Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sistemas

El término sistema se emplea en gran variedad de conocimientos. Luwdig von Bertalanffy desarrolló su famosa Teoría General de los Sistemas con una concepción holística, global, que trasciende el ámbito técnico de la ingeniería para esclarecer casi toda clase de ciencias y disciplinas. En la idea de que muchas cuestiones aparentemente muy diferentes obedecen a las mismas causas y “funcionan” de modo semejante. Si se comprende esto, se pueden conocer muchos aspectos y fenómenos de disciplinas distintas. Así cuestiones que pueden ser explicadas por las mismas ecuaciones diferenciales o bien por la Termodinámica. La información sería lo contrario del desorden o entropía negativa, es decir lo que se ha venido en llamar neguentropía.

Los sistemas poseen órganos o elementos de control. Por ejemplo, las hormonas regulan el metabolismo. La reproducción celular y la síntesis de proteínas se realizan según un código genético que viene a ser una especie de libro con instrucciones de montaje a nivel celular.

Si hay una carrera universitaria actual en la que predomina la visión holística más o menos integrada de la realidad es la de ingeniero agrónomo. En cierto modo una pervivencia, casi desahuciada en estos tiempos de la barbarie del especialismo, de la vieja mentalidad renacentista. Se estudian las materias más diversas en relación con la Física, la Química, las Matemáticas, la Biología, la Economía, la Sociología… y para intentar comprender tanta diversidad en ese árbol de la ciencia se agradece la existencia de pautas de investigación comunes. La idea de orden frente al caos no deja de ser un prejuicio metafísico aunque extrañamente soportado por las Matemáticas. Parece que Pitágoras tenía razón cuando sostenía que el Universo, lo Uno en lo vario, era una combinación de ideas y números.

 

Mi primer contacto con la Teoría de Sistemas fue en la ETSIA de Madrid, a raíz de la lectura de un libro titulado La Célula del doctor en Medicina y catedrático de Citología e Histología, F. Marín Girón, (Editorial Alhambra, 1972). Me llamó la atención especialmente lo que indicaba sobre el mecanismo de reproducción celular basado en la información genética contenida en las tripletas de ADN, así como el mecanismo de infección de una bacteria o célula por un virus.

El virus invasor consigue engañar a su huésped trastocando su mensaje genético y logrando que biosintetice sus propias proteínas en lugar de las del huésped, que termina muriendo mientras la propagación del virus se desarrolla gracias a sus recursos confiscados.

Algo similar se produce no sólo en las agresiones víricas contra seres vivos sino también en las mismas instituciones humanas. Cuando agentes patógenos consiguen introducirse y ocupar los códigos respectivos tienen acceso a las leyes y normativas que las rigen. A su gobierno y administración. Pueden establecer directrices contra el propio sentido original o natural de las instituciones parasitadas. Antes se decía: «Ahí van leyes do quieren reyes».  Ahora donde quieren los plutócratas. Un escándalo de hace pocos días: el Parlamento de la UE ha votado (618 a favor, 62 en contra, 13 abstenciones) facilitar la utilización de transgénicos en las vacunas que nos pretenden imponer sin tener en cuenta las posibles consecuencias para el medio ambiente o la salud de las personas. Es decir, sin garantías. Modificando la normativa existente para poderlo hacer sin vulnerar la legalidad hasta ahora vigente. Sí, gracias a “nuestros representantes”, en realidad la mayoría captados de un modo u otro por los lobbies globalistas.

En cierto modo cabría indicar que desde un punto de vista sistémico lo que está ocurriendo con el pretexto de la supuesta pandemia es uno de estos casos de afectación en las instituciones humanas. La actuación que estamos observando de muchas de las instituciones globalistas es similar a la de ataque de los virus a las bacterias o las células.

Contra lo que pudiera parecer tales instituciones actúan contra los intereses generales de la humanidad que se supone debieran defender esas instituciones. Algunos ejemplos: La OMS, que ejerce una dictadura incontestable desde el inicio de la falsa pandemia está en manos de un comunista acusado de genocidio en colusión con el Partido comunista chino y poderosos intereses farmacéuticos privados trasnacionales que son sus máximos financiadores actuales. Los científicos e investigadores que tratan de explicar lo que pasa son censurados y calumniados sin conseguir establecer un verdadero debate científico esclarecedor. El Vaticano ha caído en manos de un siniestro agente de los globalistas patrocinadores del NOM. Aquí, en España, para qué hablar. Una política gubernamental desastrosa, avalada por la no menos siniestra OMS, ha alcanzado los peores números relativos mundiales. Los destrozos que se están causando parecen intencionados para promover unas condiciones socioeconómicas pre revolucionarias.

En resumen, todo parece indicar que se están destruyendo intencionalmente los sistemas nacionales de orden para poder subsumirlos en un orden global diferente, desechando lo que no interese a ese nuevo orden y sus promotores, sea población, cultura, instituciones, etc. Y con la complicidad de los propios destruidos gracias a haber sido controlados por cómplices en las instituciones. En esta cuestión la imposición de la vacuna genética modificada obligatoria, la Marca de la Bestia, resulta clave.  Y acaso el objetivo único por su alcance de posible modificación de la genética humana, o incluso eugenésico, de todo este tinglado arbitrado en torno a la falsa pandemia.

En realidad todo esto no es tan abstracto como parecería. Otro ejemplo español: Monarquía, ¿sí o no?

En un futuro Nuevo Orden Mundial donde ya no existiese España evidentemente carecería de sentido un Rey de España. Lo mismo cabe decir de casi todo el resto del entramado constitucional actual. O de la soberanía nacional. Todas esas tripletas de su viejo código genético (constitución, leyes, politeia…) trastocadas por el virus globalista. La mayoría, sino todos, de los actuales agentes políticos de modo más o menos consciente buscan acomodo en el futuro NOM. Algunos así ya lo declaran o no lo ocultan. Otros disimulan más, o piensan, creo que muy equivocadamente, que pueda prosperar de modo independiente o autónomo una parte del sistema español desarticulado y desgajado en regiones. Otros parece que no se dan cuenta que la plutocracia internacional los usa como mamporreros demoledores del orden existente antes de prescindir también de ellos una vez la traición sea pasada.

Si estamos hoy como estamos, al borde del abismo, es gracias a lo sucedido y amparado por la Monarquía durante las últimas décadas. De modo que de no rectificar de modo radical tampoco sería solución sino parte del problema.

En las viejas oligarquías económicas españolas sucede algo similar. Ya no son garantía del orden económico financiero patrio con intereses nacionales. Gran parte del patrimonio industrial español ya ha sido saqueado y enajenado.

Instituciones de orden tradicional clásico como la Iglesia Católica también están siendo desarticuladas desde el actual Vaticano infectado de Bergoglio.

Y, para terminar este sucinto e incompleto repaso, ¿qué cabe esperar de la Corona ahora y en el futuro próximo?

Pues lo que parecería es que se está intentando ganar tiempo: un sanchopancesco vengan días y vengan ollas. Probablemente sea difícil encabezar al menos simbólicamente un movimiento patriótico popular español de resistencia, estilo dos de mayo. Lo preferible a título egoísta es acomodarse a la nueva situación mandando el mensaje que no va a ser obstáculo real para lo que deseen obtener los poderes globalistas internacionales. Y que, durante la etapa de transición y mientras se cambia del todo el decorado, se va a representar una actuación distrayente. En realidad, una especie de morfina estupefaciente para tranquilizar a los súbditos con un falso aquí no pasa nada que esto es una Monarquía. Y luego, Dios dirá.

La verdad es que la reciente concesión del premio Princesa de Asturias a los siniestros vacunadores acusados de prácticas euegénesicas de Gates constituye otro escándalo mayúsculo y pone los pelos de punta. Parece imposible que sea pura ignorancia. Y resulta indicativa de por dónde van las cosas.

 

 

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