Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Espadas y espadazos triunfadores

Ha producido verdadero asombro un hecho insólito que ya no recordaban los más veteranos. Ahí es nada, Su Majestad comportándose con un mínimo de dignidad y decoro institucionales en un país extranjero. O, quizás, lo digo para que no se preocupe el rojerío por razón de un inesperado cambio de actitud de don Felipe debido a un inoportuno golpe de calor del malvado cambio del clima climático climatizable, es aún que estaba adormilado por lo del famoso «jet lag» del cambio de meridiano y no se enteraba de nada.

Desde luego el delito filipino es grave a juicio infalible del rojerío: no ha saludado a la sanguinaria espada genocida del traidor corrupto Bolívar. Un asesino rijoso vocacional de la peor especie. Un degenerado. Un tipo resentido que se armoniza con los peores sentimientos y resentimientos envidiosos del pertinaz socialismo patrio.

Un “trágala perro” perpetrado por el antiguo narcoguerrillero que la astuta maquinita ha colocado como otro presidente comunista pro NOM en la pobre Hispanoamérica, tan lejos de Dios pero tan cerca el Partido Demócrata de EEUU.  El de Biden, Obama, Soros, la Hilaria y el KKK.

La verdad es que a nosotros nos gusta más «la fiel espada triunfadora» al servicio del derecho y la razón de El Huésped del sevillano

Pero, si este extraño fenómeno que glosamos se ha producido por voluntad soberana, mi enhorabuena a don Felipe y ¡qué cunda el ejemplo!

Ya puestos a hacer heroicidades, a su regreso no estaría de más que, entre regata y regata, blandiera la espada toledana y se asegurara de no admitir más “trágalas” ni firmar con su bonita letra borbónica más decretos liberticidas y anticonstitucionales perpetrados por los nuevos aprendices bolivarianos.

Todo un programa de la civilización española: La espada al servicio del derecho y la razón, repito lo que dice la famosa romanza que se puede escuchar pinchando en el título resaltado en granate.

En fin. Veremos. Dicen que una nube no hace verano.

NOTA

La versión de la romanza de la espada triunfadora enlazada se debe al gran Alfredo Kraus.

«Fiel espada triunfadora
Que ahora brillas en mi mano
Y otros hombres y otras lides
Ya tu gloria conoció
Yo venero la nobleza
De tu acero toledano
Que del Tajo entre las aguas
Reciamente se templó
¡Se templó!

Oh, brilla, tizona
De fino acero
Igual que un claro
Rayo de luna
Brilla, tizona
Que en tu luz quiero
Hallar la senda
De mi fortuna

Sé, en las lides como rayo
Que no cede ni perdona
Hiere siempre que te asistan
El derecho y la razón
¡La razón!

Hallar la senda
De mi fortuna
Brilla, tizona
Que a tu luz quiero
Hallar la senda
¡De mi fortuna!»

 

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