Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Con los madrileños como rehenes víctimas del despotismo gubernamental hoy sacan a pasear al Rey

Sí, con lo madrileños como rehenes víctimas del despotismo gubernamental hoy sacan a pasear al Rey. Oportunamente provisto de bozal, correa y chip identificador por si se escapa, el falsario hoy saca a pasear al Rey en la degradada y hostil Barcelona bajo el sucio despotismo de la maleducada miliciana meona. Parece una especie de compensación por el boicot de la entrega de los despachos judiciales, pero que, a mi modesto entender, aún deja en peor lugar a Su Majestad. Además de la humillación de ahora no te dejo, ahora sí, porque me sale de… la verdad es que el momento no puede ser más inoportuno.

La imagen de ambos dos, Su Majestad y el Presidente del Gobierno de Su Majestad, tan juntitos, tan a pachas, en un momento tan siniestro para los derechos civiles y libertades de todos los españoles y singularmente hoy para los capitalinos, muy entretenidos entregando premios prescindibles, cuando está hostigando vilmente a los madrileños no puede ser más desafortunada.

Inoportuno, desafortunado, pero también muy significativo. Una pena para lo que está quedando Su Majestad. Todo es muy triste y desalentador. ¿Un quiero y no puedo? ¿O quizás un ya ni tan siquiera quiero?

El falsario le ha cogido la medida a Su Majestad, que se muestra entregada al enemigo, desvalida e indefensa. Y desde luego imbel incapaz de defender a sus humillados y agredidos súbditos. Una desgracia. Como explicaba el Infante don Juan Manuel en su famoso apólogo De lo que le sucedió a un mancebo que casó con moza muy fuerte y muy brava, retomado luego por Shakespeare en La Fierecilla domada, cabe suponer que Su Majestad haya perdido ya tanta credibilidad, respeto y autoridad, que la cosa no tenga remedio aunque se decidiese a hacer algo.

A buenas horas, mangas verdes.

Quien mal anda, mal acaba.

Mal se queja, quien se deja.  

No creo que tenga mucho futuro, y menos en una familia que pretenda mantenerse en el trono y heredar algo, lo de dame pan y llámame tonto. Entre otras cosas porque para las zurdas españolas y también para los cada vez más súbditos y patriotas abandonados a su suerte, quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde el  perro.

Si esto sigue así, con la crisis institucional cada vez peor, más pronto que tarde ya será generalizado el grito ¡De perdidos al río, digo a la república!

Comprendo que este breve texto rechina entre tanta alabanza y ditirambo como se suele gastar en estos casos por la prensa adicta y bien cebada, pero ¡qué le vamos a hacer! Reconozco también, que yo no valgo para Palacio, no sé lisonjear y tengo vergüenza.

Post Scriptum

Para que no se diga que no está bien amaestrado y la cosa no fuera ya de por sí suficientemente ridícula e inoportuna la mayor parte de su tópico discursito fue en catalán.

 

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