Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Un reinado funesto

Se rumorea que don Felipe cumple hoy domingo ocho años de “reinado”. ¡Quién lo diría! Para muchos estudiosos hay dudas si tal personaje existe o se trata de un simple holograma. O un robot de IA, al que el Poder oculto saca para presidir desfiles y firmar fechorías de Su Gobierno.

Todo va mal o está amenazado de ir aún peor. La constitución y los derechos civiles son violados con total impunidad sin que se digne intervenir. Los sectores productivos desestabilizados o en ruinas. Los cada vez menos currantes saqueados por una hacienda insaciable al servicio de hordas de políticos y funcionarios que arruinan la sociedad y dilapidan sin control.

No sé y es difícil saberlo. Probablemente don Felipe VI sea el peor rey de la historia de España desde que existen anales y cronicones, lo que desde luego tiene su mérito dado lo tirado que desgraciadamente está el escalafón real.

El reino bajo su imbel mandato va de calamidad en calamidad, de desastre en desastre. Ni siquiera ya se apuesta mucho si esto sigue así por la continuidad histórica de España como nación. Y no es solo es la economía quebrada o la política en manos de indeseables enemigos de la patria, lo peor es la desmoralización personal y social, el creciente sentimiento de impunidad del Mal, la constatación de que con el Régimen filipino nada tiene remedio. Todo es manifiestamente empeorable aunque parezca imposible.

De que “ni está ni se le espera”. Cómo será su ejercicio que incluso hay gente que echa de menos a su augusto padre, hoy con su particular cruzada, refugiado en tierras de infieles.

Y es que la inoperancia es radical y en su desconcierto parece desconocer de dónde le ha venido la Corona.  Dice ser muy demócrata pero ha heredado del hoy denostado caudillo, el general Franco, en su quizás mayor error histórico como estadista. Por desagradecido o por cobarde ni siquiera ha evitado la humillación sacrílega y profanadora del traslado de sus restos mortales perpetrada además por Su propio gobierno de falsarios e indeseables. Dice ser muy feminista, tanto o más que el mirlo blanco de Su Señora, pero ocupa el cargo por una ley dinástica contra los principios constitucionales que discrimina en razón de sexo. Con un cierto toque masoquista, acaso heredado de su madre, la oportunista sufridora profesional griega que vive a cargo del presupuesto español. Asiste sin rechistar a insultos y vejaciones a España o a nuestra descomunal obra en América. Degradando así a los españoles que él se supone representa. Le gusta visitar y lisonjear al enemigo golpista, que le insulta, humilla y le pone cabeza abajo. Condecora o premia a indeseables mafiosos objeto de toda sospecha.  No pide responsabilidades.

Pero, sin inmutarse, él está de «agradaor».  No de sus humillados súbditos sino de la plutocracia globalista mundial.

Está claro que un personaje tan heroico no nos lo merecemos.

 

 

 

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.