Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Atracón real en Burgos

Me llana de orgullo y satisfacción informaros que como en una peripecia de «Alicia en el país de las maravillas», y gracias a la ausencia de la lurpia controladora de excursión comercial en Nueva York, Su Majestad el rey don Felipe aprovechó la oportunidad para irse de parranda gastronómica a Burgos con un grupo de unos cincuenta antiguos compañeros militares, sin que la reina mandase que «les cortasen la cabeza”.

Pero nada se les oculta a los numerosos espías y mercenarios de Davos y esta escapada al estilo de “Rebelde sin causa” lo mismo pudiera acarrearle funestas consecuencias, pese a lucir la chapita de la filantrópica eugenista Agenda 2030 en la solapa. En efecto, imperdonable. Lejos de promocionar dietas globalistas políticamente correctas como la exquisita leche de cucaracha neozelandesa en su jugo escabechada a los finos hierbajos o el no menos suculento saltamontes autóctono del páramo estofado, el menú ha resultado vulnerador de todos los sabios tabúes de la filantrópica Agenda davosiana.  Y es que la tentación es mucha y la real voluntad ya sabemos que en verdad muy escasa o inexistente.

El menú en cuestión habría consistido según esas fuentes de inteligencia del gran reseteo en «marisco burgalés, morcilla, chorizo cocido con vino de chacolí y cecina». Después una malvada estimulación de las borbónicas glándulas salivares con «lomo de vacuno» contra los consejos de su antipático ministro, el comunista Recio de Tirteafuera. Y para finalizar el banquete don Felipe también quiso «lechazo». Y de postre, algo ligero, no una liebre sino tarta de San Marcos con su nata y todo. Un día es un día lejos de la mirada censora de la lurpia y la emergente pujante dinastía Rocasolano. A la que, por cierto, audaces heráldicos ditirambo complacientes relacionan ahora con la más alta prosapia francesa.

Los espías no nos han aclarado qué cosa sería eso del “marisco burgalés», si acaso procede del Arlanza o del Arlanzón.  O viene de contrabando del condado de Treviño. Si crustáceo o exquisitez vegana al gusto de la lurpia ausente en esta ocasión o del no menos celebrado astuto botánico Bergoglio.

Pero, ya digo, como sufrido patriota español me llena de orgullo y satisfacción (a falta de otra cosa) que Su Majestad se nos alimente y críe bien, lejos de esas mariconadas veganas, o cochinadas globalistas a mayor gloria del NOM, y de la pertinaz Monarquía.  Las instituciones globalistas en general y borbónicas en particular van a provocar una enorme hambruna en Su infortunado Reino y así una vez más Su Majestad muestra su celebrada previsión de estadista sin fronteras.

 

 

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