Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¡Exprópiese! (y 2)

El rojerío hipócrita y arrebatacapas con Sánchez y Feijóo a la cabeza se encuentra muy alegre y campanudo porque han encontrado una jueza que les dé provisionalmente coartada para expropiar sin indemnización a los Franco de su propiedad en el pazo de Meirás.

Según Barbeito en su obra ya citada, Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, la casa das Enchousas estaba en la parroquia de Santiago Seré das Somozas. El General Franco era descendiente de don Antonio Pardo de Lama y su mujer Antonia das Enchousas, padres de don Pedro Pardo de Lama que al casar con la dueña del pazo de Meirás doña Ángela Patiño, fue por derecho de consorte, señor de esa casa. Del antiguo solar de las Enchousas era descendiente también doña Concepción Arenal con quien doña Emilia compitiera en algún premio.

No deja de ser curioso que de algún modo los antecesores del Caudillo también estuvieran vinculados al pazo de Meirás. Después de su muerte, a la viuda de Franco, doña Carmen Polo Martínez-Valdés, el rey emérito la hizo Señora de Meirás con Grandeza de España.

Un pazo que perteneciera a la familia Pardo Bazán hasta el asesinato en 1936 de sus propietarios anteriores a los Franco, últimos descendientes varones de la ilustre escritora coruñesa.

Don Jaime Quiroga y Pardo Bazán, el hijo varón de doña Emilia, era oficial de Caballería y estaba casado con doña Manuela Esteban Collantes, según aparecen en la imagen de su boda. Tuvieron un hijo varón, don Jaime Quiroga Esteban- Collantes.

Ambos, hijo y nieto de doña Emilia, fueron asesinados por los rojos el 11 de agosto de 1936 tras ser conducidos a la tristemente célebre checa de Bellas Artes en Madrid donde tantas personas de bien fueron vilmente asesinadas sin siquiera simulacro de juicio previo. Otra más de las hazañas criminales del socialismo, que ahora intentan tapar con una versión fraudulenta de la historia de España dándoselas cínicamente de demócratas e incluso de bondadosos filántropos en vez de lo que en realidad fueron.

De modo que con tales hazañas criminales en su sanguinario haber más valiera por prudencia mantener un discreto silencio que permitiese un piadoso olvido.

Parece ser que ahora la nueva matraca distrayente para el pasto de progres irredentos será la integridad de la biblioteca de doña Emilia, situada en la torre de la Quimera, quizás en recuerdo de uno de sus célebres relatos. También maravilla, y no poco, tanta sobrevenida preocupación socialista por los libros ajenos y la Cultura. Y no ya sólo por haber deteriorado la educación en la España actual, sino por otros hechos históricos de esa época. Cuando los socialistas dieron el sangriento golpe de Estado en Asturias en octubre de 1934 entre otras salvajadas, devastaciones y asesinatos, quemaron la  biblioteca de la Universidad de Oviedo, incluidos valiosísimos códices y manuscritos iluminados. Y en Madrid y otras ciudades bajo el terror rojo también saquearon y destruyeron bibliotecas.

Mucho criticar la adquisición de Meirás pero poco reconocer que si tal cosa fue posible se debió en primer lugar al vil asesinato de sus anteriores propietarios en el Madrid rojo donde los socialistas y otras fuerzas de izquierda sembraron el terror, asesinando a mansalva a gente inocente, incluso antiguos diputados y ex ministros republicanos. Una España ficticiamente con instituciones supuestamente republicanas, en realidad bajo las hordas socialistas, anarquistas y comunistas.

Y peor aún, si cabe, no es la actuación de los socialistas en esta vendetta del pazo sino el papelón del colaboracionista Feijóo de ignorante complaciente o de encanallado compinche: ¿La verdadera línea del PP actual?

 

 

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