Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El equipaje del Rey Felipe

En su segunda serie de los Episodios Nacionales Don Benito Pérez Galdós cuenta la retirada rumbo a Francia de los cortesanos del rey José, apodado Pepe Botella, el hermano del emperador. Otra agresión francesa la de Napoleón, tras los propios Borbones, contra España.

Ahora, la cosa es un poco diferente, la huida o exilio del Rey Felipe de producirse no sería como entonces por una heroica victoria de los aguerridos patriotas españoles contra los invasores abrumadoramente superiores en el plano institucional y militar, sino por un mero reajuste en los objetivos estratégicos de los globalistas. Un sacrificio de pieza para obtener mejor posición el tablero del NOM. Los Borbones ya habrían cumplido con su labor de disolución nacional y ya no serían necesarios en esta nueva etapa de devastación definitiva de la Nación española.

No es bueno mirar siempre hacía atrás como la mujer de Lot pero tampoco está de más comprobar con perspectiva histórica el desastre que esta corrupta dinastía entronizada mediante gran violencia ha supuesto para España en estos tres siglos. Guerras civiles, atraso, corrupción, desfalcos, incompetencia radical, mala administración, falta de ejemplaridad, carencia de patriotismo, desmembramiento y pérdida final de la Hispanidad, amputaciones territoriales, etc… forman parte de su impagable deuda con la Nación.

En este fin de fiesta borbónico incluso el mantenimiento de la integridad del territorio nacional en la Península Ibérica, ya perdido con la humillante lacra de Gibraltar en poder de los mismos que condecoran con la jarretera al obtuso monarca, se encuentra gravemente amenazado. Gracias a la Monarquía actual y sus disolventes instituciones, Cataluña y Vascongadas ya son prácticamente independientes de facto, y sólo falta que lo terminen siendo de iure.

Daba lástima ver en el sarao de auto exculpación a Don Felipe, convenientemente amordazado, muy modosito para que no le riñan, sentado con lo que queda de su familia, en unas sillas blancas apilables de mercadillo plantadas en círculo y en mitad del patio de Armas desarmadas de Su palacio. Un lugar inoportuno para él, donde se perpetraba el funeral por lo civil de exculpación de las fechorías de Su gobierno y del resto de Sus instituciones que han vuelto su más escandalosa incompetencia. Una alegoría de la demagogia, de la mediocridad y de la impotencia. Por si no fuera suficiente ponerle boca abajo o quemarle en efigie con la impunidad más absoluta, tampoco faltaría el agravio en la misma desastrada ceremonia, un par de alcahuetas le dieron la espalda mientras hablaba, otro de sus discursos hueros, estupefacientes, prescindibles.

Además, según se ha informado, Carmen la de Cabra en nombre del falsario le habría exigido que sin más dilación echase a su emérito padre de Palacio, donde pena como fantasma escondido sus cuitas. Y eso lo exige con todo su desparpajo y media lengua de ERE pitiminí una cabecilla semi analfabeta del Partido más corrupto, prostituido, célebre por sus desfalcos y traidor de España, y principal responsable de las actuales desgracias y calamidades. En este momento ignoro la real respuesta a tan viciosa petición como dicen los militares, aunque mucho me temo conociendo al personaje que agache las orejas y obedezca sin rechistar. Pronto lo veremos.

Las repugnantes zurdas españolas y las extremas derechas golpistas catalana y vasca le tratan peor que al payaso de las bofetadas, un papel muy desairado para cualquiera pero peor aún para un rey teórico representante de la soberanía nacional. Aunque ahí sigue disimulando como si la cosa no fuera con él.

El penúltimo escándalo que estamos contemplando también con la co-autoría de socialistas felones es el de la impunidad definitiva de los golpistas catalanes, toda una burla y una humillación perpetrada por las instituciones borbónicas contra la Nación española. Y es de temer que, como ya pasó tras el sangriento golpe socialista y catalanista del 34, tal impunidad resulte el aperitivo y acicate de nuevos conflictos violentos.

Y el último, de momento, es la amenaza del racista dictador Torra, perpetrada para más humillación, impertinencia y desprecio en catalán, de mandar confinar a Su Majestad si le da por visitar su corrupta taifa. Al parecer, Su Majestad se apresta a obedecerle modificando su viaje.

Aún cabe que Don Felipe reaccione, la verdad no lo creo aunque bien pudiera ser en el último momento. Creo que el tiempo juega en su contra. Y muy pronto, si es que aún no ha sucedido, se habrá sobrepasado el punto de no retorno.

Si no reacciona y defiende a España, a la Corona, a Sí mismo, Don Felipe quedará como uno de los peores reyes de la Historia de España. Un incapaz, un imbel como se decía en nuestro Siglo de Oro. Su reinado, que se antoja muy breve, un abigarrado ramillete de humillaciones y calamidades que va encadenando un error tras otro, un deshonor tras otro.

¿Preparando El Preparao el equipaje de fuga aunque no haya un don Benito para contarlo?

 

 

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