Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¿Renovación en el ICAM?

Parte sustancial del problema actual de España es la degradación mohatrera de las instituciones que contra lo que indican sus nombres no sirven a su misión o razón de ser. Muchas de ellas se han desnaturalizado tanto que parecen actuar contra los legítimos intereses que debieran proteger. La llamada pandemia ha resultado un test de comportamiento o estado real de nuestras instituciones y, en general, el resultado no sólo no es satisfactorio sino que se ha mostrado más bien lamentable. Ha crecido la sensación de orfandad e indefensión del ciudadano, incluso a veces la de ser atacado impunemente por quienes tienen la obligación legal y moral de defenderlo.

En el caso de la abogacía esta cuestión presenta especial gravedad pues afecta a los derechos civiles de los justiciables y, en general, al buen funcionamiento general de la administración de Justicia y demás importantes instituciones.

Con este lamentable panorama manifiestamente mejorable se ha presentado una candidatura renovadora para el Decanato y la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid con la intención de afrontar el reto de la mejora en la Administración de Justicia, cada vez más lejos de poder ser considerada como un auténtico servicio público y aquejada, además de los endémicos retrasos, de la nefasta injerencia política.

Casi medio siglo después de instaurada la Monarquía, continúa, si no es que aumenta en términos relativos, la falta de suficientes recursos materiales así como de personal lo que influye de modo decisivo en la calidad y duración de los procesos judiciales.  Pese a tanto aparente derroche como del que se hace gala la Justicia sigue siendo una especie de Cenicienta a la que conviene tener sometida.

La situación se agrava con la existencia de ciertas leyes lamentables, de las Autonomías, y con algunos elementos de la judicatura que parecen haber olvidado el sentido común. Sí, ese sentido común y experiencia de la vida que convertirían a Sancho Panza en un gran juez capaz de desenmascarar las denuncias falsas y obrar en justicia rápido y contundente sin más “considerandos”, “estese a la parte” u “otro sí digo”.

Seguramente el funcionamiento interno del propio Colegio de Abogados deba ser reformado para defender los legítimos intereses de sus colegiados, sin olvidar los de clientes y justiciables o la dignificación del turno de oficio.

La candidatura de la que hacemos mérito presenta a Miguel Durán para Decano, a Jesús Ángel Rojo como Vice Decano y a  Juan Solaeche para Secretario de la Junta de Gobierno. También están entre otras personalidades de gran experiencia profesional, Domingo Pérez Castaño, comisario principal de la Policía Nacional; Ignacio Gordillo, fiscal en excedencia de la Audiencia Nacional; Santiago Milans del Bosch, juez y fiscal en excedencia en ambas categorías; Adolfo Prego, quien fue magistrado del Tribunal Supremo ahora en excedencia y José Javier Polo, ex-fiscal jefe de Madrid, también en excedencia.

Ojalá salga adelante.

 

 

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