Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sediciones

La verdad es que el gobierno de Su Majestad lo tiene todo.  Hasta ahora sabíamos que era pro pederasta y pro golpista catalán. Que había encerrado ilegalmente a los ciudadanos españoles privándoles de sus derechos constitucionales. Que había provocado una gran mortandad sobre todo entre grupos sociales como ancianos abandonados a su suerte. Que indultaba a delincuentes y acariciaba etarras. Que mentía como un bellaco. Que, siervo mercenario de él, satisfacía al gran capital financiero internacional generando y aumentando una deuda impagable con sus correlativos intereses para arruinarnos y terminar con cualquier atisbo de soberanía nacional. Que perseguía al español y a la cultura española. Que profana tumbas. Que promueve la discordia, el odio y el resentimiento entre los españoles. Que ataca la libertad de expresión, opinión y cátedra. Que practica la más vil damnatio memoriae. Que halaga y excita las más bajas pasiones del populacho que le vota. Que con ardor cleptocrático acaso inspirado en los clásicos desfalcos socialistas andaluces, colaba en el agujero negro de la corrupción miles y miles de millones de euros procedentes de la UE. Que no distingue lo público de lo propio. Que, compinchado con el enemigo, traicionaba a los saharauis. Que, en fin, ninguneaba a las instituciones borbónicas de esta pobre y desquiciada España que ya no tiene quien la defienda.

Pero lo de provocar la indefensión de nuestra  patria ante el gravísimo delito de sedición resulta ser un auténtico golpe de Estado y debiera ser considerado delito de alta traición. Se supone que en este calamitoso y corrupto reino filipino debiera haber instituciones que hiciesen honor a su nombre y razón de ser o a sus juramentos constitucionales. Pero por lo que se ve no es así. Estamos a merced del enemigo que no hace falta siquiera que sea exterior, basta con las propias instituciones de la Monarquía.

Llama especial y tristemente la atención la inanidad institucional borbónica empezando por la del propio titular que está como de espectador complaciente e indolente, como si ninguna de las fechorías y delitos de Su gobierno fuese con él. Innstalado impasible e inerme como clave de bóveda de la corrupción y el despotismo.

Hoy once de noviembre es festividad de San Martín, día clásico de la tradicional matanza porcina.  Confiemos en que como dice el sabio refrán español “a todo cerdo le llega (más pronto que tarde) su San Martín”

 

 

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