Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Garzón, Davos y los nuevos terratenientes

Garzón es como ministro de Consumo en el Gobierno de Su Majestad el responsable político del Plan Nacional de Control de la Cadena Alimentaria y de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Sus recientes y escandalosas declaraciones sobre cuestiones objeto de su competencia política y administrativa probablemente deban ser contextualizadas para entenderse mejor. Pudiera ser que más que estulticia fuesen parte de un sabotaje criminal.

Se trataría de ir minando la economía real dentro de una ofensiva revolucionaria en beneficio de la plutocracia más egoísta, cerrada y criminal que ha conocido la historia. En este proceso colaboran de una forma u otra casi todos los actuales dirigentes mundiales traidores a sus pueblos y de modo asaz entusiástico aunque paradójico, los comunistas.

El siniestro mengele patrocinador del Gran Reseteo, Agenda 2030 y NOM desde el Foro de  Davos, Klaus Schwab Rothschild, ha explicado que la “Gran Reconstrucción” implica una reestructuración radical del orden social y económico del mundo. No sé si de modo consciente como colaboracionista o demostrando una ignorancia oceánica don Felipe de Borbón suele llevar la chapita de la Agenda 2030 con más orgullo que la ahora degradada Gran Cruz de Carlos III.

Schwab Rothschild llama a este proceso en el que desgraciadamente nos han embarcado gracias a la traición de nuestras autoridades pasar del antiguo capitalismo a una nueva forma de capitalismo “inclusivo” que “liberará” a los seres humanos de la propiedad privada. Menos a ellos los plutócratas, claro está que se “sacrificarían” heroicamente por nuestro bien acaparando todo.

Esta forma de comunismo posmoderno al que rinden culto casi todos los grandes próceres de Occidente de lo que antes se consideraba el mundo libre, se distingue del anterior marxismo clásico en que ahora lo que se pretende expropiar no son ya los medios de producción sino los propios bienes de consumo personal que satisfacen las necesidades básicas de alimentación, vestido, vivienda, …

Y al contrario, los medios de producción se vienen concentrando en pocas manos privadas. Según los expertos dos grandes empresas BlackRock y Vanguard controlarían el 80 % de las empresas de todo el mundo. La mayor parte de la riqueza mundial se encuentra en manos del 1 % de la población. En la última de las famosas Cartas del responsable de BlackRock, Larry Fink, se insiste en la mohatra climática, el compromiso neto cero, la sostenibilidad y demás parafernalia que debe guiar las nuevas inversiones.  Lo que no deja de poner los pelos de punta a cualquier buen entendedor.

Algunos de los más temibles plutócratas conocidos se están dedicando a comprar grandes extensiones de tierra fértil probablemente para acaparar los medios de producir alimentos. Y apropiarse del “capital natural” y convertir de ese modo sus activos financieros en activos reales. Por ejemplo, Bill Gates esta intentado convertirse en el mayor propietario de tierras agrícolas de EEUU y es actualmente el mayor comprador de fincas rústicas, aunque no el mayor terrateniente en EEUU.  Que se sepa Gates posee unas 100.000 hectáreas. Sin embargo, Gates no es el más importante terrateniente de ese país. Los mayores terratenientes norteamericanos serían magnates como Malone, Turner y Bezos que poseerían en torno a un millón de hectáreas cada uno.

EEUU es muy grande de modo que tal acumulación de fincas rústicas por parte de señoritos de ciudad no parece aún muy preocupante. Salvo que tenga que ver con las pesadillas de Davos y su tenebroso cabecilla Rothschild y nos encontremos en un proceso de no aprovechamiento del suelo para futuras especulaciones, experimentos siniestros o generar hambrunas artificiales filantrópicamente sostenibles con el concurso o colaboración de traidores o ineptos “pringaos” como el ministro comunista de Consumo de Su Majestad don Felipe.

 

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