Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Prevarica, que algo queda

Por si ya no hubiera bastante con la despenalización de la pederastia que propugna la depravada ministra Montero o la de la sedición al gusto de delincuentes ahora el filantrópico gobierno de Su Majestad pretende atender otra exigencia de la delincuencia golpista o pro satánica.

El ministro de la Presidencia, un tipo llamado Félix Bolaños, ha confirmado que en la tramitación del delito de sedición también se puede «plantear modificar el de malversación». «Hay muchos delitos relacionados con lo que pasó en 2017 que no se han propuesto. No olvidemos que la clave es construir convivencia», ha afirmado muy ufano y puesto en razón, recalcando que el Código Penal debe armonizarse para que sea «razonable» y por tanto vale la pena estudiar las reformas. ¿Razonable la impunidad de delitos gravísimos? Para los socialistas y el gobierno de Su Majestad, sí.  Todo crimen es razonable si les conviene.

En principio no nos debe extrañar demasiado que un gobierno de «presuntos» apoyado por golpistas, filoterroristas o amigos de lo ajeno quiera colaborar con un grupo de ya condenados  y sus  compinches ladrones.  La verdad  es  que tal gobierno «sindios» ni código penal tampoco es del todo nuevo en la tenebrosa historia de la dinastía borbónica.

Para evitar que un «presunto»  que ha perpetrado un delito se convierta en reo condenado existen dos buenas  mañas:

Una es controlar y sobornar o chantajear a los jueces adecuados. Algunos ya colaboran encantados de modo activo. Incluso no tienen empacho en formar parte de este gobierno arrastrando sus togas por el albañal de las peores inmundicias.

La segunda es que el crimen  ya no sea considerado delito en un código penal astutamente reformado al gusto del delincuente y cohonestado y sancionado con la bonita y caligráfica firma de Su Majestad.

Porque esa es otra o acaso la misma: Su Majestad lo que se dice decir, la verdad es que no dice ni mu. Está dedicado a sus cosas, cuando no galardona a brujas hechiceras de magia negra o a potentados eugenistas homicidas. A asistir disfrazado de lobo de mar a saraos y desfiles pero no  para dedicar tiempo a estas otras menudencias. Un día Su gobierno indulta golpistas y ladrones, otro se permite defender la conveniencia del odioso crimen de la pederastia. Otro no investiga la prostitución de menores a cargo de las instituciones borbónicas inducida por las autoridades que deben protegerlas y educarlas. Otro entrega territorios como si fuesen  de su particular propiedad.  Otro deja indefensa a la nación. Otro presume que va a burlar la Justicia para que los ladrones condenados de su banda ni siquiera se molesten en ingresar en prisión. Otro le preguntan dónde están los miles de millones de euros entregados por la UE y ahora desaparecidos y… no sabe, no contesta…

Sí, como un  Poncio Pilatos, entrega al pueblo inocente al suplicio o la muerte, jaleado por el populacho y Su Gobierno mientras se lava las manos. Grandioso. Ejemplar. Majestuoso. Borbónico.

Sí. Para perpetrar estas  maniobras  destructivas de la nación y civilización españolas se precisa la colaboración activa o pasiva de las diferentes instituciones de este degenerado reino, empezando por la del titular de la Corona y Jefe del Estado y continuando con el Gobierno, el Ejército, la Judicatura, grupos civiles y todo lo demás. Quién nos iba a decir que tendríamos que añorar al Emérito oportunamente exilado en tierras de infieles. Con él en el Trono no pasaban estas cosas.

«Menos mal que tenemos un rey que no nos merecemos», sostendrá algún iluso fanático monárquico recalcitrante e incapaz de ver más allá de sus narices.

Pues sí, menos mal.

 

 

 

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