Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Más provocaciones

Por lo que se ve el llamado deep state americano está dispuesto a todo, incluso a destruir el planeta con tal de seguir mangoneando sobre sus escombros humeantes. Lejos de lo que podían imaginar los padres fundadores de EEUU, su viejo sueño de esperanza y libertad se ha convertido en una pesadilla letal, donde se falsifican resultados electorales, se engaña, se mata a inocentes, y se trafica con todo desde armas o drogas o niños o mujeres ú órganos o voluntades o lo que sea, porque ya no hay ningún código de honor ni siquiera el que antes se respetaba entre gánsters. Todo ello con un coste brutal no solo para las víctimas colonizadas del siniestro imperio, sino incluso para los mismos norteamericanos.

Un panorama en el que no cabría descartar una guerra civil entre globalistas disfrazados de demócratas y patriotas interesados en recuperar la soberanía nacional. Los fundadores ya han muerto y no pueden contemplar el triste naufragio de sus ideas y realizaciones debido no tanto a un enemigo exterior sino a la traición criminal de sus propias élites. La desolación de una quimera. La República americana convertida en otra dictadura bananera más y quizás la más peligrosa que ha conocido la humanidad.

Esa proclama de Lincoln que hoy suena a escandaloso anacrónico sarcasmo: «Que esta nación bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la Tierra.”   (Lincoln, junto al campo de batalla de Gettysburg, noviembre de 1863)

El deep state promotor de NOM y la Agenda 2030 es un contradios satánico movido por plutócratas depravados y ha degenerado en el mayor agente terrorista mundial, en una banda de psicópatas y asesinos sin control con o sin uniforme. Por si no había bastante con dar golpes de Estado, provocar revueltas y primaveras sangrientas, tirar bombas atómicas o promover la guerra biológica contra pueblos indefensos o manipulados, ahora se ufanan de incumplir sus propios acuerdos para provocar y agredir a Rusia. Y para colmo, como parece que la guerra de Ucrania no les va demasiado bien, estos genocidas incendiarios ahora prenden nuevos focos del incendio ya existente: Kosovo y China.

Como dicen que ocurriera con Nerón quemando Roma, el psicópata pederasta usurpador, como prostituido carcamal mascarón de proa de los genocidas, parece deleitarse, entre sobeteo y sobeteo, creando más problemas, guerras e incertidumbres de más guerras, y destruyendo vidas y haciendas.

¿Para qué tiene que ir la vieja bruja satánica a Taiwán precisamente ahora? ¿Acaso no hay ya bastantes problemas para provocar más? Tampoco se entiende bien. Los resultados aún inciertos de esta escaramuza, de no tener complicaciones bélicas, probablemente supondrán un desastre económico financiero para un EEUU de moneda tambaleante o puesta en entredicho, con una inflación ya desatada, hambrunas artificiales en el horizonte… además de una afrenta gratuita al hasta ahora gran aliado para atacar la civilización occidental.

Y ¿Por qué incitar también ahora a los terroristas separatistas kosovares contra Serbia? ¿Por ser aliada histórica tradicional de Rusia?

Con los países occidentales de comparsa, haciendo el desairado papel de putas poniendo la cama, el degenerado Imperio gringo no se resigna a declinar. Tanto falso discurso ecologista y filantrópico para en la realidad intentar salvar su dólar y la dominación plutocrática a costa de sacrificar el planeta.

Pero, ¿cómo es posible que hayamos podido llegar a esta situación?

Por un lado por la traición de unas élites carentes de patriotismo y de valores morales que desvirtúan las instituciones colocando títeres canallas a su propio servicio y no el del pueblo. Incluso haciendo trampas en las elecciones. De otro, generando nuevos esclavos. Gentes castradas espiritual e intelectualmente, embrutecidas a mayor gloria de este aborrecible sistema.

Si mirásemos hacia atrás, el pobre Tocqueville tendría que cambiar su clásico La Democracia en América añadiendo una quinta parte a su famosa obra para atender los nuevos tremendos acontecimientos actuales aunque con gran lucidez ya advertía algunos posibles problemas. Le sorprendería que la esclavitud sudista se iba a extender también más tarde a los blancos del Norte luego vencedores de los esclavistas. Pero entonces, como ahora, “el esclavo es un servidor que no discute y se somete a todo sin murmurar”.  Con alguna diferencia, pues muchos esclavos actuales ni siquiera son conscientes que lo son. No llevan grilletes materiales pero sí mentales inculcados machaconamente por los medios de intoxicación de masas en manos de los nuevos esclavistas sin escrúpulos.

Sí, en una garita anterior hablaba acerca del movimiento woke, de los paradójicos nuevos dormidos o alucinados más que despiertos que están destruyendo la república atacando sus valores.

En el discurso citado de Lincoln el presidente asesinado por el deep state de entonces también decía:

“Hace ochenta y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada en el principio de que todas las personas han sido creadas iguales. Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier otra nación así concebida y así consagrada, puede durar en el tiempo…» 

Hoy estamos en una guerra civil global más o menos abierta o encubierta con nuevos medios, entre patriotas civilizados y salvajes globalitarios.  Acaso por ello tenga alguna verosimilitud la información según la cual Trump habría evitado el desencadenamiento de las hostilidades, hablando y convenciendo in extremis al presidente chino.

Pero el escenario es terrorífico. Nunca imaginé que iba a tener que contemplar horrorizado los crímenes de los llamados “demócratas” made in USA emulando a los fanáticos salvajes de la tristemente célebre Revolución cultural de Mao Tsé Tung, promovida tanto entonces allí como ahora aquí para arrasar las sociedades y sus identidades culturales. Saqueos, quema de templos, destrucción de imágenes y símbolos culturales, asesinatos, satanismo, censura, persecución del desafecto…

Y a nivel internacional promoviendo sanguinarias revueltas y provocando guerras, en un ambiente enrarecido de manipulación de la opinión pública e hipocresía, pandemias artificiales, confinamientos, utilización del aparato del Estado supuestamente democrático para destruir los derechos civiles, inducción de pánico irracional, falsas “vacunas” letales obligatorias, destrucción de la clase media y de la economía real, trapicheos, engorde de la deuda odiosa, ridiculización de la Cultura, de la Patria y de lo espiritual….

Arrumbada hoy también la original democracia americana la vemos convertida en punta de lanza del nuevo despotismo, una tiranía tan brutal como nunca se ha conocido hasta ahora, ¿Tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la Tierra?

 

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