Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Barato, barato,

Queriendo dar una muestra de Mi Real aprecio a don Pablo Iglesias Turrión … vengo a concederle la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

FELIPE R “

Para tranquilizar a mis queridos amigos y simpatizantes me llena de orgullo y satisfacción desmentir haya recibido la concesión de la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. La realidad es que el otro día paseando tranquilamente por un mercadillo ambulante de pequeñas baratijas me he encontrado con una bandeja que contenía un saldo de esas cruces con el nombre del que aseguran haya sido el mejor o menos malo de los Borbones.

Hasta llegar al actual deterioro en el reinado de don Felipe, la concesión de estos galardones ha ido variando con el tiempo. Su última regulación es de principio de este siglo, donde previsoramente se explica que la cosa puede ser revocable en caso de delincuentes. Aunque esa hipotética revocación no dejaría en muy buen lugar al lince de la Zarzuela:

Queriendo dar una muestra de Mi Real aprecio a don Pablo Iglesias Turrión … vengo a concederle la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

FELIPE R

Y así con otros ilustres próceres y próceras de la pertinaz Monarquía hasta casi dos docenas: La novia del juez prevaricador Garzón, el astronauta, el maletero de la venezolana y generoso protector de chicas de moral distraída, la heroica socialista de Neguri… Pero desconocemos si en un acto de coherencia propia de nuestro heroico rojerío que presume de «republicano» los galardonados por don Felipe hayan renunciado al premio que les otorga Su Majestad.

Una Su Majestad empeñada en convertirse en el mayor referente de Su Dinastía relegando en tan dudoso honor a Su antecesor Fernando VII.

No somos nadie y ahora aún menos.

 

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