Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Plañideras todo a cien libras

Tras la muerte de la reina de Inglaterra, jefa de un Estado enemigo histórico y actual de España, que no pierde ocasión de agredirnos y humillarnos, estamos asistiendo a un espectáculo verdaderamente bochornoso.  La constatación de que carecemos de una clase dirigente digna de tal nombre que defienda los legítimos derechos e intereses españoles y que no se encuentre supeditada o esclava del tenebroso globalismo que nos amenaza.

Vamos de bochorno en bochorno, de vergüenza en vergüenza. Una carrera en pelo de lo más podrido del periodismo indígena para eructar el mayor ditirambo alabancioso. Con tal de llamar la atención y hacer méritos con los amos algunas chicas chapadas en oro de alquimia por la propaganda mercenaria y la demagogia populista bordan el ridículo más espantoso.

Así la señorita Ayuso, mirlo blanco de los que se agarran a un clavo ardiendo, que tras unas lamentables declaraciones a favor del aborto, se descuelga con tres días de luto en la Comunidad de Madrid por la muerte de la siniestra monarca, jefa de la piratería inglesa tradicional y mascarón de proa nariguda de la City. La cosa esa del luto plañidero aún es más grave o sangrante cuando se hace la olvidadiza con los miles de ancianos españoles muertos en residencias u hospitales y en circunstancias no bien aclaradas.

Es de suponer que el jarretero y señora tampoco perderán la ocasión de lucir modelitos y posturitas al asistir al fúnebre sarao, donde irán gente muy principal y lo más granado de la delincuencia mundial, una gran oportunidad para hacer contactos y amistades.

Ayer, antes de que se diese a conocer el óbito, reproduciendo las certeras profecías y explicaciones de Vicente Miró escribía por casualidad sobre el escandaloso relevo del primer ministro Boris Johnson por otro títere más acorde con los deseos de la camarilla oligarca que quita y pone políticos, sin siquiera disimular con unas elecciones amañadas.  De ello se deduce que aunque los tejedores de telas invisibles nos venden las maravillas de la democracia coronada inglesa, en realidad se trata de una putrefacta oligarquía plutocrática, una hidra siniestra y corrupta cuya cabeza es la Corona, que mantiene un hipócrita sistema de dominación sobre la embrutecida y desigual sociedad inglesa. La Monarquía como sofisticada clave de bóveda de la corrupción propia y ajena que comienzan cuando se pudre el entendimiento.

De modo que, al menos de momento, poco que celebrar. Se ha muerto un enemigo de España, pero el talludito heredero también ha mostrado maneras.

Cabe la posibilidad que el hipócrita, voraz y genocida imperio británico, pertinaz enemigo de España y de la Hispanidad, termine de desmoronarse, lo que sin duda sería una gran noticia para la humanidad.

 

 

 

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