Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

¿Un nuevo terrorismo de Estado?

Se acaba el verano pero no los problemas. Al revés, parece que cada vez hay más. Una de las cosas que llama la atención por su extrema gravedad es una nueva forma de terrorismo de Estado que se está consolidando en el desquiciado Reino de España con el tema de la falsa pandemia, las mascarillas y la represión indiscriminada de los embrutecidos, indefensos y humillados súbditos de don Felipe VI.  Aunque en todas partes cuecen habas también es verdad o que la gente es más lista y no se deja manipular tanto como aquí, tienen castas políticas menos ignorantes y pervertidas o sistemas políticos menos lamentables o con un mayor control del Poder que nuestra penosa Monarquía.

No es la primera vez que ha habido que comentar esto pero la verdad es que la realidad estadística oficial en cuanto a hospitalizados y fallecidos con el virus en estos momentos se compadece mal con la histeria inducida a la población, en especial los más manipulables que carecen de información relevante o de un mínimo espíritu crítico. Se está aterrorizando a la población con el empleo mohatrero de test no válidos para estos fines según declaraciones de su propio inventor. Tests que dan falsos positivos con enorme facilidad dada la invalidez de la prueba para esa aplicación. Se trataría de hacer creer identificando tests positivos con contagiados que nos encontramos ante una nueva terrorífica ola de muertes, cuando eso no es cierto según las propias cifras oficiales. Con la gente aterrorizada no hay lugar ni reflexión para ocuparse de los verdaderos problemas de España que son muchos y gravísimos pero entre los que no está precisamente el aspecto sanitario del virus como la indecente casta política y sus media sobornados nos quieren hacer creer.

La gravedad actual de la pandemia es como el famoso comité de expertos del falsario y sus secuaces: no existe.

En otro texto anterior explicaba como según datos oficiales durante el primer semestre de este año es número total de españoles fallecidos ha sido sensiblemente inferior al de 2019. Cosa inexplicable si verdaderamente hubiera habido una pandemia de la gravedad que se nos ha hecho creer.

 

Un reciente artículo de los doctores franceses Rancourt, Baudin y Mercier, tras analizar series estadísticas oficiales desde 1946, sostiene que:

el COVID 19 no generó ninguna mortalidad inusual durante la temporada de invierno 2019 – 2020 en Francia”.

A finales de marzo hubo un pico inusual que no puede ser simplemente una epidemia y según la hipótesis más probable lo generaron las medidas políticas tras la declaración de pandemia por parte de la OMS el 11 de marzo de 2020”.

Las medidas políticas implementadas para frenar la propagación del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, han siso responsables, según el estudio, de alrededor de 30.200 muertes en Francia”.

De modo que la cobertura mediática actual del COVID-19 está fuera de sintonía con la realidad epistemológica observada. La importancia de esta enfermedad en la mortalidad francesa es exagerada, mientras que el impacto en la mortalidad de las medidas políticas para implementadas para contrarrestar esta enfermedad es catastrófico.

En otro texto el doctor Rancourt y otros 239 científicos cuestionan el modo de transmisión del COVID-19. Las máscaras no funcionan.

Casualidades de la vida, otro siniestro y criminal 11M. Las castas políticas tratan de esconder su propia responsabilidad en el número de fallecidos provocado en gran parte por sus propias actuaciones acríticas a las órdenes de la OMS, manipulando situaciones y engañando al pueblo.

 

Por lo que se refiere a datos españoles Pilar Baselga ha mostrado en un reciente vídeo censurado estadísticas muy contundentes que desmontan la paranoia inducida por el gobierno y las diferentes instituciones. Según datos oficiales del Instituto Carlos III habrían fallecido 589 personas desde el 10 de mayo hasta ahora. De modo que desde febrero a agosto habrían muerto por la enfermedad menos de 20.000 personas. Datos inferiores a los de otros años por enfermedades respiratorias. Pero, toda la paranoia actual y el miedo irracional inducido a la población con la amenaza de nuevos confinamientos, ruina generalizada y conculcación de derechos constitucionales se debería a menos de 200 fallecidos achacados a esa causa por mes. Aproximadamente unos 6 de cada 1.000 fallecidos.

En este tipo de asuntos habrá cuestiones debatibles según las evidencias científicas, otras no porque son datos. Por ejemplo el número de fallecidos. Tanto los totales cuanto los achacados con mayor o menor exactitud a este virus. Pero llama la atención el como son acalladas sin contemplaciones las voces de investigadores que cuestionan las, por otra parte volubles y cambiantes según convenga, consignas oficiales.

¿Es que las instituciones oficiales se han visto afectadas por un virus de confusión, locura o estulticia insalvables?

No sé si estamos en una conspiración de estupidez liberticida. Se entiende que fuerzas subversivas históricas traten de destruir la sociedad al que precio que sea. Se entiende menos que actúen impunemente desde el propio Gobierno del Rey. Y aún menos que la pomposamente llamada oposición no se oponga y colabore con estos desmanes. Pero, ¿Y las instituciones sociales? Prensa, Universidades, CSIC, colegios profesionales,… ¿Es que no queda vida inteligente ni decente allí?

Lejos de cualquier debate científico los disidentes son censurados, insultados, represaliados, o azuzados por gentes degradadas a turbas fanatizadas del famoso “Suelta a Barrabás”.  Cualquier persona medianamente informada ha de temer con razón que las consecuencias de las vacunas que se pretenden implantar de forma obligatoria a la población pueden ser terroríficas. Ni el mismo Poder se fía cuando las quiere obligatorias, vulnerando el consentimiento informado, y pretende eximir a las grandes corporaciones farmacéuticas de cualquier responsabilidad civil o penal por las muertes o secuelas que puedan ocasionar con sus vacunas. En una audiencia vaticana reciente el Papa ha instado a que las vacunas se las pongan primero los pobres.  Si no es puro cinismo, la propuesta no pudiera ser más inoportuna o desafortunada. Es al revés: debieran ponérsela los primeros para dar ejemplo aquellos que quieren obligar a los demás. Miembros y dirigentes de la plutocracia internacional y sus gobiernos, jueces y periodistas títeres. Y aquí, nuestra numerosa y onerosa casta política con la Casa Real y Gobierno, Parlamento, Consejo del Poder Judicial, a la cabeza.

Este desastre está mostrando otra vez la barbaridad que significa el presente Estado autonómico.  Incompetencia liberticida, ruina asegurada. Despilfarro. Descoordinación. Arbitrariedad. Una carrera para ver cómo las autoridades autonómicas puedan burlar el artículo 24 de la Constitución acerca de la tutela judicial de los derechos civiles cuando no se ha declarado el estado de alarma. Estamos viendo imágenes de casos de brutalidad policial autonómica (mozos de escuadra, ertzainas) o local contra ciudadanos indefensos incluso ancianos, que nunca hubiéramos pensado se iban a producir salvo en un Estado despótico policial.

Un pequeño consuelo es que no somos los únicos en padecer. Este golpe de Estado terrorífico contra las naciones se está produciendo en todo el mundo. Aunque en sociedades con mayor nivel moral o intelectual e instituciones menos degradadas que las españolas existan mayores mecanismos de respuesta defensiva.

En Berlín hubo hace unas semanas una gigantesca manifestación de protesta en la que se gritaba en español “Libertad, libertad” y la controvertida Merkel ha prohibido otra para mañana sábado que se esperaba pudiera reunir incluso a millones de personas.

Aquí en España se realizó una reducida en la plaza de Colón de Madrid. Sus asistentes fueron “linchados”, ridiculizados o insultados por autoridades, media ignorantes o prostituidos, y la propia oposición política que demuestra una vez más su incompetencia moral y o intelectual. Sus intereses comunes de casta contra el pueblo. De no ser prohíbida o saboteada se prevé otra importante manifestación para el 12 de setiembre.

Que el actual desastre político económico social provocado por el Poder no alcance proporciones apocalípticas depende en gran medida de la lucidez y coraje demostrados por los pueblos para hacer frente a esta nueva forma de terrorismo globalizado.

Decía Gandhi que las grandes batallas tenían por escenario el corazón del hombre. En la que estamos, con un evidente componente metafísico entre el Bien y el Mal, verdadera encrucijada para la Humanidad, ojalá cada persona tenga inteligencia para comprender y voluntad para actuar.

NOTA: Las palabras resaltadas en granate abren enlaces

Post Scriptum (17 h) : al parecer una decisión judicial acaba de tumbar la decisión gubernamental alemana de prohibir la gran manifestación de mañana en Berlín.

 

 

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