Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Una aclaración acaso necesaria

Algún amable lector me ha criticado que, entre bromas y veras, en una de mis últimas garitas mezclara a Bergoglio con otros papas históricos muy indeseables. Les ha parecido irrespetuoso e incluso sectario por tratar de pasar lo que entienden simples aunque lamentables anécdotas por categorías.

Sobre Bergoglio he escuchado de todo a los especialistas. Normalmente suele tener la mejor prensa entre ateos, socialistas, comunistas, golpistas, progres, ecolojetas, peronistas, pachamamameros new age y demás fauna semejante, y en cambio manifiestamente mejorable entre los católicos, especialmente entre los más conservadores u ortodoxos. Más parecería que se tratara de un político queda bien, servidor de las contingencias de la moda, incluido lo políticamente correcto, que de un representante de Jesús en la Tierra cuya misión fuese fundamental espiritual.

Algunos directamente le acusan de ser un protector de la mafia homosexual de san Gallo, un antipapa o un heresiarca. Sea como sea, creo que está fuera de toda duda razonable su estrecha vinculación con el globalismo izquierdista instrumento del NOM. O su actual relación con el siniestro Partido Demócrata americano como antes con la dictadura argentina, en especial con el tristemente célebre almirante Massera. O su indisimulado apoyo a los enemigos de España y de la Hispanidad.

Sin embargo,  este asunto me parece que en el fondo tiene que ver con el papel de lo numinoso en epistemología, con esa impresión no racional o arracional del fenómeno religioso, que escapa al análisis o a la comprensión racional de las cosas. Quizás simbólicamente más con Platón que con Aristóteles.

Ahora bien, quizá sea un artista quien mejor pueda explicar lo que intento decir. Me refiero a Boccaccio en el Decamerón. Uno de sus apólogos es la famosa historia del judío converso. Podemos recordarla resumida aquí para las victimas de la educación socialista.

Un judío de París a instancias de los comentarios de un amigo suyo empieza a tener dudas sobre la naturaleza de su fe y decide realizar un viaje para intentar buscar la Verdad. Tras varios meses de ausencia y una estancia en Roma, regresa convertido al Catolicismo. Le preguntan al antiguo judío por las razones de su conversión. ¿El ejemplo de caridad y humildad del Santo Pontífice? ¿La vida virtuosa o evangélica de cardenales y demás miembros de la Curia romana, incluidos los clérigos?

No, no hay tal, contestaba a los interrogadores. Vistos los escándalos de soberbia, avaricia, fraude, latrocinio, fornicación e intrigas en el Vaticano contra todo lo propugnado por el Fundador, y comprobado que pese a todo los fieles aún creen en ellos, no cabe duda que tiene que haber algo sobrenatural en tal religión, fuera de toda razón humana. Y ante misterio tan tremendo, que me sobrepasa, me he convertido.

Ignoro si vuelvo a desvariar pero se me ocurre que algo de esto, mal comparando, también se encuentra en la religión atea del socialismo patrio y en muchos de sus votantes y adeptos recalcitrantes. Una y otra vez son engañados, humillados y robados, dejando España arruinada y hecha unos zorros. Una y otra vez sus enriquecidos próceres y prohombres socialistas vuelven a excitar ya no las más altas virtudes evangélicas sino las más bajas pasiones como el resentimiento social, el odio o la envidia igualitaria. Y una y otra vez se hacen con el poder, con o sin trampas en la propaganda o las votaciones.

Sin duda debe existir algo sobrenatural, numinoso, en todo ello, aunque en este caso satánico o diabólico. Y por tanto motivo suficiente para huir de él lo más lejos posible.

Por seguir con el extraño influjo que estas extrañas religiones ateas españolas no podemos menos que extrañarnos la influencia, inasequible al desaliento, de la herejía golpista diabólica catalana entre muchos fieles incluidos los propios parias de la despreciable casta charnega y sobre todo de buena parte del fanático clero nacionalista protegido y jaleado por Bergoglio. Tampoco se entiende ese anhelo, esa afinidad por el futuro paraíso catalán cuando sus promotores son corruptos racistas encanallados u organizaciones criminales de hipócritas, ladrones y mafiosos que parecen sacados de lo peorcito del ominoso siglo de la Pornocracia romana. Un paraíso sectario al que sólo podrán acceder los elegidos: catalanes de pura raza superior catalana previo pago del tres por ciento.

Como podemos comprobar dos de las mayores desgracias que asolan España, el socialismo y el nacionalismo catalán, tienen un componente irracional, numinoso, que escapa a la razón, la experiencia histórica y la lógica. El problema actual de nuestra querida patria es más objeto de psiquiatras y epistemólogos que de políticos. Y me temo que solo desde la reeducación espiritual del hombre reintegrado pueda abordarse con éxito.

 

 

 

 

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