Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Mañas mafiosas

Hace unos días glosaba el acto de propaganda que iba a perpetrar este lunes el falsario de la Moncloa junto con los heroicos monopolistas o monopodistas garrapatas de interesado clá. Las dos caras de la misma banda liberticida arrebatacapas que viene asolando este feliz Reino borbónico de España. Por desgracia para todos Guardia civil caminera no les ha llevado codo con codo porque en ese lamentable mundo al revés manda Marlasca.

El bochornoso evento ya se ha producido con la importancia de constituir una foto del Régimen. El obsceno contubernio entre los oligarcas y su partido mohatrero, el llamado PSOE para confundir y disimular. Pura mohatra.

La realidad española puede estudiarse a la luz de los grandes tratados políticos y didácticos de nuestro prodigioso Siglo de oro, sin embargo la saga de El Padrino nos ofrece grandes claves de comprensión de lo que acontece. Así tal, en la primera entrega de la saga resulta memorable la ceremonía de sumisión y acatamiento de la autoridad mafiosa de don Corleone. O la cabeza cortada del caballo para aviso de díscolos. O la significativa reunión de capos mafiosos para repartirse o compartir políticos, jueces, policías y periodistas. Don Vito acepta pero con la condición de que no se «toque» a su hijo. En cambio, aquí la oposición que no se opone agacha las orejas complaciente y no se atreve a decir ni mú, incluso ofrece la cabeza de los más valientes, lúcidos o inoportunos.

En la segunda entrega, cuando en cierta comisión de investigación va a declarar contra el don Corleone uno de sus lugartenientes o caporégime, Michael aparece rodeado de algunos de los familiares del declarante, lo que logra el balsámico silencio de éste ante el estupor de los no avisados. Un recado para el pobre Casado.

Y es que el Régimen, salvo Su Majestad Felipe VI que está de vacaciones y Su Majestad emérita que está huida a un país sin extradición, se le aparece al ingenuo pastorcito Casado como una visión, en este caso no mariana, sino diabólica. El Poder político o subalterno para los mercenarios y colaboracionistas.

Pero el tinglado se basa en mantener l´onore e il rispetto. Sí, honor para reconocer quien manda, florituras demagógicas aparte y respeto para obedecer. Si el Régimen decide que ahora toca aprobar presupuestos devastadores para consolidar en la poltrona a un gobierno nefasto, encanallado y liberticida pero servidor de los más oscuros intereses monopolistas y monopodistas, se hace sin rechistar o de lo contrario se avisa con aplicar una purga a la Cayetana o antes a lo Albert.

Nada de heroísmos, ni de mantener siquiera un mínimo de vergüenza, ni menos de batallas culturales ni de leches. Los mercenarios no tienen derecho a la más mínima dignidad. Pobre Casado, un piquito de oro como llamaban en el viejo Partido Comunista a los abogados floreros con mucha labia y nulo poder real.

 

 

 

 

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