Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bombas patrióticas

Dicen los cazadores que “las armas las carga el diablo” pero desde luego, las bombas, los terroristas. Hoy viernes nos desayunamos con otro atentado terrorista más del galleguismo irredento, afortunadamente sin víctimas personales. Esta vez en Ribadumia, Pontevedra, contra la sede local del PP de Galicia. Mi solidaridad con los afectados.

Dentro del mito del eterno retorno hemos de volver a lo ya tratado en anteriores garitas. Si bien como es obvio la culpa del terrorismo es de los terroristas, resulta curioso que por mucho “de” Galicia que se ponga el PP “en” Galicia y por mucho que favorezca el galleguismo con subvenciones y presupuestos, incluso en un notable atentado contra los derechos civiles como es la más que lamentable “normalización lingüística” los nacionalistas nunca resultan satisfechos y siempre quieran más. Y el acomplejado PP “de” Galicia, el mismo que rehuye las banderas españolas en sus mítines regionales, como una especie de víctima con síndrome de la maltratada siempre les da más y más, porque parece ser que para la construcción nacional no hay austeridades que valgan. Lo que no impide que los terroristas sigan atentando contra él.

Conforme al discurso oficialista habitual que establece contra toda evidencia que “nuestro” nacionalismo es “bueno” y el de los vascos y catalanes, “malo” o “muy malo”, es probable que como ya ocurrió en anteriores ocasiones se quite importancia al asunto: cosas de chicos revoltosos, exagerados e impacientes. Argumentos paradójicamente más propios de un Arzallus o un Carod Rovira que de un partido que forma gobierno monocolor en España y está implantado en todo su territorio nacional.

Ojalá las autoridades se tomen en serio la cuestión. Se logren detenciones y se ponga a los autores del atentado ante la autoridad judicial. Pero no sólo es cuestión de represión policial. Las ideas o valores no son cuestión de geografía o conveniencia electoral según qué circunstancias. Hay que pedir nuevamente que además la Xunta revise su perniciosa política educativa y cultural favorecedora o promotora del hecho diferencial real o imaginario, fuente de tantas incomprensiones, injusticias y desafectos juveniles e inmaduros acerca de España y de lo español. A lo que sin duda ayudaría en el imaginario simbólico que, por ejemplo, el PP fuera “en” y no “de” Galicia e identificase a las banderas españolas como suyas propias.

Más libertad y derechos civiles. Menos dirigismo cultural y hechos diferenciales míticos.

Publicado en ABC el sábado 9 de junio

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