Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

11 M, un triste aniversario

Con pena de olvido se acaba de celebrar el décimo octavo aniversario del atentado terrorista de Madrid.  Un atentado estratégico que desgraciadamente ha supuesto un antes y un después en la Historia de España.

No es el único que hemos sufrido de carácter estratégico. Cabe recordar el asesinato del general Prim que fuera obstáculo al regreso de los Borbones, víctima de un crimen de Estado y que evitó la consolidación de una Dinastía supuestamente más honrada como la Casa de Saboya. El de Cánovas del Castillo que tuviera consecuencias en la guerra de EEUU contra nosotros al colocar en la presidencia del gobierno a un personaje turbio y más complaciente como Sagasta, que fuera ministro de la Gobernación cuando sucedió el anterior magnicidio del general catalán y que sabía más de la cuenta.

El regicidio de don Alfonso XIII afortunadamente resultó fallido aunque le costara la vida a varios españoles que contemplaban la comitiva real. Luego las amenazas de muerte en el congreso por parte del socialista fundador del PSOE, Pablo Iglesias, contra Maura, quien sufrió un atentado en el que resultó herido de un disparo. O el extraño asesinato del ferrolano don José Canalejas, uno de los políticos más brillantes de su época. Con gran conciencia social y promotor de políticas progresistas como don Eduardo Dato también muerto a tiros al igual que el anterior. Lo que no deja de ser curioso. Es como si desde donde sea se estuviese saboteando la posibilidad de un progreso pacífico y estable de nuestra sociedad.

Y más recientemente el no menos estratégico del presidente Carrero que supusiera un antes y un después tras el fallecimiento del general Franco. Un atentado achacado oficialmente a la ETA perpetrado a pocos pasos de la embajada americana después de la entrevista entre Kissinger y el almirante asesinado.

En todos ellos la versión oficial es la existencia de una especie de subcontrata del crimen que vela la autoría real y oculta qué intereses servían estos magnicidios.

En todos ellos, menos el de Cánovas, los ministros de la Gobernación de la época salieron ascendidos, lo que no deja de ser extraño sobre todo en el caso de Romanones con el Don Alfonso XIII  y de Arias Navarro con el almirante Carrero. El asesino frustrado de Su Majestad casualmente resultaría abatido en una finca de la familia del propio ministro de la Gobernación.

El 11M cabe ser considerado también como otro atentado estratégico que ha sacado a España de la pista, de modo que desde entonces no damos más que tumbos hasta el previsible desastre final, que cada vez parece más cercano.  Se entronizó a un tenebroso títere del deep state globalista para despanzurrar las instituciones y desde entonces vamos de mal en peor.

Probablemente nunca se hará pública la verdadera autoría de estos cobardes atentados en los que las víctimas ya no son políticos sino ciudadanos comunes, que iban a sus trabajos. El éxito de la manipulación del atentado con la complicidad del deep state español resultó una prueba para las instituciones borbónicas, que no superaron.  Y también supuso un primer aviso del escaso criterio de muchos españoles de modo que se demostró pueden ser engañados.

No puede haber democracia real sin una opinión pública bien formada y capaz de entender lo que pasa y cuales son sus legítimos intereses.

 

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