Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Funeral por lo civil, ninguneo de lo numinoso

Hoy tocaba funeral por lo civil. El presidente del gobierno de Su Majestad había boicoteado el funeral religioso por las víctimas de la pandemia y del desastre gubernamental. Hoy se ha producido un muy solemne funeral por lo civil con su antorcha flamígera y todo, amén de la presencia coartada de Sus Graciosas Majestades.

Esto del rito del fuego, no deja de ser incoherente en un acto que se pretenda puramente laicista racional y no deja de tener antiguas reminiscencias del mazdeísmo persa o de los Vedas. Y, vista la íntima relación entre el tradicional culto del fuego y el Cristianismo como forma de la religión solar, no deja de ser una llamativa incoherencia entre tanta gente atea y desalmada. Como el loto en Oriente, las rosas rojas en Occidente suelen ser un símbolo del alma. El alma que, como la rosa al sol, se abre a la Conciencia en la Materia, muchas veces representada por la cruz. También el fuego surge como fricción de dos palos o maderos cruzados.

Pero en la tradición masónica operativa el fuego tiene un cierto sentido de instrumento de renovación de la Naturaleza, INRI (Igni Natura Renovatur Integra).

La equívoca combinación de rosas y fuego sin la cruz admite la interpretación de que se arrojan las almas al olvido indiferenciado. La entrega del Espíritu a la entropía más degradada. De lo que otrora fuera milagroso orden microcósmico de criatura viva, susceptible de superarla a través del Amor y de la Conciencia.

Sin embargo, en la conciencia de lo numinoso siempre aparece un elemento emocional de dependencia como criatura. Sentimiento de nuestra propia insuficiencia, incapacidad o sujeción a lo contingente. De la enormidad de la dimensión de los aspectos de la Vida no susceptibles de definirse en conceptos. De ese misterio tremendo que es el Ser.

Sin embargo, el acto palaciego de hoy contiene un cierto componente sacrificial y propiciatorio. Las víctimas principales son los ancianos sacrificados si atención médica en residencias supuestamente atendidas y controladas por las infinitas, ineptas e insaciables Administraciones del Reino. Sin olvidar la multitud víctima del fanatismo, el oportunismo, la ambición, la incompetencia o la codicia del gobierno dicen que de progreso. Todo sea para bien, y cualquier número de víctimas resulta poco si así se construye mejor el socialismo de los verdugos. Esos filantrópicos adalides del progreso cuyas fechorías no necesitan expiación.

Ya teníamos bodas civiles incluso de homosexuales, lesbianas, trans, no binarios y demás abigarradas tipologías sexuales, oficiadas por muy honrados concejales de urbanismo. Incluso primeras comuniones y bautizos por lo civil, pero faltaba lo de los funerales en el que el oficiante sea, por ejemplo, un salteador cocainómano de lucrativo ERE o Consejo de Administración o el heroico protagonista de algún doloroso desfalco.

Para que no falte de nada, en un extenso catálogo de ineptitud cuando no de corrupción, se han dignado acudir al acto los infinitos señores de las egoístas taifas y nos hemos honrado esta vez con la asistencia de un mundialmente considerado cómplice genocida del Partido Comunista Chino como es el director de la OMS.  Una presencia que es toda una provocación pero también declaración de poder.  Y, el burro delante para que no se espante, del falsario y toda su onerosa y abigarrada tropilla ministerial. Los mayores responsables de que el Reino de España haya sido el peor del mundo en cuanto a víctimas relativas y personal sanitario infectado. Que por no saber ni saben o quieren saber ni menos decir el número de los fallecidos entre los reales, los escamoteados y los declarados a mayor gloria del pertinaz socialismo. Y que el nuestro sea probablemente uno de los países que más van a sufrir miseria y calamidades mientras gerontocidas muy cercanos al Poder especulan o se enriquecen con el sufrimiento y la muerte. Las jefas del Legislativo, horteras nacionalistas catalanas tenían que ser, vestidas como si fuese a inaugurar un burdel. El falsario también confunde y se confunde. Se arrima a la barrera real del protocolo para protegerse de los abucheos que merece.

Desde luego hay ceremonias peores. Estamos asistiendo horrorizados a los tumultos iconoclastas sangrientos promovidos por los próceres satanistas del Partido Demócrata, una de cuyas franquicias es el falsario. De triste recuerdo es la de la inauguración del túnel de San Gotardo que atraviesa los Alpes, perpetrada hace pocos años. Una horripilante glorificación del satanismo y de la esclavitud en presencia de altas autoridades europeas que producía nauseas además de una terrible desazón e inquietud por el futuro de la Humanidad en manos de tales gentes.

Pero, es curioso lo de la necesidad de rituales incluso entre ateos declarados. Una de las frases para mí más enigmáticas o paradójicas del sabio Lao Tsé es aquella que dice: cuando se vacía el corazón, quedan los ritos. El hombre es un animal simbólico. Incluso los socialistas y el rojerío más degradado o bestializado necesita de símbolos o de rituales que son símbolos dinámicos en acción.

Los rituales son una manifestación de lo numinoso.  De ahí su incompatibilidad metafísica o radical con los planteamientos racionalistas. Algunos de estos rituales, si son tradicionales sabios y el oficiante es digno, mueven poderosas energías espirituales. Tienen un componente mágico capaz de operar de diverso modo en la conciencia. Se sabe que determinadas élites oscuras desde la más remota antigüedad utilizan rituales de magia negra para acrecentar su poder material sobre sus servidores.

Algún lector se lamentará de que hable de estas cuestiones en las que aparentemente mezclo churras con merinas pero creo es preciso hacerlo para entender el fondo numinoso de lo que sucede.

Contemporáneo de Cervantes en lo más brillante de nuestro Siglo de Oro, el jesuita Francisco Torreblanca Villalpando fue autor de uno de los más completos y mejor estructurados tratados sobre Magia, titulado Epitomes Delictorum  Inquisibus Aperta Vel Oculta Invocatio Daemonis Intervenit. De él espigo estas dos conclusiones:

“La Magia es ciencia divina, y natural, la cual Dios infundió a Adán, para el gobierno del mundo, y después dio a Salomón, José, Jacob, Daniel  y otros que celebran las sagradas letras, según probamos en el apartado de magia operativa…. Porque la Magia fue la ciencia de las ciencias, (que ello quiere decir en la voz Pérsica), la majestuosa, la magistral de todas ellas, de quien penden, como de su principio, dándolo a los demás….»

“Y así consta que aunque hubo varios autores la Magia, según la diversidad de tiempos y regiones, en que se enseñó, ninguno la atribuyó a los Hebreos, como el curioso, falto del conocimiento de la antigüedad, si bien la falsa Cabala tuvo origen en ellos según dijimos en lib. 1 c. 13. n. 1. pero esta es diferente Magia de que tratamos: y si toda una, contra ambas escribo, porque estos mis libros son en defensa de la primera Magia, de quien dios es autor y en detestación de la segunda de quien es autor el demonio, y así es gran disparate condenar lo uno con lo otro.…”

Y es que los ritos, los verdaderos ritos de lo numinoso, deben servir al corazón, no vaciarlo. A Dios, no al demonio.

 

 

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