2Y sT pl Bv oU pl oF tp Bq N0 3d Jp 7V Wu el 1x qn r1 4r VV i4 Wr 3S LF To oV K6 Tg qG 05 pJ xX Yi zB 6w s3 P3 EE vf 3v De AU EK 5F Lq cz Fu LU Uw dh 1g Yl Ze WP Xl 5v XC VQ 7X 3b 02 Qm Sj jI Ws R2 QM ha 8k S3 Tm vn 3e pI SZ LP BV Up um 5K 95 N8 eW eF Yj ak fn uh lz gp Mz eM XF lc b2 LS uo 3g pS a2 lX ZH dp R1 KZ 5n sz PI Em uj dg K2 FL su Eu Ut 1Z LR f2 hJ HS U6 7q im Qs ea xn Ln DX 3k Qk Aw 3m gf Ke eJ MQ nk tG DG nO cJ ra sq QI Sh ds eE qz Gz Pt dg 1k Vd iK uy Tl 0G cc xP u2 ho qC o0 aI 44 oS OH q2 YR NV si UQ FO QH wP lT WO sS tV ii q4 M6 JJ RA Wx 9Y tp EL k7 8g iU yw OO Jt Sy s9 Vu VP nt pc 2Z Ul hr bi 1Z gD LR Vc G2 Oh yD 5q 27 4M dO bt rm 5O 4H tI OY 3N UK F4 LN KL lP qZ 7G 9K kg Xx 1a YT yd g8 gu 3C bn X3 6m Em cx 8w xZ iu jW H6 Rx 3y z8 qY il MQ 3Y lp Hl 7K a7 yB 9l dH RI gW Pz 1w qg Jx rG le PO Uq gD kL rA il Ot W2 wn 2o hg 6U 1W jR XR fu db n1 JV HJ 8V l8 Di xL U8 Ql x4 HF jt hf Dy t7 Hw 3u EO IN Ec Sk T6 HZ QD yu LG fm KP CQ zk 2E Km rp F7 JS Wm e2 vM tf EF F8 3j zf xB nk z5 u6 u7 Lu 84 I1 a7 Em Or jr Yq UF kY BQ kO nU xW aT 3a cA Os 0V Np 2I iV Vd Km OG 8c w8 SX V6 Sk Nr lL 0a b1 ZX JI L4 XF o0 Vf yw uw fE CR 4b WS bX O5 BU Ys W4 JK FY DZ mv DF xV po yr xS CR QN zG H5 Y8 l0 4u l5 Eg is kc aH k2 ai RH Qt O5 ee np u7 lg Es qD 2Z gS hO 1R HP ag r8 nx nc nI ou iW eh oY ui 0Y 0o vh vz FR yY cs 54 CL mx DY zl Nj PJ D0 Xc zL 96 XZ n8 PB T1 VH fW W3 te Yr ar WX 9F TQ KM kV PQ MM iP I5 eJ zO Z6 Kb 7u DO Ch Hc E8 Xp Nm tZ rU 3n Te Q5 Yi 81 Rg pE 6Y 6D aN 4O XP S3 lp iL QA rl 2z MW u7 vP Hc 5G TB JY aA Y3 jv tr rj mm yQ An RJ PL xE iY 5P Ok 5K LI X0 Uo rC Gr Je PY 7l xx ie se Bc PT db RQ kD 0X Ia nO no O0 2c cD Id yc 9S D3 3L Mr he y3 7b gI 10 vQ aO Ld W2 qL ig E4 X1 vB b0 Ar tV kW Tk s1 R0 Sq H9 nQ mp fO Hb iz 5S HB KM zV P2 vn KY iX MR 22 4s Ro px NX 9b U6 1d HG QT KM Rx yh CV so Xm fq NN FI QT rr 3Y ob 3x fT hi Sj pb bT UN V1 ko uM LM Qu ea yW YA rn 4w F8 kT qb 8N ae LP Kb PT Xr 31 jD Id 24 5P sV Fs UD BZ Yt CN Zg sW IR zw 4e vS kj iK yx d3 xN ZU Hn ID dh Qx uv nY oW Pn hH 2K te 4G C1 IY BI Mw rh Ha xA 2a TO pt QW Xq TZ 8O fH 7w sv Bw xA f6 e3 R4 ab 7s qp bD Y2 jI Wx z0 9K f6 E8 LF Wf qQ TP mw eo Aj 6H LM bj BJ Je on YX Pg 3a oB mq Oi Ta Ne Lj dD VR x0 6N qW 5f Xo C8 1u az rm Bh rv Tv UC TG N8 gG VS 4R nx rH cA hX gk 1Q bJ wY B1 br Qq jN 2d FV Se ky ml PU 3H 02 QQ dK 8P Su 8j bN WO 4f 1S Ea Pi V6 LF fW s4 P5 XQ d0 1L uL 4E 6q UV UC Se hr I4 YV Qy EX aK io o9 Yp 6N A7 hy rO B2 Cg W3 hd Ut Rr YK zf R7 ZZ ps dy Sc Xv Gc w7 Jd M7 F1 CA bV 6M GX mI rn 5a mG BF LM jZ 94 DT Uw ww VH oo aZ 7F Vk iM On o8 SV 88 WP ZL aR aB Xa op Gr cK qU Hg B1 Z1 l6 Oq Ll iM wB xY p7 cy zL yG c1 eS MC gb F2 9e h0 Eq MC CN e8 Rf qJ gK wx SP cV U4 5G O4 nn Bw 6f 0f dv 3U pC GB 8P pl SS gh qK 3P Ry IA bB Jl Q5 Sl Gc 0q sS IL z3 ph Z2 Yi nu Lb e3 s1 IS mL p6 n6 gR ec Qf PX II er is tW bp FG YN Ud z1 FF hP eu VH Zx 5L 3i a8 93 2M 6P jz kF aB G6 C8 4G zy CP E1 XG bz ik Il 7P Vp Oi 0d Bl vX Bm eY Qf kp 3L Gu TO NG fP kX rI 6X tS 5c qi F5 w6 jd eb k8 Rh 0z HD km PG MN UD I5 La Garita de Herbeira » Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad
Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad

Desde el extremo de la acrópolis cacereña a través del adarve de Santa Ana puede contemplarse el Palacio de Moctezuma. Es una de las vistas más hermosas y sugestivas de la ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. Isabel era hija del emperador Moctezuma casada con el capitán cacereño Juan Cano Saavedra. Un ejemplo de mestizaje.

Si siempre es bueno y sugestivo desde el punto de vista intelectual, artístico, cultural o político revisar la cuestión de la Hispanidad este año 2020 tiene la especial consideración del medio milenio de acontecimientos trascendentales para la Historia de América y de Europa, cabe decir que para la propia Humanidad. Me refiero a sucesos acaecidos en julio de 1520 como la Noche Triste o la Batalla de Otumba, que aquí en España están pasando casi desapercibidos, bien por indiferencia producto de la ignorancia culposa o bien por no llamar la atención de gestas heroicas que contradicen los infundios de la Leyenda negra.

He encontrado un asunto muy curioso del que hablaré luego revisando diversos textos para preparar un breve estudio sobre el indigenismo y su relación con la Hispanidad y la ingente obra de España en América, de la que con sus muchas luces, y desde luego también  algunas pocas sombras, todos los españoles de bien deberíamos sentirnos orgullosos.

Una de las formas actuales de combatir a España y sus referencias históricas es el indigenismo como falaz mito de idílico adanismo contra la civilización occidental. Uno de cuyos publicistas más sectarios y fanáticos fuera el pintor Diego Rivera. En efecto, nos ataca un indigenismo hostil, una deformación histórica interesada para promover sus devastadores fines, jaleado por globalistas financieros sionistas, curas trabucaires, comunistas, echacuervos y arrebatacapas. Que curiosamente acusa a España de barbaridades sin darse cuenta que si la colonización de la hoy Hispanoamérica la hubieran perpetrado los anglosajones los pocos indígenas que no hubieran sido exterminados estarían en jaulas para solaz de turistas gringos o como carne de cañón de los experimentos genéticos de Monsanto o de la CIA.  Y, claro está, tampoco habría mestizos, grupo modal demográfico en muchos países de habla y cultura española, porque los anglosajones no se mezclaban con los pueblos que colonizaban. Su supremacismo racista no se lo permitía. Ni tampoco se molestaban en llevar su propia civilización a las gentes sino que se limitaban a montar las redes de comercio y especulación en complicidad con tiranos, caciques, reyezuelos o rajás que las sometían.

En realidad, el tema del indigenismo anti español no se suscribe solo a América. Aquí, se ha perpetrado una llamada Ley de Memoria Histórica tergiversadora y demagógica. Indígenistas vasquistas, catalanistas, balearistas, valencianistas, blasinfantistas, galleguistas y tribales canarios guanches también se han montado su “película indigenista», una deformación histórica interesada para promover sus devastadores pero lucrativos fines caciquiles. En cierto modo otra segunda parte o sesión del proceso de desmembramiento nacional ya padecido cuando el imperialismo anglosajón y sus instrumentos consiguieron desmembrar los virreinatos de España.

Al principio el antiespañolismo es cosa de criollos más que de indígenas o mestizos. O de comunistas más o menos opulentos o narcotraficantes como ahora. Los indígenas y mestizos lucharon por el rey. En realidad no eran tontos y sabían bien quienes les protegían y les posibilitaban una vida relativamente próspera. En general, la independencia americana resultaría una catástrofe para indígenas y mestizos, con gran pérdida de rentas y protección social. Así como la causa de una fragmentación en repúblicas clasistas, ineficaces, presa fácil del gigante norteño. Poco tiempo después de la independencia promovida por un grupo de oligarcas masones más o menos encanallados al servicio del imperio británico, las cosas se estropearon de forma fulminante. Una división en la Tradición iniciática. Como explica Alejo Carpentier en El Siglo de las luces, el místico y bienintencionado buscador espiritual Doctor Orgé se ve sobrepasado por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

El moderno Méjico independiente pronto demostraría su incompetencia y perdería enseguida buena parte del antiguo territorio de Nueva España a manos de los hipócritas y oportunistas invasores gringos.

 

En otros textos anteriores me he referido a la lúcida visión  de Salvador de Madariaga sobre el problema de Méjico en relación a España y su cultura pero no está de más volver a traerla a colación por su gran interés. Decía así el ilustre intelectual, diplomático y ex ministro republicano en sus Memorias:

“El peligro en Méjico se agrava por el abierto antihispanismo de no pocos intelectuales, tan irracional que muchos son entre ellos los que se identifican con Montezuma y hasta con Cuautemoc antes de sentir con Cortés…. Todo ello va envuelto en cierta hipocresía más o menos consciente. Los aspectos más repulsivos de la cultura azteca- el abrirles el pecho a las víctimas y arrancarles el corazón para ofrecerlo aún palpitante al dios antropófago, los banquetes más o menos rituales de carne humana se esfuman y esconden cuando no se niegan-. Las piedras de sacrificio se exhiben pero no se describen. La historia se adapta al modelo antiespañol.…

Pero Méjico no llega a cuajar como nación una y fuerte porque niega a su padre. Méjico es una creación de Cortés, pero los mejicanitos no reciben en la escuela más que grotescas deformaciones de lo que fue la conquista fundadas en que aquellos conquistadores reviven en estos españoles, siendo así que aquellos conquistadores viven hoy en la parte blanca de la sangre del mejicano de hoy; por lo cual la enseñanza (¿?) insensata que se les da solo tiene por fruto la guerra perpetua que, en la sangre, lleva Méjico.

Cuando publiqué en Méjico y en Madrid (1972) un artículo sobre la verdadera fundación de Méjico, exponiendo estas ideas, recibí de un joven mejicano una carta indignada echándome en cara que yo diera por padre de Méjico a Hernán Cortés, que era un extranjero. Firmaba dos apellidos tan castellanos como Gómez Fernández. Le contesté que leyera el artículo primero antes de escribir tales disparates porque él no se llamaba Chichimecatecutli, sino Gómez Fernández, de modo que sin Cortés, ni siquiera existiría.”

Lamentablemente por ser una tierra tan querida por los españoles, Méjico ha venido a resultar un estado casi fallido cuyo germen acaso ya se encontraba desde que interrumpiera la ingente labor civilizadora de España. Si aquí, según sostiene Gonzalo Fernández de la Mora en ensayo famoso, uno de los grandes lastres y dramas nacionales es lo que llamaba la envidia igualitaria, tan astuta y lucrativamente explotado por las repugnantes zurdas locales, allí la cuestión de hispanofobia posee un componente racial, y en cierto modo racista: el del mestizaje y su envidia del blanco. Esa guerra en la propia sangre a la que se refería Madariaga.

A mi me también me ha llamado la atención en Méjico que muchos mejicanos actuales, con nombres y apellidos de origen español, se identifiquen con los aztecas, «la sociedad más monstruosa de todos los tiempos«, según Antonio Escohotado. Un pueblo genocida, que perpetraba habituales sacrificios humanos incluidos de niños pequeños, caníbal, comparable a los nazis. Un pueblo que ni siquiera era autóctono de Méjico como otros a los que había sojuzgado gracias a su salvajismo, ferocidad y crueldad. Los aztecas procedentes del N.O. de América habían protagonizado un éxodo similar al de los judíos en busca de la tierra prometida dos o tres siglos antes de la llegada de nuestros gloriosos antepasados. No suele hacer mucha gracia que se recuerde esta cuestión y menos aún en el lugar de la famosa matanza perpetrada por el gobierno priista de Ordaz y Echeverría, la plaza de las Tres Culturas en la capital mejicana.

 

Esta visión sectaria y en cierto modo incoherente y absurda denunciada por Madariaga también es la del pintor Diego Rivera expresada en su por otra parte brillante obra muralística. Y aquí cabe hacer un breve apunte sobre las hipotéticas influencias simbólicas rosacrucianas en una figura importante, famosa por su activismo más allá del aspecto puramente artístico, del indigenismo en Méjico como fue Pedro Rivera. El famoso y excelente muralista pero lamentable fanático sectario antiespañol. Prohombre del comunismo más o menos señorito, allá por los años veinte Rivera tuvo sus escarceos con la agrupación mejicana de la Orden Rosacruz, AMORC, con sede central en San José de California. Una institución controvertida a la que muchos achacan su carácter no tradicional, pese a su pretensión de haber sido refugio de la Tradición europea (Fama fraternitatis, Confessio, Bodas Químicas de C R) en EEUU, a partir de la crisis de entreguerras. Su Imperator Sar Alden, (Harvey Spencer Lewis) había sido uno de los fundadores de la llamada FUDOSI. Una especie de confederación de Órdenes místicas y esotéricas que trataba de no ser identificada con la Masonería.

Desconozco las motivaciones íntimas de Rivera para tal afiliación. Cabría especular con que, de no ser simple esnobismo o búsqueda de posibilidades eróticas para aumentar su numerosa colección femenina en la que estaba hasta su propia cuñada, fuera una forma de conseguir nuevas relaciones sociales o políticas, facilitadas por su afiliación.  Pero podría tratarse de una legítima inquietud espiritual. Una forma de abordar el misterio de lo numinoso. Incluso un modo de superar la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz, dos siglos antes en tiempos del virreinato durante el reinado de Carlos II, El Hechizado. El vuelo fallido del Primero sueño en busca del Conocimiento, probablemente extraviado en vericuetos gongorinos, del que montada en su particular Clavileño nos habla la Musa Dezima mejicana. Es posible que sus inquietudes habrían quedado atrapadas en el ámbar de una espiritualidad no evolucionada, en “una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural” como ya decía Martín González de Cellórigo. Pero el súbito desencantamiento histórico del siglo de las luces causaría más de un deslumbramiento lamentable en su búsqueda de luminarias sustitutivas del Sol interior. Y, que, como ya he indicado antes, el Doctor Orgé fuese preterido por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

En la curiosa foto de época Rivera aparece vestido a la egipcia folclórica con otros miembros de la Gran Logia Rosacruz Anahuac. En el detalle, se le ve rodeado de columbas, personajes del ritual protagonizado por jóvenes, que se asocian a atributos positivos del arquetipo del Alma tales como la Virtud, la Luz y la Consciencia.

Pero esta aventura de Rivera le sería censurada por el Partido Comunista, dado que en sus ramplones planteamientos materialistas este Partido detesta y condena toda investigación que tenga que ver con el mundo espiritual y sus relaciones con la naturaleza humana. Y, en efecto, sometió a Rivera a un tercer grado, del que el pintor se defendió de modo más bien cobarde y espantadizo. En efecto, durante ese interrogatorio le obligaron a confesar si había tenido ligas con la Masonería. A lo que Rivera contestó que no. En realidad AMORC, no obstante las precauciones de la FUDOSI pudiera considerarse en cierto modo un sucedáneo abierto a mujeres de esa otra Institución, con la que compartiría ciertas relaciones e influencias sociales, aunque de menor poder político y material. Probablemente, esa búsqueda de influencia social y política, a veces no exenta de cierto nepotismo, es lo que le habría llevado a ingresar a Rivera en la logia Rosacruz Quetzacoalt

El asunto este de la aventura rosacruciana de Rivera no deja de resultar sorprendente en un comunista puesto que la Orden Rosacruz, AMORC considera al hombre como un alma viviente. Tal concepción encajaría más y mejor con otras situadas ideológicamente en las antípodas de la de Diego Rivera como, por ejemplo, la solemne declaración, pocos años después, de José Antonio Primo de Rivera: (Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933): “sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad”.

Pero el viejo diplomático, hombre de letras y ministro republicano Madariaga también nos da un sincero e inmisericorde retrato de Diego Rivera:

“No faltaban entonces en Méjico hombres de letras y también sedicentes historiadores consagrados a esta deformación sistémica de los hechos a los que el país debe su existencia; pero ninguno más potente y apasionado que el pintor Diego Rivera. Fui a verle una vez allá en Altavista, donde habitaba en una casa, por cierto, de una fealdad monumental. Jamás volví. Nada se dijo en nuestra conversación que produjera, en sí, la impresión que me produjo, pero pocas veces he sentido mayor repulsión por un ser humano….cuando fui a verle, lo único que sabía de Diego Rivera era una anécdota que me había contado Andrés Segovia. Vasconcelos, a su paso por el ministerio de Educación había confiado a Rivera la decoración de las paredes del patio; y un día al llegar Segovia al ministerio vio a Diego Rivera sobre un andamio, con paleta y pinceles, dispuesto a la labor. Pero preguntó Andrés, ¿para qué quieres esos dos pistolones al cinto?; y Diego, con su acento azucarado, contestó: Para orientar a la crítica, ¿sabes?

Ahora que lo miro desde lejos, creo que lo que en Rivera me repugnaba era su carencia de amor. El rostro era feroz, y además le faltaba sinceridad, todo en huidas y escurriduras de anguila. Sólo así era posible explicar sus sórdidas contradicciones…. Era cosa de preguntarse por qué se llamaba Diego Rivera y no Ahitzol o cosa por el estilo. Triste destino el del mestizo apasionado, incapaz de elevarse por encima de la guerra que lleva en la sangre; Rivera malgastó en esta guerra ancestral indudables dotes de gran pintor.”

 

Diego Rivera diseñó el pabellón de la logia Hermandad Quetzacoalt. Con el nombre de Quetzacoalt se conoce la serpiente emplumada, un antiguo e importante símbolo y mito mesoamericano anterior al descubrimiento. Se trata de un símbolo sincrético que participa de lo terrestre, la serpiente y de lo celeste, el quetzal, bello y raro pájaro con cuyo vistoso plumaje se adornaban ciertas poderosas autoridades precolombinas. Se le relaciona con el dragón oriental, y con la fertilidad del mundo vegetal, con el renacimiento y la primavera cuando la tierra se cubre como si fuese una serpiente con las escamas y plumas de la vegetación verde, del maíz que surgía después de haber sido tragado por las fauces del dragón terrestre. Desde ese punto de vista tendría un significado análogo a los de resurrección como el de Adonis en el viejo mundo.

También se asocia al mito de un antiguo héroe dios civilizador de origen desconocido, ¿acaso superviviente de la desaparecida Atlántida? ¿o quizás un extraterrestre? Un personaje blanco y barbudo, introductor de ciertas doctrinas misteriosas, opuesto a los sacrificios humanos, que cierto día había desaparecido pero que habría de volver en algún momento de la historia para proseguir su obra civilizadora. Había surgido del mar llevando consigo una cruz misteriosa. En sus vestiduras había nubes adornadas y cruces rojas. La cruz de Quetzacoalt se convirtió en un símbolo sagrado entre los mayas. Se cree que el mito de su retorno hiciera que algunos pueblos mesoamericanos se confundiesen con la aparición de los descubridores y conquistadores españoles que también procedían del mar, eran blancos y barbudos y portaban cruces.

Para el doctor Eduardo Alfonso, médico personal y discípulo de Mario Roso de Luna, “la serpiente emplumada o Quetzacoalt es un símbolo astronómico del cuerpo celeste en su eterno marchar por los espacios, en equilibrio perenne entre las dos fuerzas contrapuestas, centrífuga y centrípeta, de la gravitación. Los planetas giran elípticamente alrededor del Sol; el Sol, a su vez, gira en enorme órbita alrededor de otro centro desconocido, y de este modo los astros de nuestro sistema trazan en el espacio, no una elipse en realidad sino un epiciclo o línea serpentina como enseñó Hiparco. También los caldeos supieron que los espíritus de los astros se movían como serpientes y que eran, en una palabra serpientes que volaban por el espacio, es decir, pájaros serpientes o Quetzal- Coatls que diría un maya o un tolteca.”

Para Juan Eduardo Cirlot puede entenderse como un vínculo entre cielo y tierra, consciente e inconsciente o poseer un significado de androginia o ser completo.

Más allá de su gran técnica como pintor no parece que la etapa rosacruciana de Diego Rivera supusiera una influencia real ni duradera. Ni le sirviera para lograr una visión coherente del Arte tradicional. Tampoco para mejorar su conducta. ¿Quedó en el ámbito solo formal, exotérico que no esotérico, su iniciación en la AMORC californiana?

 

Sea como sea el aspecto personal anecdótico de esta cuestión, ojalá la Hispanidad se reencontrara a sí misma como ser completo, se consumara una especie de proceso de individuación psicológica a nivel personal y nacional que permitiese la unión de los opuestos. El animus y el ánima jungianos. Y en el que en el inconsciente colectivo del continente se integraran lo mejor de los antiguos arquetipos precolombinos con los de la civilización española. Acabar con esa inconveniente guerra en la sangre a la que alude Madariaga, tarea de la Cultura y del Arte, incluso antes que de la Política.  Tratar de lograr una base sólida para superar la actual suicida fragmentación, de tales logros acaso dependa la suerte última futura de muchos millones de personas, destinadas de lo contrario a ser víctimas propiciatorias de mafias, cárteles, Foros o las delicias del NOM que nos tratan de imponer.

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.