Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sueño de Bradomín en Armenteira, pesadilla de votaciones, 2

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén, Juan de Yepes)

 

“El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…”

(Aromas de Leyenda, Valle Inclán)

 

Hay dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidando el camino que enlaza razones a razones y pensamientos con pensamientos. La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza de la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla. Es así como una exégesis mística de todo conocimiento y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma.,

(La Lámpara maravillosa, Valle Inclán)

 

¿Meditación o Contemplación? ¿Existe una Galicia eterna que se pueda contemplar como un Todo? ¿Cómo puede ser asimilada?

Hallé y gocé como un pecado místico la mudanza de las formas y el fluir del Tiempo. El Tiempo era un vasto mar que me tragaba,  de su seno angustioso y tenebroso mi alma salía cubierta de recuerdos, como si hubiese vivido mil años.

Ya es el momento despertar de un sueño tan profundo. Bradomín no se acuerda de ni cuándo ni cómo es que ha llegado allí, al legendario monasterio de Armenteira donde  durmiera el buen abad un sueño de siglos.

Señor abad, yo soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional.

Confieso que no conocía esa clase de carlistas. Son los antiguos, no los recauchutados en progres por mor de la falaz desmemoria histórica. Los mismos enterradores de doblones y libertades de la ciudad de la cultura en vez de fomentar una cultura de ciudad.

Los carlistas progres actuales se dividen en dos bandos: uno, yo y el otro, los demás. Es decir, Feijóo primeiro.

Con la mala fe litigante del gallego la tenebrosa Junta burla la Justicia y menoscaba los derechos civiles de un maestro heroico y de sus sacrificados alumnos. La Junta hace befa cuando no ningunea la lengua común. Nos lo cuenta, compungida pero no resignada, Gloria Lago.

La Política gallega es oficio de celestinas. Acampados en una u otra orilla de la propaganda unos y otros felones roban las últimas gallinas antes de las votaciones. Galicia, Galicia, Galicia.

Aunque hoy cómoda e impúnemente apalancados en las aforadas poltronas autonómicas muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera.

Y es que ahora, gracias a Dios y a los desvelos de la Junta, ya cabe decir con orgullo de toda una nueva gran capital de Galicia que:

 ¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

Tras visitar a su primo el feroz Montenegro, al rústico arrullo del aullido lejano de un lobo había cruzado la comarca del Salnés, hidalgo manco y arruinado caballero sobre un viejo jaco tan venido a menos como su amo. Anochecía y la luz del crepúsculo daba al yermo y riscoso paraje. Camino del Palacio de Brandueso a pocas leguas de jornada de Viana del Prior. Hubo un tiempo cuando había capellán en palacio que aparece perdido entre los vapores de la alquitara de mi memoria.

Allí estaba, sentada al abrigo de unas piedras célticas, doradas por líquenes milenarios. Pero Ádega ya no pastorea ovejas por esos montes echados a tojales en los que la entropía del olvido de los nuevos burócratas prebendados logra que ya no haya nada que cuidar

¿Qué tiene esa res?

No sabré decirle qué mal tiene

¿Éntrole de pronto?

De pronto, sí señor

No tan de pronto, que llevamos años de abusos y concesiones como en el largo sueño de Armenteira, de mal menor en mal menor hasta llegar al actual desastre.

España está en una encrucijada histórica en la que ya no cabe seguir engordando la gusanera de la deuda y el cáncer cainita de la desunión entre españoles mientras se termina de arruinar a los paisanos indefensos, víctimas de prebendados, oligarcas y monopolios.

Vieja baza de espadas, ahora al el despertar caído en otra pesadilla, baza de votos podridos en burgos empobrecidos y parroquias casi deshabitadas, ambos embrutecidos por aparatos diabólicos al servicio de los nuevos despiadados amos.

Seguirá el primer sueño porque no se puede comprender la insólita adoración de supuestos liberales del moderantismo centrista todo a cien, muy juntitos con caritas de místico arrobo, al viejo tótem arbóreo de los nazis cuponistas vascos. Triste y no menos pasmoso es comprobar como bajo el tilo del Arenal bilbaíno ya no quedan liberales, e incluso el antiguo frondoso tilo bajo cuya copa se reunían ha sido talado por si acaso pudiera haber habido alguna mala tentación.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el falsario y sus cómplices indigenistas.  Es la retórica lo que más separa a los pueblos. Debe ser por eso, sin descartar la cobardía o la estulticia, por lo que han adoptado la del enemigo.

Como buena nueva posmoderna es preciso y a tan sublime tarea se dedica la Junta una evangelización patriótica galleguista con cargo al presupuesto financiado, eso sí, por los españoles de toda España. Como decía con su extraordinaria lucidez Manuel Jardón: “La galleguidad es la forma que ha de actuar sobre la materia prima para galleguizar a los gallegos, hacer de los gallegos poco fervorosos, gallegos muy gallegos, hacer de los gallegos galleguistas”.

Tal constituye el actual pensamiento único posmoderno y poscivilizado de los burgueses y pijerío revolucionario sorosianos, desvirga melones y tribunos, plutócratas de la trata de blancas y de la Banca, juristas de romanes virtudes y áticos maestros del periodismo…

Y malvados son los que osan perturbar el lucrativo melonar guardado por feroces talibanciños subvencionados, muy ladradores y algo mordedores si falta hiciera. De modo que el pobre Bradomín se lamenta compungido por la imparable victoria del Maligno. Ha sido cosa de Satanás. Como era de prever vistos sus antecedentes y fama de anciano feo, católico y sentimental no aparece en el censo electoral por lo que no puede votar a VOX y se retira otra vez al monasterio a continuar su sueño eterno.

En las cartelas publicitarias la seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea. Las manos sobre el pecho, se compungía con aviesa mansedumbre. Alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos. Insinuó con flema burlona y devota cadencia. Y pasó ante los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón. Muy vanipavo.

También quiere su propia guardia mora, no va ser menos que los guindillas vasconavarros o los mozos de cuadra.

Abren los colegios electorales prestos para la renovación del sacratísimo supremo sacrificio. “Humeaban las últimas candilejas por baratillos y tenderetes. Tocaba el acordeón un soldado manco. Acudían a verle mozas de la greña caída y clavel en el rodete, patriotas alumbrados, juerguistas insomnes. El soldado, con el gorro sobre la oreja y el canuto de la licencia al pecho, se fumaba un brigadier:  

¡Manco por la patria, señores! ¿Qué he sacado? Este cigarro puro que me dio sobre el campo de batalla electoral el heroico general Núñez. “

Notas

Las frases en cursiva de este texto collage si no se expresa otra procedencia son invención de una auténtica bestia negra de galleguistas resentidos y envidiosos. Nada menos que del gran Valle Inclán, genio de la Literatura española.

Filomena, hija del rey de Atenas, dícese del ruiseñor según la antigua mitología

Otra sobre este tema: Votaciones periféricas veraniegas

 

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