Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¡Exprópiese!

                                                                               Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita

«En esta feligresía hállase la aristocrática posesión de recreo, llamada Torres o Pazos de Meirás, de la eximia escritora Condesa de Pardo Bazán. En ella fueron concebidas y escritas numerosas obras de las que dieron fama mundial a la esclarecida coruñesa.»

(Eugenio Carré Aldao, Geografía general del Reino de Galicia, 1935)

 

“Torres de Meirás, que fueron de la Condesa de Pardo Bazán y están íntimamente ligadas a su vida. Aunque el origen del antiguo Pazo se hace remontar al siglo XIV, incendiado y destruido en la Guerra de la independencia, puso la primera piedra de las actuales Torres la Condesa Doña Amalia de Rúa Figueroa y Somoza en el año 1893. Hoy propiedad del Generalísimo Franco, que ha celebrado allí reuniones y Consejos de trascendencia política, lo que aumenta la importancia histórica de estas señoriales Torres…”

(Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia, 1972)

 

“Lo que doña Emilia Pardo Bazán llamaba Granja de Meirás era un modesto pazo mariñano construido sobre el que quemaron los franceses en 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas de seguro a otro capital heredado, doña Emilia y su madre, la Condesa viuda de Pardo Bazán, iniciaron y llevaron a término la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, que la humedad del campo gallego patinó enseguida y pronto ofrecieron aspecto de antigüedad….

Consta Meirás de tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con una capilla inserta en el conjunto de la construcción. En la torre más alta que doña Emilia llamó Torre de la Quimera, escribió muchos de sus libros y artículos y tuvo instalada su biblioteca, que, al parecer, aún se conserva, aunque expurgada.

Ya en manos de los nuevos dueños y a partir del final de la guerra civil, Meirás fue mejorado en comodidades y servicios, y se le añadieron muros, balaustradas, fuentes, blasones y estatuas traídos de oros lugares, como los pazos de Dodro y de Ximonde y otros edificios. La casa, así como el bellísimo parque están cuidados sin escatimar medios y presentan un aspecto grandioso. En 1978 sufrió esta casa los efectos destructores de un incendio.”

(Carlos Martínez Barbeito Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, editorial Everest, 1986)

 

Es evidencia de razón que gracias a su clamorosa incompetencia o puede que incluso complicidad el arruinado reino de don Felipe VI cada vez se parece más a la Venezuela comunista. El Estado de Derecho se difumina. Muchos derechos ciudadanos son limitados o conculcados. El derecho de Propiedad por lo que se ve apenas vale ya nada. Los ocupas hacen lo que quieren con la complicidad o gracias a la incompetencia de las autoridades y de los propios políticos que perpetran o mantienen leyes inicuas y anticonstitucionales en la idea de que nunca las van a tener que sufrir ellos.

El último ejemplo: “Exprópiese” dice el dictadorzuelo de turno y una ilustre togada de un juzgado coruñés busca la manera de lograrlo, a pesar del derecho de propiedad establecido en la constitución, dicen que vigente. Venezuela pura. Ahora resulta que cuarenta y cinco años después de morir su propietario, la sorpresa es que, diga lo que diga el Registro de la Propiedad o las leyes en cuanto a tiempo de prescripción, la Propiedad del pazo de Meirás no es ya del General Franco ni de sus herederos o derechohabientes, sino de la Jefatura del Estado.

Desde luego, el asunto tiene alcance personal además de institucional. No sólo es el «pequeño» problema de la vulneración del derecho de propiedad, don Felipe VI se está mostrando otra vez como un vulgar desagradecido a la figura tan bienhechora para los Borbones, que les deben actual trono y patrimonio, de su antiguo protector y entronizador: el General Franco, a cuya persecución a su memoria y linchamiento no se opone. Aunque tampoco me extraña ya tanto porque tenemos el precedente de cuando consintió la vil profanación de su tumba.

En este tema del Pazo de Meirás existe mucha hipocresía. Don Felipe y su familia disfrutan a voluntad de propiedades que han sido pasadas a titularidad pública para no hacer frente a sus gastos de mantenimiento como la Residencia Real de la Mareta, regalo en este caso no de los coruñeses sino no se sabe muy bien porqué de un conocido «demócrata» árabe. El palacio de Marivent en Mallorca que disfruta la Familia real en comandita de padres, tíos, primos y demás nutrida parentela es muy querencioso. Con titularidad de la Diputación quien paga los gastos, la legitimidad e incluso legalidad de su procedencia resulta dudosa dado que se incumplieron las condiciones para su cesión establecidas por la viuda del propietario Juan de Saridakis de que se crease un museo en su memoria. Cosa que evidentemente no es el caso.

Es de suponer que en cuanto les sea posible, en la misma línea del socialista Felipe González con el yate Azor, nuestros hipócritas próceres progres como Sánchez o Feijóo quieran disfrutar del morbo de dormir en los mismos aposentos que el Caudillo a ver si por magia simpática se les pega algo de su capacidad e inteligencia. Pero el asunto no deja de ser una lección que parece sacada de uno de los sabios Cuentos del conde Lucanor sobre la volubilidad del populacho y de las pasiones humanas. Hubo un tiempo en el que La Coruña se gloriaba del alto honor que suponía para la ciudad y para su Galicia natal que el Caudillo pasase alguna temporada en el pazo. Quizás el mismo tipo de gente del «suelta a Barrabás» que ahora jalea el atropello y «da lanzadas a moro muerto» pero no termina de atreverse con el Borbón. Las loas ditirambo alabanciosas de hoy se transformarán luego en insultos y humillaciones.  Nadie defenderá al imbel que no defiende.

El desaguisado judicial puede que tenga arreglo en instancias judiciales superiores, aunque me permito dudarlo dada la separación de poderes que disfrutamos en el arrumbado reino de don Felipe, ¿Venezuela o Estado de derecho?

Nuestros próceres una y otra vez se empeñan en dar la razón al insigne Valle Inclán, recreador estético de pazos y sus moradores, cuando sostenía que España es una deformación grotesca de la civilización europea.

(Continuará)

 

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.