Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre la precisión en las carabinas de aire comprimido

Una de las cuestiones importantes para el aficionado al tiro con aire comprimido es el de la precisión. Un asunto en el que tiene que ver la capacidad para agrupar los impactos así como para colocarlos sobre un objetivo a una distancia determinada. Aquí, como en tantas otras cosas de la vida, se hace muy patente la famosa Ley de los rendimientos decrecientes.

Porque a poca distancia casi cualquier tirador puede acertar con casi cualquier carabina con casi cualquier balín y en casi cualquier circunstancia medioambiental.

Pero la cosa empieza a complicarse con la distancia al objetivo.

Las condiciones medioambientales influyen. En especial el viento tanto en magnitud como en dirección, sin olvidar la temperatura en el caso de emplear bombonas de CO2 ya que la expansión del gas toma calor del envase y en consecuencia se enfría variando la capacidad de proyección. Hilando aún más fino pueden influir la humedad, o la altitud. Y, por supuesto, las condiciones de visibilidad.

A diferencia de cuando yo era niño, ahora hay muchas clases de balines además de los distintos calibres, entonces apenas el 4,5 mm. Los balines además de su composición se distinguen por su peso y por su forma. Estas dos últimas características son las más importantes para un calibre determinado. En este aspecto hay que decir que el balín debe encajar bien en la recámara. Si se encuentra demasiado holgado dentro de ella y a lo largo de su recorrido dentro del ánima se perjudica la toma adecuada de estrías y la puntería.

El peso influye en la trayectoria pues estabiliza el movimiento sobre todo en caso de viento lateral, si bien acentúa la caída. Si es ligero, el tiro resulta más tenso. Esta cuestión influye especialmente a partir de unos 50 m de distancia. El mismo balín disparado con la misma carabina produce agrupaciones diferentes según las distancias. De modo que puede resultar relativamente preciso a 10 m y desviarse mucho ya a 20 o 30 m.

Pero el peso del balín pudiera también influir dentro del ánima del cañón, antes de salir. Cuanto más pesado sea suele ofrecer peor precisión porque tarda más en salir, toma más vibración en ese tiempo adicional de permanencia dentro de la carabina y es más difícil mantener la puntería. Así, cuanto más pesado también más difícil para el tirador, que debe ser comparativamente mejor y poseer mayor pulso.

Para tirar con balines pesados es necesario más potencia que con ligeros. Por ello, no valen carabinas con rangos de potencia pequeña o incluso mediana, que pueden ser perfectamente precisas con balines comunes y a distancias no muy grandes, 10 o 15 metros. En efecto, existen carabinas con potencias inferiores a los 7,5 julios, como las de la clase F alemana, sumamente precisas a distancias de 10 m.

Entiendo que la importancia de la potencia se sobrevalora. Y de nada sirve potencia sin precisión. A veces, ambas pueden resultar opuestas. Como no tiene mucho sentido comprar un deportivo para moverse campo a través, antes de elegir un arma también conviene tener en cuenta  saber en qué condiciones y distancias se va a utilizar habitualmente.

Es habitual, sobre todo en el calibre 4,5 mm que es el que uso, utilizar balines más pesados a mayor distancia de tiro. No obstante, creo que en la práctica común lo mejor se encuentra en una banda del ni demasiado pesado, ni demasiado ligero. En resumen, cabe decir que el calibre pequeño (4, 5mm) suele ser mejor por tiro más tenso y preciso, en caso de que no haya mucho viento lateral. Los balines son más baratos y tienen mayor surtido en más comercios. En general, creo que es preferible para tiro al blanco.

El calibre 4,5 mm también sirve para pequeñas piezas de caza o combate de plagas allí donde esté autorizado. En los países donde está permitida la caza los tiradores emplean los balines pesados para tratar de no dejar herido inútilmente al animal. Sin embargo, para cazar en los lugares donde esté permitido dicen que es mejor el 5,5 mm, por su mayor potencia que permitiría abatir piezas menores que un zorro apuntando a zonas vitales. Por eso el calibre 5,5 mm es más utilizado en América.

La forma del balín influye en lo que se suele llamar el coeficiente balístico. A igualdad de peso, unos balines resultan más precisos que otros empleados en una carabina determinada. La forma de la cabeza, y el equilibrio de pesos consecuente, influye en la aerodinámica.

Las carabinas son importantes

Pero no lo son todo. Puede observarse en ocasiones como tiradores con armas más modestas pueden superar los resultados obtenidos por otros dotados de carabinas de calidad y precio excepcionales.

Sobre los tipos de carabinas según sus sistemas de proyección puede recordarse lo que decía AQUÍ.

La precisión no siempre es cosa de disponer de mayor potencia, incluso a distancias cortas pudiera ser al revés. Hay que tener en cuenta el retroceso o movimiento al disparar, que está en función de la potencia. Que también afecta a la vida útil y fiabilidad del visor acoplado.

Conviene insistir en lo antes comentado y tener en cuenta que las carabinas accionadas por bombonas de CO2, en especial las de repetición, son más sensibles a las bajas temperaturas lo que puede afectar a la precisión en condiciones meterológicas desfavorables.

Influye mucho la sensibilidad del gatillo. Si está demasiado fuerte la puntería se ve perjudicada por lo que hay que aprender a manejarlo. Algunos son regulables. Conviene que estén lo más suaves que permita la seguridad. Para probar la seguridad para un ajuste dado se pueden dar golpecitos a la carabina para comprobar que no se dispara sin tocar el gatillo. Siempre apuntando a un lugar donde no haya ningún riesgo, por supuesto.

Los cañones fijos producen mayor regularidad y precisión. Los de quiebre pueden irse desajustando con las sucesivas cargas y el uso. La exactitud del balín debe ser mayor en las carabinas de cañón fijo para evitar que pueda moverse e incluso caerse de la recámara antes de cerrarla. Al parecer, para un mismo modelo, ceteris paribus, los cañones más cortos resultan más precisos que los largos.

Cada carabina tiene su equilibrio particular debido a la distribución de masas y pesos que se altera con los accesorios que se puedan colocar. El equilibrio estático favorece la precisión. También el dinámico cuando la carabina es disparada y se producen las vibraciones debidas al movimiento del muelle o del nitro-pistón.

La calidad del arma es fundamental. El rayado del ánima debe ser perfecto, y si tiene bocacha debe estar bien colocada.

Y los tiradores lo son aún más.

La precisión depende del tirador: experiencia, serenidad, capacidades sensoriales, habilidad. Incluso de cada momento del tirador, por muy regular que sea no suele haber dos días iguales. Es fundamental colocarse, sostener el arma y disparar el gatillo de igual manera para evitar achacar a otros factores ajenos lo que se debe a su propia forma de hacer las cosas.

Antes de una competición o prueba especial es importante intentar entrenarse reproduciendo las mismas condiciones de éstas.

Ayudan hábitos beneficiosos tales como el de mantener las armas limpias, cuidadas, en lugar seco, protegidas y en buen estado.

La cosa es más fácil después de todo

El lector no debería asustarse con tanto considerando y otro sí digo. En la realidad la cosa es más empírica y sencilla. No se sabe muy bien del todo porqué, o al menos yo lo ignoro, el caso es que unos balines van mejor que otros para cada carabina y tirador concretos.  Hay balines comunes, baratos, que se comportan estupendamente a corta y media distancia sin que sea preciso recurrir a otros más raros, pesados y costosos.  Es cuestión de probar.

Aunque se base en leyes físicas el tiro deportivo es algo experimental, empírico y cada aficionado debe buscar lo que mejor se acomoda a sus propios hábitos, o incluso vicios en su forma de disparar. Conviene ser consciente de lo que se hace y observar para retroalimentar y aprender de éxitos y fracasos.

Sin embargo, para divertirse sin más ambiciones competitivas basta con seguir pautas razonables al alcance de cualquier aficionado. Confío en que estos sencillos comentarios puedan contribuir a mejorar su precisión.

 

Referencias de las Imágenes

Las imágenes de las dianas se corresponden con agrupamientos a 10 m y a 20 m y balines medios y pesados de 4,5 mm. La carabina empleada es la misma excepto en la última.

La primera muestra la agrupación obtenida con balín medio convencional a 10 m.

La segunda y la tercera indican las diferencias según la distancia de 10 o 20 m con balín de 0,52 g u 8,02 gr

La cuarta se corresponde con un balín ligero match a 20 m.

La quinta con uno muy pesado de 1 g o 15,4 gr

La sexta con uno pesado tipo match de 0,69 g o 10,65 gr

La séptima muestra dos dianas superpuestas consecutivas conseguidas a 10 m con balín medio convencional.

La imagen final la incluyo como curiosidad. Se corresponde con el  resultado de tirar con una carabina en mal estado. Incluso a muy pequeña distancia la agrupación es muy mala, aleatoria. Y además, en vez de círculos nítidos, las perforaciones presentan forma de «lágrimas» debido a la escasa energía del impacto.

 

Equivalencias entre sistemas de medida

1 ft / lb = 1,35 julios

1 yarda = 0.914 metros

1 pulgada = 2,54 cm

1 libra = 453, 6 gramos

1 grain = 0,0648 gramos (Por ejemplo, un balin de 0,5 gramos equivale a 7,71 grains)

Julios= velocidad al cuadrado * peso balín en gramos / 2000

Un pie por segundo FPS equivale a 0,30 metros por segundo

 

 

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