Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Aberraciones progresistas enmucetadas

Escándalo tras escándalo, latrocinio tras latrocinio, mohatra tras mohatra, embuste tras embuste, abuso tras abuso, calamidad tras calamidad, estamos acostumbrándonos a que un desastre tape a otro. Y este al siguiente con total impunidad. Uno de estos escándalos que está pasando desapercibido es el de las monstruosas inicitativas contra la Moral universal básica y los derechos humanos propugnadas por las degeneradas zurdas globalistas, también las ibéricas a las que me resisto a llamar españolas.

En la progresista Canadá una de las pioneras de la nueva barbarie se aprueba la zoofilia con la salvedad de que no haya penetración del bicho o del bicho a la persona. En la vecina morería del sultán Mojamé hace pocos días una veintena de jóvenes ha cogido la rabia. La razón del contagio según luego se ha podido averiguar es follar a una burra. Fuentemoruna todos a una. No sé si la progresía canadiense los calificará de héroes, meritoria avanzadilla de la nueva causa de liberación de la humanidad o acaso de lamentables victimas de la represión heteropatriarcal. Avanzados canadienses y atrasados moros en unidad de destino en lo universal. La pobre burra ha pagado las culpas ajenas. Ha sido ajusticiada sin que nuestras hembristas subvencionadas hayan rebuznado en solidaridad con su compañera. Ni tampoco nuestras prestigiosas animalistas hayan dicho ni so ni arre.

La siguiente muesca criminal va ser la futura legalización de la pederastia. Para la nueva normalidad posmoderna progresista abusar de niños es un derecho incontestable… de los verdugos. Ojalá la Providencia divina lo impida  porque mucho me temo que nuestros meritorios centristas complacientes no lo van a hacer.

Pero aún es casi peor en lo más inmediato el proyecto de ley de transgéneros perpetrado por las hordas podemitas. Hoy aparcado mientras el coronavirus se decide por qué expresión de género adopta. Mejor que el lector se haga una tila para abordar su lectura.

El título ya es sustancioso y prometedor de emociones fuertes: Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de identidad sexual y expresión de género.

Hasta ahora, si al nacer un bebe tenía pene pues resultaba que era un niño y si vagina, una niña ¡Qué tontería! Las hordas posmodernas actuales dicen que no: se reconoce el derecho a la libre autodeterminación de la identidad  sexual y expresión de género independientemente del mensaje genético de la criatura. De modo que será pisha o chocho dependiendo de lo que decida el propietario o propietaria de los respectivos órganos, todo ello avalado para que no se diga que no somos un estado de derecho progresista o al menos centrista que osa ir contra natura, por unos sesudos togados y togadas con puñetas que asistirán a la nueva lección de anatomía sobre pishas o chochos con más claroscuros que la de Rembrandt.  Una aberración que intenta camuflar como supuesto derecho de la infancia un sucio tinglado de adultos dirigido a manipular y abusar de la inocencia.  Y que intenta maniatar incluso la posibilidad de que la Justicia defienda de oficio a la infancia más desvalida.

La proposición como remedo posmoderno de género de la RAE limpia, fija y da esplendor en todo el barullo y confusión terminológica. Si asunto complicado es definir los trans, lo de los no binarios ya es el colmo. Según el texto podemita son los que se ubican fuera de los conceptos hombre / mujer y /o masculino/ femenino o fluctúa entre ellos ¿Encajaría acaso aquí la pobre burra moruna mártir? Porque, si un no binario decide, por ejemplo, ser burra casquivana, ¿qué facha se lo puede impedir?

Según la proposición citada la decisión sobre ser o no ser macho o hembra puede tomarla el tierno infante según le apetezca aunque probablemente ayudado por expertos desinteresados de algún oneroso chiringuito creado ad hoc. Todo el tratamiento a costa de la Seguridad Social que pagamos (casi) todos. Tan heroica decisión en el caso de hembras trans o no binarios conlleva prebendas y privilegios asociados, merecida discriminación positiva a pagar como siempre por los estúpidos compatriotas que conservan los órganos sexuales de nacimiento y a los que cabría calificar, aunque el texto generosamente no lo hace así, de impenitentes machistas fascistas perpetuadores de la sociedad heteropatriarcal. La ley trata de evitar que se pueda estorbar a los trans y como no podía ser menos en un texto progresista se arbitran una serie de prohibiciones.

Para no dejar la cosa en el limbo presupuestario, se desarrollará un nuevo modelo para el acceso a la atención sanitaria trans- específica desde una perspectiva despatologizadora teniendo en cuenta la pluralidad de identidades, trayectorias y expresiones de género y en colaboración con las personas trans…  ¡Toma ya!

Se reconoce un nutrido calendario muy oportuno y necesario con santoral incluido: el Día Internacional de la visibilidad Trans (31 marzo), el Día Internacional contra la LGTBIFOBIA, (17 de mayo), el Día del Orgullo LGTBIQ+ (28 de junio), el Día Internacional de la Memoria de las Víctimas Trans (20 de noviembre) y el Día del Orgullo Trans (tercer sábado e octubre).

Se echa en falta la introducción del Día del cretino y cretina bipolar de género tonto y tonta (todo el año).

Es curioso comprobar a qué cosas se dedican las repugnantes zurdas comunistas y socialistas. El signo de los tiempos, no sé si binarios.

 

 

 

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