Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La expulsión del Rey

Ayer, tras confirmarse la esperada noticia daba mi opinión a vuela pluma del exilio del octogenario rey don Juan Carlos I tras ser expulsado por su hijo del Palacio de la Zarzuela.

La huida al exilio de Su Emérita Majestad a la República Dominicana está siendo muy comentada. En cierto modo se cierra un paradójico bucle. Los familiares del dictador Trujillo, protagonista de La Fiesta del chivo, tras el asesinato de éste se exiliaron en España, en época del invicto caudillo. Hoy, Su Emérita Majestad tras ser expulsado de Palacio por su propio hijo huye exiliado a la República Dominicana. Una logro histórico de la cobarde connivencia de don Felipe con las corruptas y repugnantes zurdas españolas.

No expulsado por su hijo sino por miedo a la revolución traída por sus errores y corruptelas, Don Alfonso XIII salió huyendo solo, camino de Cartagena donde tomó un buque de guerra con destino a Francia. Al parecer fue abofeteado, en gesto cobarde y rastrero, por un oficial.  La reina salió por via terrestre en dirección a Suiza. En cambio, doña Sofía parece que se queda, de momento, en Palacio.

Pero es interesante observar los comentarios que está mereciendo la huida y exilio. En realidad un corolario casi forzoso de la Ley de memoria histórica o de la condena del alzamiento militar del 18 de julio por parte del PP de Aznar. O de la cobardía de no defender la tumba de su benefactor de la profanación perpetrada por su propio gobierno.  Se va dejando que el enemigo ocupe el campo de batalla y así luego pasa lo que pasa.

Los primeros comentarios, más que intentar comprender el carácter histórico y geoestratégico de la cuestión no suelen escapar al enconamiento sectario de las dos Españas. En general, como breve resumen, la izquierda se alegra mucho de su victoria, un buen trofeo desde luego, aperitivo del próximo, la huera cabeza coronada de don Felipe. La derecha se limita a decir que los otros roban más.

Cierto que los zurdos roban más y de modo más impune pero eso no es justificación para la conducta indigna del Borbón, tradicional histórica marca de la casa.

Y es curiosa una cuestión que nunca he comprendido, la vinculación de la suerte de la Nación española con la de esta corrupta y felona dinastía extranjera que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a España desde su sangrienta entronización mediante una guerra civil, primera de las muchas que ha provocado a lo largo de tres siglos. Los Borbones pillaron como botín familiar una de las grandes potencias mundiales y la van a dejar como un pingajo, corrupto, embrutecido, prostituido, arruinado, si es que logra sobrevivir como nación, cosa que desgraciadamente está por ver.

Es lógico y coherente que a los Borbones los defiendan y protejan los desavisados victimas de la publicidad o la demagogia o los ladrones y abusones de la plutocracia monopolista nacional, hoy decadente por la presión de los globalistas, pero lo que nunca he logrado entender es que sea defendidos por auténticos patriotas españoles.

Si EEUU impulsó y protegió al Borbón tras su nombramiento por el general Franco, sin duda el mayor error histórico del gran estadista, ahora le han dejado caer.  Y es que la situación mundial está cambiando de modo vertiginoso. La alianza de la Transición entre la Corona y el corrupto socialismo mohatrero made in USA, sustituta desde entonces de la tradicional entre el Trono y el Altar, ya ha caducado. Les unía la corrupción y la Mentira de su condición mohatrera. Pero para entender lo que pasa conviene contemplar la situación geoestratégica mundial.

Lo que era la clave de bóveda de la cleptocracia española carece ya de sentido cuando se trata de aprovechar los escombros de lo que quede para construir el NOM.  Otra cleptocracia con otros símbolos o coartadas. El Vaticano también ha caído bajo el poder del enemigo y coopera con la disolución nacional y de los valores tradicionales. Don Felipe bracea desesperadamente para que le permitan seguir saliendo disfrazado de marino de guerra o de soldado de tierra o incluso de okupa podemita y, como las folcóricas de la Transición, parece estar dispuesto a hacer lo que exija el guión.

Ha sacrificado al padre. Un crimen ritual de resonancias freudianas o de tribus poco evolucionadas, pero el ídolo es insaciable. No bastará.

(Continuará)

Otro sí digo, con lo que ayer terminaba:

«Me temo que esta decisión de prescindir del Emérito demuestra enorme debilidad y puede acelerar el principio del fin.

El papelón del actual Rey en todo este escándalo es francamente deplorable. El de un imbel con no muchas luces. Es de comprender que no dé más de sí quien está en el cargo sin méritos personales propios, por simple linaje, pero lo que cuesta entender es que al menos no se rodee de buenos asesores.»

 

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