Alfonso De la Vega

Ensayos

Subtítulo de los ensayos

Conferencia sobre Cervantes en la Real Academia de Medicina

Texto resumido conferencia 

CONVOCATORIAS: Conferencia en la Real Academia de Medicina y Cirugía

Antropología y sanación en El Quijote
Presentada en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia 19 de abril de 2012
Agradecimientos
Gracias a la Academia por su sensibilidad y generosidad al hacer posible esta oportunidad de hablar de Cervantes y de su concepción del mundo y del hombre cuando faltan 4 años para que se cumpla el cuarto centenario de su muerte.
Alfonso De la Vega

Centenario

23 abril de 1616: fallecimiento de Cervantes

misma fecha que Shakespeare aunque distinto día ya que en Inglaterra regía el calendario juliano y no el gregoriano
Algunas obras de Shakespeare se atribuyen a Sir Francis Bacon, representante del movimiento R+C en Inglaterra.
Cualquier español conocedor de los escritos cervantinos sabe que es absolutamente imposible presentar en el marco de una disertación, ni siquiera de modo aproximado en uno de sus campos parciales como puede ser la medicina, todo lo que representa la obra de este eximio artista y pensador.
Pero, en gratitud a la generosa invitación de la Academia precisamente a un profano no médico, hoy quiero contribuir a abrir un camino para el estudio de su obra desde una visión interdisciplinar de la Tradición.

La figura de Cervantes
Cervantes es un todo, un Universo extraordinario de saber y querer, de búsqueda de Conocimiento en beneficio de la Humanidad.

Personaje renacentista, hombre de transición en lo político, religioso, científico y social, hace unos meses tuve el honor de hablar sobre su pensamiento político, hoy voy a glosar algunos aspectos relativos a su concepción del hombre y en consecuencia, a sus ideas relacionadas con la medicina o la sanación.
Concepción cervantina del Hombre
Influenciada por la Tradición esotérica de su época donde cabe resaltar:

Cid Hamete Benegeli
¿Qué encubre la figura de Cid Hamete Benegeli?
Cervantes hace referencia a ella como la del verdadero autor de El Quijote

Es una incógnita: quizá más que a un autor concreto, se refiere a una Tradición sagrada relacionada con Toledo o con lo que Toledo simboliza en el ámbito de la universalidad y transmisión de la Cultura gracias a la Escuela de Traductores de Alfonso X
Volveremos a ello al hablar del origen del bálsamo de Fierabrás
Cid Hamete Benegeli
Probablemente también se refiere a la alquimia, a la visión de Platón trasmitida a Occidente por el Islam antes de la Escuela de Florencia con los Médicis y Marsilio Ficino.

O a la cábala española hebrea de La Fuente de la Vida y de El Zohar. Una de cuyas variantes es el Diálogo de amor de León Hebreo, autor del que hace referencia expresa Cervantes en el Prólogo de la Primera parte.
Iniciación
Iniciación
La búsqueda de la Dama como realización espiritual: Como arquetipo en el inconsciente colectivo relacionado con el mundo espiritual: existe un palacio encantado de cristal al que se accede a través del mundo astral. (Cap L 1 P)
Como reintegración al mundo del Espíritu, ¿acaso en la misma línea que la del proceso de individuación psicológica animus / ánima desarrollado luego por C. G. Jung? Que se explica en la 2 parte de la obra cervantina (desencantamiento Dulcinea)
Visión cervantina de la locura
Es semejante a la platónica
Locura como entusiasmo y como cierta forma de relación erótica ligada a la Dama, D Q y Dulcinea, Cardenio y Luscinda: “y sus males, ¿quién los cura? Locura”
También como hábil recurso literario para poder decir “verdades espirituales” comprometidas en todos los ámbitos de lo humano.

Epistemología
En el cuento de “El Curioso impertinente”, Cervantes ofrece una versión de uno de los problemas claves de la tradición filosófica: la de la posibilidad de conocer la realidad última de las cosas, la Cosa en sí.
Cervantes y la medicina
Esta visión espiritual del hombre influye y determina su concepción sobre el arte de la medicina.
Curación que tiene que ver con lo físico, lo mental y lo espiritual. Así en Cap. 60, 2P:
“Cielo, o Dios, por mejor decir que es nuestro médico, le aplicará medicinas que le sanen, las cuales suelen sanar”
En la tradición de Esculapio que también se curaba por influencia de espíritu.
Y que se corresponde con alguno de los trabajos propios del caballero según los explica en la casa del caballero del verde gabán.

La búsqueda de la piedra herbal, equivalente en Medicina a la piedra filosofal de la Alquimia.
En la que el propio alquimista determina el éxito del experimento, porque, en cierto modo, el propio médico y su forma correcta de hacer las cosas es la medicina eficaz.
Así, Sancho se lamenta de ser “desgraciado médico” al no haber podido desencantar a Dulcinea (Cap 71, 2 P)

Aunque también influye el enfermo y su disposición a curarse: “ha de aprovechar conmigo lo que aprovecha la medicina recetada de famoso médico al enfermo que recibir no la quiere. Yo no quiero salud…sin Luscinda” (Cap 20, 1 P).
“Y en querer tomar el enfermo las medicinas que el médico le ordena..”, (Cap 60, 2 P)

La medicina tradicional basada en hierbas medicinales de su entorno, bálsamo de Fierabrás.
Según C. G. Jung:
Paracelso puede considerarse como un precursor de la medicina química, y además de la psicología empírica y de la terapéutica psicológica.
Paracelso explica que el médico necesita de los conocimientos de la alquimia para diagnosticar por analogiam a partir de las enfermedades de los minerales y de los hombres. El médico es el subjectum, el objeto del proceso de transformación.
Esto tiene que ver con la doctrina secreta. La alquimia no es solo una especulación química, sino que es un procedimiento de transformación, es decir, un modo especial de Yoga, en cuanto que la Yoga apunta a una transformación anímica.
El ideal caballeresco y la medicina
En el Cap XVIII de 2 p D Q explica la ciencia de la Caballería Andante, que es tan buena como la poesía (alquimia de gran virtud) y aún dos deditos más.
“Es una ciencia que encierra en sí todas las del mundo, a causa que el que la profesa debe ser jurisperito, teólogo, ha de ser MÉDICO, y principalmente herbolario para conoce en mitad de los poblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se las cure, ha de ser astrólogo Para conocer las estrellas.., y ha de guardar la fe a Dios y a su Dama…
El ideal caballeresco y la medicina
Ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y finalmente mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y mínimas partes se compone un buen caballero andante, porque vea v. m. don Lorenzo, si es ciencia mocosa lo que aprende el caballero que la estudia y la profesa, y si se puede igualar a las más estiradas que en los gimnasios y escuelas se enseñan…”
Pedagogía de Giner y la Institución
Don Francisco Giner, en la misma línea cervantina, continúa relacionando ese conocimiento del sí mismo con la ciencia de la Pedagogía:
“tres son las capitales funciones de la educación, las cuales marcan el plan de la Pedagogía.
Es la primera desarrollar gradual y progresivamente todas las facultades del espíritu humano, (Exagogía de exago, educar, desenvolver…).
La segunda conservarlas en lo que puede llamarse su salud, la unidad y armonía de sus fuerzas (Higiene psíquica)
y la tercera, restablecer en él, la salud perdida, curar sus enfermedades y corregir sus vicios (Psiquiatría)”.
R + C en Europa
Conviene recordar que la Orden R+C se manifiesta en Europa por esas fechas en la que Cervantes escribe El Quijote con tres objetivos principales:

Reforma de la ciencia, el pensamiento y las costumbres

Reforma política de carácter “laicista”, basada en la moral universal para sustituir la monarquía absoluta por un colegio electo de sabios, aristocracia del mérito y del pensamiento.

Búsqueda filantrópica de la Piedra herbal o medicina universal
“Médico”, 25 veces
Hasta 25 veces aparece “médico” en El Quijote.
A lo largo de la obra se observa una cierta evolución con una visión cada vez menos “materialista” del proceso de curación:
El bálsamo de Fierabrás como panacea es aludido al principio de la 1 parte cuando D Q aún no es un verdadero iniciado.
En Cap 11, 2 P Sancho anima a DQ para que no se desanime: “Si los hombres sienten demasiado las tristezas se vuelven bestias…vale más la salud de un solo caballero andante que todos los encantos y transformaciones de la tierra…” para luego añadir que el tiempo es “el mejor médico destas y otras mayores enfermedades”.
En Casa del caballero del verde gabán lo considera ya como parte de la sabiduría de las escuelas de caballería.

En el viaje a Barcelona (Oriente) en diálogo con Roque Guinart como cuestión relacionada ya más con el espíritu que con el cuerpo.
Dice DQ a Roque: “El principio de la salud está en conocer la enfermedad y en querer tomar el enfermo las medicinas que el médico le ordena,v m está enfermo conoce su dolenciay el cielo o Dios, por mejor decir, que es nuestro médico, le aplicará medicinas que le sanen, las cuales suelen sanar poco a poco, y no de repente y por milagro, …y como v m ha demostrado en sus razones su prudencia, no hay sino tener buen ánimo y esperar la mejoría de la enfermedad de su conciencia y …véngase conmigo que yo le enseñaré a ser caballero andante…

Pero Paracelso sostenía que el médico debe ser además de alquimista, astrólogo. Pues su segunda fuente de conocimiento es el Firmamento o el Cielo. En el Labyrinthus Medicorum, dice que el médico debe tomar de la bóveda del cielo las máximas del firmamento, que es corpus que es una parte del cuerpo humano visible.
El corpus syderum es la fuente de la iluminación a través del lumen naturae.
El médico debe conocer el cielo interior “En tanto conoce el cielo sólo exteriormente, sigue el astrólogo, pero si lo ordena en el hombre conoce dos cielos. Entonces los dos dan a saber al médico acerca de la parte que se encuentra en la esfera superior”.

Medicina y médicos
Como hombre del Renacimiento, y en la línea citada de Paracelso, Cervantes relaciona la Medicina con otra ciencia de la época, la Astrología. En el capítulo 45 de la 2 P considera al Sol como médico. Acaso no se veía mucha diferencia entre los pronósticos de un médico o de un astrólogo. La ciencia existiría pero la capacidad de comprenderla, y de que hubiera médicos capaces o competentes, ya no tanto.
La medicina para Cervantes no es una ciencia absurda como para otros contemporáneos pero su práctica deja mucho que desear:
En El rufián dichoso
“la medicina yo la alabo, los médicos, no. Porque ninguno llegó con lo que es la ciencia al cabo”.
Y un médico prevé la muerte de un personaje, pero acaso con mañas de astrólogo.
El licenciado Vidriera

En este libro Cervantes explica que “la medicina mal compuesta obraba al revés de lo que había de obrar la bien ordenada” y también, “los médicos nos matan sin desenvainar otra espada que la de un récipe”
El Persiles
En este libro Cervantes afirma que “La buena opinión califica la acertada medicina, y así suele ser haber médicos venturosos como soldados bien afortunados”
La práctica médica como cosa de suerte.
Sancho gobernador

En Cap 47 2P Sancho gobernador desea echar a todos los médicos de su ínsula Barataria , menos a los “sabios, prudentes y discretos”. También, se abomina de los médicos menos “los buenos, lauros y palmas merecen”. Y “que hice buen servicio a Dios en matar a un mal médico, verdugo de la República”.
La verdad es que su médico de cámara, Pedro Recio de (“mal”) Agüero, natural de Tirteafuera, le hace la vida imposible impidiéndole probar bocado, hasta que Sancho se harta de él y lo echa.
Luego, un labrador se lamenta que un mal médico matase a su mujer puesto que “la purgó estando preñada”

Petrarca, Mointagne y Cervantes se meten con los charlatanes y echacuervos.
Sin embargo, en esa época se considera a la Magia como ciencia espiritual, (Torreblanca Villalpando).
Algunos de los aspectos tratados son embriones de la Metapsíquica de Carlos Richet.
La postura de don Quijote recuerda a la de un pariente de Cervantes por parte de su abuela paterna, el jesuita cordobés Francisco Torreblanca Villalpando, sobrino de Juan Bautista Villalpando, el estudioso del simbolismo esotérico de El Escorial, y autor de uno de los más completos y mejor estructurados tratados sobre Magia, titulado
“Epitomes Delictorum Inquisibus Aperta Vel Oculta Invocatio Daemonis Intervenit”,
que incluye en sus tomos tercero y cuarto todo un compendio de actuaciones legales de la Inquisición sobre estos casos. Libro éste que como la famosa Biblia políglota de Amberes, dirigida por el bibliotecario de el Escorial, el sabio polígrafo don Benito Arias Montano, pasaría censura con gran dificultad y nada menos que seis años después de su presentación ya en 1618 y quizás gracias a la influencia de su apellido.

La buena magia y sus razones
Torreblanca se vio obligado a redactar en su defensa y de las objeciones o “advertencias” puestas a su libro un texto de “Respuesta analítica” de treinta folios.
En el capítulo primero de esta Respuesta, titulado “De la excelencia de la Magia, y de la necesidad que hay de las letras humanas, para las divinas”, se afirma que “siendo los libros de la Magia, los que tienen primer lugar en el mundo después de la Sagrada Escritura, porque tratan de todo lo divino y humano cerca del conocimiento de Dios, de la inmortalidad del alma….porque la Magia es ciencia divina, y natural, la cual Dios infundió a Adán, para el gobierno del mundo, y después dio a Salomón, José, Jacob, Daniel y otros que celebran las sagradas letras, según probamos en el apartado de magia operativa.,
La buena magia y sus razones
“Esta fue la ciencia que profesaron aquellos santos reyes, a quienes les fue revelado el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y de su Nacimiento (bastante prueba de su santidad) los cuales vinieron de las partes orientales guiados de una estrella.
Porque la Magia fue la ciencia de las ciencias, (que ello quiere decir en la voz Pérsica), la majestuosa, la magistral de todas ellas, de quien penden, como de su principio, dándolo a los demás, según el gran Philón. Por lo cual en los primeros siglos no podían ser reyes ni jueces, si no hubiesen estudiado la Magia. Porque los Magos no son encantadores como algunos piensan sino los sabios y letrados del mundo…”
LA PIEDRA HERBAL
Una de las formas tradicionales de la alquimia es la búsqueda de la llamada piedra herbal, análoga a la filosofal, pero desde el punto de vista de la medicina.
Cabe encontrar referencias a ella en varios pasajes del Quijote:
Por ejemplo, en el capítulo X de la primera parte cuando habla del bálsamo de Fierabrás.
LA PIEDRA HERBAL
Pero también, hay otras como cuando don Quijote se dirige al caballero del verde gabán, don Diego de Miranda, y le explica que, dentro de la ciencia de la Caballería Andante, el que la profesa “ha de ser médico y principalmente herbolario para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas”.
En un sentido más espiritual de la Medicina se encaja el discurso quijotesco ya citado que se halla en el capítulo LX de 2 p tras su encuentro en camino de Barcelona con Roque Guinart, quien confía a nuestro héroe las causas de su comportamiento, don Quijote le responde:
“pues v. m. ha mostrado en sus razones su prudencia, no hay sino tener buen ánimo, y esperar mejoría de la enfermedad de su conciencia, y si v. m. quiere ahorrar camino, y ponerse con facilidad en el de su salvación, véngase conmigo que yo le enseñaré a ser Caballero Andante…”

Esta visión se asemeja a la del budismo tibetano. En este Paraíso del buda de la medicina se expresa que sanar es dar integridad, restablecer la sabiduría, el juicio y el equilibrio. Hay remedios para cada padecimiento y para criatura un camino de liberación.
El arte es uno de estos remedios.
Jung utilizó mandalas en su práctica clínica.
Psicología y Alquimia
Jung cuenta en Psicología y Alquimia que un lama le explicó que un mandala es un “migpa”, una imagen mental construida por un lama ilustrado. Todos son diferentes.
El verdadero mandala no es una representación exterior sino una imagen interior que se construye paulatinamente cuando sobreviene un desequilibrio psíquico o cuando no se puede encontrar un pensamiento y se lo busca porque no está contenido en la doctrina sagrada.
EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS Y LA PIEDRA HERBAL
En el capítulo X de la primera parte, caballero y escudero maltrechos como resultado de la violenta peripecia con el gallardo vizcaíno, tienen este curioso diálogo:
“Pues no tengas pena amigo, que yo te sacaré de las manos de los Caldeos (los peritos en magia por antonomasia de la antigüedad), cuanto más de las de la Hermandad” Sancho le ruega que se cure, para lo que le ofrece hilo para coser la oreja sangrante además de un ungüento blanco. Y don Quijote le contesta: “todo esto fuera bien escudado, si a mi se me acordara de hacer una redoma de bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorra tiempo y medicinas”.
EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS Y LA PIEDRA HERBAL
Y luego le aclara:
“es un bálsamo del quien tengo receta en la memoria, con el que no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de herida alguna. Y así cuando, cuando yo lo haga, y te lo dé, no tienes más que hacer, sino que cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído al suelo, y con mucha sutileza, antes que la sangre se hiele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajarlo igualmente y al justo. Luego me darás de beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásmes quedar más sano que una manzana”.

EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS Y LA PIEDRA HERBAL
A Sancho, entonces, se le excita el ánimo lucrativo de la medicina mercantilista y le pide a su amo que le cambie la recompensa prometida por ser su escudero: “si eso hay, yo renuncio desde aquí al gobierno de la prometida Ínsula, y no quiero otra cosa en pago de mis muchos, y buenos servicios, sino que vuestra merced me dé la receta de ese extremado licor, que para mi tengo que valdrá la onza a donde quiera más de a dos reales, y no he de menester yo más, para pasar esta vida honrada, y descansadamente. Pero es de saber ahora si es de mucha costa el hacerlo”.
El remedio es barato según don Quijote: “con menos de tres reales se pueden hacer tres azumbres”.
Sancho, que imagina resueltos sus problemas económicos gracias a tan maravilloso remedio, le insta a que le explique cómo se hace la tal receta a lo que don Quijote le responde con un misterioso y prometedor:
“calla amigo, que mayores secretos pienso enseñarte”.
EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS
El bálsamo misterioso de propiedades tan milagrosas tiene el mismo nombre de un Cantar de gesta del siglo XII que relata la fabulosa cruzada de Carlomagno a Oriente en busca del bálsamo que sirvió para el entierro de Cristo y que retenía en su poder el emir de Egipto.

Como en el caso del oportuno hallazgo del manuscrito de Cide Hamete Benengeli en la toledana plaza de Zocodover, Cervantes, ahora de modo velado, recurre a una referencia al Islam como institución conservadora de ciertos misterios relacionados con las iniciaciones antiguas. El Cantar de gesta de Fierabrás surge algo después de la aparición de las famosas Órdenes del Temple y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén citada por Cervantes en la aventura de la cueva de Montesinos de importancia clave para la comprensión del sentido oculto de la gran obra.
Y luego, inmediatamente después de la conversación entre don Quijote y su escudero que hemos recordado, ante un perplejo auditorio de cabreros montaraces además de hospitalarios, nuestro caballero pronunciará el discurso glosando la grandeza de la pasada Edad de Oro.

Plantas medicinales manchegas
Las estepas por las que discurren la mayoría de las aventuras de don Quijote constituyen un magnífico biotopo que permite albergar una gran variedad de plantas de medicinales bien conocidas por paisanos y pastores.
Así, entre otras, la sanguinaria (Poligonium aviculare) se usa contra las hemorragias y diarreas. (Poligonáceas)
La escarchada (Messembryanthemum crystalinum L., Aizoaceae) se recomienda para contener flujos y vómitos de sangre.
La yerba ge, sanguisorba menor ( Rosáceas) es vulneraria además de tónica, sudorífica y anticongestiva. El brote terminal se aplica sobre las heridas, previamente machacado, y se considera tan eficaz que es muy común entre los pastores de las estepas el siguiente dicho:
“El que la yerba ge
Conoce en el campo,
No morirá
Ni cojo ni manco”.
Plantas medicinales manchegas
También se suele hacer un alcohol vulnerario con las sumidades floridas de Labiadas tales como los espliegos (Lavandula vera y L. spica), cantuesos (Lavandula stoechas) y ciertas salvias (Salvia hispanorum, S. officinalis).

Las hojas de otras salvias como la argentea (Salvia peluda blanca) se colocan sobre las heridas para lograr su cicatrización.

El uso de las salvias, frescas, secas, en infusiones o cocimientos, incluso fumadas, es recomendado desde la antigüedad, y se cita en su honor un aforismo de la escuela de Salerno: ¿Cómo puede morir el hombre en cuyo huerto florece la salvia?

Con ajenjo (Artemisia absinthium L.) de las Compuestas, se prepara un alcohol vulnerario para dar fricciones como confortativo. Esta planta se usaba también en hechicería en evocaciones, para conectar con el astral inferior.

También de la Familia de las Compuestas, para tratar las contusiones en sustitución de la auténtica árnica montana se utilizan con los mismos fines plantas comunes en la estepa como la inula montana.
Plantas medicinales manchegas
Las hojas de romero (Rosmarinus officinalis L.) otra labiada, se emplean también como vulnerarias.

Y será un rústico cabrero precisamente quien muestre una medicina un algo más práctica aunque menos fabulosamente potente que el bálsamo de Fierabrás: la aplicación de romero, previamente mascado y salado. En la Etnobotánica manchega el romero es una planta muy importante pues tiene muchas y variadas aplicaciones: como condimento, tinte natural, cosmética, mejorante del riego sanguíneo, contra el reuma, las afonías y dolores de garganta, gripe y resfriados, cefaleas, etcétera.

Como en muchos otros lugares de España, el romero también es considerado una planta mágica en la Mancha. Se solía recolectar, tradición que aun se conserva, durante la noche de San Juan, la más corta del año que se corresponde con el solsticio de verano, para protegerse de brujas o para curar contusiones rezando las correspondientes oraciones.

Pero aunque el cabrero humildemente benefactor de don Quijote no lo supiera, el romero es una planta estudiada por alquimistas como Arnaldo de Vilanova por sus muchas posibilidades.

Plantas medicinales
El renovador renacentista de la medicina europea, el pequeño gran Paracelso, consideraba al romero una importante planta solar asociada a la constelación de Aries, el Carnero. Era utilizada consagrada. Rezando a la hora del crepúsculo vespertino, se arrancaban dos ramitas, se formaban con ellas una cruz, se introducían en una pequeña bolsa de lino y se la entregaban al enfermo que se trataba de curar.

Lares y penates
Dentro de la Botánica oculta el romero se consagraba a los lares.
Los lares eran los dioses domésticos, custodios del hombre y de todas las asociaciones humanas. En tiempos muy remotos los lares se identificaban con las almas de los justos que regresaban del mundo de las sombras para proteger a sus parientes y amigos.
A diferencia de los penates protegían preferentemente a las personas, la libertad y la vida mientras que éstos protegían más bien los bienes y las riquezas. La mitología griega distinguía varias clases de lares.

Uno de estos lares eran los llamados compitales que se colocaban en medio de las encrucijadas de caminos.
En Galicia éstas se protegen con cruceiros.
Quizás una variante suya sea el cortejo astral conocido como la Huestia o santa Compaña de las tierras gallegas y asturianas.
(cortejos astrales también en D Q 2 P, cap. 23 y 35 y pseudo en el 19 de 1 P)

Templo sanatorio de Asklepeion en Pérgamo
Pero volviendo al dios griego de la Medicina, aún hoy puede admirarse cerca de la impresionante ciudad de Pérgamo, una de las citadas en el Apocalipsis de san Juan, los restos del santuario, el Askepleion, a él consagrado.
Templo sanatorio de Asklepeion en Pérgamo
En el Aklepeion se realizaban prácticas médicas que pudiéramos llamar “integrales”, pues comprendían una investigación psicosomática del paciente, con estudios de sueños y de experiencias inducidas de trance, para lo que se empleaba una especie de túnel o pasadizo construido al efecto.
En la orilla derecha del río Nilo al sur de Egipto, existe otro importante templo dedicado a la medicina. El templo de Kom Ombo, o de la colina de oro.
Si el hombre es un “alma viviente” como sostiene la tradición iniciática, es preciso considerar otros factores además de los meramente materiales. En este templo egipcio se aprecia tal carácter dual al estar consagrado según el eje longitudinal aproximado Este – Oeste a dos distintas deidades, cada una con su respectivo santuario sobre una cueva. La parte Norte dedicada al dios halcón Haroeris, Horus el grande, en tanto que la parte Sur se consagra al dios cocodrilo Sobeck. Aunque el dios Sebeck puede considerarse una deidad agraria, de fecundidad, que espera a la orilla del Nilo la crecida de éste y la renovación de la fertilidad natural de los campos, el cocodrilo también se asocia a las fuerzas tenebrosas que combate el héroe solar Osiris, y su hijo Horus, el halcón. Es decir el Bien contra el Mal, la salud contra la enfermedad, que es una de esas formas en que se muestra éste, cuando no es una consecuencia natural de la renovación de los seres.
En la cara interna del muro NE del templo de Kom Ombo se representan diversos instrumentos de cirugía, lo que demuestra la atención prestada por la antigua medicina egipcia al aspecto somático del hombre.
Pero la dualidad expresada en el templo egipcio de Kom Ombo o los métodos terapéuticos que nos sugieren los restos del helénico Askepleion de Pérgamo nos invitan a una reflexión acerca de otra forma de ejercer la medicina, la realizada por sanadores psíquicos, taumaturgos, cuyo funcionamiento, de no admitir con carácter general y para todos los casos, el fraude absoluto o el “milagro”, tendría que ver con la “naturaleza oculta” del hombre y su relación con ciertas energías sutiles de la naturaleza.
Es decir, más que las virtudes objetivas fisiológicas o metabólicas de un hipotético bálsamo de Fierabrás, lo que curaría serían ciertas cualidades puestas al servicio de la sanación por el taumaturgo, por el propio paciente, o por ambos.
La legenda áurea del Cristianismo está llena de santos sanadores. Medio siglo antes de la composición del Quijote el Concilio de Trento recomendaba la veneración de los santos con una declaración de este tenor:
“es bueno y útil invocar a los santos, que juntamente con Cristo dominan y ofrecen a Dios sus plegarias en pro de los hombres y recabar de ellos en sus oraciones su poder y ayuda, con objeto de conseguir de Dios beneficios por intercesión de su Hijo Jesucristo.”

De suyo, una de las cuestiones más solicitadas en ese papel de intermediación es la salud. Hay santos que pudiéramos llamar de cabecera y otros especialistas en curar determinadas enfermedades. Sin embargo, la veneración de los santos y su invocación como protectores y auxiliadores de enfermedades, tiene un gran componente local.

En el primer lugar de las influencias sanadoras de los santos de acuerdo con la Iglesia católica estaría naturalmente la Virgen María. Según San Agustín, María es un paraíso en cuyo centro está plantado el árbol de la vida, cuyas hojas curan a los enfermos, cuyo aroma reanima a los muertos.
En Bizancio, durante el siglo V existía la tradición de que los enfermos que pretendían curarse bajo la invocación a María pasaban la noche en la iglesia llamada Anastasia. Allí se les aparecía la Virgen y los curaba, bien por contacto, o indicándoles un remedio con el que pudieran alcanzar luego la curación.
El método recuerda a uno de los empleados en el famoso pasadizo o túnel del Askepleion de Pérgamo, del que ya hemos hablado. Método que era empleado también en otra iglesia bizantina, a orillas del Bósforo en una zona llamada Michaelion, consagrada al arcángel San Miguel en la que los enfermos pasaban la noche para ser curados por el arcángel en vez de por María.

Curiosamente la primera representación de la figura de San Miguel puede observarse en otro gran templo egipcio situado aguas abajo del de Kom Ombo: el dedicado a Horus en Edfú. En un recinto está grabada en diez representaciones el proceso de lucha entre Horus, antecedente iconológico de los san Miguel y san Jorge cristianos, que alancea y captura a un hipopótamo, Thyfón que representa al Mal de modo similar a la serpiente o reptil empleada posteriormente en la iconología cristiana con esta misma idea.
A san Jorge se refiere Cervantes quien pone en boca de don Quijote estas palabras:
“este caballero fue uno de los mejores Andantes que tuvo la milicia divina”
Santos sanadores
No podemos citar siquiera la pléyade de santos sanadores y de curaciones reputadas como milagrosas en las que no media la utilización de medicamentos, sino que se basan en aspectos mentales, de curación a distancia o por imposición de manos.
En estos casos se hace patente la diferencia entre curanderos y sanadores. Los curanderos recurren al empleo de alguna suerte de bálsamo de Fierabrás, mientras que los sanadores, muchas de cuyas peripecias se recogen en las hagiografías de santos cristianos, se sirven de sus propios recursos psíquicos.

Según la documentación recogida por la historiadora Luisa Alba González, ciertos sanadores actuales piensan que en la sanación espiritual hay que ir más lejos de los territorios de la mente, hay que entrar en la conciencia, que es como un poder que tiene el espíritu y que es el único responsable de que seamos lo que somos.
Así, el neurofisiólogo Karl Pribran (Uv. Georgetown) explica que “la mente y la conciencia están presentes en una serie de funciones que hace el cerebro, pero no son el cerebro. Diferenciamos la actividad netamente mental de la actividad de la conciencia por los contenidos de cada una de esas actividades. Los estados conscientes están ligados a configuraciones neurológicas creando contenidos comunes en todos los humanos, tales como las formas de los objetos, el espacio, la noción de tiempo, aprendizajes, razonamientos, …”

“…en los estados no ordinarios de percepción, se dan contenidos no comunes, podemos decir que en estos estados la mente ha sobrepasado sus propias barreras percibiendo cualitativamente más aspectos de la realidad y esta actividad se corresponde con los dominios de la conciencia…
La tradición esotérica y la mística de Oriente se refieren abundantemente a los estados alterados de conciencia, en los que se experimenta todo simultáneamente, sin límites ni de espacio ni de tiempo, es decir, espiritualmente. Quizá ayude a la comprensión el siguiente símil: la forma en que funciona el cerebro se parece mucho al modo en que funciona un televisor o una radio. Es como si alguien estuviera mandando una señal y el receptor entra en escena pero es necesario sintonizar el canal”.
Mística y tradiciones orientales

En la Fama Fraternitatis, publicada un año antes que la segunda parte del Quijote, se cuenta la “hermosa síntesis” a la que había llegado el Frater Christian Rosenkreutz tras viajar por medio mundo en búsqueda del conocimiento:
“Al igual que cualquier semilla contiene por entero el árbol o el fruto que aparecerá dichosamente en el momento oportuno, el microcosmos encierra íntegro al gran número. La religión, la política, la salud, los miembros, la naturaleza, la lengua, la palabra y los actos del microcosmos están en acuerdo musical y melódico con Dios, con los cielos y con la tierra. Todo lo que contradice esta tesis es error, falsedad, obra del diablo, causa última y primer instrumento de la confusión, la ceguera, y la necedad de este mundo. Bastaría que cualquiera examinase a todos los hombres de esta tierra sin faltar uno para encontrar que lo que está bien y lo que es cierto siempre se encuentra en armonía consigo mismo mientras que, por el contrario, todo lo que se aparte de ello, está manchado por una multitud de opiniones erróneas.

Tras permanecer dos años en Fez, el frater Chritian Rosenkreutz, partió para España llevando numerosos objetos preciosos en su equipaje. Puesto que su viaje le había sido tan provechoso, alimentaba la esperanza de que los hombres de ciencia de Europa le acogerían con una profunda alegría y, a partir de ahora, cimentarían todos sus estudios sobre tan seguras bases.

Discutió también con los sabios de España sobre las imperfecciones de nuestras artes, sobre los remedios que había que poner en ello, sobre las fuentes de las que se podían sacar signos seguros relativos a los tiempos venideros…les enseñó plantas nuevas, frutos y animales nuevos que la antigua filosofía no determina. Puso a su disposición una axiomática nueva que permite resolver todos los problemas. Pero todo lo encontraron ridículo. Como se trataba de asuntos desconocidos temieron que su gran reputación quedara comprometida así como verse obligados a volver a comenzar sus estudios y a confesar sus inveterados errores a los que estaban acostumbrados y de los que sacaban beneficios suficientes: que reformaran otros a quienes las inquietudes fueren provechosas.”

Piedra herbal, Culpeper y la Golden Down
Acaso estas cuestiones tenían que ver con los grandes secretos que don Quijote promete enseñar a Sancho, como parte de la “ciencia de la Caballería Andante”, pero, tras muchas vicisitudes, parte del conocimiento oculto tradicional relacionado con la piedra herbal sería recogido en rituales y documentación de la famosa Orden de la Aurora Dorada o Golden Down.
El mismo Mathers, en colaboración con otros miembros de la Orden, redactó un manuscrito llamado Libro de las Correspondencias que contiene aspectos relacionados con la magia y la alquimia herbal.

Así pues, a luz de lo sugerido en los anteriores párrafos, probablemente no sea casualidad que Cervantes relacione el famoso discurso sobre la Edad de oro de don Quijote con la peripecia de la farmacopea más o menos fantástica.
“Dichosa edad, y siglos dichosos, aquellos a quienes los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de Tuyo, y Mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes ….todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia, …..entonces se decoraban los conceptos amorosos del alma, simple y sencillamente, del mismo modo, y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había la fraude, el engaño, ni la malacia, mezclándose con la verdad y la llaneza.”
Edad de Oro y Eleusis

Visiones que pudieran estar relacionadas con experiencias místicas como las que se realizaban de modo ritual en los famosos Misterios de Eleusis, cerca de Atenas.
Una de las grandes Instituciones espirituales de la Antigüedad, donde, al parecer, además de un especie de psicodrama iniciático se producía una revelación gracias a un trance inducido por la ingesta de un brebaje (kykeon) con cornezuelo de centeno (claviceps purpurea) o de otra gramínea local, el Paspalum distichum.

Edad de oro y psicogénicos
Una visión de un mundo originario en el que todo forma parte del todo quizás semejante a la que el doctor Huxley describe gracias sus experiencias científicas tras la ingesta de mescalina, principio principio activo del peyote, (Lophophora Wlilliamsii) estudiado ya en el siglo XVI por los misioneros españoles como el padre franciscano Fray Bernardino de Sahagún en su obra “Historia Universal de la Nueva España”
El peyote o mescal es un importante psicogénico, utilizado ritualísticamente con fines místicos y sanadores por ciertos chamanes americanos:
Edad de oro y psicogénicos
Dice el Dr. Huxley:

“el otro mundo al que la mescalina me daba entrada no era el mundo de las visiones, existía allí mismo, en lo que podía ver con los ojos abiertos. El gran cambio se producía en el campo objetivo. La capacidad de recordar y de pensar bien queda poco, o nada disminuida. Las impresiones visuales se intensifican mucho y el ojo recobra parte de esa inocencia perceptiva de la infancia, cuando el sentido no está inmediata y automáticamente subordinado al concepto. Aunque el intelecto no padece y la aunque la percepción mejora muchísimo, la voluntad experimenta un cambio profundo y no para bien. No se ve acción alguna para hacer algo determinado y juzga carentes de interés la mayoría de las cosas por las que en otro momento estaría dispuesto a actuar y a sufrir ….

En la fase final de la desaparición del ego hay un oscuro conocimiento de que Todo está en todo, de que Todo es realmente cada cosa”.
….”En la fase final de la desaparición del ego hay un oscuro conocimiento de que Todo está en todo, de que Todo es realmente cada cosa”.
Y quizás en ese “Todo está en todo, todo es realmente cada cosa” como sugería ya en tiempos de Cervantes, la sabiduría ninguneada de la Fama Fraternitatis, exista alguna clave para investigar y tratar de comprender las razones de unos fenómenos que suponen en ocasiones un auténtico desafio al paradigma médico ortodoxo dominante en Occidente.

La locura de don Quijote
Locura, recurso literario
Sólo dicen la verdad impunemente los locos, los niños y los desesperados. El poeta portugués Fernando Pessoa aún va más allá cuando afirmaba en su revista Athena:
“es la locura la que dirige el mundo. Locos son los héroes, locos los santos, locos los genios, sin los cuales la humanidad es una especie animal, cadáveres sumados que procrean”.
Por eso no es de extrañar que la locura sea un recurso literario. Siempre, pero aún más en un mundo dominado por la cautio, la confessio y la imbecillitas.
El propio Pessoa se desdobla en sus muchos personajes heterónimos hasta buscar la plenitud de cada una de sus potencialidades: Álvaro Campos, Ricardo Reis, Alberto Coehlo, Beatriz da Moura…el mismo Fernando Pessoa ortónimo.
Locura, arte heroica
La locura tiene un componente subversivo, que escapa al orden existente. Tengan razón o no los llamados antipsiquiatras para los que “el loco es el medio”, y la locura individual pueda representar un mecanismo de resistencia de la cordura originaria ante la violencia de la realidad, la locura es un recurso del héroe.
Como tal lo emplea Hamlet en sus investigaciones acerca de la verdadera causa de la muerte de su padre, cuando el fantasma de éste le demanda justicia.
Erasmo en su “Elogio de la locura” también recurre a la locura, representada en figura femenina para hacer un repaso crítico de sus oponentes. La locura hace ver a sus oyentes que son ellos los verdaderos locos y que, por el contrario, es ella el símbolo de la cordura.
La Locura y la Dama
La locura como testimonio de un universo metafísico que los cuerdos deben controlar: D Q enjaulado.
La bella Dorotea haciéndose portavoz también del propio pensamiento cervantino afirma solemnemente que
“la verdadera nobleza consiste en la virtud”.

Y no es raro que Cervantes ponga esta premisa en boca de una mujer puesto que la Dama, más allá del papel civilizador y pacífico de la Mujer en la sociedad y la civilización, representaba desde el punto de vista iniciático el alma del caballero, y en consecuencia el mundo del Amor.

Pero para comprender mejor el enamoramiento de don Quijote en el contexto caballeresco, y como la dama puede tener un elemento metafísico, ser una creación de la voluntad de querer, o representar un componente fantasmático de los indicados por la escuela neoplatónica toscana de Marsilio Ficino acogida al mecenazgo de los Médicis, resulta interesante la reflexión de Ortega en “Estudios sobre el Amor” quien considera esencial la distancia para el amor cortés, pues se trata de un tipo de amor en que todo lo pone el amante, de modo que ni siquiera necesita conocer a la amada, basta con sólo oír la alabanza de una dama.

En palabras del trovador Amanieu de Sescas:
“..Y sabed que es verdadero
Un hombre de fino corazón
Mujer que nunca vio
Sólo por oírla hablar “

Una variante de la locura ligada al amor cortés es la denominada hereos por el doctor Bernard de Gordon, (contemporáneo de Arnaldo de Vilanova) en su tratado Lilium medicinale:
“La enfermedad llamada hereos es una angustia melancólica causada por el amor a una mujer. La causa de tal afección reside en la corrupción de la facultad de la estima por una forma y una figura que ha permanecido impresa en ella de forma muy intensa. Cuando alguien se apasiona por una mujer, piensa desmedidamente en su forma, figura, comportamiento, puesto que cree que es la más bella, la más venerable, la mejor hecha de cuerpo y de alma. Puede ser definida como una angustia melancólica. Los signos de la enfermedad son la omisión del sueño, de la comida y bebida, cierta inestabilidad emotiva o la manía por deambular. Si no son tratados se convierten en unos maniáticos y se mueren”.

En Cap 74 P 2, Dijo el médico de D Q que “melancolías y desabrimientos le acababan”

El hereos es una caricatura o desvío del amor cortés o de las relaciones entre caballeros y sus damas:
Dante y Beatriz,
Petrarca y Laura,
Ibn Arabí y Nezam,
Don Quijote y Dulcinea.
Para Cervantes,
sin alma, sin Dama, no hay caballero:

Dice don Quijote camino del entierro del desesperado Grisóstomo: “no puede ser que haya caballero andante sin dama, porque tan propio y tan natural les es a los tales seres enamorados como al cielo tener estrellas, y a buen seguro que no se haya visto historia donde se halle caballero andante sin amores y por el mismo caso que estuviese sin ellos no sería tenido por legítimo caballero, sino por bastardo y que entró en la fortaleza de la caballería dicha, no por la puerta, sino por las bardas, como salteador y ladrón”. Y para explicar mejor el sentido de la dama para el caballero lo relaciona con el cuerpo muerto de Grisóstomo. “este cuerpo, señores con piadosos ojos estáis mirando, fue depositario de un alma en quien el cielo puso infinita parte de sus riquezas”.

Pero ahora está muerto, ya no tiene alma, porque su dama no correspondió a su amor: “quiso bien, fue aborrecido; adoró fue desdeñado; rogó a una fiera, importunó a un mármol….”.
Y sin alma, el estado y el destino del caballero es la muerte.

En este contexto, pues, estrella, alma, dama, resultan sinónimos y están relacionados por el Amor. El iniciado Dante ya lo había expresado en el último verso de su Comedia:
“L’ Amor che mueve il Sole e l’ altre stelle”. Estrella es la palabra con la que acaba cada uno de los tres libros que forman la gran obra dantesca.
Cuando Freud estudiaba en Viena quiso aprender algo más sobre la locura, lo que le llevó a estudiar El Quijote.
Él mismo lo dice en su presentación de la versión castellana de su “Introducción a la psicoanálisis” realizada por Luis López Ballesteros:
“siendo yo un joven estudiante, el deseo de leer el inmortal D. Quijote en el original cervantino, me llevó a aprender, sin maestros, la bella lengua castellana. Gracias a esta afición juvenil puedo ahora, ya en avanzada edad, comprobar el acierto de su versión española de mis obras…”
Por lo que se ve el esfuerzo realizado por el estudiante escaso de recursos que era Segismundo Freud por esa época se vio recompensado con un mayor conocimiento de la condición humana.
Pues D. Quijote nos dice en el capítulo V que: “yo sé quien soy”.

Flammarion en su ensayo “Dios en la naturaleza” reflexiona acerca de la locura y de sus relaciones con el espíritu:
“A propósito de deducciones no podemos dejar de admirar cuán fácil es sacar de los mismos hechos consecuencias contrarias. Todo depende de nuestra disposición de ánimo, y era cosa de desesperar de los progresos de la teoría, si la mayoría de los hombres tuviese el carácter mal formado. Por ejemplo se ha hecho la experiencia de que algunos enajenados habían recobrado a veces la conciencia (como el mismo don Quijote) y la razón poco antes de su muerte. Los espiritualistas habían deducido de aquí que las almas de estos desventurados volvían después de un dilatado aislamiento al conocimiento de si mismas y a la libertad de acción sobre el cuerpo, y que en este momento supremo les era permitido abrir la mirada de su conciencia, sobre el tránsito de esta vida a la otra. Los materialistas invocan al contrario este argumento a su favor, diciendo que la cercanía de la muerte libra al cerebro de las influencias penosas y morbíficas del cuerpo.”

Platón en el Fedro o diálogo sobre la Belleza, también hace hablar a Sócrates acerca de la locura, alguna de cuyas formas tiene origen divino.
“los antiguos que pusieron nombres a las cosas no consideraban la locura (manía) como algo vergonzoso ni como un oprobio, pues de ser así no habrían enlazado ese nombre a la más hermosa de las artes, la que juzga el porvenir, llamándole maniké, adivinación.
Por el contrario, le dieron ese nombre juzgando que la locura es una cosa hermosa siempre que tiene origen divino. Los modernos, privados del sentido de lo bello, le han dado una t y la llaman mantiké. Del mismo modo, a la indagación del porvenir llevada a cabo por hombres en su sano juicio mediante las aves la llaman oinostiké.
Es más hermosa la locura que procede de la divinidad que la cordura que tiene su origen en los hombres. Incluso las enfermedades y pruebas más horribles que afligen a algunas familias, encontró la locura profética una liberación, al producirse en los que a ellas estaban condenados, recurriendo a oraciones y servicios en honor de los dioses, y por este medio llegó a descubrir purificaciones y ritos de iniciación, e hizo indemne, para el presente y el futuro, al que participaba de ella, encontrando una liberación de los males presentes para aquel que rectamente enloqueciera y alcanzara la posesión.

La forma de posesión y de locura, la que procede de las Musas, al ocupar un alma tierna y pura, la despierta y lanza a transportes báquicos que se expresan en odas y en todas las formas de poesía, y celebrando miles de gestas antiguas educa a la posteridad. Pero cualquiera que, sin la locura de las Musas, accede a las puertas de la Poesía confiando en su habilidad bastará para hacerle poeta, ese es él mismo un fracasado, de la misma manera que la poesía de los locos eclipsa a la de los sensatos.
Todas estas son las bellas obras, y aún podría nombrarte más, de la locura que tiene su origen en los dioses.

El hombre tiene que comprender según lo que se llama idea, yendo de numerosas sensaciones a una sola comprendida por el razonamiento.
Esto no es sino la reminiscencia de aquello que en otro tiempo vio nuestra alma cuando marchaba en compañía de la divinidad, y mirando desde arriba a lo que ahora decimos que es, levantaba su cabeza hacia lo que verdaderamente es.
Por esta razón es justo que sólo eche alas la mente del filósofo, en efecto, mediante el recuerdo y en la medida de sus fuerzas, no se aparta de aquello que hace que un dios, por no por apartarse de ello sea divino. Por consiguiente, el hombre que sabe servirse de tales recuerdos, iniciado continuamente en los misterios perfectos, es el único que llega a ser verdaderamente perfecto, pero como se aparte de las ocupaciones de los hombres y se consagra a lo divino, el vulgo le reprende como si estuviera fuera de sí, y no se da cuenta que está poseído de un dios.
La justicia, la templanza, y todas las demás cosas para el alma, no poseen ningún resplandor en sus imágenes de este mundo. La belleza en cambio pudimos verla en todo su esplendor… y celebramos ese misterio en nuestra integridad y sin haber experimentado todos los males que luego hemos sufrido, siendo a su vez simples, íntegras, inmóviles y beatíficas las visiones que durante nuestra iniciación y al término de ella contemplábamos en un resplandor puro, puros nosotros y sin la marca de este sepulcro que ahora llamamos cuerpo, que nos rodea, y al que estamos encadenados como la ostra a su concha. …pero solo a la belleza le ha caído en suerte ser lo más manifiesto y lo más susceptible de despertar el amor.”
En palabras de Cervantes
“Amor es deseo de Belleza” (La Galatea, diálogo entre Lenio y Tyrsi)

Y en las palabras de Cardenio en EQ (Cap 27, 1P):
“Los males de amor ¿quién los cura?, Locura.
De ese modo, no es cordura
Querer curar la pasión
Cuando los remedios son
Muerte, mudanza y locura”

El mundo de la Cosa en sí
En el famoso drama sacro de Wagner llamado Parsifal en honor de su protagonista principal, noble héroe de la saga artúrica y padre de Lohengrin, el caballero del Cisne que desarrolla tan bellamente el Mito de Psiquis planteado por Apuleyo, Parsifal es un joven loco, como don Quijote, porque aspiran a habitar el mundo del Grial, devolver la Palabra Perdida a Amfortas y los caballeros del Grial, el uno, y el mundo verdadero de la Dulcinea desencantada, liberada de la esclavitud fenomenal, el otro.

El mundo de la Cosa en sí
Mientras suena el leit motiv de la música de la transformación, Parsifal pregunta al caballero Gurnemanz
¿quién es Grial? Y éste le contesta: “no debo decirlo, mas si eres tú de los llamados, no te permanecerá desconocido. Y mira…..creo reconocer en ti…porque no es senda terrestre la que conduce a su palacio, ni puede nadie pisarlo sin ser por él guiado”.
Y luego le aclara el caballero del Templo: ya ves hijo mío, el tiempo aquí es espacio.
¿acaso análogo al Palacio encantado como el que cita Cervantes en Cap 50, 1 P?

El mundo de la Cosa en sí
Así, para Wagner el mundo del Grial se correspondería con el de la Voluntad., el mundo de la cosa en sí o mundo de la Libertad, frente al mundo de los fenómenos o mundo de la dependencia.
De ese modo libertar al mundo de lo fenomenal sería tarea de locos. Y por eso el gran Cervantes nos habla en el mismo episodio (Cp. 35, 2 P) del desencantamiento de Dulcinea y del mago Merlín, uno de los protagonistas principales del mito del Grial, “príncipe de la mágica y monarca y archivo de la ciencia zoroástrica” quien les explica el modo en que los héroes cervantinos pueden lograr el desencantamiento de Dulcinea, recuperando su original belleza oculta tras las formas de una rústica aldeana.

A modo de resumen
La locura de don Quijote pudiera entenderse como una forma del hereos pero a nuestro juicio, es una locura sagrada que refleja experiencias místicas del mundo del grial o de la Cosa en sí.
E iniciáticas como las descritas en el capítulo L de la primera parte, y luego, en la aventura de la Cueva de Montesinos y que, tras esa conmoción de la conciencia, mueve al corazón hacia la implantación de la Verdad: el esplendor oculto de Dulcinea o el Alma; y en consecuencia, el Bien, la Belleza, la Justicia y la Libertad.
Valores metafísicos que yacen ocultos, como encantados, en el mundo de la Materia, como lo está Dulcinea pero que gracias al esfuerzo del iniciado, caballero andante, cuyos actos parecen locuras para los profanos, habrán de lucir algún día en este mundo.
Así sea
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anexos
Casi todas las sustancias psicogénicas son alcaloides y se parecen molecularmente a las hormonas cerebrales.
En el peyote es la mescalina.
Los alcaloides del cornezuelo poseen el ácido lisérgico:
La amida y la hidroxietilamida son solubles en agua
la ergonovina, también
la ergotamina y la ergotoxina de aplicaciones medicinales, no.
Enteogénicos
En el peyote es la mescalina; en los hongos mejicanos, la psilocibina y la psilocina.
En el ololiuqui es la hidroexitilamida del ácido lisérgico, parecido al LSD.
En la amanita muscaria el ácido iboténico.

En El Quijote
Se habla de “médico” en 25 citas
Parte 1:
Capítulos 25, 27, 52,
Parte 2:
Capítulos 11, 18, 45, 47 (11 veces), 53, 55, 60, 65, 71, 74 (2 veces).
Y de “medicina” en 8 citas
Parte 1:
Capítulo 11, 12, 23 y 27
Parte 2:
Capítulos 19, 47 y 71 (2 veces)
Polémicas autorías
Shakespeare / Sir Francis Bacon, R+C

Cervantes / Cid Hamete Benengeli
La opinión del profesor Alfred von Weber Ebenhoff. La primera traducción de EQ al inglés debida a Shelton presenta correcciones a mano del propio Bacon

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