Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ejercicios espirituales

No me sirve para otra cosa el haber sido Rey sino para tener que arrepentirme a esta hora de haberlo sido…” (Felipe III de España, moribundo, a su hijo)

 

Ya decía Platón que «las cosas del mundo no tendrían solución mientras los poderosos no se rodearan de filósofos, dado que ellos mismos, en cuanto poderosos era muy difícil que fuesen sabios”. Cosa muy cierta entonces y aún más ahora en la que el ideal aristocrático se encuentra cada vez más abandonado.  Y el populacho, instigado en sus más bajas pasiones por oligarcas, viciosos y demagogos, pretende gobernar y usurpar el bien común y la razón.

Probablemente, el inventor de algunos aspectos de los ejercicios espirituales ignacianos fuera Pitágoras. Así, el repaso nocturno silencioso a lo realizado durante la jornada. Ahora bien, sea como sea, me voy a referir a ciertos ejercicios espirituales que don Alfonso XIII realizara antes de su coronación. El asunto es muy interesante, se encuentra en la tradición política y literaria españolas, incluso ya antes de nuestro siglo de oro, el tratar de controlar las tendencias al despotismo de los reyes y otras autoridades. Y aunque las cosas hayan cambiado en la politeia no deja de tener gran actualidad, como todo lo que tiene que ver con los principios y valores espirituales. El Infante don Juan Manuel, Cervantes, Huarte de San Juan, Saavedra Fajardo, Quevedo, o los jesuitas Mariana y Gracián son algunos de los más famosos autores que me vienen a la memoria.

El padre Luis Coloma, jesuita como los dos últimos citados, académico y autor de Pequeñeces, Jeromín o Lecturas Recreativas, fue el encargado de dar esos ejercicios espirituales al joven que iba a ser coronado monarca. Me gustaría espigar y abreviar algunos de sus puntos.

Tras indicar que no es Rey por méritos propios sino por linaje, por nacimiento, Coloma explica qué medios puede tener un Rey para cumplir los fines propios de su Estado.  “Son cuatro: Su ejemplo, Su trabajo, Su valor y la gracia de Dios.”

Ejemplo

Ahí tiene V. M. el buen o mal ejemplo, bajando desde el trono y difundiéndose en todas las capas sociales,… recayendo siempre la última y primitiva responsabilidad sobre la conciencia del Rey.   El buen ejemplo hay que darlo con mucha cautela y con mucho tacto, todo lo que sea imponer y criticar hiere al amor propio y el amor propio herido de un hombre le convierte en su enemigo, y produce enemistades que pueden dañar mucho porque no hay enemigo pequeño….

Trabajo

El segundo medio que puede ayudar mucho a un Rey  para el cumplimiento de su fin como Rey es el trabajo. …

Los reyes holgazanes abundan en la Historia y no pocos han deslustrado las grandes cualidades con las que estaban dotados con la holgazanería, que les entregaba, atados de píes y manos a favoritos y ministros poco leales. El trabajo de un Rey que no quiere ser engañado es, a veces, muy duro, porque no debe reducirse a despachar una hora diaria con los ministros, sino que debe examinar mucho negocios por sí mismo; tomar informes, escribir notas, hacer estudios, oír consultas, recibir gentes y otras mil cosas que a cada paso nacerán de las circunstancias… y esto que de suyo es pesado, se hace insoportable y se convierte en tentación vehementísima cuando la diversión y los entretenimientos más agradables se tienen a la mano… gran fuerza de voluntad se necesita para no demorar el trabajo y no concluir por abandonarlo del todo, con grave daño de muchos…

Valor

El tercer medio que puede ayudar mucho a un Rey para alcanzar su fin es el Valor y este medio es de tal importancia que no sólo le es conveniente, sino que le es absolutamente necesario. Un Rey tiene que ser precisamente valiente, de lo contrario, degradará su corona como Rey  y merecerá el desprecio de todos como hombre, porque jamás se disculpa a un Rey la cobardía.

Hay dos clases de valor: el guerrero o activo y el pasivo o civil, y uno y otro son de todo punto indispensables a un Rey… el valor guerrero es el que hace al hombre desafiar al peligro material y acometer empresas y reñir batallas y jugarse la vida ante una bala o una espada, sin perder la presencia de espíritu… este valor propio del soldado, rara vez le será hoy necesario a un Rey en esta forma dada el modo de ser de las guerras actuales…

Un Rey debe estar, hoy como hoy, siempre dispuesto a morir, y para esto se necesita un valor muy grande… La raíz de este valor está en una cosa muy sencilla: tener la conciencia tranquila…

El otro valor pasivo es el que se necesita para arrostrar, sin ceder ni blandearse, las consecuencias que pueda traer un acto que ejecutamos o dejamos de ejecutar…

A un Rey, por ejemplo, quiere obligarle su Gobierno a cometer un acto injusto, o un pueblo amotinado exige de él una acción indecorosa… el Rey se niega y resiste y desafía todos los daños y peligros que le pintan y con que le amenazan, y como muchas veces las amenazas se realizan, se necesita para resistir a ellas un valor muy grande…

Otras veces, quizás las más, ni los peligros llegan, ni las amenazas se cumplen, porque cuando la energía de carácter sostiene lo que es justo, bueno y prudente, tiene la virtud de acobardar a todas esas pasiones bastardas que se levantan contra ella…

La gracia de Dios

El Padre Coloma explica que «la gracia de Dios es esa fuerza interna y sobrenatural que nos facilita y empuja hacia el bien y nos entorpece y aleja del mal…» y le dice a don Alfonso XIII: «V. M. se siente impulsado a una buena acción, pero le acometen dudas, vacilaciones, temores de que no le basten sus fuerzas y títulos y pide a Dios su auxilio, …y entonces, de repente, siente un nuevo impulso que le empuja hacia esa buena obra, y las vacilaciones cesan, las dificultades se desvanecen y V. M. ejecuta la acción con pleno conocimiento y plena libertad…pues esa fuerza misteriosa, ese impulso libre es la gracia de Dios…»

Corolario

El texto anterior del Padre Coloma sólo tiene poco más de un siglo aunque parecería que ha pasado mucho tiempo desde entonces. Son muchas las reflexiones que al lector consciente le pueden venir tras su lectura.

Una primera de ellas es la de la educación entendida como un servicio práctico a la sociedad y el Estado. Sin embargo, la antigua preocupación de nuestros tratadistas del Estado y preceptistas para subordinar al Poder a principios éticos de orden superior y formar personas con esos mismos valores, se ha venido sustituyendo por una suerte de embrutecimiento programado, y de recurso a la propaganda para encubrir mohatras, desfalcos, traiciones y felonías. Ahora apenas se educa la voluntad. Y en cambio se promueve la corrupción del Entendimiento, que permite y facilita todas las demás corrupciones y vicios, algunos de los cuales se quieren hacer pasar por supuestos derechos.

Al contrario que las ideas de Coloma nos encontramos en un proceso programado de contra educación: de pudrición del entendimiento y de debilitamiento de la voluntad.

En el caso particular de la actual heredera del trono su educación se confía a una institución vinculada al NOM, y ubicada en un país extranjero, enemigo histórico de España.

El neomarxismo ateo posmoderno propugnado por el NOM e instrumentado por la siniestra Agenda 2030 resulta inasimilable porque forma parte del mundo de los contravalores. Y su desarrollo puede llevar a una tiranía como nunca habría conocido la humanidad.

Acerca del ejemplo, el trabajo o el valor y la valentía ¡qué podríamos decir si se actualizase para don Felipe, el bisnieto de don Alfonso XIII hoy en el trono!

Cabe decir que lo de la gracia de Dios llama especialmente la atención. Con el actual ateísmo eugenésico propio de las instituciones del neomarxismo posmoderno estas cosas pueden ser tomadas a chufla y seguramente lo serán. El dirigente moderno, mucho más si es un Rey proveniente del linaje sin méritos personales propios y con legitimidad democrática por esta razón siempre en entredicho, más que en gracia de Dios lo que pretende es caer en gracia a los representantes de la plutocracia globalista que le han puesto allí, o al menos le permiten mantenerse mientras sirva sus intereses.  Y para tal fin lo útil son los contravalores. Los vicios, la degeneración, la vida poco ejemplar para poder ser objeto de chantajes, son atributos comunes de los nuevos gobernantes en casi todo el mundo occidental.

Esa es una de las razones por las que hoy la civilización occidental parece condenada a desaparecer. La búsqueda del bien común, a la mayor gloria de Dios se ha convertido en a la mayor gloria de la Agenda 2030 para el interés de clase de una plutocracia sin escrúpulos.

No nos debe extrañar, pues, que esté pasando lo que está pasando. Y lo que fatalmente vendrá si no se reacciona.

 

 

 

 

 

 

 

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