Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Monipodio energético

La energía es fundamental para el desarrollo de la civilización y del carrusel económico en la que ésta tiene su asiento. Durante la prosperidad de los últimos años del franquismo se pusieron las bases del desarrollo energético español como plataforma del de la industria y la empresa en general. Hubo errores como el programa atómico que llevaría al sector eléctrico al borde de la quiebra técnica. Pero en el caso del sector Petróleo desde la sólida base del Monopolio de Petróleos de la Hacienda pública se consiguió un sistema integrado con una excelente logística en el que los oleoductos fueron complementando y luego sustituyendo a los BBTT. Aunque el refino era más caro que en el resto de Europa los menores costes que posibilitaba la racionalidad técnica del sistema logístico y una voracidad impositiva auto controlada por el propio Gobierno, permitían mantener unos costes totales y unos precios finales razonables.

Pero luego se produjo una especie de nueva desamortización de Mendizábal, una rapiña del sector público estratégico rentable al que interesadamente desde ciertos medios de opinión se le identificaba con las viejas manos muertas del Antiguo Régimen. Por paradoja histórica tan habitual en España, este abordaje del sector público, entregado por cuatro perras a oportunistas y especuladores privados que pretendían apropiarse los beneficios de monopolio o especular con su trapicheo, lo llevó a cabo el indigente moral e intelectual socialismo español. Eran los tenebrosos tiempos de Boada y sus famosos “biuti-fulleros”, auténtico terror de las empresas donde hubiera algo que pillar.

Se liquidó a precio de saldo el Monopolio de Petróleos emergiendo Repsol, una marca de lubricantes, como nueva empresa de bandera para el sector petrolífero español. Otro hito fue el desarrollo del gas natural a partir de finales de los setenta. Al principio con una aportación muy reducida al balance de energía primaria, la empresa ENAGÁS logró contratos con Argelia para el suministro de gas natural y desarrolló un eficiente sistema logístico de distribución mediante gasoductos similar al de CAMPSA.

Pero el pacto Felipe / Pujol en 1993 entregó a precio de saldo, 50.000 millones de pesetas, el 91% de ENAGAS al ventajista capital catalán a cambio de apoyo para la investidura del prodigioso prócer sevillano.

Gas Natural SDG, antes una pequeña empresa catalana, creció desorbitadamente con este aprovechamiento militar del éxito y aquí empezó la subordinación de los intereses nacionales a la creación de valor para el accionista… catalán.  Entre las víctimas del proceso se encuentran el abandono de la planta de regasificación de Ferrol, útil para Galicia y para España pero que al favorecer a ENDESA perjudicaba los intereses sectarios catalanes o los criterios, medios y protocolos de seguridad y mantenimiento.

Luego vino el intento de repetir la jugada con ENDESA que acabó italiana, la toma de FENOSA, etc.

En este monipodio de monopolios de hecho que permite sangrar a los españoles y en el que nadie mira ya por el interés general, se presenta la actual escaramuza del acuerdo Del Rivero / PEMEX en el que la víctima, además de los de siempre, puede ser ahora Gas Natural / la Caixa.

Publicado en ABC Galicia el 7 de setiembre de 2011

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