Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

España en retirada

Poco a poco hila la vieja el copo. Estamos llegando al fin de la escapada o a las metas ocultas no confesadas del Régimen del 78. En efecto, los resultados de las votaciones de ayer domingo en las taifas regionales periféricas, si no ha habido trampas en el recuento, suponen una España derrotada y en retirada en ambos territorios.  Unas votaciones que ha ganado la abstención por mayoría súper absoluta.  Más de un cuarenta por ciento en Galicia, casi la mitad en Vascongadas, donde la deslegitimización es ya casi total. Uno de cada dos vasco, vasca o vasque en censo ha pasado de ir a votar.

En las Vascongadas la presencia española ya está bajo mínimos. La española VOX ha sacado un escaño y varios descalabrados por los indígenas. El partido verde, heredero del heroico antiguo liquidado PP de Gegrorio Ordoñez, Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara, ha sido la víctima predilecta de la salvaje violencia bizcaitarra y la única organización política claramente defensora de la nación española. Ese meritorio escaño junto con los otros cinco del dudoso contubernio oportunista Ciudadanos Populares, incoherentes y autohumillados adoradores del tótem tribal de Guernica, constituyen el magro resultado de las fuerzas españolas en Vascongadas.

En Galicia, por desgracia, la cosa tampoco ha ido mucho mejor. En el Parlamento gallego seguirá estando prohibido hablar en español, tras volver a ser ocupado en su integridad por fuerzas nacionalistas de diverso peligro, disimulo y pelaje.  Ni libertad, ni prosperidad, ni derechos civiles, ni ná de ná: Galicia primeiro.

Sí. Con un detallado programa nacionalista populista de alto alcance filosófico y no menos precisión científica goebbelsina: Galicia, Galicia, Galicia, e outra vez Galicia, escondiendo las siglas partidarias y con la omnipresente foto del Máximo Gran Timonel del Sar los nacionalistas hipócritas blandengues se han impuesto por mayoría absoluta. Galicia uber alles. Otra mala noticia para España. Y también para la gente decente del Partido Popular, que pretendiera que el PP dejase de ser una formación populista de falsa bandera, complaciente con las aberraciones del rojerío o del nacionalismo.

De modo que el turbio Gran Timonel podrá seguir con su política de demolición de la Cultura española y de expulsión de su lengua común de las instituciones. Su Galicia, Galicia, Galicia contra la España a la que sin embargo parasita y engaña. Es curioso que haya hecho una especie de plesbiscito sobre su patética figura a costa del propio partido del que ha escamoteado hasta las siglas.

El nacionalismo galleguista en su facción roja ha resultado agraciado con un segundo puesto en el podio, adelantando, creo que por primera vez, a los social comunistas del falsario.  Del pretendido socialismo integrador de las Españas ya no van quedando ni las raspas. No es extraño, el peculiar socialismo vendepatrias del reino borbónico ha renunciado a ideas básicas de su supuesta ideología como la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley para convertirse en excipiente amorfo de la carcundia nacionalista protectora de abusos y privilegios.  Y obtiene lo que se merece.

Las hordas podemitas más o menos mareadas o mareantes han desaparecido en Galicia y sufrido un fuerte revolcón en la pía patria sabiniana del cupo, humilladora y abusadora de maketos.

Y, lamentablemente, VOX la única defensora clara de España también ha quedado fuera como muchos de los ciudadanos españoles aquí en Galicia, cada vez más abandonados a su suerte.

Los dirigentes de VOX además de lamentarse por el fracaso gallego y antes de dejarse arrastrar por el torbellino que se avecina, acaso debieran reflexionar sobre su posición estratégica intramuros y sobre todo extramuros de Régimen. Y  en todo caso, si pudieran haber hecho o pueden hacer algo diferente, pues existe la necesidad real de defender a España en Galicia. Pero mucho me temo que haya demasiado arroz para tan poco pollo.

Desde una perspectiva general en el ámbito del bipartidismo imperfecto, para la no derecha popular y populista parece imposible renovar en una idea de España diferente de la impostada por una recauchutada CEDA, mera yuxtaposición de pseudo derechas autonómicas. Una idea nacional de España, patria común de los españoles, más allá de un equilibrio inestable entre los intereses diferentes e incluso opuestos de las taifas.

También parece que tras el plebiscito gallego y la calamitosa experiencia vasca la futura defenestración de Casado ahora se encuentre más cercana. Feijóo sería un perfecto segundo Mariano: demagogo, trapalleiro, cobarde, galleguista, traidor, complaciente… Un auténtico mirlo blanco para la izquierda y el apuntalamiento del NOM y de los negocios a corto plazo de los monopolistas sobre las ruinas de lo que fuera España.

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.