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Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¿Arhat o Avalokitesvara?

El Budismo para un occidental

Desarrollé mi interés por el estudio del Budismo y de su iconología sagrada a raíz de mi primer viaje a China hace casi treinta años. Donde, pese a los horrores del comunismo y de su devastadora genocida Revolución cultural, aún cabía encontrar algunos relictos budistas que habían sobrevivido a la devastación maoísta. Centros sagrados donde la llama espiritual no se había extinguido del todo. Se habían conservado ciertas construcciones sagradas. Recuerdo la extraña respuesta que me dieron a mi pregunta acerca de la función sagrada de la pagoda, forma evolucionada de la primitiva stupa. “Dicen que sirve para elevar los demonios al Cielo”. Lo que entendí como que la energía telúrica contenida en la Tierra podía sutilizarse a través de los pisos de la pagoda, como en una especie de acupuntura. Una forma de alquimia vibratoria desde lo más grosero a lo más sutil. Algo parecido a lo ocurriría a nivel microcosmos con la elevación de la energía del chacra muladara a través de los demás hasta el conocido como cerebro del etérico, visión del apocalipsis o revelación. Desde una perspectiva de dos dimensiones una forma de mandala. Desde la de tres, una referencia al pilar o eje del mundo que descansa en lo más profundo y se eleva en gradaciones múltiples hasta las más altas esferas celestes. Por eso es asociado a la figura de Buda, porque se encuentra en el centro del mundo y permite la elevación espiritual.

Un tema verdaderamente fascinante desde muchos puntos de vista que inspiraría entre otras cosas mi libro Buda, Parsifal y el Grial.  O algunas interpretaciones acerca del Pórtico de la Gloria, su parteluz como columna, y el tímpano como visión, apocalipsis o revelación.

Y es que muchos de los planteamientos, desafíos y soluciones o alternativas a las que se enfrentara el Budismo desde la época de Buda Sakyamuni en el siglo VI antes de Cristo tienen que ver con la propia naturaleza humana e interpretaciones del mundo espiritual presentes tanto en Oriente como en Occidente, en todas las épocas históricas, incluida naturalmente esta en la que nos encontramos. Es curioso, y también muy esclarecedor para la historia del pensamiento religioso, observar en el Cristianismo alguna evolución paralela a las que experimentara el Budismo siglos antes.

El Budismo se fue trasformando a medida que se fue extendiendo por toda Asia al contacto con las principales creencias de los diferentes países. La doctrina más escueta, racionalista y experimental de los orígenes se fue diluyendo o modificando en ocasiones cuando asimilaba creencias locales. En efecto, la doctrina inicial se expuso al peligro de irse diluyendo al contacto con las imágenes y los símbolos anteriores a su llegada a los diferentes países en los que se fue extendiendo. De modo que hubo un proceso histórico de adaptación y asimilación. Más que intentar desalojar espíritus y demonios de a imaginación de los hombres, se entretejieron hábilmente las creencias populares en las enseñanzas, surgiendo así un complejo pero acertado y eficaz sistema de metáforas que permitía que tanto el racionalista como el mero devoto interpretaran la doctrina cada uno a su manera. Para los racionalistas era una filosofía positivista y a la vez un código moral basado en el autodominio, la bondad y la clarividencia. Para los devotos era una fidelidad, un sentido emocional de pertenencia, una fe o devoción.

De tal manera que de aristocrático, en el genuino sentido del mérito y la Virtud pero no del linaje, sin necesidad de un clero o casta sacerdotal porque su ámbito era cada individuo, se fue trasformando en  popular, con un creciente papel de un clero intermediario. Lo que daría lugar a panteones más o menos barrocos, teologías complejas y devociones inspiradas o gestionadas por ese clero.

 

El Budismo, religión ecuménica. Similitudes con el Cristianismo

Cabe considerar al Budismo como la primera religión ecuménica o universal, sobre todo después de la influencia histórica del emperador indio Ashoka, que propagó el Budismo en la India y Asía, jugase un rol parecido, aunque con diferencias, al de Constantino para el Cristianismo medio milenio después.

No obstante, el Budismo no se puso al servicio de un cierto poder político concreto como sucediese con el Imperio romano.  Pudo convertirse en una religión universal porque no estaba ligado tanto a particularidades nacionales o tribales cuanto a planteamientos metodológicos de búsqueda o naturaleza espiritual. Es decir, dirigido más a lo trascendente y la vía para lograrlo que a lo contingente histórico.

Sin embargo, el Budismo originario también experimentó importantes cambios a lo largo de los siglos y de su contacto con las diferentes culturas asiáticas. La difícil simplicidad de las ideas iniciales del Maestro, su visión fue transformándose, especialmente con la concepción Mahayana del Budismo.

Como el de Nicea en el Cristianismo el año 325 con el emperador Constantino en el que se definió el Arrianismo como herético, el Budismo también tuvo un importante Concilio en la época de Ashoka. En ambos casos se trataba de definir un canon u ortodoxia, una teología. Y, en consecuencia una forma de Poder.

Probablemente Jesús que pensaba próxima la Parusía y desde luego Gautama Sakyamuni quien comprendió y transmitió a sus discípulos un método de evolución espiritual, de superación del samsara, estaban lejos de querer instaurar lo que luego serían los importantes movimientos religiosos establecidos como poder en sus nombres.

La esperanza mesianica, la idea de que el Espíritu no va a abandonar nunca a la Humanidad a su suerte, no es solo característica del judaísmo sino que es común a todas las grandes religiones. También el Cristianismo espera la venida definitiva del Mesias, como antes el Saoshyant del Zoroastrismo persa, o el Madhi de las escuelas islámicas. En el caso del Budismo Mahayana la figura escatológica análoga es Maitreya, «El que es Amor», con el que se conoce al último Boddhisattva destinado a convertirse en el siguiente Buda cuando el Dharma del Buda histórico actual, Sakyamuni o Siddartha Gautama, se haya debilitado por completo. El Dharma es la enseñanza de Buda, el método para alcanzar el despertar, para disipar el sufrimiento y el oscurecimiento.

 

Ideales de realización espiritual y vías de actuación

Uno de estos planteamientos divergentes fundamentales es el de la dicotomía entre la evolución espiritual propia de cada alma individual en función de sus propios méritos y esfuerzos, o bien por la esperanza puesta en un Salvador, o Mesias, o Boddhisattva, Señor o Buda de la Compasión, capaz de rescatar al devoto del marasmo en que se encuentre. En efecto, la vía de la devoción a una figura salvífica o benefactora exterior, Jesús, la Virgen, Avalokitesvara, Kuan Yin, frente al trabajo sobre la propia alma inspirado en un método de evolución espiritual.

En el caso del Budismo, simplificando la cuestión, la dicotomía entre el Hinayana y su visión del arhat o el Mahayana de teología más complicada, incluso barroca y su concepción devocional hacia figuras salvadoras.

Así cuando la persona noble a la que no le queda nada que aprender, liberada de las pasiones en vida, a su muerte consigue el nirvana y el cese de su sufrimiento. Es un arhat, liberado de las causas del renacimiento, que se libera individualmente del samsara. Podría asimilarse a la idea del santo cristiano que consigue la realización espiritual.

Pero cuando un ser noble que ha alcanzado el umbral de la liberación renuncia a entrar en el estado de arhat por compasión hacia los demás se convierte en Boddhisattva ofreciéndose a obrar a favor del despertar y evolución espiritual de las criaturas.

La vía del Boddhisattva conduciría al estado de arhat en su estadio de Buda perfecto.

 

Arte budista

El Arte budista favorece mucho la comprensión del significado del Arte sagrado en general. El primitivo arte budista, antes del Mahayana, representa a Buda por símbolos y no como figura humana. También en el Cristianismo la representación personal de Jesús fue tardía. Sustituida por un pez, un cordero con la cruz. Este tipo aún aparece incluso en representaciones del siglo XIII como el de la iglesia de Sos. Solo a finales del Siglo VII tras el concilio de Constantinopla se ordena representar el cuerpo entero de Jesús sobre la cruz.

Dentro de la fascinante iconología sagrada del Budismo Mahayana es posible distinguir variados arquetipos y personajes con diversos elementos de identificación propia característica, de algún modo similar a lo establecido por Panselinos en el caso del Cristianismo. Cada figura, cada gesto, cada complemento iconográfico posee un significado definido y su conjunto un lenguaje sistematizado o codificado que el artista o el observador conocen. Entre ellos, las posturas, la posición de las manos o la existencia de ciertos elementos o atributos identificadores.

Las primeras imágenes de Buda mostrando su figura humana pero también su carácter sobrehumano del Iluminado fueron en Mathura y en Gandhara, esta última con importante influencia del helenismo. Pero repasemos aquí la versión del Boddhisattva.

Sus representaciones aunque de un ser sobrehumano sumido en un estado de beatitud suelen ser menos abstractas, más humanas o terrenales que las de Buda. Llama la atención cómo incluso representaciones relativamente cercanas en el tiempo han sido realizadas con sumo amor y devoción por los artistas, cosa que ya no suele suceder en Occidente con las representaciones espirituales modernas.

El Boddhisattva más famoso e importante es Avalokitesvara. Un nombre que viene a significar el atributo del Señor que mira con compasión hacia los sufrimientos del mundo. Constituye una de las formas más hermosas y conmovedores del Arte budista. Se caracteriza en representación canónica por el buda Amitabha, Señor del Paraíso Occidental del que sería manifestación, situado en el tocado de su cabeza, y también por un loto sobre el hombro izquierdo o sobre el pecho. También puede llevar una botella o recipiente para bálsamo o néctar, que deja caer para aliviar el sufrimiento de la Humanidad doliente.

O se la ve formando pareja en mística unión con Shakti Junto con otras imágenes budistas florece o tiene su base sobre un loto de pétalos abiertos. La simbología del loto en cuanto a apertura y desenvolvimiento del alma entre las dificultades materiales presenta similitudes con la de Rosa Cruz en Occidente.

Existen diversas formas de Avalokitesvara incluso algunas consideradas femeninas como la Kuan Yin, de China o la Kannon japonesa. A veces aparece con un manto y un niño en brazos, y se las considera diosas de la Misericordia. Un rol semejante al de la intercesora y dadora de consuelo Virgen María en el Catolicismo. No obstante, más que de feminización propiamente dicha cabría hablar mejor de androginia, acaso en el mismo sentido platónico de unión de los complementarios expuesto por el filósofo de la Academia en su diálogo Simposio.

Además de las figuras que pudiéramos considerar propias del Nirvana como Budas y Boddhisattvas, existen otras que, aunque con diversos grados de jerarquía espiritual, ya serían del plano samsara.  Así los Devas o dioses, en número de doce. Los Protectores del Universo, cuatro, que pueden dar lugar con un Buda central a iconografías que asemejan una especie de tetramorfos. Los Dos centinelas de la Puerta o Guardianes del Umbral de aspecto terrorífico aunque de índole benéfico. O un grupo de diferentes seres semi divinos, angélicos o incluso demoniacos, en el sentido griego, daimon, del término.

 

Explicación de algunas imágenes que ilustran el texto

Las imágenes de Arte budista que reproduzco son

Una preciosa talla antigua Kuan Yin con rostro de óvalo de divina proporción con estofado de oro adquirida en la ciudad china de Yangzhou, donde parece ser que fue gobernador Marco Polo.

Otra preciosa talla en marfil adquirida a una sensible anticuaria coruñesa en la que puede observarse el Buda Amitabha coronando el tocado de Avalokitesvara, así como la sublime expresión de serenidad del rostro o la mirada búdica de visión interna.

También una pareja tántrica de bronce en unión mística para dar lugar a la manifestación. El budista tántrico pretende suprimir la actividad mental, adentrarse en el Nirvana, alcanzar el estado búdico. Pero el método es distinto, toma un camino que puede considerarse directo como es la magia y los ritos erótico-místicos. Para ello necesita el concurso de una deidad femenina, una consorte sagrada.  El rol de tal Tara o Shakti es el de servir para alcanzar la liberación completa.

Dentro de esta interpretación el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo o Maha Suknakaya que posibilitase el goce supremo de los budas realizados. Presididos o iluminados por Buddhi o rayo del Intelecto superior no individualizado que constituiría el más elevado principio en la manifestación humana, los cuerpos sutiles forman la anatomía oculta del hombre.

La reproducción de las tres asambleas de la predicación del Buda Maitreya está tomada del libro sobre Arte Budista de Seckel. Se trata de un fragmento de un rollo iconográfico del siglo XII procedente del Museo Nacional chino de Formosa. En esta visión mística Maitreya aparece desglosado en tres y rodeado de otros Boddhisattvas, arhats, los cuatro Protectores del Universo y los dos guardianes del umbral. En la franja de la parte superior se pueden contemplar tres vajras.

 

La presente crisis histórica tiene una dimensión espiritual

A lo largo de la Historia siempre ha habido intentos de manipular el universo espiritual desde Poder. En el caso del Catolicismo, el poder del Papa era doble, espiritual y material como jefe de Estado. A veces ese doble Poder estaba al servicio de otros intereses políticos o económicos. En la teocracia propia del Budismo tibetano el Poder se hallaba desglosado en dos figuras principales: el Dalai Lama, con sede en Potala, Lhasa, depositario del poder material y el Pachen Lama, del espiritual. Título recibido por las grandes lamas o abades del monasterio gelugpa de Tashi Lhumpo, al menos desde que el V Dalai lama diese ese título a su maestro Gyaltsen en quien reconoció una vinculación con Amithaba, el Buda del Oeste. El actual Dalai Lama logró escapar a través del Himalaya tras la invasión china. El último Pachen Lama fue secuestrado por los comunistas chinos en 1995, y sustituido por otro afín o complaciente con los invasores comunistas chinos. Pero, en muestra de fanatismo y de vesania satánica a veces el Mal adopta la solución de la simple y contundente destrucción. Así ocurrió con las famosas estatuas rupícolas de Buda en Bamiyan en Afganistán, destruidas por los talibanes islámicos. Y así está ocurriendo también durante la actual terrorista revolución iconoclasta comunista americana inspirada por el Deep State y su brazo ejecutor, el Partido Demócrata, contra templos cristianos y figuras señeras de la civilización cristiana y occidental o de sus actuales enemigos políticos.

Hoy asistimos a un feroz redoblado ataque contra la Humanidad por parte de las fuerzas demoníacas y materialistas uno de cuyos principales instrumentos es virus chino, transmisor de pánico, propaganda y despotismo. No sólo se ningunea o ridiculiza la idea de evolución espiritual personal, el logro de la condición de arhat, sino también que se suplanta la visión del arquetipo del Boddhisattva o Salvador por agentes impostores materialistas y materiales, neocomunistas, falsamente benéficos o filantrópicos colocados por el Poder. El mismo que secuestrara al Pachen Lama y lo sustituyera por otro de su cuerda, o llevara al exilio al Dalai Lama para destruir el budismo tibetano y convertir al país de las nieves en una especie de vacío parque temático.

El Papa Benedicto fue obligado a abdicar y aunque aún vivo se encuentra medio secuestrado. Su sucesor, Bergoglio, entronizado a la vez que el Presidente comunista chino, el filántropo Gates de las vacunas asesinas, Soros, dirigentes hispanoamericanos de la mafia del Grupo de Puebla, entre otros muchos, son cabezas visibles del nuevo neomarxismo posmoderno destructor de la civilización cristiana y occidental como antes lo fueron del Tibet.  No es de extrañar que Bergoglio se apresure a felicitar por su victoria al testaferro de un narcotraficante comunista, indigenista, destructor de la cristiandad en Bolivia. O que apenas proteste por la pasividad ante la actual criminal quema y destrucción de templos cristianos en Chile.

Hoy sabemos que, sin contar los sacrificados en los vientres de sus madres, millones de niños desaparecen cada año en todo el mundo. Su destino es difícil de saber con certeza. Los más afortunados son adoptados ilegalmente por familias. Otros acaso mueran por orfandad y miseria, Pero los más en número, desgraciadamente son empleados para el tráfico de órganos, la pederastia y sexualidad esclava o rituales de magia negra incluso de sacrificios humanos controlados o al servicio de la plutocracia satanista internacional. Un horror tremendo. Y un escándalo descomunal. Hasta ahora, casi impune.

En esta etapa tan llena de zozobras y calamidades, ante nuestra impotencia y la de tantas instituciones que debieran combatir que sucedieran estos horrores, echamos de menos la contundente intervención de Acala Vidyraja, el de la espada y el lazo al servicio del Bien en lucha contra el Mal.

O del Boddhittsava Hshitigarbha, en japonés Jizo, el protector de la infancia y las criaturas indefensas o desvalidas. El que prolonga la vida y es invocado en las catástrofes. O el que ayuda a los niños muertos, a los nacidos sin vida o a los abortados.

Una conmoción necesaria

Pero, ¿Qué hacer? ¿Qué es más elevado para el Espíritu como diría Hamlet? ¿Arhat o Boddisattva?

¿La búsqueda espiritual individual, el esfuerzo por desarrollar el Ser o la vía devocional de la espera del Boddhisattva?

Ambas visiones no son incompatibles. Pero es más difícil intentar llegar a ser un arhat, liberado de las causas del renacimiento, alguien que se libera del samsara individualmente con su esfuerzo y aplicación a través del dharma o camino explicado por Buda, que simplemente esperar ser salvado por un Boddhisattva.

Esta cuestión espiritual, psicológica o en el plano de la conciencia tiene su trasunto en en el plano sociológico y económico. Así, bajando a un plano más profano y prosaico, de liberalismo e iniciativa privada o colectivismo socialista, el dilema se plantea entre el más difícil y gratificante intentar prosperar por el propio esfuerzo, o por el contrario esperar la subvención, prebenda o paguita salvadora otorgada con dinero ajeno por un falsario «boddhisattva» político. Menos esfuerzo aunque también, en este caso, con probables futuras consecuencias esclavizantes y estupefacientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

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