Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La aventura catalana de Feijóo

Están siendo muy comentadas las peripecias catalanas del camarada Feijóo que acudió a rendir pleitesía al monipodio catalán.  Acreditada costumbre muy borbónica es humillarse ante clásicos enemigos de España como la morisma o los encumbrados representantes de los robaperas y arrebatacapas empresariales de la pura raza superior catalana.

Pero más allá de la idiosincrasia del personaje tan deseoso de hacer méritos ante los poderosos, es decir, de lo simplemente personal, se encuentra así bien definida la verdadera naturaleza del régimen cleptocrático coronado que disfrutamos. Una monarquía que sabiamente hace competir a Sevilla o Barcelona por el alto honor de llevarse el disputado y codiciado trofeo de máximo monipodio nacional. Una disputa de la que ya se hacia eco nuestro gran Cervantes en El Quijote o en Rinconete y Cortadillo.

Sin embargo, siendo ecuánimes, la costumbre de todo buen valido real o aspirante a serlo de ir con las bragas a media asta para ofrecerse voluntarioso al agio catalán no es exclusiva de la pertinaz monarquía. También en la segunda república con los nacionalistas gallegos pasaban estas cosas. Para los nacionalistas gallegos de los que Feijóo es aventajado y taimado primate los colegas catalanes plantean una especie de modelo no exento de auténtica fascinación.

Un poco de memoria histórica, con perdón

Desde la creación de las Irmandades da fala, Villar Ponte alaba con indisimulado seguidismo la política del meapilas racista Prat de la Riba.  Este siniestro abogado feo, católico y sentimental, fue el secretario y factotum de la Comisión que elaboró las Bases de Manresa presentadas en 1892. Exposición del nacionalismo catalanista en la que ya dentro de su base primera previsoramente aprovechaba para endosar la deuda pública regional al poder central. En su base sexta establecía que “Cataluña será la única soberana de su gobierno interior”. Y en la séptima que “Las Cortes se formarán por sufragio de todos los cabezas agrupados en clases, fundadas en el trabajo manual, en la capacidad o en las carreras profesionales, en la propiedad, industria y comercio, mediante la correspondiente organización gremial que sea posible”. Gracias a la base decimocuarta “Cataluña disfrutaría de la capacidad de acuñar su propia moneda de obligada aceptación en toda España”.

Como no podía ser menos, la enseñanza también merece los desvelos del orate en su base decimoquinta: “La enseñanza pública, en sus diferentes ramos y grados, deberá organizarse de una manera adecuada a las necesidades y caracteres de la civilización catalana”.

Pero donde nuestro sectario meapilas muestra lo mejor de sus ideas acaso sea en el no menos famoso Compendi, o catecismo catalanista, que ofrece su preciosa catequesis mediante el recurso de preguntas y respuestas.  La cosa no tiene desperdicio, pero cabe recuperar aquí algunas de sus frases:

P – ¿Qué vicios han comenzado a desnaturalizar el carácter catalán?

R- El espíritu de la rutina, el utilitarismo más desenfrenado, el individualismo, y el flamenquismo.

P- ¿Cómo ha surgido?

R- Por la degeneración de nuestro carácter, efecto de encontrarse Cataluña desde hace algunos siglos en una atmósfera contraria a nuestra manera de ser.

P- ¿Cuál es el elemento enemigo de Cataluña y que desnaturaliza su carácter?

R – El Estado español.

Lo de las sacrosantas tradiciones de la civilización catalana recuerda a ciertas importantes instituciones culturales del nazismo hitleriano. Así, la conocida como Deutsches Anhererbe o Sociedad de estudios para la antigua historia del espíritu, mejor conocida como Herencia de los Ancestros. El objetivo primario de esta institución nazi fue impulsar una sociedad que estudiara el origen del germanismo y diera sólidas bases científicas a la doctrina oficial del partido. Así como propulsar la investigación el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, difundir la cultura tradicional alemana entre la población. Una cosa parecida a los abusos de la memoria histórica. Donde pone germana hoy se pondría catalana. La Anhererbe llegaría a tener ¡será por cuestiones de presupuesto cuando lo financian las razas inferiores! nada menos que 43 departamentos dedicados a danzas populares y canciones tradicionales, estilos regionales, folclore, leyendas, geografía sagrada, ciencias paranormales… El primero de estos departamentos o secciones fue el de Lingüística. Otros investigaban sobre los contenidos y símbolos de las tradiciones populares. También había un departamento de arqueología germánica. Y otro de Actividades esotéricas. En el caso catalán la cosa esotérica se limitaría a la ardua investigación de las cuentas ocultas de los Pujol y demás defraudadores del Barsa o de la ventajista, abusona y corrupta oligarquía catalana. Los llamados CDR recuerdan las tristemente célebres Fuerzas de Asalto o camisas pardas de las SA, luego sustituidas por las SS.

Con anterioridad, el no menos pío obispo Torras y Bagés en su obra La Tradició Catalana ya había fundido en una sola tradición indisoluble, antiliberal y reaccionaria, tanto la católica como la nacional catalana. Tampoco podemos olvidar las fechorías del famoso obispo bandolero Robuster, ni las amargas ironías de nuestro gran Cervantes sobre la pertinaz tradición bandolera en Cataluña.

Con ocasión de una importante visita real a Barcelona, la Lliga Regionalista, con Cambó y el propio Prat, juega al posibilismo victimista pidiendo privilegios y desigualdad ante la ley: “La legislación a que está sujeto el Ayuntamiento de Barcelona no corresponde a la grandeza y a la vida de esta ciudad, y esta legislación, que para otros municipios puede ser justa y protectora es para la nueva ciudad de Barcelona lo que eran las murallas para la ciudad antigua: un círculo que oprime y ahoga”.

En su respuesta, don Alfonso XIII, oportunista, frívolo y locuaz, expresó sus deseos de satisfacer las peticiones nacionalistas. Don Juan Carlos o don Felipe tienen a quien parecerse y “quien a lo suyo parece…”

Un poco de ciencia catalana

No hay nada que un nacionalista catalán no merezca. Ya el doctor Robert medía cráneos para demostrar la superioridad de la pura raza catalana. Y en la temprana fecha de 1843, Mariano Cubi publicaba su Sistema completo de Frenolojía. Decía el ilustre científico catalanista en dicho texto publicado en Barzelona y con su propia ortografía: “Comparese la cabeza de un Hindú con la de un Suizo, notese la inmensa diferenzia  que entre las dos existe. ¿Y qué nos revela la Historia respecto a estas dos razas de jente?… que mientras los suizos lograron hace ya siglos su independenzia nazional, i la han sostenido contra fuerzas incomparablemente más numerosas, los Hindús se han dejado dominar por el primer invasor que se les ha presentado…

Y más abajo pontifica: “En la clase ínfima de idiotas, la zircunferenzia horizontal de la cabeza es de 12 a 14 pulgadas, cuando la cabeza regular de un adulto tiene de zircunferenzia unas 22 pulgadas. En aquellos idiotas la distancia desde la naríz por enzima de la cabeza hasta el extremo oczipital es de 8 a 9 pulgadas, la de la cabeza bien desarrollada es de 14…”

Siento no poder ofrecer al curioso lector las medidas de la cabeza de Pujol, Serra, Torra o las de Mas, Puchemont o Junqueras para comprobar la doctrina del ilustre científico catalán. Tampoco conozco las del no menos ilustre camarada Feijóo o las de Antoñito, El Camborio, el heroico valido real y patrocinador de la «patria catalana».

Galeusca contra España

El 11 de setiembre de 1923, dos días antes del nombramiento de Primo de Rivera por Alfonso XIII, con ocasión de la Diada de ese año, se intenta una Triple Alianza entre las fuerzas nacionalistas de Galicia, Vascongadas y Cataluña. En el plano de las lenguas regionales todas se muestran de acuerdo, aunque Castelao explica que hay diferencias sustanciales entre ambas pretendidas “naciones”. Habría tres hechos diferenciales: Cataluña era un feito basado na vontadeEuskadi a memoria, o meior reaitivo das aicións reivindicadoas, y Galicia en la intelixencia  e imaxinación.

Eso, imaginación para una fementida nación gallega que no falte. Castelao también puntualiza: “Cataluña representa, pola sua industria progresiva, a sua potencialidade económica e seu nivel de vida social tanto como o resto da Hespaña e, ademais, ten una cibdade populosa, meirande que Madrid, portador abrouxador das aspiracions catalanas”. Por el contrario, Galicia, “ e un pais precapitalista, povoado por traballadores que viven d-un misero xornal, que elos mesmos sacan da terra ou do mar; sen industrias d-abondo para absorber o escedente de povoacion labrega e mariñeira; c-un  paro forzoso e c-un déficit pecuniario constante, que se resolve pacíficamente por meido da emigración”.

En julio de 1932, por iniciativa de Unió Democrática de Catalunya, fuerzas nacionalistas catalanas homenajean a los diputados galleguistas Castelao y Otero Pedrayo en Barcelona.

Como continuación de la fallida Triple Alianza de 1923, el 25 de julio de 1933 Castelao inspira en Santiago de Compostela la formación de Galeusca.  Cuando muere el golpista Maciá, Castelao y el Partido Galeguista promueven un homenaje al traidor contra la República al que califican de «apostolo de Catalunya». El día de los santos inocentes de ese mismo año de 1933, Castelao escribe un luctuoso panfleto en A Nosa Terra, órgano del Partido Galeguista, bajo el título de Catalunya na morte do libertador en el que glosa al fallecido militar felón golpista y afirma, entre otras cosas, que “Catalunya e unha verdadeira potencia material e espiritual. Por eso, pese a quen pese, Caltalunya sera sempre ela, non sera parte de nieguen, senon que sera, por saber ser diferente,  unida e persoalidade existente. Catalunya merece ter homes da estirpe de Maciá. Cada pobo ten o que merece ter” .

Con ocasión del famoso pre republicano Pacto de San Sebastián, Castelao pondría a caer de un burro a su paisano y colega Casares Quiroga tanto por su escasa contundencia galleguista cuanto por no apoyar a los catalanistas: ”Casares non planteou  o problema galego nin se sumou aos catalans. Contase eso si, que pideu para Galiza os mesmos directos que lle fousen outorgados  a Catalunya; pero frenteros catalans, para dificultarlles, tal vez, a sua mision, e conformandose co sentir centralista da maoria.

Para acabar

En fin, no quiero cansar al amable lector, creo que basta lo comentado para ilustrar la querencia de Feijóo como buen nacionalista gallego.  Una querencia de subordinación y admiración no menor que la ejercida por el aventajado gran Monipodio en los aprendices Rinconete y Cortadillo.

Los nacionalistas vascos y catalanes sin duda son racistas, integristas, abusones, heteropatriarcales, pero, como dice Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado. Amén de muy filantrópico y LGTBI con perspectiva de género. Nada nuevo, el decimonónico Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, «regionalismo» en su jerga: “Galicia para los gallegos”.

Años antes, el intrépido Mariano, y hoy el sin par Feijóo siguiendo la linde se lanza a la conquista de lo que queda de España. Ahora bien, el caso es que la linde se acaba al otro lado de Piedrafita, y allí no está demasiado bien visto humillarse ante el golpismo catalán. El aliado nacionalista pasa a ser enemigo.

 

 

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