Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Don Felipe y el NOM

Creo que es evidencia de razón aunque muchos aún se niegan a admitirlo o no quieren reconocerlo así, que estamos inmersos en un proceso de subyugación de la población mundial por parte de sus propios gobernantes. Aquellos pocos que no participan de esa concepción y objetivos son desestabilizados, ninguneados, calumniados por el prostituido y mohatrero tinglado de los media como estamos observando en los casos de Trump, Bolsonaro, Orbán o el presidente polaco.

Con matices según las diferentes naciones, con diferentes disfraces, pretextos y grados de superchería o disimulo, un gigantesco estado policial orwelliano global está emergiendo impunemente con toda su parafernalia hipócrita criminal de despotismo liberticida dirigido a la disminución de la población mundial y a la esclavitud de la superviviente, la imprescindible para la plutocracia que dirige el proceso en la sombra, aunque utiliza como peones títeres políticos conocidos así como el miedo y la manipulación como armas para su dominio.

La falsa pandemia probablemente inducida por poderes siniestros, o en todo caso aprovechada o explotada como oportunidad estratégica por ellos, está erosionando gravemente las instituciones, gracias a la complicidad de los más conscientes o a la incompetencia intelectual y moral de los que ignoran constituir meros títeres y aplican irreflexivamente políticas devastadoras… Algunas de estas instituciones globalistas ya son bien conocidas. Cuesta creer que muchos gobiernos supuestos representantes de una falsa soberanía nacional actuen a sus órdenes, pero es así. El propio presidente del gobierno español está vinculado al Partido Demócrata americano, representante del Deep State, y a alguna de sus fundaciones tales como la NDI (Instituto nacional demócrata de asuntos internacionales) que se encuentra detrás de su insólita carrera política.

La OMS se ha revelado como una organización títere, mohatrera, de falsa bandera al servicio no de la salud de la gente como su nombre parece indicar sino de los grandes intereses estratégicos corporativos que la financian. Algunos de sus directivos debieran ser juzgados por crímenes contra la Humanidad.

Aquí en el infeliz Reino de España la situación es gravísima. El fracaso institucional se está revelando prácticamente total. Nada es lo que parece ni lo que dice ser. Apenas ninguna Institución cumple con su misión constitucional.  Empezando por la Corona y siguiendo por el Gobierno, el Parlamento o los Jueces, aunque desde luego con diferentes grados de responsabilidad por acción u omisión en el actual fallo multiorgánico generalizado. La sombra de un Estado fracasado, incompetente, caro y ahora también contra las libertades, que se consideraba de Derecho. Tampoco las instituciones científicas, profesionales o civiles actúan como se debiera esperar de ellas.  Salvan el honor, como siempre sucede a lo largo de la Historia, personas de modo aislado, que pese a las trampas y dificultades intentan averiguar lo que de verdad ocurre y se mueven bajo la calumnia, el chantaje o el cobarde hostigamiento de quienes han olvidado o preterido sus obligaciones, o incluso son cómplices criminales del proceso.

Pero para muchos españoles acaso lo más sorprendente sea el papel de la Corona en esta crisis y sobre todo de su actual titular.  Incapaz de defender a la Nación de las agresiones y fechorías de Su propio gobierno, ni siquiera de sus propias humillaciones hacia Su persona, Su dinastía y la propia Nación que dice representar, sus responsabilidades morales por omisión en lo que sucede son muy graves.

Más allá de las simpatías personales que merezcan unos y otros, desde una perspectiva institucional muchos dudamos que si Su padre aún estuviese en el Trono estaría ocurriendo lo que ahora ocurre. Según algunas hipótesis de investigadores expertos, la abdicación del Emérito, fomentada o bien vista por conocidos grupos de presión internacionales instigadores del NOM, habría sido promovida a nivel interno por una conspiración familiar de la Reina Sofía y de su hijo, impaciente por heredar bajo la presión de Su ambiciosa e intrigante mujer.

En todo caso, observamos como las diversas instituciones son ocupadas por gentes que no las defienden de acuerdo a sus misiones ni actúan como se espera de ellas. La humillación de hoy en la escaramuza de la entrega de despachos judiciales por parte de Su propio gobierno supera lo conocido, salvo las tristemente célebres capitulaciones de los felones Carlos IV y Felipe VII en Bayona. Desde una perspectiva geoestratégica internacional cabría pensar que con la anticipada sustitución en el trono español les ha venido Dios a ver a los enemigos de España, tanto de fuera como de dentro.

En ocasiones, parece que Su Majestad quiere hacer méritos y lisonjear a los nuevos amos. Así, la controvertida concesión del galardón del Princesa de Asturias a Bill Gates, siniestro personaje partidario de la reducción radical sin contemplaciones de la población mundial. Gracias, entre otros medios, a sus polémicas nuevas vacunas modificadoras de código genético.  Vacunas que contra otras dolencias ya han producido graves complicaciones y efectos secundarios en ciertos países y varios casos.

Pero es posible que sean sendas insuficiencias de competencias intelectual o moral las que inspiren la extraña conducta habitual de dontancredismo real.  Una conocida ley psicológica afirma que lo que no se mueve tiende a pasar desapercibido y a sobrevivir en caso de conflicto. Acaso de ahí, el actual disimular y no hacer nada para no llamar demasiado la atención del morlaco. Pero esa inacción pretendidamente astuta tampoco pasa desapercibida y desde luego anima y envalentona al enemigo. Aquí, no parece cierta la antigua máxima taoísta de “quién no actúa, todo lo gobierna”, porque si no estás cuando y donde debes estar tampoco hace falta que estés. Con su insólita inacción, que no prudencia, el Rey estaría confirmando a la ciudadanía que es completamente humillable, inoperante y prescindible. Sin embargo, no comprendemos la aparente carencia de mejores asesores y consejeros de Su Majestad ¿Obran con lealtad? Como decían nuestros sabios antepasados: Quién calla, otorga. Mal se queja quien se deja. O la famosa máxima del P. Gracián: Contra malicia, milicia.

Pero, si al final de esta batalla por la suerte de la humanidad la victoria se terminase decantando a favor de los constructores del NOM, las naciones serían abolidas y, en consecuencia, los diferentes Estados y Dinastías. Como mucho podría aspirar don Felipe a una especie de usufructo vitalicio sin derecho a herencia de un cargo subalterno de manijero de los nuevos dueños del cortijo antes español.  Todo un papelón. Como diría Berlanga: “The end of de saga”.

Sea como sea, se opine lo que se opine sobre la conveniencia de la pervivencia de los Estados Nación o de su disolución el NOM, es un hecho que la única posibilidad de seguir siendo Rey de España ahora y de conservar la Jefatura del Estado para la Dinastía en un futuro es que siga existiendo España.

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.