Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Destierros y Monipodios

Sobre la fuga, huida, retirada o astuta maniobra según se mire de Su Católica Majestad se está escribiendo mucho. En resumen general: las repugnantes zurdas españolas le ponen a parir. Y las secuestradas derechas le defienden.  Y si por pudor o sentido del ridículo no se atreven a llegar a tanto, contaatacan  y arguyen como disculpa exculpatoria, el clásico “y tú más”.

Es curioso, para ambas sectas de esclavos voluntarios en realidad es el mismo caso, se trata del ya tópico ¡Qué bien roban los nuestros!

Los forofos de la PSOE se muestran encantados de que los socialistas mientan y saqueen al país, contribuyentes, parados o huérfanos de la Guardia civil, incluidos. Los podemitas y demás ralea, igual: Inasequibles al desaliento hagan las fechorías que hagan sus hipócritas amos. El verdadero papel de la roja reina consorte en esta maniobra aún se desconoce.

Los golpistas catalanes propagadores del calumnioso bulo «España nos roba» están entusiasmados con que la piadosísima y muy aplaudida Famiglia Pujolone, considerada organización criminal por algún juez valiente, trinque todo lo que pueda y en la más absoluta impunidad. Todo sea por su fementida República of Catalunya a mayor gloria de la raza superior catalana sin baches en el ADN pero con insondables socavones en la dignidad y la vergüenza.

Y los sectarios de don Sabino tan a gusto con lo del no menos pío cupo, anacronismo medieval aún mayor que la monarquía, y que no deja de ser una forma de robo.

Pero los monárquicos disfrutan con que los Borbones ofrezcan parecido ejemplo. Para ellos el rey tendría derecho de pernada, a pillar, a abusar, a engañar, o a traicionar a la nación. Y los vasallos debemos estar agradecidos por tanto borbónico desvelo porque tenemos unos reyes que no nos merecemos. Y porque esta es la democracia que nos hemos dado y…

También dicen que el fugado, huido, escapado, escondido o desterrado no está imputado en España, pero se callan que hasta ahora disfrutaba de una especie de derecho de pernada judicial y que dado que la Justicia se administra en nombre del Rey nadie se atrevería a hacerlo. Por eso la actual investigación proviene de Suiza.

Otros explican muy doctamente que la figura del rey es inviolable en una Monaquía parlamentaria y que sus actos están refrendados por algún ministro. Lo de las cuentas ocultas en Suiza u otros paraísos fiscales ni la presunta defraudación a Hacienda no parece que se encuentre refrendado por ninguna autoridad o magistrado al que echar las culpas del presunto cohecho o desfalco o lo que fuere.

En realidad, parece que la actual defensa de la Monarquía se basa sobre todo en el miedo a las fechorías históricas del rojerío comunista y socialista mal llamado republicano y las que pudiera perpetrar, incluida la guerra civil. Sin embargo, es un hecho histórico que los Borbones han originado muchas guerras civiles o contra otros con resultados manifiestamente mejorables. Por ejemplo, la guerra de sucesión, para entronizar la Dinastía con la pérdida de Gibraltar. La guerra de las naranjas. El desastre naval de Trafalgar. La guerra de la Independencia por su traición al pueblo español. La de secesión americana con la pérdida de nuestros virreinatos americanos. Las tres guerras carlistas entre los descendientes bastardos de María Luisa de Parma. La guerra para expulsar a la reina Isabel II.  La guerra contra EEUU. La guerra de África. En ellas tuvo mucho que ver la incompetencia, corrupción y falta de patriotismo de la Dinastía. Después de la nueva entronización de 1975, la Monarquía heredó un país mucho mejor situado en datos comparativos o relativos que el presente en el que, arruinado y endeudado y con una organización política lamentable, ni siquiera ya está garantizada su integridad territorial.

En este momento, el debate entre Monarquía o República creo que debe ser contemplado en el ámbito o contexto del NOM y de las relaciones entre las oligarquía extranjeras y locales, en las que las gloalistas están ganando. Parece deducirse de su conducta que los Borbones quieren hacer méritos para continuar como guardas o manijeros de lujo en la finca y les preocupan poco sus habitantes mientras no les pongan en peligro su poltrona y explotación del negocio.

Sea como sea es preciso reconocer ahora un importante cambio estratégico como es la ruptura unilateral de la Unión Temporal de Empresas entre Borbones y socialistas para mejor ordeñar al Reino. Los socialistas, como se quejase el mafioso Tattaglia de turno, ayudados por las corrientes globalistas de fondo, ahora ya no quieren compartir. Igual que los golpistas trileros catalanes. Quieren el botín para ellos solos o solo compartido con sus amos del NOM.  Los Borbones ya no serían útiles como mohatra embaucadora de cierta derecha española cuando toca cargarse la Nación.  Al NOM al servicio de la plutocracia financiera internacional le estorba la realidad de los antiguos Estados Nación.  España es uno de los más débiles. Ese es el problema de fondo, por el que se ha roto la clave de bóveda que sostenía la cleptocracia coronada española. Sin embargo, parece ser que Su Emérita Majestad iría a plantar batalla y planearía regresar con las alforjas cargadas con pruebas inculpatorias para sus antiguos socios de la UTE.  Algunos especulan con que este Sansón octogenario pueda terminar derribando el Templo.

Con su extraordinaria lucidez y conocimiento de la naturaleza humana, Cervantes explicaba las reglas de Monipodio: ”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos menos avisados.

A lo que contesta otro más experimentado: señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios.

Con la fuga, huida o retirada estratégica de Su Emérita Majestad tan vocacionalmente dispuesta a alabar a Dios pudiera haber empezado la cuenta atrás del fin de la Dinastía.  O quizás no, si se atreviese a plantear batalla. Donde las dan, las toman.

Mucho me temo que, pese a los bonitos discursos estupefacientes del Premio Cervantes, los Borbones nunca comprendieron ni a España, ni al autor ni a su gran obra:

Sí. Don Quijote ya le avisaba a Sancho Gobernador: No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

En la madrugada, en la soledad de la noche oscura, donde quiera que se esconda, tras escuchar lo que dijeren no parece que el huido pueda tener la conciencia demasiado tranquila. ¿Otra oportunidad histórica desperdiciada por los mismos vicios reales?

Puede que aún se esté a tiempo de hacer algo bueno por España librándola del actual despotismo.

 

 

 

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