Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ritos

Su Majestad, Hijo del Cielo, ha presidido la tradicional Ofrenda al Apóstol, Hijo del Trueno. Un rito muy curioso que me recuerda los que el Emperador de la dinastía Ching celebraba en el famoso Templo pequinés del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Pero los tiempos cambian que es una barbaridad. Sí, una barbaridad como decían en La Verbena de la Paloma y podemos constatar en esta otra verbena compostelana, celebrada poco después del acto pagano ministerial de homenaje a los caídos no por Dios y por España sino para granjería de la plutocracia globalista, el partido comunista chino y su agente OMS. Sí. Debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos y sobre todo este último año de devastación generalizada para construir el satánico NOM sobre los escombros de nuestra civilización los cambios se vienen acelerando vertiginosamente.

Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era una fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Santiago matamoros puede ser denunciado por incitación al odio por la bárbara horda invasora trinca subvenciones. Sí. Como otro Santiago, Abascal, proscrito nada menos que en la muy amenazada sino ya perdida Ceuta. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Incluso era festivo en toda España antes de que fuese troceada para así ser mejor tragada y digerida por el enemigo.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, sobre todo los más nocivos y peligrosos de la PP, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los fanáticos catequistas LGTBi, no binarios, trans y demás géneros, los nacionalistas de todos los partidos y el oneroso pilla pilla orzamentario taifal.

Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado tras el telón del grelo, como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social o de despotismo sin ilustrar que Feijóo no adopte para sus fines particulares.

En este peculiar contexto, don Felipe, muy serio y puesto en razón con la singular agudeza de descubridor de la pólvora y el tono estupefaciente que le caracterizan nos ha venido a iluminar con la peregrina idea que “la Monarquía simboliza la continuidad de la Nación”. O de que siente “orgullo y respeto por nuestro pueblo”. Menos mal que nos lo ha aclarado para dejarnos más tranquilos porque la verdad es que no lo demuestra con su conducta colaboracionista.

También reconoció que: “En momentos como este son imprescindibles faros que alumbren y que marquen la dirección en la oscuridad”. Obviamente no será el suyo, más apagado que un candil bajo el agua.

Pero mientras con toda pompa, boato y parafernalia oficial esto sucedía en la catedral compostelana, yo visitaba un lugar sagrado más modesto, un santuario muy interesante: El Corpiño, en el término municipal de Lalín (Pontevedra) en la Galicia rural del interior. Se trata de un lugar muy singular donde tradicionalmente se hacían exorcismos.

Práctica tradicional católica hoy en decadencia con Bergoglio cuando más falta haría celebrarlos urbi et orbi gracias a sus propias actuaciones entre otras causas.

En mi humilde opinión es aquí, al santuario del Corpiño, donde mejor debieran haber traído a Su Majestad.

Acaso un buen exorcismo consiguiese expulsar sus demonios como a don Carlos II, El Hechizado, último rey también, pero de la precedente dinastía de los Austrias. Y si es verdad lo de que “simboliza a la Nación” pues mejor o más justificado aún porque nuestra querida España está hoy en manos de malignos encantadores, villanos, vendepatrias, malandrines, felones diabólicos.

Otra vez la perdición de España como en la época de don Rodrigo.

¿Con ánimo y voluntad de reconquista como entonces?

No sé. No lo parece.

Habrá que preguntar a Su Majestad pero sobre todo ver qué hace.

 

Anexo

Aquí se pueden ver otras garitas anteriores sobre este tema.

 

 

 

 

 

 

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