Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Los veinte millones de Bergoglio

í, de Bergoglio. No los quinientos de la Begún como titulaba Julio Verne a uno de sus mejores libros en el que desarrollaba interesantes criterios de organización de instituciones y de empresas. O la idea de que la tecnología descontrolada pudiera convertirse en elemento de destrucción de la humanidad. O de esclavitud incluso de niños. No, en este caso los veinte millones de libras esterlinas son del Papa. De su cuenta confidencial privada creada en el año 2015 para ser exactos. Sí. Una cuenta confidencial para vicios menores, tabaco y esas cosas. Una cuenta del pobre Bergoglio, de ese Francisco mohatrero, poverello, pobre impostado amigo de los lobos ni esteparios ni solitarios. Un pobre Papa antes triste por ser muy rico en medio de gentes arruinadas o empobrecidas, pero ahora más alegre porque se la habrían limpiado, gentes preocupadas por la santidad de su alma.

Nos llama la atención la elevada cuantía de la suma que si no ha sido distraída poco a poco de pequeñas sisas disimuladas, acaso será de oscuros presupuestos o fondos reservados. O de otros orígenes propios del dinero negro desde luego no muy santos. Pero aún llama más la atención que sea precisamente en libras esterlinas, con la efigie de la poco graciosa Reina de Inglaterra, jefa de la Iglesia de la competencia y personaje turbio de una dinastía aún más tenebrosa a la que se achacan las mayores maldades satánicas.  Oro de la siniestra City londinense, oscuro centro del cabal, enemigo acérrimo del Cristianismo y del Pueblo de Dios.

El asunto de la cuenta confidencial de Bergoglio se ha conocido por un nuevo escándalo que salpica la ecológica corte pontificia multiculturalista pachamamanesca.  El cese de un cardenal y hombre de confianza de Bergoglio, nombrado por él. Un tal cardenal Becciu, personaje dicen que turbio que no se resignaría a convertirse en el único malo de la película y al parecer está dispuesto a tirar de la manta, si no le silencian antes. Que hay precedentes, precisamente en puentes de Londres.

Pero la cordada de altos cargos vaticanos para esa singular escala de Jacob de la especulación financiera comenzaría al parecer con un arzobispo, un tal Perlasca, ex alto funcionario de la Secretaría de Estado que manejaba las finanzas de las fundaciones del Vaticano. Un personaje que según explican no habría respetado la omertá o silencio mafioso y habría denunciado a sus jefes. Es que ya no quedan códigos de honor ni respeto.

El cardenal Becciu parece ser que será acusado de malversación así como de favorecer a su familia. A la famiglia… al parecer habría invertido varios millones de libras en pisos de lujo en el centro del Londres más señorial. No sabemos si para especular como piensan los más avisados y descreídos, o para acoger en ellos a los pobres espaldas mojadas moros o subsaharianos de la inefable vergogna, vergogna bergogliana.

Afortunadamente, el bergogliato parece que ya está en imparable decadencia. Y a punto de remate si al final consigue ganar Trump la reelección presidencial y purga a sus bienhechores demócratas. Sus insólitas negativas a recibir en audiencia papal al anciano cardenal Zen o al mismo Pompeo le hacen aparecer como colaboracionista del siniestro Partido comunista chino con el que habría establecido pactos secretos. Y según algunos, inconfesables.

Aquí cabe recordar el trágico final del heredero malvado de la Begún. Muerto en un imprevisto accidente solitario mientras manipulaba una de sus armas más mortíferas, su imperio centralizado y maléfico se desmorona porque nadie tiene firma autorizada para librar sus fondos y hacer frente a los pagos. Otro final para un nuevo Apocalipsis.

 

 

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