Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El retrato de Dorian Marlasca

Como el amigo lector recordará en la famosa obra de Oscar Wilde su protagonista Dorian Gray va viendo como los horrores y fechorías de su vida se van quedando impresos en su retrato mostrando la verdadera imagen de su vida, el Mal manifestado.

Oscar Wilde (1854- 1900) no era inglés sino dublinés como otro autor más o menos maldito, Joyce. Wilde fue un gran literato en lengua inglesa, también un personaje que sufriera mucho durante la época victoriana en la Inglaterra, clasista, racista, profundamente injusta, homófona, pues su condición homosexual le llevaría incluso a presidio.

En efecto, genio del humor, la vida de Wilde tuvo un terrible revés que le llevaría a la cárcel, y a su prematura decrepitud y muerte, tras conocer al que fuera su encanallado amante el aristócrata Lord Alfredo Douglas, hijo del altivo, clasista y cruel marqués de Queensberry. Todo un arquetipo de la tenebrosa clase dominante inglesa.

Pero, existen muchas realidades como comprobaría Wilde en sus propias carnes. Y es que a veces la verdad es muy cruel y por eso o por su falta de conveniencia u oportunidad para los poderosos es ocultada. Un ejemplo nos lo da el sensible Wilde aún preso por la causa mencionada, pero que es capaz de conmoverse por el sufrimiento de unos niños desamparados que acaban de ser ingresados en prisión.  Así lo expondría:

El caso del vigilante Martín (Algunas crueldades de la vida en la cárcel) al director del Daily Chronicle

«Señor director: me entero, con gran sentimiento, al leer su diario, que el vigilante Martín de la cárcel de Reading ha sido destituido por los jefes de dicha prisión por haber dado unas galletas a un niño hambriento. Vi con mis propios ojos a los tres niños el lunes anterior a mi libertad. Acababan de ser condenados, y en una fila, junto al muro del patio central vestidos con trajes de reclusos, con sus sábanas debajo del brazo, esperaban a que los vinieran a buscar para llevarlos a las celdas que les habían asignado…. Pero el chiquillo que vi en la tarde del lunes 17 en cárcel era el más pequeño de todos. No tengo que decir lo doloroso que fue para mí verlos en Reading porque sabía la suerte que allí les esperaba. La crueldad con que se trata a los niños en las prisiones inglesas es realmente increíble para aquellos que no la han presenciado y que no conocen la brutalidad del sistema. En nuestros días la gente no comprende lo que es la crueldad…» (28 de mayo de 1897)

Hoy, un siglo y cuarto después, el drama de cierta infancia desamparada no ha desaparecido sino que se ha transformado. La crueldad sigue existiendo de una u otra forma. Y eso que nosotros afortunadamente no somos la pérfida Albión. Pero tenemos que lamentar bajo la administración socialista y con un juez homosexual declarado como Wilde al frente de Interior que no haya puesto toda su sensibilidad y solidaridad en amparar a unos jóvenes víctimas de abusos sexuales por quienes además tenían la obligación de protegerlos. La terrible entrega de niños bajo la supuesta custodia y tutela el Estado a mafias de prostitución íntimamente relacionadas con el Poder.

Sí. Me viene a la memoria la obra El retrato de Dorian Gray cuando me fijo en la trayectoria biográfica de un personaje que hubo un tiempo fuese respetable. Todo un magistrado, hombre de Leyes y del Derecho que ¡incluso perseguía a ETA!

Pero no es solo la causa de estos niños desamparados que no parecen hayan conmovido su corazón como ocurriera con Wilde. Ni las vulneraciones constitucionales del gobierno del que forma parte de las que se debiera avergonzar no solo como ciudadano demócrata que además ha jurado defenderla sino en su calidad de pretendido jurista. U otras que el lector tendrá en mente. Pero veamos la última.

En Granada ayer jueves 15 de setiembre, la Facultad de Derecho había programado una conferencia de Macarena Olona, abogado del Estado, sobre la inconstitucionalidad de los estados de alarma. Se había pedido protección policial debido a la violencia y el odio del que hacen gala impune los fanáticos camisas pardas del Frente Popular hoy correligionarios de Marlasca que habían anunciado su intención de reventar el acto recurriendo no al debate de ideas sino a la violencia. El ministro se hizo el remolón y sus correligionarios aprovecharon para agredir cobardemente a quienes intentaban asistir, incluso algunas personas mayores.

La Policía, no sabemos si siguiendo órdenes de sus mandos políticos, por cobardía o por prevaricación propia se negaba a facilitar la entrada a Macarena Olona hasta que ella misma con toda valentía y decisión rompió el cerco con los agentes de policía pasivos detrás que no se atrevían a hacer una carga ¡Qué vergüenza para los uniformados! Para colmo, tampoco querían  identificar a los agresores más violentos, según el testimonio de sus víctimas.

Al cabo, no la policía sino la valentía mostrada por la conferenciante y sus acompañantes fue la que se abrió camino y se pudo celebrar el acto académico.

Otra escandalosa mancha en el retrato de Marlasca. Incapaz de defender las libertades de expresión, de opinión y cátedra reconocidas en nuestra constitución y ni tan siquiera velar por la integridad física de los asistentes. Y degradando a la Policía española a su propia condición.

Cuando este hombre contemple su retrato actual me temo que no le va a gustar lo que vea. Su propia degradación como jurista y como hombre ¿Le ha merecido la pena?

El retrato de Dorian Grey es el tremendo relato de una degradación personal que termina así:

“Mataría el pasado, y cuando hubiese muerto, sería libre. Mataría aquella monstruosa alma viva, y sin sus horrendas advertencias recobraría el sosiego. Cogió el cuchillo y apuñaló el retrato con él.

Se oyó un grito y una caída ruidosa. El grito fue tan horrible en su agonía, que los criados, despavoridos, se despertaron y salieron de sus cuartos… 

Al entrar, encontraron, colgado en la pared, un espléndido retrato de su amo, tal como le habían visto últimamente, en toda la maravilla de su exquisita juventud y belleza. Tendido sobre el suelo había un hombre muerto, en traje de etiqueta, con un cuchillo en el corazón. Estaba ajado, lleno de arrugas y su cara era repugnante. Hasta que examinaron las sortijas que llevaba no reconocieron quién era.”      

Marlasca aún está a tiempo de no terminar también de modo tan lamentable. Debiera valorar dimitir si aún le queda algo de dignidad.

 

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