Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Plagio de mandarines

Una de las obras maestras de la literatura española del siglo XX es Escuela de Mandarines de Miguel Espinosa. Un libro genial que recuerda nada más y nada menos que… ¡al Quijote! Heredero en las motivaciones de nuestros grandes tratadistas del Siglo de Oro constituye fuente de inspiración, crónica y tratado de la condición del Poder.

Muchos piensan que es un mercenario, un tal Redondo, el Goebbels español aventajado alumno de los jesuitas, el que inspirado por el Diablo perpetra las políticas del falsario presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad y sus secuaces. En realidad, no hay tal. La realidad imita al arte. Estamos ante plagiarios del gran Miguel Espinosa. Excelentes sus obras sobre las tribadas, pero verdaderamente excepcional su escuela de mandarines ya citada, obra que debiera ser de cabecera para todo ciudadano culto amante de su patria.

Veamos, lo que nos cuenta don Miguel:

La más alta forma de Corrupción consiste en pudrir el Entendimiento, a fin de que sólo pretenda dañar u ocultar intereses.

Dice el Libro: “cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación. Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia”.

Y después: «La memez aislada y abandonada, nada genera sino sandeces; pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas

 

¿Acaso se puede explicar mejor la actuación del falsario y su tenebrosa tropa?

¿Qué sería de miserables sandíos encanallados como el Illa o el Simón si no estuviesen enmucetados, condecorados y protegidos del código penal por sus amos?

Por no hablar de los fantasmagóricos expertos del comité gubernamental que nunca existió, imaginarios autores de tanta política criminal. Otro escandaloso embuste del falsario Presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad.

Sin olvidar el nuevo ejército de colaboracionistas, denunciantes, verificadores y rastreadores imitadores de los cómplices del nazismo.

Uno de las mayores barbaridades del Gobierno de Su (amordazada) Majestad, por cierto en esto igual que otros mercenarios de todo el mundo al servicio de la plutocracia financiera y los genocidas filántropos, es precisamente arrojar pellas a la Inteligencia.

Este atentado contra la Razón es uno de los más peligrosos para la permanencia de la civilización, pues la amenaza desde sus mismas raíces.

 

Pero prosigue nuestro genial autor:

“La falsedad es sumisa y la verdad, indómita; aquella sirve a un dueño, y ésta, a nadie. Si precisáis cooperadores incondicionales inventad hombres mentira, como nuestros enmucetados y filósofos proclamados.

La casta que sistemáticamente engrandezca al bobo, reinará perpetua porque los memos sólo piden beneficios y rito. La Gobernación no necesita intelectos sino sumisiones.

Sabemos que la Inteligencia como Cosa Primera se opone a la Premeditación Gobernante y su Corrupción. Pero la combatiremos situando a un tonto en las claves del poder porque la necedad y la luz se repelen por naturaleza.”

 

Desde luego, si nos pasa lo que nos pasa no será porque nuestros grandes hombres de la Cultura no nos hayan advertido.

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.