Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Nuevo romancero de Antoñito El Camborio

La otra tarde, acogidos a la hospitalidad de sus sensibles propietarios charlábamos un pequeño grupo de amigos en la trastienda de una famosa tienda anticuaria en La Coruña. En tan grata compañía hablábamos de casi todo lo divino y humano cuando surgió el tema de la extraña deriva actual del falsario.

Un tema interesante para la tertulia, desde luego, que trasciende la mera peripecia o la anécdota. Sin que sea un acta exacta de lo tratado puede ser oportuno traerlo aquí resumido. Hasta ahora Antonio y su lamentable tropilla de raritos, ganapanes, desvirga melones, trincones, tortilleras, femi-comunistas, golpistas indigenistas, me lo llevo para el chiringuito y demás especímenes del rapaz neomarxismo posmoderno liberticida, se comportaba como una especie de Luis Candelas pero al revés. Lejos de la bonhomía de este famoso bandolero decimonónico, Antonio, prohombre socialista y gran timonel de los desatinos del reino de España, se dedica a robar a los pobres con trampas y disimulos para allanar el camino a sus amos, los ricos.

Sin embargo, no termina de encajar en la trayectoria de lo hasta hoy perpetrado el nuevo impuesto revolucionario que pretende meter mano en la bolsa de la oligarquía española. Bien es verdad que si no es otro brindis al sol de los suyos las pretendidas víctimas buscarán las formas más eficaces de burlarlo, de modo que sólo lo pagarán los de siempre.

Ahora bien, ¿por qué como un perro tonto o rabioso ahora va y muerde la mano que le da de comer?

Cabe pensar en la mala influencia de la miliciana desgreñada amiga de lo ajeno que responde al nombre de guerra blasinfanteño de la Susi.  Pero no. Creo que el falsario no quiere irse o que le echen sus amos sin terminar su heroica labor de devastación nacional.

Pero el culo le huele a pólvora. Veamos. En las últimas votaciones andaluzas no ha habido pucherazo o si lo ha habido se habría perpetrado para favorecer a la otra facción del globalismo de la Agenda 2030, la del PP, en detrimento de VOX.

Tal sería señal mafiosa que los amos no estarían del todo contentos con él, o bien consideran que es mejor dar paso a la alternancia pepera que apunta y desarrolla maneras en la misma querencia.  Un relevo de postas para el mismo carro y con el mismo destino hacia el abismo.

Ante esta situación le caben dos posturas:

La primera sería la rebeldía que el falsario llama resilencia en la creencia que la suerte le acompaña, cuando el caso es que hay tongo y la suerte tiene nombre y apellidos que a su propia conveniencia y granjería colocan el temido pulgar hacia arriba o hacia abajo. La venganza tributaria contra la oligarquía española, con la internacional no podría, sería una de estas maneras del tan clásico os vais a enterar.

Pero estos enfrentamientos suelen terminar mal, según nos avisa el poeta:

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

 

Moreno de verde luna

anda despacio y garboso.

 

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

 

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

viene sin vara de mimbre

entre los cinco tricornios.

 

   Antonio, ¿quién eres tú?

Si te llamaras Camborio,

hubieras hecho una fuente

de sangre con cinco chorros.

 

Ni tú eres hijo de nadie,

ni legítimo Camborio.

 ¡Se acabaron los gitanos

que iban por el monte solos!

 

Antonio Torres Heredia.

Camborio de dura crin,

moreno de verde luna,

voz de clavel varonil:

 

¿Quién te ha quitado la vida

cerca del Guadalquivir?

Mis cuatro primos Heredias

hijos de Benamejí.

 

De modo que es mejor guardarse el orgullo gitano de legítimo Camborio y hacer caja para el porvenir. Y establecer un muro de complicidades e impunidades para sus fechorías cuando le echen. Mejor comprar un lucrativo futuro puesto de trabajo donde presumir de figura juncal como Antoñito Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil, pero con el dinero pillado al contribuyente. Así, aumentar los cien millones anuales apoquinados al tenebroso Gates, o los otros cien para chiringuitos patera de golfos apandadores progres.  Comprometido su orgullo y negra honrilla de gitano garboso mientras le dejen repartir dinero ajeno no va a ser menos que don Felipe, El Hermoso, que también premia al vacunador urbi et orbi, acaso con similares intenciones.

Hasta ahora el Camborio está haciendo las dos, pero pronto tendrá que elegir y veremos su definitiva querencia.

 

 

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