcha de la república. Y en especial de las clases rectoras o dirigentes. Cervantes critica las posiciones de status sin rol. La jerarquía social ajena al mérito.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor ni de la justicia en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben.

Nuevamente nos tropezamos con la cuestión de la sabiduría como regidora de la conducta humana. Y con ella con el problema de la educación y de la selección o promoción de la gente. Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana. Este ideal se expone durante nuestro Siglo de Oro en muchas grandes obras de nuestros más lúcidos antepasados. Además del Quijote, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián, la tantas veces “políticamente incorrecta” obra de Quevedo, o la metafísica de Calderón….  Sin olvidar la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios. Baste esta muestra reducida por citar algunas de las más notables o conocidas.

En todo caso el Arte posee una gran importancia en la educación. Actúa no solo sobre la inteligencia sino también conmueve, mueve emociones, dirige hacia.

El primer documento de lo que pudiéramos considerar una muestra de derecho constitucional embrionario, en el sentido de pacto para acotar el poder, se firma por Nuño Núñez y los repobladores en el valle de Brañosera, Castilla, allá por el remoto año 824. Surge la prestigiosa institución de los jueces de Castilla y su manera de administrar justicia mediante fuero de libre albedrío. España es pionera universal de protección de derechos humanos con las Partidas del rey Sabio en las que se respetan y protegen derechos de las minorías. O el hito, insólito en otras culturas europeas, de las Leyes de Indias. Nuestra Escuela de Salamanca promueve el derecho de gentes, la libertad económica sujeta a principios morales y a la conciencia del hombre que debe ser bien formada. Critica el bastardeo de la moneda y la inflación como delitos abominables. La Economía es una rama de la Moral dirigida a comprender la realidad de la satisfacción de las necesidades sociales atendiendo a la condición humana en cada peripecia histórica y social. No una ciencia autónoma, abstracta, divorciada de la Moral y basada en postulados matemáticos, abstractos, inspirados en la mecánica newtoniana. Volveremos a este asunto, luego.

 

Y el neoliberalismo anglosajón

Sin embargo, hoy predomina por la influencia anglosajona, tantas veces nefasta, el llamado neoliberalismo. Desde luego existen aspectos comunes con el liberalismo clásico, como es el de pretender limitar el poder del Estado para de ese modo favorecer la libertad de comercio y empresa y evitar que la iniciativa privada resulte aplastada por la burocracia y la maquinaria estatales.

Pero, que sin embargo, también al neoliberalismo pudiéramos decir que le sobra una “e” y cabría calificar de no liberalismo en el sentido clásico español.  Cabe decir que se trata de una especie de liberalismo mohatrero. De un liberalismo ayuno de metafísica. Paradójicamente, una de sus obras modernas de referencia más conocidas es “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand. Y su famoso ¿quién es John Galt?

El neoliberalismo se preocupa no tanto por los derechos humanos cuanto por la libertad de comercio y de circulación de mercancías. Es decir, por cuestiones materiales más que humanistas o espirituales. Prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso. También el papel del dinero en la actividad económica es diferente.  Frente a la economía real, la que satisface necesidades reales de la sociedad, el neoliberalismo representa la hegemonía de la economía financiera. El cambio de mentalidad se comprende bien cuando la legitimación social de la empresa o de la actividad económica se establece en crear valor para el accionista en vez de en satisfacer necesidades reales de las gentes en forma de bienes y servicios.

Incluso del dinero, que no representa la contracorriente del flujo de circulación de bienes y servicios sino el dinero invención o de encaje, no soportado por el valor de la realidad material. Es el dinero como expresión del Poder abstracto omnímodo que se manifiesta como hierofanía cuando y donde quiere. Una simple anotación en una cuenta sin contrapartida real. En cierto modo cabría considerarlo como una especie de dinero falso. En los casos más graves origina desfalcos que hay que cubrir saqueando a accionistas minoritarios, clientes o contribuyentes en general. Un dinero falso o mohatrero que es preciso quemar con guerras, preferentes, productos financieros basuras, desfalcos de diseño con bizarros nombres ingleses, quiebras más o menos fraudulentas y abusos amparados por Estados títeres. Una de sus posibilidades, como mucho nos tememos, es arruinar la economía real.

Y con ella, la sociedad y la nación para promover un supuesto gran salto adelante como paradoja o irónicamente diría Mao, porque detrás de tal hegemonía financiera cabe colegir muy siniestras intenciones. Al final del proceso, la tiranía globalista contra las naciones estado.

El neoliberalismo no promueve la educación en valores, ni en el conocimiento de la propia tradición o Cultura ni menos el conócete a ti mismo o la igualdad ante la ley. En la práctica está desmontando el orden social nacional, atacando a la población autóctona y a las instituciones.

Más que el conocimiento de la Historia, promueve una Utopía, la neoliberal, si bien puede disfrazarse de modo transitorio y equívoco con la socialista. Contra la libertad de investigación, opinión o cátedra, promueve leyes totalitarias como la española de Memoria Histórica. Una visión sectaria unilateral con el punto de vista que más convenga al Poder. Y lograr la supuesta superación de la Historia para obtener una Utopía global totalitaria. Para ello ha de procurar la destrucción o al menos la pérdida de soberanía del Estado nacional para transformar a sus ciudadanos, ya indefensos, en una especie de siervos del gran capital financiero internacional. La peor esclavitud posible, la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es. Y que, en consecuencia, no intenta escapar como Cervantes de su cautiverio en Argel.

Otro de los instrumentos del neoliberalismo que denuncia su verdadera condición de anomia o carencia de valores es la promoción del multiculturalismo con la interesada confusión entre tolerancia, virtud de los fuertes y competentes, y consentimiento, defecto de los inanes o ineptos. O de las consignas del marxismo cultural. El multiculturalismo pretende la igualdad de todas las civilizaciones, y con ello, la ruina de la propia civilización occidental basada en la Ilustración y la tradición cristiana de separación entre Iglesia y Estado. Se crean privilegios para colectivos que pretenden, y a veces consiguen, vulnerar el principio de igualdad ante la ley o de presunción de inocencia.

Dado que el neoliberalismo tiene que ver básicamente con la hegemonía de lo financiero sobre lo real, el marxismo clásico con la lucha de la clase trabajadora contra el Capital ha evolucionado a la creación de, y pugna entre, diferentes colectivos más o menos particularistas, ajenos al internacionalismo proletario clásico. Hembristas, LGTBI, nacionalistas, racistas, abortistas, invasores, mafias étnicas o económicas. Todo ello favorece el desorden y la injusticia social, la creación de guetos.

No es de extrañar que una de las obras de referencia de este movimiento como la del neomarxista americano Saul Alinsky, gran gurú del Partido demócrata, titulada  Rules for radicals, esté dedicada nada menos que a Lucifer. “Que se me perdone por tener al menos un reconocimiento para el primer revolucionario: De todas nuestras leyendas, nuestra mitología y nuestra historia (y quién puede saber dónde termina la mitología y dónde empieza la historia, o cuál es cuál), el primer revolucionario conocido por el hombre, aquel que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos ganarse su propio reino: Lucifer” (Saul Alinsky).

Alinsky fue un marxista americano con cierto componente satánico. Judío sionista, nacido en Chicago, ex mafioso de la banda de Al Capone, faro iluminador del Partido Demócrata al que ilustró sobre una forma de hacer política mediante técnicas como las comunity organizing, “una organización popular es un grupo conflictivo, su única razón de ser es lanzar una guerra contra los “demonios” que le causan sufrimiento e infelicidad”.

Pero algunos de los “demonios” a los que se refiere Alinsky no serían objetivos o sociales, sino que tienen una base subjetiva, psicológica, tales como la envidia igualitaria, el resentimiento social atávico, el odio a la jerarquía espiritual, intelectual y moral, la conciencia de la propia mediocridad, el fracaso en el proceso de individuación, en la maduración como ciudadano adulto, educado, sujeto de derechos pero también de deberes. Es decir, en los contravalores del liberalismo clásico y la educación, fomentados y explotados por la izquierda.

De este modo se abandona a la clase obrera o trabajadora en general, (componente de la economía real) como instrumento revolucionario para “empoderar” a diferentes grupos o colectivos que ya no tienen que ver con las fuerzas productivas ni con las relaciones de producción del marxismo clásico y a los que se les ofrece tribunas y eco de resonancia y representación impostada en los media controlados: pijerío comunista desaliñado, homosexuales, lesbianas, hembristas, abortistas, ecologistas urbanitas, golpistas racistas étnicos, zarrapastrosos varios, lumpen, drogadictos, chusma embrutecida, envalentonada y soez. Más que defender al trabajador, su razón o al menos coartada histórica de ser, ahora la cuestión es defender a las instituciones globalistas (Europeísmo tecno-burocrático, BCE, FMI, ONU, OTAN, “Bilderberg” y similares…).

Sin olvidar el decisivo papel del nuevo rol del dinero. Diferente sino opuesto al expresado en palabras de uno de los personajes ficticios de la antes citada obra de Rand, un empresario que parece hablar en nombre del liberalismo clásico: “el dinero es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones entregando valor por valor. No es el instrumento de los pordioseros que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores, que lo arrebatan por la fuerza, el dinero se hace solo posible gracias a quienes lo producen”.

En principio, Alinsky parecería un revolucionario más, en la línea de la ocupación de la Cultura que ya patrocinaba la Escuela de Frankfurt o Antonio Gramsci. Pero lo interesante y acaso novedoso es cuando estas técnicas de subversión son empleadas maquiavélicamente por el propio Poder real para sus proyectos de construcción del NOM, una de sus fases es precisamente emplear estos instrumentos en la fase de desestabilización, destrucción de lo que hay. Así lo viene haciendo la oligarquía plutocrática con instrumentos políticos como el Partido Demócrata americano que sirve de escuela aquí a nuestro doctor falsario e inspira a mucha de la izquierda degradada actual.

Con una serie de planteamientos tales como el pragmatismo amoral, la deslealtad, el materialismo anti-metafísico, la propaganda y la manipulación mental al servicio de la ingeniería social, el socialismo disfrazado de, o reconvertido en, “progresismo”. Y desde luego el disimulo del abuso de poder mediante la propaganda y el embrutecimiento programado.

Las socialdemocracias constituyen agentes de creación de déficit crónico y de ingente deuda mal llamada soberana que engordan la gusanera del Gran capital globalista financiero mientras arruinan a largo plazo las sociedades y anulan su soberanía. Desde este punto de vista globalista financiero resulta preferible para el Poder un socialista o socialdemócrata despilfarrador genético crónico que un liberal clásico con sacrosanto temor al déficit. De ahí esa alianza o sinergia aparentemente contra natura. Pero no deja de ser curiosa la deriva de las decrépitas socialdemocracias, vía ocupación de la cultura, hacia el travestismo ideológico de la pseudo ecología, la promoción del aborto, la quiebra familiar inducida, el nazi-feminismo, la homosexualidad, la eugenesia, la drogadicción, la manipulación genética, de la alimentación o del clima, la neolingua políticamente correcta, el animalismo o las invasiones islamistas, el multiculturalismo liberticida, sin olvidar el materialismo rampante y los ataques a la metafísica occidental. En algunos casos esa deriva se realiza de modo consciente y premeditado por los dirigentes de alto nivel, en otros puede que de modo inconsciente, mohatrero, para muchos de sus fieles. Todo lo contrario de los principios y  propuestas formativas de un Saavedra Fajardo o de un Cervantes.

Pero estos agentes de destrucción, cómplices del neoliberalismo, no se producen solo en España. Si bien aquí se refuercen con la peligrosa pinza existente entre globalistas movidos por organizaciones oligárquicas internacionales e indigenistas tribales acaparadores de privilegios y saqueadores de impuestos atrincherados en las Comunidades autónomas.

Otro de los instrumentos fundamentales de dominación es la propaganda. La consigna, la demagogia en vez de la búsqueda del conocimiento o de la sabiduría. Se emplean muchas de las técnicas de propaganda, algunos de cuyos teóricos clásicos fueron Gustavo Le Bon o Joseph Goebbels en lo político, para influir en una opinión pública poco exigente o cada vez más frívola e ignorante. Y también técnicas que especialmente en el ámbito empresarial americano desarrolló otro famoso gurú, Edward Bernays, un sobrino de Freud experto en manipulación.  Y autor de obras de gran trascendencia tales como The manipulation of american mind.  

El discurso cervantino sobre las Armas y las Letras se ve degradado ahora por una utilización de la Fuerza militar en el mantenimiento de guerras permanentes, provocadas la mayoría de las veces por acciones de falsa bandera. Una mohatra al servicio de los intereses de la industria de armamentos que no busca la paz como indicaba Cervantes sino la dominación mundial para implantar los intereses globalistas por la violencia allí donde no es suficiente la propaganda y la manipulación mental.

Convine resaltar aquí que tales cosas son posibles porque los principales media se encuentran en manos de financieros y en caso el español monopolizados por las ideas de las zurdas españolas que no actúan contra los intereses financieros y monopolistas de sus amos. Muchos media convencionales que se quejan de pérdida de audiencia y credibilidad debieran considerar si acaso ello tiene que ver con su renuncia a formar una verdadera opinión pública digna de tal nombre. Y sin opinión formada, culta, no hay verdadero pueblo en sentido político, ni auténtica democracia.

Insisto en este punto ¿Neomarxistas aliados sino cómplices del neoliberalismo? Se trata de una aparente contradicción, una supuesta incoherencia teórica. Sin embargo ya hemos visto que la creación de déficit y deuda crónicos y crecientes sirven los intereses, nunca mejor dicho, del gran capital globalista internacional. Pero también depende del plazo y proceso histórico que se contemple. La etapa de subversión presenta sinergias y tácticas comunes. A diferencia del marxismo clásico la última etapa de la revolución no sería la dictadura del proletariado y el paraíso comunista de la sociedad sin clases, sino el NOM caracterizado por la dictadura de la oligarquía plutocrático financiera, ¿también satánica?, mundial y la consecución de un sistema de esclavitud absoluta en la que, quebrado el universo espiritual, ni siquiera los esclavos serían conscientes de que lo son. Una etapa previa es la desestabilización y destrucción final de los Estados nacionales, sus economías reales y sus sociedades históricas sustentadas en la agredida clase media, a los que se les intenta desprestigiar como antiguallas a superar mediante instituciones globalistas oligárquicas, carentes de control social ni democrático, soportadas por tecnoburócratas apátridas que deciden desde su supuesta e impostada superioridad moral, tapadera de su real corrupción y encanallamiento qué es o no lo bueno para la ciudadanía ahora degradada a gentes sin cultura y tradiciones propias, indefensas como barquitos de papel en el torbellino histórico.

Es preciso comprender en definitiva que globalismo no es internacionalismo. Que el internacionalismo si quiere ser beneficioso y factor de progreso para la Humanidad debe acometerse desde el fortalecimiento de la Nación y sus instituciones culturales, políticas, económicas (de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente) y no desde su sabotaje o ninguneo. Desde la soberanía nacional, pero no desde su pérdida o traspaso. Que es desde la educación y la promoción del mérito, del esfuerzo, de la condición de hombres libres, iguales ante la Ley y con los mismos derechos y obligaciones, pero no de esclavos domesticados por la propaganda, habituados a la sopa boba, como se puede tratar de lograr una sociedad liberal, más justa y mejor.

 

Y para ello debemos volver a nuestro liberalismo español

En otras obras cervantinas como El Coloquio de los perros o Rinconete y Cortadillo también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre el estado real de funcionamiento y corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir una creciente sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones. Por no decir como bien podríamos afirmar ahora que ha dimitido de su responsabilidad social e histórica con la sociedad y con la civilización.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación mohatrera de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician. Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio:”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

La Sevilla donde se ambienta la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan bien, lejos de cualquier paradigma utópico constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas. Donde dice cofradía digamos partido político o gran empresa y donde dice Dios, pongamos democracia, constitución o economía de mercado o creación de valor del accionista y ya tenemos el tinglado mohatrero con términos actualizados. Todo un modelo de Socialdemocracia a la española.

Puede que algún observador escéptico, o que no quiera complicarse la vida, aún siga pensando tras leer estas notas que no hay sino molinos donde nosotros vemos gigantes. Desde luego nos encontramos ante un gran desafío histórico. Que solo desde los valores de nobleza y sublime dignidad de un arquetipo del Bien, la Libertad y la Justicia como Don Quijote podemos abordar.

Es decir, desde los ideales del liberalismo clásico español.

 

Pos scriptum

Sobre las relaciones del doctor falsario con el Partido demócrata norteamericano y el siniestro plutócrata globalista George Soros, puede verse este enlace que me ha pasado una querida lectora, AQUI

Gracias

 

 

 

Chusmocracia

Hace ahora ocho años el catedrático Pedro Hurtado Valero publicaba un interesante y documentado libro con el sugestivo título de La Rebelión de las chusmas. ¿Es el destino fatal de las masas orteguianas convertirse en chusmas?

Creemos que no necesariamente, pero que puede ser así cuando las clases rectoras en una sociedad renuncian a su labor de educar y formar al populacho y, por el contrario, se dedican a excitar sus más bajos instintos, a su embrutecimiento programado.

La reflexión viene a cuento visto lo que estamos viendo cuando la indignación y la vergüenza por la conducta de muchos de nuestros supuestos compatriotas supera todo lo permisible.

Me refiero al bochornoso chalaneo entre pícaros, golfos, trileros y tratantes de ganado averiado perpetrado en el supuesto templo de la aún más supuesta soberanía nacional.

A las maniobras canallescas del doctor falsario para burlar a su odiado enemigo de otra tenebrosa y prostituida facción de las repugnantes zurdas españolas.

O al infame homenaje que vascos de pura raza vasca, compinches públicos del doctor falsario y su banda, rinden a cobardes torturadores, asesinos y criminales de pura raza vasca. O a las infames maniobras de los golpistas racistas catalanes de pura raza catalana para compincharse con el jefe de Gobierno de Su Majestad  para destruir la nación y subvertir impunemente la Ley y el Estado de Derecho.

Todo esto es posible porque el populacho, la chusma, abunda en la sociedad española. Abunda y por lo que se ve domina las instituciones, sustituyendo al pueblo.

El asunto es verdaderamente triste pero sin embargo coherente con el proceso de devastación programado de la Cultura y la Tradición españolas.

Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana.

Por eso no es de extrañar la existencia de Leyes de Indias o la invención del Derecho de Gentes. De Economía política como la notable Escuela de Salamanca. O de grandes obras tales como El Quijote cervantino, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián….  O la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor, éste sí, Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios.

La clase dirigente española de la Monarquía, la oligarquía autóctona compinchada con la plutocracia globalista, dedicada en buena medida al expolio y saqueo, ha renegado de su obligación rectora, tiene una gravísima responsabilidad en lo que está pasando. Para favorecer a corto plazo sus intereses materiales, muchos bastardos, ha abandonado la tradición histórica de España para promover las aberraciones del marxismo cultural a lo Alinsky, Gramsci o la Escuela de Frankfurt. Chusma es chusma. Vulgo es vulgo.

Y, como decía Cervantes, sea cual sea la clase social a la que pertenezca, vulgo es el que no sabe.

No es cuestión solo de leyes electorales o incluso de pucherazos. No puede haber una democracia digna de tal nombre cuando la chusma sustituye al pueblo. Si es que no la hemos sobrepasado aún, como nos ya advertían los filósofos griegos estamos en la antesala de la tiranía.

 

 

CONVOCATORIAS. Acto liberal del Club de los Viernes en La Coruña

El Club de los Viernes organiza hoy lunes 29 de julio a partir de las ocho de la tarde en la sala Cervantes de la Librería Arenas, Cantón pequeño, La Coruña, un coloquio liberal con Francisco Fernández Tarrío, Juan Granados, Javier Santamarta y Luis Gorrochategui.

 

 

 

 

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