Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Un escándalo tremendo: «Hackeos» masivos en la Administración

En el infortunado reino de España un escándalo tapa al anterior a la espera del inmediato siguiente. Y éste es gravísimo. Tremendo.  Y ya no solo por lo terrible del hecho en sí mismo sino por los intentos del Régimen incluidos los grandes media por taparlo, con alguna excepción. El gobierno de Su Majestad no ha dicho hasta ahora ni mu. Su Majestad tampoco, lo mismo que el resto de las instituciones de la Monarquía.

La Administración resulta muy celosa con lo de la protección de datos de los particulares. Lástima que lo que exige a otros no lo haga ella y no sea capaz de proteger los de los que obliga a que la entreguen ciudadanos y empresas. Una auténtica vergüenza. El caso es que piratas informáticos solos o en compañía de otros han conseguido datos confidenciales de todas clases supuestamente bien custodiados por la Administración. Y para más escándalo no solo una vez sino varias y a través de diferentes instituciones o muy altos y severos organismos lo que agrava la magnitud cualitativa y cuantitativa del desastre.

Todo en la misma línea lamentable de impuestos europeos y servicios africanos. Aunque alguno de los grandes monopolios extractivos que ganan miles y miles de millones abusando del indefenso cliente tampoco ha sido capaz de custodiarlos fuera del alcance de los delincuentes.

Ahora bien, dado el nivel de corrupción impune existente en España y la propia demostrada calaña del gobierno de Su Majestad las víctimas estamos libres de poder especular o imaginar cualquier cosa acerca de quiénes estarían detrás de estos robos y quiénes se benefician de ellos ¿Chapuzas de incompetentes o delitos de criminales?

Dentro del patio de Monipodio en el que se ha convertido el reino de España de todas las hipótesis que surgen para explicar lo sucedido la menos mala o inquietante acaso sea la de una radical incompetencia institucional.

Pero existirían otras teóricas posibilidades a cual peor:

Facciones del gobierno o del Régimen estarían presuntamente implicadas, bien para la venta de los datos al crimen internacional o a organizaciones políticas globalistas, lo que ahora viene a ser casi algo parecido.

Se trataría de una recogida de datos, en este caso de España, para el futuro gobierno despótico global.

El robo de los datos pudiera obedecer al famoso esquema criminal de acción, reacción, solución. Se pretenderían provocar revueltas de la gente acosada o saqueada para dar un golpe de Estado completo o bien con disfraz borbónico.

La cosa pudiera tener que ver con la instauración del llamado «pasaporte sanitario» instigado en la reciente reunión del G 20 que ya había sido inteligentemente rechazada por los países africanos. Una especie de chip perruno para el mejor control de los amos. Nuestros amos.

Se trataría de poder utilizar datos incriminatorios de opositores o gente molesta ya disponibles pero con el cuento del robo achacarlo a los delincuentes y poder chantajearles para neutralizarlos. Cosa especialmente útil en periodos de votaciones como los que se avecinan.

Sería una actuación del Ejecutivo para desacreditar o amordazar al Poder Judicial, debido a que uno de los ataques exitosos se produjo en esa Administración.

Pudiera resultar una forma de ocultar dónde han ido los fondos europeos desaparecidos cuyo destino reclama conocer ahora la UE. O bien de cualesquiera otro posible desfalco en los que el partido de los ERE se ha demostrado eficaz.

El suceso pudiera ser usado en la eficaz defensa judicial de cualquier delincuente por la falta en la cadena de custodia.

¿Se trataría de un ensayo de lo propuesto en la infame agenda 2030 y tan entusiásticamente jaleado por nuestros próceres?: “No tendrás nada y serás feliz.”

¿Estaría en relación con la supresión del dinero en efectivo?

O más en general, ¿Son datos necesarios para poder organizar la liberticida tarjeta de puntos personal como la perpetrada por el régimen comunista chino?

¡“Exprópiese”!

¿Sería responsabilidad de algún servicio secreto “amigo”?

O mejor, sin duda alguna la culpa la tiene el malvado Franco, el oportuno virus o el cambio del clima climático climatizable. Siempre habrá un socorrido “Putin” de turno al que echarle la culpa de nuestros propios males.

Sea como fuere, como es natural en este idílico paraíso borbónico, dimitir, lo que se dimitir no va a dimitir nadie. Y ser cesado lo que se dice ser cesado, tampoco. Faltaría más.

Si la gravedad de estos hechos se confirmase estaríamos ante otro ejemplo de que el Poder está hoy contra el Pueblo. Ante uno de los hechos más lamentables y peligrosos para los súbditos de la historia de la Monarquía.

¡Qué la Providencia divina se apiade de nosotros y nos ayude a defendernos de nuestras instituciones!

 

 

 

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