Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Reforma laboral y 4ª revolución industrial

Hasta ahora, las escaramuzas acerca de la derogación o no de la reforma laboral de Mariano se suelen venir enmarcando en las peleas con sus dímes y diretes entre facciones enfrentadas del dañíno gobierno comunista de Su Majestad. Una disputa local entre familias o banderías mafiosas por obtener mayores cuotas de poder dentro del empobrecido reino pero que no deja de ser curiosa por miope o incluso ingenua.

En la propia pseudo derecha turnista se jalea la disputa como forma de desgaste gubernamental y oportunidad estratégica de negocio, no sé bien si comprendiendo del todo la gravedad del asunto.

Lo que quiero decir es que los tiros internacionales van por otros derroteros si hacemos caso a lo indicado por las propias publicaciones globalistas oficiales.

Para colmo, nos encontramos en una situación muy débil y peligrosa no ya en España sino en todo el mundo con amenazas de posibles desabastecimientos, hambrunas, apagones duraderos, en fin, todo un panorama desolador que puede hacer peligrar la supervivencia de muchas empresas ya muy tocadas o desestabilizadas por las exageradas medidas perpetradas contra la plandemia.

Veamos. Según explica Klaus Schwab Rothschild, Presidente del Foro de Davos, en su libro La Cuarta Revolución industrial: “son muchos los desafíos a los que se enfrenta el mundo de hoy, pero posiblemente uno de los más importantes sea comprender la nueva revolución tecnológica. Por primera vez podemos afirmar que la cuarta revolución industrial acarrea la transformación de la humanidad, debido a la convergencia de sistemas digitales, físicos y biológicos que la protagonizan.”   “… Esta revolución nos está obligando a repensar cómo los países se desarrollan, como las organizaciones generan valor e incluso qué significa ser humanos.”

Dicho de otra forma más clara: de la concepción más o menos clásica de la máquina y la Técnica al servicio del hombre ahora lo posmoderno progre será el hombre al servicio de la máquina controlada por el capital plutocrático.  Lo de generar valor para el accionista en vez de satisfacer necesidades reales ya sabemos lo que supone. Y lo del significado de ser hombre para cierta gente pone los pelos de punta al más templado.

Y todo ello en un marco legislativo en el que los Estados nacionales van ser desactivados e incluso quizás destruidos en un futuro no muy lejano a favor de las grandes corporaciones capaces de maniobrar en un universo desregularizado.

Según el Presidente del Foro de Davos la cuarta revolución industrial va a provocar importantes impactos en la Economía. En crecimiento, productividad y empleo con un proceso de sustituir trabajo por tecnología. En EEUU el 47 % de los empleos están en riesgo.  Sobre todo los repetitivos de ingresos medios, frente a ambos extremos. El futuro significa emplear algoritmos por seres humanos. Según él, puede ser automatizado incluso el trabajo de abogados, analistas financieros, médicos, periodistas, contables, aseguradores o bibliotecarios. Pero el trabajo sustituido es menor que el que anterior a sustituir por la tecnología.

Sin embargo, si se permite la digresión, sabemos que en la España actual esta ley no se cumple en el ámbito de la Administración ni en el del nutrido sector público redundante o parasitario. En tiempos de Franco el número de funcionarios y similares era mucho menor que ahora y eso que apenas había informática ni demasiadas cargas fiscales. Pero la posibilidad de saquear un sector privado menguante para engordar una gusanera pública creciente no es sostenible y ha de tener un límite.

De modo que se aumentará la productividad pero no los nuevos productos que necesitasen más mano de obra. Se va a un mercado laboral polarizado a ambos extremos de preparación y renta, con crecientes problemas sociales. Pudiera producirse una re-localización hacia economías avanzadas en segmentos altos o cuando el coste mano obra remanente no sea tan importante.

Se prevé una forma de trabajo en nube humana, organizaciones de geometría variable o muy fluidas … Es decir, autónomos de subcontratas temporeros sin derechos laborales frente a empleados. Y pluriempleo precario y variable para ir tirando.

En consecuencia, Schwab Rothschild insta a idear nuevas formas de contratos adaptados a las nuevas condiciones (¿de explotación?). Unas condiciones que generarían más fragmentación, aislamiento o exclusión social. Es de suponer que el prócer globalista alemán no se refiere los contratos prebendados por agradecidos monopolios de un prohombre socialista como Carmona o de la hija de Bono.

Con tal panorama el horno no estaría para bollos ni para mayores experimentos.  Es posible que podemitas y socialistas aprendices de brujo crean que tienen más poder real para hacer su Revolución que el meramente vicario otorgado temporalmente por la plutocracia para desestabilizar la sociedad actual. Un espejismo muy peligroso porque me temo no se pueda hacer la Revolución sin sus directrices ni su permiso.

Al contrario, lo prudente e inteligente desde el punto de vista del Bien común, del empleo y de la verdadera sostenibilidad, una palabra tan equívoca, manoseada y desnaturalizada por el uso, es tratar de proteger contra los abusos del globalismo a la pequeña y mediana empresa o a la condición de autónomo como alguna garantía de futuro o de resistencia ante las nuevas amenazas.

 

 

 

 

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