Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Violencia indígena contra una diputada

Ayer, en Vizcaya, una horda de indígenas nacionalistas de pura raza vasca agredió a un grupo político de ciudadanos españoles que iba a celebrar un acto electoral. El que los indígenas nacionalistas empleen la violencia incluido el secuestro y asesinato de ciudadanos españoles por desgracia no es nuevo, sino una de las señas de identidad de la pertinaz monarquía de las taifas y en especial de la vasca de pura raza vasca.

Tampoco lo es, e incluso casi es más grave, que las fuerzas de orden público de la taifa convertidas en una especie de vistosa folclórica guardia mora del beato caudillo Arana no traten de evitar los delitos ni repriman a los delincuentes in fraganti que los perpetran delante de sus mismas barbas. Y luego, para más INRI y con sacristanesca hipocresía, condenen la agresión que hubiera estado en sus manos impedir.

Para colmo, la principal lesionada por las agresiones impunes es una mujer. No consta que nuestras hembristas enmucetadas hayan dicho ni pío ante tan fragrante caso de violencia, quizás porque era una diputada en acto se servicio y no una colega ¡jo tía! que “sola y borracha vuelve a casa”. El método de agresión empleado se parece mucho al de las lapidaciones de supuestas adúlteras practicadas por las turbas enfurecidas de las tribus más salvajes.

La ayer descalabrada es una diputada a la que la falaz y prostituida prensa del movimiento reprocha ser familiar de militares españoles y por sin tal maldad no bastase la achaca nada menos que promover un golpe de Estado. Esto permitiría pensar que hubo premeditación y alevosía en la agresión.

Pero, ¿Pasará algo? ¿La Justicia castigará a los culpables? ¿Condenará siquiera la Casa Real esta agresión a una diputada?

No, no creo. Ojalá. Es de temer que este episodio de violencia no sólo contra ciudadanos pacíficos en el ejercicio de sus derechos civiles sino también institucional por tratarse de una diputada representante de la soberanía nacional quede como otros tantos impune. Además, qué caramba, los agredidos, las víctimas “son apestosos fachas españoles, de la extrema”. Una excepcionalidad a exterminar en esta bonita, filantrópica  y progresista Monarquía a la que tanto debemos.

Son cosas de “la democracia que nos hemos dado”.

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.