Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El secreto de Pearl Harbor

No suelo participar de las visiones de la Historia como conspiración, tan abundantes hoy, sobre todo en internet. Casos como el del magnicidio del Presidente Kennedy, los atentados del 11S o el asesinato del embajador americano en Libia que han dado lugar a expediciones militares. O aquí, entre nosotros, los magnicidios de los presidentes Prim o Carrero o el tenebroso 11M.  Normalmente la explicación de muchos de lo desaguisados, desafueros, fechorías o calamidades suele estar en la incompetencia, la ambición, la codicia, el fanatismo o la estulticia de las gentes y en especial de la clase dirigente de los países. Pero a veces los conspiranoicos incluso tienen razón o sus razones.

Se ha especulado mucho sobre el origen y las circunstancias del devastador ataque japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbor situada en el Sur de la isla de Oahu, en el archipiélago de las Hawai, realizado el 7 de diciembre de 1941 (8 de diciembre, hora de Japón) y que supuso la entrada en guerra de EEUU.

En un principio se achacó la principal responsabilidad del desastre ocasionado en la flota a la falta de previsión o incompetencia de los mandos locales de la Navy y del Ejército, almirante Kimmel y general Short, respectivamente. En diciembre de 1941, antes del ataque, los buques capitales de la flota del Pacífico eran doce, 9 acorazados y 3 portaviones. En el momento del ataque sólo estaban fondeados en Pearl Harbor, 8 de los acorazados. El acorazado Colorado se había trasladado a otro puerto cerca de Seattle, para reparaciones, el portaviones Enterprise formaba parte de una Fuerza de tarea que regresaba de la isla de Wake, el Lexington de otra que había trasladado aviones a la isla de Midway y el Saratoga estaba en la costa occidental de EEUU, también por revisión.

El resultado del ataque fue la destrucción completa de los acorazados Arizona y Oklahoma, otros dos fueron también hundidos aunque pudieron ser reflotados más tarde, el resto pudo ser reparado. Las bajas militares fueron 3077 muertos y 876 heridos de la Navy y 226 muertos y 396 heridos del Ejército.  Por el contrario, los japoneses perdieron 48 aviones y 3 pequeños submarinos.

Pero algunos altos oficiales, compañeros de los afectados, no estaban de acuerdo con las investigaciones internas realizadas por las autoridades militares ni menos con los resultados.  Así, el contralmirante Robert A. Theobald escribió un muy documentado y minucioso informe publicado en español con el nombre de El secreto final de Pearl Harbor, la contribución de Washington al ataque japonés, con muy interesantes resultados, en los que mostraba el conocimiento que el presidente Roosevelt tenía del ataque gracias a haber descifrado los códigos ultra secretos de los japoneses y haber utilizado a la flota de Pearl Harbor como cebo para una agresión provocada y poder vencer la oposición de la opinión pública americana para intervenir en la segunda guerra mundial.

Entre las conclusiones de la investigación se muestra como el ataque estaba de acuerdo con los planes del Presidente demócrata:

Roosevelt y sus asesores militares y navales estaban bien enterados que Japón iniciaba invariablemente sus guerras con un ataque por sorpresa, sincronizado con la entrega de su declaración de guerra.

En octubre de 1940 ya el presidente manifestó que si la  guerra estallaba en el Pacífico, Japón cometería el acto abierto que llevaría a EEUU a la guerra

No obstante la opinión naval contraria, la flota del Pacífico fue retenida en Hawai por orden del presidente.

La flota no era lo suficientemente poderosa ni se hallaba en posición estratégica para influir las resoluciones diplomáticas de Japón

Antes de que la flota pudiera operar a cualquier distancia de Pearl Harbor, debería aumentarse el efectivo de buques auxiliares de logística

En marzo de 1941 Roosevelt dio prueba inequívoca de que no estaba interesado en los efectos que la flota del Pacífico pudiera ejercer sobre las resoluciones diplomáticas de Japón al autorizar su debilitamiento al destinar 3 buques de batalla, 1 portaviones, 4 cruceros livianos y 18 destructores a prestar servicios al Atlántico.

El aminoramiento exitoso de la flota del Pacífico era la única operación sorpresiva que prometía a la Marina japonesa resultados amplios que justificaran los riesgos de fuertes pérdidas por ataques aéreos norteamericanos efectuados desde bases terrestres si la sorpresa fracasaba

Una operación contra la flota en Hawai ofrecía más posibilidades de éxito que contra otro lugaren los puertos occidentales de EEUU.

El mantenimiento de la flota en Hawai después de su debilitamiento sólo podría servir a un único propósito, el de una invitación a un ataque sorpresivo japonés.

La ocultación a los Comandantes en Jefe de Hawai del conocimiento sobre los códigos secretos japoneses (descifrados por EEUU bajo la clave Magia) era vital para el plan de inducir al Japón a lanzar un ataque por sorpresa contra la flota en Pearl Harbor, porque aun tan tarde como el 6 de diciembre, el almirante Kimmel pudo haber motivado que dicho ataque fuese cancelado si llevaba su flota al mar y la hacía desaparecer fuera del alcance de la vista humana basada en tierra.

Es decir, no habría habido “Pearl Harbor” si el código Magia no hubiera sido ocultado a los comandantes de Hawai.

Entre los hechos y las conclusiones anteriores patrocinadas por diversas instituciones políticas y militares se produjeron varias comisiones de investigación, más o menos distorsionadas o obstaculizadas por las tácticas de ocultación del gobierno.

Sin embargo, un grupo de altos oficiales compañeros de los mandos encausados trataron siempre de encontrar la verdad. Y fruto de esas investigaciones es el Informe resumido en estas líneas.

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