Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Legalidad borbónica en almoneda

No nos podemos quejar que el Régimen borbónico no nos dé espectáculo. Ya lo creo que lo hace incluso poniendo en juego lo poco que queda de legalidad en el reino filipino. Ahí es nada va a haber que modificar la constitución  para recoger la realidad vigente. Sí, es verdad que dice el artículo 117 de la violada carta magna que la Justicia se administra en nombre del rey, pero da igual ponga lo que ponga, la Justicia la aplica la PSOE a capricho de su gran timonel, según sus intereses bastardos o espurios.

El falsario jefe del gobierno de Su Majestad está buscando la mejor forma de burlar a la Justicia para evitar que uno de los ex presidentes de su banda condenado por el saqueo de los EREs ingrese en prisión según la sentencia firme del Tribunal Supremo.  Aunque de momento no se atreve a hacerlo a las bravas, mediante indulto directo, que desde luego heroicamente firmaría Su Majestad con su bonita letra borbónica, pero no dejaría de ser nuevo motivo de escándalo. Y por mucho que traguen los humillados y saqueados súbditos la cosa empieza a estar un poco chunga para mantener la poltrona. O no.

Ya antes, el falsario jefe del gobierno de Su Majestad se había permitido negociar con los herederos de ETA ciertas leyes liberticidas y anticonstitucionales que tergiversan la historia y destruyen derechos civiles básicos y la dignidad de España.  El consenso con ETA y el PNV, meritorio logro del gobierno de Su Majestad.

Y no solo eso, el falsario jefe del gobierno de Su Majestad se permite negociar con la mafia golpista catalana la aplicabilidad o no del código penal en territorio teóricamente parte del reino filipino de España y bajo dominio real. La reincidente y chulesca mafia catalana le ha prometido que ya no va a delinquir sin avisarle, lo que representará una “justa” contrapartida de nuevas dádivas y futuros desfalcos. Nos encontramos ante una audaz y gran aportación filipina a la Teoría del Estado: las leyes en almoneda, a gusto de los delincuentes.  Y Su Majestad no sabe, no contesta, no protesta, pero calla y cobra.

¿No hay que preocuparse? ¿Todo da igual? Muchos súbditos de Su Majestad se conforman con poco y aguantan todo lo que les echen. Así, los mansos extremeños que aplauden que el falsario y Su Majestad se dignen inaugurar con grandes aspavientos y alharacas el trenecito que anda a velocidad de acémila pasicorta y se avería o pincha cada dos por tres.  Y si no, pues un incendio, que el caso es salir en la tele en olor de multitud o en olor a quemado que, muy previsores, tienen de cacique regional a un  forense que pude certificar la defunción cuando se lo pidan.

Pero la de la legalidad no es la única defunción que es preciso certificar en el filipino reino de España. Un hito más en el proceso de «descivilización» en el que se se ha embarcado o le han embarcado a don Felipe.

 

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