Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bergoglio y el Nuevo Orden Monacal

Una de las peculiaridades del NOM es el vaciado de soberanía y patrimonio de las instituciones existentes para traspasarlas a entes supranacionales o internacionales globalistas usurpadores que sólo responden ante el Diablo y la historia. Así, la OMS, la ONU, la OTAN, la UE y demás instituciones similares.

Dentro del proceso de desnaturalización de la Iglesia y de destrucción de la Tradición cristiana perpetrado por Bergoglio y su banda existen movimientos que no se suelen destacar tanto pero que tienen singular importancia en todos los sentidos.

El más patente, creo yo, es el de represión de la liturgia tradicional y relativización de ciertos sacramentos. Pero también es de gran capacidad de devastación el promovido para reformar el monacato. Una tradición milenaria de la Iglesia, hoy en sus horas bajas, que el poder Vaticano parece querer rematar. El botín es grande. Un importante patrimonio distribuido en muchos países  por valor de millones de euros. Y en el aspecto espiritual un proceso de desmontaje de la protección de la oración en el cuerpo místico de Cristo.

Es verdad que existe un problema real: la crisis de vocaciones, agravada tras el Concilio Vaticano II, que ha hecho que sea necesario abordar una especie de reestructuración o reconversión del sector. Lo habitual hoy en muchos conventos femeninos es encontrar a candidatas jóvenes procedentes de países del Tercer Mundo. La aportación de origen español estaría muy lejos de conseguir una adecuada tasa de reposición. En cierto modo, un microcosmos especial que se comporta como el propio macrocosmos nacional: muestra la incapacidad de mantener la población autóctona.

Ahora bien en esta fase de su lamentable mandato, Bergoglio está acelerando la intensidad de su poder demoledor y su afán de acabar con la vida contemplativa que, según nos muestra, para él ya no tiene sentido en el siglo XXI. Las Órdenes contemplativas ya no gustan, se presentan como inútiles y desde los organismos del Vaticano pretenden aplicarles la eutanasia de moda ya que no quieren desaparecer.

El instrumento legal para la instauración del Nuevo Orden Monacal resultaría ser el Cor orans, derivado del Vultum Dei quaerere bergogliano.

Las órdenes femeninas a nivel mundial tenían un año de plazo para ajustarse. Cor orans viene a ser un plan de abandono planificado del monaquismo contemplativo, anunciando que esta vocación ya se habría agotado. Al Vaticano actual no le gusta el monaquismo contemplativo y predica que se trata de una forma de vida desactualizada. No se facilita la labor: Se exigen periodos de formación de nueve años controlados fuera del monasterio. No ya para las novicias sino con requisitos para sus maestras que deben asistir constantemente a cursos de educación continua fuera de su monasterio, con amenaza de disolución si no fuesen dóciles.

Los monasterios deben pertenecer a una federación con poder absoluto sobre ellos, incluso sobre sus miembros. Aunque no quieran se les obliga a la fuerza vulnerando la autonomía instituida por las reglas de sus fundadores. Los bienes y los miembros deben ser compartidos, lo que significa que una federación puede exigir que un monasterio entregue dinero y hermanas en cualquier momento y por cualquier motivo. Cor orans establece en un mínimo de seis miembros profesos la comunidad sostenible. Los bienes de los monasterios cerrados se reparten entre la federación, la diócesis y la Santa Sede que puede intervenir en cualquier momento y reclamar el monasterio cerrado para sí. De esta forma el Vaticano ha cerrado cientos de monasterios con patrimonios de millones de euros.

Pero no se trataría solo de una cuestión de botín material, el botín patrimonial que puesto en valor para el accionista pueda producir buenos dineros al codicioso Vaticano heteropatriarcal bergogliano.  El asunto es mucho más profundo.  Y nos debiera interesar especialmente como españoles. María Zambrano hablando de la piedad en El Hombre y lo divino nos explica con argumentos jungianos que «al reducirse el conocimiento a la razón solamente, se redujo también eso tan sagrado que es el contacto inicial del hombre con la realidad a un modo único: el de la conciencia… el hombre se tornaba en simple soporte del conocimiento racional… a medida que el sujeto se ampliaba, diríase que absorbiendo las funciones que el alma desempeñaba antes, la realidad se empequeñecía.»

 

Mística y espíritu en la vida monástica española

A Bergoglio lo que tiene que ver con España y la Hispanidad, sobre todo por su extraordinaria aportación al Cristianismo histórico, le produce urticaria insostenible. Y este tema de la vida monástica, la Ascética y la Mística tiene especial importancia en la Cultura española. O cabe decir, ha tenido.

Desde la perspectiva actual los anhelos de Teresa o de su paisano Juan de Yepes apenas resultan comprensibles. Pero hay un componente simbólico que da a su gesto un valor permanente por mucho que hayan podido cambiar las cosas durante estos cinco siglos. Sus figuras modestas por fuera pero tan inmensas por dentro atravesando los desolados campos castellanos, reverso de los fastos imperiales que junto a la Mesta y al cambio climático en la Península Ibérica habían casi arruinado al sufrido pueblo común, tienen algo de aventura quijotesca, de intento de realizar en un mundo hostil todo un universo de valores metafísicos según era por ellos entendido. En el caso de Teresa, tuvo que enfrentarse además a las trabas que la sociedad clerical y autoritaria de la época reservaba a la condición femenina. Su sometimiento intelectual y jerarquizado al varón, por muy inferior en intelecto o sensibilidad espiritual que fuera.

La experiencia mística y el poder establecido se llevan siempre mal, sea cual sea la ortodoxia o teología de la confesión dominante en la sociedad donde el místico florece. El lenguaje místico tiende a ser subversivo porque por su propia naturaleza inefable, simbólica, se encuentra en la frontera epistemológica de lo numinoso y no encaja en ninguna teología.

La Mística se vincula al mundo de la experiencia más que al de la mera creencia teológica. Por ello siempre ha sido considerada peligrosa para el Poder político o sacerdotal, con Bergoglio es lo mismo, que considera inconveniente la idea y misma la práctica de buscar el Reino del Espíritu sin intermediarios. Aquellos que no comprenden que la ortodoxia es más una necesidad de las organizaciones que una virtud espiritual. Y que, muchas veces, la ortodoxia se convierte en escudo de la ignorancia, la ambición, la cobardía, el fanatismo o la hipocresía. Contra estos vicios está la búsqueda del origen, de la razón de ser, de la fuente: “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche”.

La extraordinaria aventura espiritual, intelectual, literaria y organizativa de los reformadores del Carmelo no pueden dejar maravillarnos. Pasando frío y penalidades de todas clases, cuando no bajo la persecución oficialista, atravesaban la inhóspita Castilla de mediados del XVI entusiasmados con su voluntad fundacional.  Asombran, nos conmueven, las peripecias, verdaderas gestas heroicas, de los quijotescos andariegos para promover nuevas fundaciones de conventos y monasterios. Una aventura espiritual, pero que hoy también llamaríamos empresarial en el mejor sentido del término, que supone un riguroso mentís a la supuesta inhibición de los místicos y los metafísicos ante los problemas temporales.

Por el contrario, es en el ejercicio de la Mística y por su inspiración donde nuestros héroes encuentran la energía que, incansables, les lleva a remover obstáculos que parecerían insalvables. Un modelo que, con los matices que se quieran, debiera ser motivo de inspiración medio milenio después, a los españoles empantanados en una etapa histórica de nueva zozobra y tribulación.

Sí. Bergoglio es malvado pero no tonto.

 

 

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