Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bergoglio y el moderno jesuitismo. Datos e hipótesis

Son muchos los católicos sinceramente preocupados por la deriva materialista y anti metafísica de la Iglesia Católica bajo el pintoresco trono ecologista, izquierdista, indigenista y globalista del jesuita Bergoglio.  Para algunos, se trata de un falso Papa, de carácter blasfemo y herético, introducido por fuerzas enemigas, incluso de carácter satánico, encargado de promover un gran Cisma, y al cabo la devastación de la Iglesia Católica, institución freno histórico tradicional a la barbarie globalista esclavista atea. La inquietud aumenta a la luz de las antiguas profecías sobre el fin de los tiempos.

Para otros observadores interesados en geoestrategia se trataría de un político izquierdista, globalista, demagogo, en la órbita del criminal Deep State y de su actual instrumento el satánico Partido Demócrata americano, paradójico cómplice del Partido comunista chino, a los que les debería el haber sido encaramado a lo más alto de la cucaña vaticana. Colocar en el trono de Pedro, y no solo entre el colegio cardenalicio, a uno de los suyos era un objetivo largamente ambicionado desde que el Vaticano comenzará a ser infiltrado tras la Segunda Guerra mundial. Un gran éxito.

Sin duda se trata de un hispanófobo recalcitrante que no se recata en disimular su odio a lo que España y la Hispanidad significan. Una aparente paradoja histórica porque la Iglesia Católica hoy probablemente sería solo un grupo religioso más, con sospechas de vinculación a la mafia y al lavado del dinero negro, de no haber sido por la ingente y descomunal labor evangelizadora de España en América, ahora sectariamente puesta en cuestión… ¡por el propio Bergoglio!

En todo caso, esta deriva del papado bergogliano parece traicionar no sólo a la ortodoxia católica sino también a la propia genuina tradición ignaciana, base de la espiritualidad tradicional de los jesuitas. Pero en Bergoglio probablemente se reúnen varios de los principales vicios subversivos jesuíticos del último siglo y medio. Los mismos que han trastocado la concepción ignaciana y la propia historia anterior de la Compañía:

La llamada Teología de la Liberación (con más propiedad, de la Revolución) en el aspecto más puramente político del movimiento, la influencia de Teilhard de Chardin con el ultrahumanismo omega y la Nueva Era, o el más remoto modernismo según era entendido por Tyrrell. Desviaciones graves contra la visión ignaciana básica o resumida de: 1 El Reino de Cristo, el caudillo, en guerra contra el enemigo del hombre y de su salvación, o 2 la Obediencia jesuítica al Vicario de Cristo en la Tierra, el Papa.

Tyrrell

El jesuita modernista Tyrrell negaba entre otras cuestiones fundamentales para el Catolicismo tales como la infalibilidad del Papa, la autoridad magistral de la Jerarquía, la inspiración divina de la Biblia o la existencia del diablo, entre otras.

El modernismo reconoce entre las religiones del mundo una cierta unidad dentro de la variedad…“En la Iglesia Católica puede encontrarse el germen de esa religión futura que buscamos”.

Un corolario es que todas las religiones debieran ir desapareciendo con la propia evolución espiritual de la humanidad a través de de diversas etapas.

Otro es que la teología no debe venir desde arriba, desde la jerarquía, sino del pueblo de Dios, ¿acaso de los propios jesuitas de base? La legitimidad estaría en la base.

Otro corolario es que el ideal de espiritualidad ignaciana es sustituido por otro de carácter sociológico, político, marxista.

La figura del sacerdote católico, y sus principales funciones, también se ven afectadas por estas concepciones: así, el propio Sacrificio de la Misa; la facultad de perdonar los pecados; predicar evangelio, dar consejo espiritual; dominar demonios y malos espíritus.

Como se puede apreciar, las políticas materialistas de Bergoglio, ahora con el oportunísimo pretexto de la pandemia, están socavando estas misiones sacerdotales tradicionales. La suspensión u obstaculización del sacrificio perpetuo, y de la administración de los sacramentos. La tradición y civilización católicas están siendo sustituidas por la propia reaccionaria ideología pachamamanesca, o la ecologista, en su peor versión, la  avalista de la mohatra plutocrática del cambio climático de origen antropogénico. Sin olvidar otro ominoso aval, el del multiculturalismo liberticida y las invasiones desestabilizadoras subversivas. En todas ellas, el ámbito puramente espiritual, propio de una Institución de tal carácter, se ve relegado por otro de carácter sociológico, político, materialista de inspiración marxista.

Teilhard de Chardin

Teilhard de Chardin, aunque notable por otras cuestiones, fue otro de los precursores de la llamada Teología de la Liberación.

Con cierta influencia china en su biografía, es el clérigo ideólogo de la Evolución, de la promoción de una nueva humanidad, liberada de los lazos opresivos (dependencia, pobreza, ignorancia) del capitalismo, en los que tantas personas están todavía presas…

También contribuyó a la promoción de los curas obreros, una operación que puede considerarse fallida desde el punto de vista evangélico por su falta de resultados. Incluso, casi al revés, muchos de esos curas obreros se pasaron al “enemigo”. Se hicieron comunistas. O bien colgaron los hábitos para casarse los que no quisieron adoptar la llamada “tercera vía”.

Para Teilhard, la Iglesia “rehúsa dar al mundo el Dios que éste espera.” Un Dios de la Evolución, que cambia. Su concepción de la Misión de la Iglesia es enseñar una nueva fe. Fe en la promesa de la tecnología, ¡Tan útil para el Gran Hermano! Fe en el destino final autosuperador de la humanidad… cuando el grupo biológico humano se alce hacia su meta definitiva. ¿Gracias a los profetas Bergoglio, Gates o Soros? La Iglesia no retomará su marcha conquistadora hasta que se decida a reexaminar la relación entre Cristo y un Universo que se ha hecho fantásticamente inmenso y orgánico.

Nos dirigimos hacia el final, punto omega de la evolución hasta la ultrahominización. La Nueva Era a la vuelta de la esquina. ¿El ultrahumano como nuevo Mesias?

El P. Teilhard cree que tenemos derecho a probar todas las cosas, incluso en biología humana. Pero, ¿acaso esto no termina siendo una justificación de los actuales abusos?

Teología de la Liberación

Pero la conocida como Teología de la Liberación, una forma de neomarxismo cultural, junto con su vinculación al neomarxismo del Partido Demócrata americano probablemente sea el movimiento que más haya influido en la errática trayectoria eclesiástica de Bergoglio. Y es que la adscripción de Bergoglio al izquierdismo y a la Teología de la Liberación es reciente. Más que una caída del caballo lo que se trasluce en esta conversión zurda del antiguo colaborador del almirante Massera y miembro de la Guardia de Hierro es oportunismo, ambición, hipocresía y demagogia.

Aunque esto no sea tan conocido en España, el Partido Demócrata americano tiene teóricos marxistas como Saul Alinsky, cuyo principal libro Tratado para radicales está dedicado a Lucifer. Pero es la rama izquierdista de la Conferencia de Obispos Latinoamericanos de Medellín, muy motivada después del Concilio Vaticano II, la inspiradora de la mal llamada Teología de la Liberación, pues de teología en el sentido propio o convencional del término apenas tenía nada. Liberación, no en el sentido salvífico operado por el Redentor, ni tampoco en el espiritual, sino en el político. Y además marxista. Pero marxismo y liberación más bien resultan términos históricos antitéticos como hemos podido comprobar más de una vez.

Sin embargo, muchos de estos planteamientos conceptuales y filosóficos ya se podían encontrar en el Modernismo sociológico y evolucionista de Tyrrell o Teilhard anteriores al concilio Vaticano II o a la Conferencia de Medellín. La divinidad como fuente de legitimidad o inspiración para la acción era sustituida (en el mejor de los casos) por el Pueblo (de Dios).  También la antigua teología podía ser arrumbada para mejor construir la deseada Nueva Humanidad, (hoy nueva sub-normalidad o nuevo socialismo posmoderno o Nuevo Orden Mundial).  El método, de carácter político que no metafísico ni espiritual, ya lo explicaba Marx: la lucha de clases.

Se trata de una subversión en toda regla, completada con la infiltración en el mismo Vaticano. El concepto de pecado pasaría de personal a social. Ahora también contra la Naturaleza, la Pacha Mama y el propio cambio del clima climático como dirían al alimón Bergoglio y la niña psicópata farsante.

Con la irresistible ascensión del oportunista Bergoglio a lo más alto de la cucaña vaticana la Compañía cierra así el círculo vicioso y pasaría de su misión tradicional ignaciana como antigua defensora del Papa y propagadora de la doctrina oficial de la Iglesia Católica Romana, a la de una organización subversiva, colaboradora en la construcción del siniestro NOM. Una forma de neocomunismo sin libertades, tampoco la religiosa, al servicio de la plutocracia satánica más despiadada.

Bergoglio y la dictadura militar argentina

Pero repasemos algunos apuntes de la biografía de Bergoglio hasta su fichaje por el Deep State zurdo americano.

El luego Papa Francisco era un peronista reaccionario enemigo de la Teología de la Liberación, colaborador de la dictadura militar y de su guerra sucia. Un personaje taimado que traicionó a dos compañeros curas obreros jesuitas bajo su tutela jerárquica, Yorio y Jalics, antiguos profesores de Bergoglio y luego curas obreros aunque no implicados en violencias subversivas, calumniándolos y entregándoselos luego a su siniestro amigo el terrible almirante Massera, miembro argentino de la P2. Según fuentes cercanas a las víctimas o investigaciones que aportan documentación escrita por el propio Bergoglio, su jefe sin méritos suficientes para serlo, esa persecución fue real de carácter personal ¿Acaso porque les tendría envidia?

Actuaba con un hipócrita doble juego, favorable en público, calumniador perseguidor de modo oculto. Pese a que se inhibió de denunciar las arbitrarias detenciones, Bergoglio habría impedido que fuesen asesinados por este alto dirigente de la dictadura militar. Un personaje tenebroso acusado de los mayores crímenes y abusos. Pero el luego Papa, antiguo miembro de la organización de extrema derecha peronista argentina Guardia de Hierro, habría solicitado y conseguido para Massera el doctorado honoris causa de la Universidad jesuita del Salvador, cuya dirección había entregado a sus antiguos compañeros de la organización homónima de la tristemente célebre rumana.

Perón, López Rega, y Massera formarían parte de la Logia P2 según investigaciones de Nicolás Moras. Bergoglio conocía a Lucio Gelli, antiguo jefe fascista, exilado en Argentina tras la Segunda Guerra mundial, y luego Venerable de la P2. Relacionado con el peronismo de derecha, la mafia y el banco vaticano. Massera terminaría traicionando a López Rega, de acuerdo con la CIA y la P2.

Tras las investigaciones acerca de los crímenes de la Logia P2 y sus influencias argentinas en 1979, el propio jefe Lucio Gelli había recibido la máxima condecoración argentina, Bergoglio fue relegado de la jefatura de los jesuitas. Se dijo entonces que su liderazgo era personalista y asfixiante. En 1986 lo alejan a Alemania por su colaboracionismo con la dictadura militar y la Guardia de Hierro. En 1990 regresa a Argentina pero no es bien recibido y lo mandan al colegio Máximo. Después es expulsado de allí y se tiene que refugiar en una residencia para jesuitas mayores en Córdoba. Y para salvar su carrera eclesiástica, allí se termina pasando al enemigo, los partidarios zurdos de la Teología de la Liberación, si es que alguna vez tuvo principios más allá de buscar procurarse lo mejor para sí mismo o ser un liberticida.

Bergoglio y el Partido Demócrata americano

De modo que Bergoglio cambia de bando aunque no de padrinos últimos, los políticos norteamericanos, para su último asalto al Poder y se arrima y se arrima luego al Partido Demócrata americano y a la mal llamada Teología de la Liberación.

Parecen cosas contradictorias, opuestas, pero con el cambio de la Política americana ahí están los nuevos terroristas antifas destruyendo el patrimonio moral, cultural y material. Así como imágenes de bienhechores y protegiendo consciente o inconscientemente los intereses de la plutocracia satanista que los organiza y financia. Y al mismo tiempo, Bergoglio y sus obispos apoyándolos escandalosamente en contra del candidato presidencial de Orden y criterios religiosos cristianos.  Pero son producto e instrumentos de la política norteamericana. Ahora el Partido Demócrata utiliza a estos ideólogos y mamporreros zurdos ligados al neomarxismo como instrumento de dominación oculta de la plutocracia financiera globalista.

En coherencia, si la legitimidad viene del pueblo, ni Roma ni la jerarquía debieran pintar ya nada, pero el caso es que con Bergoglio y su Corte apoyan la subversión violenta lo que da idea de a qué sucios intereses sirven. Esta es la principal novedad, no la condición marxista de la Teología de la Liberación aplicada por los jesuitas. En realidad la solución al clásico problema acción, reacción, solución ha sido que el marxismo está en el Vaticano, con el falsario usurpador Bergoglio como supremo Jefe.

Incluso los jesuitas de la Liberación ya pueden obedecer al Papa, ahora es uno de los suyos.

En cierto modo Bergoglio siempre apoyó la causa norteamericana en Hispanoamérica. En tiempos de la dictadura argentina contra la Teología de la Liberación. Ahora con el Partido Demócrata a favor de la Teología de la Liberación, el indigenismo anti español y anti occidental, el catastrofismo climático o de modo muy reciente la colaboración con la siniestra OMS para incluso dificultar el culto católico en los templos. Si en los setenta con el siniestro Kissinger, la Operación Cóndor y el establecimiento de feroces dictaduras militares en el Cono Sur, ahora la acción pro tiranía mundial del Deep State y el Partido Demócrata americano.  Es muy importante este aspecto pues resulta altamente revelador de los objetivos y actuaciones del Poder oculto que emplea una u otra ideología para mantener su control, según conveniencias y situaciones geoestratégicas e históricas.

Si ya apoyó la injerencia de EEUU en Hispanoamérica, ahora la captación de Bergoglio para la Causa progre del NOM y el Deep State, una reconversión ideológica paradójica aunque siempre al servicio del Poder, se debería a figuras tan ejemplares como Podesta, segundo de Hilaria Clinton y su jefe de campaña, hoy acusado de pederastia. La propia genocida satanista Hilaria y Madeleine Albrigth, una halcón secretario de Estado con Clinton.

Otras instituciones o personalidades relacionadas con el Deep State son la Fundación Clinton, la Fundación Gates. El especulador agiotista judío Soros. El no menos tenebroso Kissinger, presunto magnicida del presidente Carrero, amigo de los Clinton, vinculado al Club Bilderberg y al CFR, desde los setenta financia a las iglesias evangélicas para socavar el catolicismo de la hispanidad, cuestión que están consiguiendo con gran éxito de acuerdo a los últimos datos.

Y especialmente, el Instituto Nacional Demócrata de Asuntos Internacionales, NDI, que “empleaba” a nuestro presidente falsario socialista, y a quien ayudaron a derrocar a su patético imbel predecesor. El falsario, otro personaje hipócrita, tenebroso y sin escrúpulos, aupado por estas buenas gentes a las más altas instituciones para devastarlas.

Sin olvidar dentro del alto clero colaboracionista al tenebroso ex cardenal McCarrick y al acusado de pederastia y condenado por proteger a violadores de niños, cardenal belga Danneels, considerado jefe de la mafia homosexual de San Galo, a cuyos chantajes e intrigas se achaca la forzada abdicación de Benedicto XVI y luego en gran medida la posterior elección del antiguo peronista argentino.

No es de extrañar, pues, que Bergoglio, agradecido peón aupado en la cucaña vaticana por estas buenas gentes, apoye el voto católico a los demócratas, abortistas, iconoclastas, incendiarios, satanistas y saboteadores callejeros mercenarios que aterrorizan EEUU y tratan de impedir la reelección del presidente Trump.

Con la irresistible ascensión del oportunista demagogo Bergoglio a la silla de Pedro la Compañía cierra así el círculo vicioso y pasaría de su misión tradicional ignaciana como antigua defensora del Papa y propagadora de la doctrina oficial de la Iglesia Católica Romana, a la de una organización en la práctica subversiva, colaboradora en la construcción del siniestro NOM. Una forma de neocomunismo sin libertades, tampoco la religiosa, al servicio de la plutocracia satánica más despiadada.

En cierto modo cabe considerar sin gran exageración que el presente declive de la Iglesia es también el de la antigua y aristocrática, en el sentido griego, Orden ignaciana. No sé muy bien dónde poner la causa y el efecto, o si ambos son fenómenos históricos paralelos pero disjuntos. Muy lejos queda, por desgracia, la labor de los más grandes tratadistas de la Compañía de Jesús como el P. Suárez o el P. Mariana en su defensa del pueblo de Dios contra la Tiranía.

El polígrafo extremeño Marío Roso de Luna humorísticamente solía decir que “en la Compañía de Jesús estaba Judas”. Pero también había otros apóstoles leales acompañándole, ¿es que ahora ya sólo quedan Judas? Para otros, lo de Bergoglio y la CIA es un caso de notable doble militancia.

Para finalizar, amigo lector, en beneficio de la integridad de las instituciones y del bien de la humanidad, sólo nos queda pedir el milagro de la conversión de la Compañía de Jesús, o, al menos, de Bergoglio, esa especie de Caifás ¡suelta a Barrabás! disfrazado de Primera Comunión. La reelección del Presidente Trump acaso pudiera contribuir a la realización de tan beneficioso milagro.

 

 

 

 

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