Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La herencia grecolatina en Galicia: Santa Eulalia de Bóveda

No lejos de Lugo capital se encuentra un enigmático y precioso templo, una joya  que cabe considerar política y culturalmente incorrecta para los inventores del imaginario celtista y para los ortodoxos del monopolio del Cristianismo en la Cultura europea. Es decir, para  el entramado “orzamentado” del galleguismo oficial.  

En 1917, tres años después que nuestro templo lucense, en Roma se descubrió enterrada  una logia pitagórica que inspiró a doña María Zambrano en El hombre y lo divino. Renan ya había rezado su plegaria a la Acrópolis donde moraba Atenea la diosa de la sabiduría. Su búho espantadizo ahora vuela en la penumbra y no sabe en qué otro hombro posarse.

En estos tiempos de incertidumbre y desolación donde las columnas que sostienen nuestras instituciones se resienten tanto que parecen a punto de venirse abajo, conviene buscar refugio espiritual, armonía e inspiración en lugares sagrados, donde las contingencias de la Actualidad no oscurecen la Realidad perenne. Una de las joyas más preciosas pero menos visitadas del magnífico patrimonio artístico de Galicia es el recinto llamado Sª Eulalia de Bóveda. Esta pequeña maravilla de la arquitectura sagrada resulta todo un reto de interpretación arqueológica y simbólica. Y supone un cierto desafío a la hegemonía de las culturas oficialistas establecidas, el celtismo y el cristianismo, lo que acaso explicaría que una joya tal, que sería lugar de peregrinación obligada para cualquier persona culta o sensible, no sea demasiado conocida del gran público.

Habría que haber podido conocer la forma original de este singular recinto para determinar con exactitud a qué culto o actividad sagrada estaba dedicado: Templo pitagórico, centro iniciático mitraico, lugar de curación integral según el culto de Asclepios o acaso con alguna relación con el culto de ftálico de Dionisos como la figuras con guirnaldas parecen sugerir. De modo que cabe pensar que se relacionaba con los Misterios del paganismo.

Y es que a las modificaciones y alteraciones sufridas a lo largo de los siglos hay que sumar los doce años en el que estuvo sin control oficial, a disposición del ordinario del lugar y de caciquillos locales ignorantes y desaprensivos que lo desfiguraron e incluso lo emplearon como aprisco. Sólo cuando el nuevo obispo de Lugo se ocupó del caso ya en 1926 el singular monumento dispuso de una cierta protección oficial y se realizaron diversas intervenciones, algunas de dudosa oportunidad y conveniencia.

El extraño edificio en forma de nave rectangular que estuvo dividida en tres junto con una pequeña capilla, conocido hoy como Santa Eulalia de Bóveda o Bóveda, se encuentra situado bajo el atrio de la parroquia de Santa Eulalia a unos quince kilómetros de la capital de Lugo y fue descubierto a principios del siglo XX.

Carecemos de una visión total o integrada del conjunto de la edificación al faltar la parte superior por lo que tanto su origen, cronología, utilidad o razón de ser resultan polémicas.

 

Al misterioso lugar se accede a través de un proto-arco de herradura, elemento arquitectónico de origen oriental asociado erróneamente al arte islámico, ya empleado en algunas lápidas romanas y luego por los visigodos, de modo que sería uno de los más antiguos conocidos en España.  Otra importante cualidad de tan singular edificación.

Para Bevan, de cuyo texto clásico sobre Historia de la arquitectura española se ha tomado la fotografía histórica, tendría alguna relación con las construcciones prerrománicas asturianas. Pero modernamente se le considera más antiguo, quizás del siglo IV, estaría concebido como un templo romano in antis, aunque orientado hacia Occidente con un pronaos abovedado en cañón. Pero no se sabe con total certeza su cronología ni dedicación.

Ángel del Castillo en su Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia considera que pudiera ser, aunque no es seguro, un templo cristiano de los que se citan en el Concilio de Ilíberis, año 306, con pinturas paganas.

Pudiera ser un ninfeo o templo dedicado a Diana. Castroviejo en su Galicia, guía espiritual de una tierra comenta que constituye un problema de la arqueología cristiana, aunque se ha concluido que se trataba de un ninfeo neroniano luego cristianizado. O un balneario más menos sacro, en virtud de la existencia de una especie de cubeta o pequeña piscina o bien de la interpretación de los relieves con grupos de figuras con las manos en alto, o aisladas agitando telas ¿toallas? sobre sus cabezas. Un ejemplo: al Sur de Mérida en el actual pueblo de Alange (Castrum Colubri) existen unas termas de aguas medicinales. Se trata de una construcción cuadrilonga en cuyo interior existen dos grandes cámaras circulares, con claraboya en el centro de la cúpula, nichos en los muros y una piscina circular. Semejante, según el marqués de Lozoya, a la de las termas del Foro y a la de las Estabianas de Pompeya.

En la mitología las ninfas son seres protectores de la Naturaleza que participan de la condición

de los dioses y de los hombres. Homero hace referencia a un antro dedicado a su culto en la Odisea. Las ninfas pueden ser celestes, terrestres y de las aguas.

Las Dryadas protegen los bosques, los árboles y sobre todo los quercus. Y las Hamadryadas las encinas en especial. Según Cicerón (discurso pro Milone) tuvieron un templo en el monte Celio junto a un bosque de encinas que les estaba consagrado. Las Limoniadas protegen las praderas. Las Napeas los prados y florestas. Las Ephidriadas o ninfas acuáticas se dividen en diferentes clases: así las Nereidas en el mar.

Acaso se pueden ver reminiscencias del antro de las ninfas homérico. Con sus dos entradas, una para los hombres y otras para los dioses. La abertura vuelta hacia Boreas servía para el descenso de las almas. Y las regiones del Notos están reservadas para los que suben hacia los dioses. Es el camino de los iniciados o inmortales… Los antros estaban dedicados a las ninfas y sobre todo a las náyades que velan sobre las fuentes y reciben el nombre de las aguas de que proceden.

En el monasterio de Samos, no muy lejos de aquí, en el camino de Santiago, existe también una preciosa fuente barroca dedicada a las nereidas. Las ninfas Náyades protegen las fuentes y las Liternades, los ríos.

 

Sin embargo, los objetos que parecen agitar sobre sus cabezas las figuras del relieve citado también pudieran ser guirnaldas propias de las procesiones y ceremonias de los Misterios paganos de Eleusis, Isis o Dionisos. La asociación al culto de Dionisos pudiera hacerse atendiendo a las figuras borrosas de la entrada con guirnaldas florales como las empleadas por las mujeres en honor de Pan itifálico en un culto a la fecundidad.

La inferior recuerda vagamente la figura típica del famoso Índalo ibero, dios de la lluvia.

Pero puede que fuera un recinto donde se celebraban antiguas ceremonias conocidas como Misterios iniciáticos. Son varias las posibilidades que pueden aducirse atendiendo a lo que queda.

Cabe suponer alguna relación con el templo mitraico romano lucense. El Mitreum de la hoy iglesia de San Clemente en Roma recuerda a Bóveda en su disposición aunque presente un ara de Mitra y no una piscina.  O puede tratarse de un templo o logia pitagórica como la famosa descubierta accidentalmente en Roma en 1917 datada en el siglo I de nuestra era de la que se hace eco la eximia doña María Zambrano en El hombre y lo divino.

A favor de la hipótesis mitraica estaría que tal era la forma mistérica más extendida entre los oficiales romanos o que en sus rituales se usaba una abertura cenital practicada al recinto sagrado generalmente una cueva, es decir subterráneo. Pues el nacimiento de los héroes solares Zeus, Mitra o incluso Jesús se produce en cuevas. También la presencia de frescos con motivos vegetales. Pero sin embargo, no existen, al menos ahora, representaciones de toros, figura esencial en la liturgia mitraica, que según algunos autores incluso habría inspirado ciertos ritos sacramentales del Cristianismo primitivo.

Pero la presencia en Bóveda de ventanas triangulares, tres columnas exentas, la piedra bruta o sin tallar y un gallo, heraldo de Apolo podrían avalar la hipótesis pitagórica que tiene en contra su mayor rareza y sofisticación. Si bien es conocida la actividad filosófica del pitagórico hispánico Moderato de Gades en el siglo I, no tenemos noticia de esas actividades tan lejos del Mediterráneo como es la meseta lucense. Las enseñanzas de Pitágoras basadas en las tradiciones mistéricas egipcias y caldeas, son esencialmente laicas y promueven un método personal de búsqueda de la perfección espiritual, y de un modo u otro se hallan en muchas manifestaciones de diferentes escuelas iniciáticas occidentales, incluida la Masonería tradicional. A favor: el que fuera subterráneo como lo eran así sus templos, donde para seguir la máxima del maestro de Crotona “no se hable de cosas pitagóricas sin luz” el Maestro encendía el Fuego sacro en cada una de sus asambleas. Como protector de las influencias maléficas y como símbolo de que cuando el verdadero sol brilla en todo su esplendor no se precisan las candelas. En los ritos pitagóricos se empleaba con profusión el agua astral, lo que sería coherente con la piscina ritualística existente en Bóveda. Los trabajos sagrados eran conducidos por el Maestro o el Anciano desde el Oeste, con una jerarquía simbólica del espacio arquitectónico similar a la de nuestro recinto y a la común en los templos griegos, y opuesta en su orientación a la de los cristianos.

Las tres sugestivas columnas que rodean el recinto para el agua pueden corresponderse a la idea geométrica de la manifestación perfecta, obtenida la Ley del triángulo gracias a la acción conjunta de la Sabiduría, la Fortaleza y la Belleza. Las grandes piedras brutas primitivamente existentes puede que sean escombros de la antigua construcción existente encima, o bien por el contrario, quien sabe si representarían al hombre sin iniciar, que aún no ha tallado su propia personalidad hasta transformar la piedra en cúbica y permitir así la construcción de su propio templo en honor del Espíritu.

Son extraordinariamente curiosas las plantas representadas en los frescos cuya silueta recuerda la de

flores de solanáceas del género datura o la de ciertos hongos psicotrópicos en la línea de algunas representaciones románicas posteriores de plantas enteogénicas. Esta presencia de plantas psicoactivas posee un gran interés no sólo botánico sino también desde el punto de vista de historia de los ritos y religiones comparadas.

Existen otros ejemplos en iglesias rupícolas de Göreme, (Turquía) o en la capilla de

Plaincourault, donde el árbol del Conocimiento de Adán y Eva muestra una curiosa semejanza con la silueta de la amanita muscaria de gran importancia en el chamanismo universal como ha establecido Mircea Eliade y a la que modernas investigaciones relacionan con el soma de los Vedas.

La adscripción al culto de Asclepios, base de la antigua medicina griega, se basaría en factores como: la situación extramuros de la ciudad, para aprovechar la acción bienhechora de la Naturaleza como es el caso de sus templos sanatorios de Cos, Epidauro, o Pérgamo, y la utilización del agua.  O las curiosas figuras en bajorrelieve de dos tullidos ¿en busca de curación?. Y muy claramente a la presencia del gallo en representaciones resaltadas. Decía Sócrates: “¡Oh Critón!  debemos un gallo a Asclepio. Pagad la deuda y no la paséis por alto”.

Y  de manera menos clara a la silueta de algún elemento de etnobotánica empleado por sus efectos narcóticos o psicogénicos, pues es sabido que la curación se realizaba durante el sueño o trance inducidos.  Las versiones estilizadas de hongos como la amanita o las figuras entrelazadas de corolas de Datura representadas en Bóveda sugerirían la utilización de estas drogas.

Asclepios y sus sacerdotes médicos conocían el poder de las drogas y las virtudes de las plantas. Recomendaba higiene y buenas prácticas de salud. La piscina del santuario era una buena fuente de salud. Las rectas completaban los efectos de la alucinación. Había drogas mágicas, ingredientes de fantasía, por ejemplo se en la literatura satírica de la época los colirios de sangre de gallo blanco o los ungüentos de carne de perdiz, las dos aves representadas en Bóveda.

En el templo de Asclepios en Pérgamo se pueden contemplar las bóvedas a través de las cuales se procedería a las curaciones durante el sueño inducido. Hypnos y Tanatos tomarían bajo su protección a los enfermos.

En efecto, el culto a Asclepios descansaba en la creencia en la posibilidad de curar por medio de fuerzas anímicas, por utilización del sueño sagrado. O de desdoblamientos astrales inducidos. Muchos siglos después, investigadores de los fenómenos metapsíquicos como el premio Nobel 1913 Carlos Richet, Alberto de Rochas, Ochorowicz, Schiaparelli o Aksakof, redescubrían la exteriorización de la motilidad o de la conciencia.

Lo que no debía ser óbice para que en los antiguos santuarios también se produjeran intervenciones de cirugía mientras los pacientes se hallaban en trance.

También resulta notable por sus posibles implicaciones el bajorrelieve de un ave que podría ser un pelícano o fénix de renovación como cabe hallar en Egipto. Símbolo recuperado luego por el cristianismo y el movimiento rosacruz.

Fuere como fuere, en el silencio solitario, misterioso de la noche de Bóveda cabe hacer una evocación para tratar de escuchar dentro de estos sagrados muros los ecos de las palabras de Fedón contándole al pitagórico Equécrates en su logia de Fliunte los últimos momentos de Sócrates y su simbólica afirmación de que “es muy posible que quienes nos instituyeron los misterios no hayan sido hombres mediocres, y que, al contrario, hayan estado en lo  cierto al decir desde antiguo, de un modo enigmático, que quien llega profano y sin iniciar al Hades yacerá en el fango, mientras que el que allí llega purificado e iniciado habitará con los dioses”.

Pues sea cual sea la concreta adscripción mistérica, o simplemente sagrada en cualquiera de sus formas, de Santa Eulalia de Bóveda, su mensaje central, trasladado desde la época del helenismo moribundo, para cualquier buscador espiritual es una invitación a meditar sobre las últimas palabras de Sócrates según narra Platón: “el alma se ha mostrado como algo inmortal, eso sí estimo que conviene creerlo, y que vale la pena correr el riesgo de creer que es así. Pues el riesgo es hermoso, y con tales creencias es preciso por decirlo así, encantarse a sí mismo… así que debe mostrarse animoso con respecto de su propia alma todo hombre que se haya afanado en los placeres que versan sobre el aprender, y adornado su alma, no con galas ajenas sino con las que le son propias: la moderación, la justicia, la valentía, la libertad, la verdad, y en tal disposición espera ponerse en camino del Hades”.

Palabras lejanas en tiempo pero cercanas para el alma y que nos deberían inspirar en estos tiempos de incertidumbre y tribulación.

Pese a ser un pequeño edificio la importancia de Bóveda es muy grande. Puede considerarse los restos de un raro artefacto cuyo proyecto y funcionamiento se hubieran perdido. Un extraño templo de liturgia desconocida o acaso un simple lugar de reposo y sanación para la élite lucense romana. Pero, en todo caso, nos encontramos ante una de las joyas arquitectónicas del patrimonio gallego y español, cuyo interés simbólico, antropológico y arqueológico resulta extraordinario.

Es lástima que no sea muy visitado. Muchos españoles jamás han oído hablar de él. En el caso de los gallegos probablemente por la moda o manía interesada y subvencionada por el pernicioso nacionalismo imperante en la región de intentar aislar la cultura gallega de la del resto de España, de modo que se intenta reducir o ningunear la influencia griega, romana o pagana comunes a toda la península Ibérica y, en general, todo lo que cuestiona el exagerado pero tan lucrativo para algunos hecho diferencial gallego.

Pero el templo, aunque desfigurado, nos habla y seduce con bellas palabras acaso eco de un sublime discurso perdido. Y aún conserva su potencial vibratorio telúrico en alguna de sus partes. Envueltos por el silencio y en una incierta penumbra que se va a disolviendo a medida que nuestra retina se va acostumbrando a la tenue luz, podemos escuchar lo que nos dice a los hombres del siglo XXI, qué mensaje eterno relativo a la dignidad sagrada del hombre nos transmite.

Ojalá el arte sagrado nos ayude a recuperar nuestro sentido espiritual de la Cultura, la Palabra perdida.

Publicado en el tercer número de la revista socio cultural Vosotros que ha presentado Gloria Lago, presidente de Galicia Bilingüe, en la Real Academia Gallega de Bellas Artes en la ciudad de La Coruña el viernes 7 de junio.

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