Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Trump y la subversión plutocrática

¿Progresa la falsa Revolución en Norteamérica? Estamos viviendo tiempos muy convulsos con sucesos que nos hubieran parecido increíbles hace solo unos pocos meses. El instrumento político de la Plutocracia internacional más degenerada, el llamado Partido Demócrata norteamericano, cuya franquicia aquí en España es el falsario, se está quitando la careta para mostrar su verdadera faz comunista, totalitaria, satanista. Los megamillonarios que no saben ya ni contar su gran patrimonio azuzan al populacho embrutecido contra los símbolos de orden y civilización. En especial contra el Cristianismo, víctima preferente de su vesania criminal. A quien crea que exagero le invito a ver las terribles imágenes de las quemas de iglesias y templos cristianos incluso con fieles dentro, de la semana pasada en EEUU. A añadir al derribo de estatuas de gentes benefactoras por parte de turbas terroristas criminales promovidas y financiadas por ese Partido y algunos grandes plutócratas genocidas de su influencia.

Estas revueltas criminales intentan evitar una nueva victoria de Trump en las urnas el próximo noviembre. Unas votaciones que pueden ser fundamentales no solo para los EEUU sino para la suerte del planeta, de la Civilización y de la Libertad. Y cuyas consecuencias serán muy importantes, acaso decisivas, también en España.

Sin embargo, los observadores suelen estar divididos sobre el verdadero papel de presidente Trump.

En la imaginería de zurdos y globalistas en general, Trump es un botarate machista, inoportuno y risible que en un golpe de suerte habría ganado a la filantrópica feminista candidata. En realidad, una satanista genocida relacionada con redes de pederastia a la que el Deep State había estado preparando para dar su golpe definitivo. Trump es un tipo outsider, fuera de control, que les estaría fastidiando sus negocios y al que hay liquidar de un modo u otro. Y aquí cabría incluir tanto la demagogia, la calumnia y el descrédito, cuanto el enigmático quimera virus o las actuales revueltas terroristas iconoclastas. Sin olvidar las extrañas e inoportunas escaramuzas bélicas navales con los comunistas chinos.

Para algunos avisados o escarmentados lo que está sucediendo no sólo con las actuales revueltas violentas sino en general con todo su mandato no deja de ser un espectáculo de falsa bandera representado cara a la galería. Trump sería un elemento necesario del sistema para dar la sensación de que existen versiones opuestas. Y conseguir lucrativas disputas gracias a un enfrentamiento más o menos ficticio provocado por los mismos autores e intereses.

Para otros, la inquina que recibe de las degeneradas zurdas globalistas internacionales y de los media de intoxicación y manipulación de masas no sería impostada. Trump sería su enemigo real y hace cosas aunque sólo se resalten las acciones de sus críticos o se ridiculicen las propias.

Para otros menos se trataría de otra muestra histórica del eterno combate metafísico, espiritual, entre el Bien y el Mal, con visos simbólicos que recuerdan el Apocalipsis de san Juan. Más castizo, otro recordará el no menos escalofriante estribillo del Poema de la Bestia y del Ángel en el que Pemán explicaba que “Una mano secreta desde la noche oscura ha ordenado una siega satánica de cruces.”

Sea como sea, la labor de un Trump que quisiese derrotar a todo un criminal y poderoso Deep State resultaría titánica. Los trabajos de Hércules un juego de niños a su lado. Y también casi suicida. Muchos antes que él han sido asesinados por intentarlo.

Pero al presidente se le está acabando el tiempo, quedan pocas semanas para las elecciones y la situación se complica por momentos.

La impresión actual es que si el Deep State no consigue asesinarlo antes o hubiera una guerra civil abierta tendría muchas posibilidades de ser reelegido y acaso algunas de darle golpe de gracia definitivo.

 

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